Sueña en madrugada una vela encendida, fin de temporada de alguna ilusión. Fuego silenciando murmullos de ira.
Tumbada en la cama respira emoción. Cubiertos los ojos, envuelta la vida en cristal tallado de contradicción.
Cuando un corazón grita "melancolía" vende sus abrazos a precio de amor.
Y llora en la orilla deseos perdidos en las mareas de la indecisión.
"¿Quién fuera luna? –me dice al oído- para abrazarse a ese mar de pasión".
Carmen, brisa de hogar, enemiga del sol, blanca esperanza con piel de cartón.
Golosina de paz, aprendiz de canción, flor de la esencia de una inspiración.
Carne de dulzura es su cuerpo de estrella, hambre de esperanza sostiene su voz.
Presta humanidad a quien busca salidas entre derroteros de desolación.
Nada es más fácil que abrir su sonrisa, nada más torpe que su arte de odiar.
"¿Quién fuera aire –le digo al oído- para, en tus labios, mecer la verdad "
Carmen...