Antes de comenzar el Camino

El Camino de Santiago es una experiencia muy personal. Pero, cara al que no lo ha hecho nunca, considero conveniente algunas recomendaciones y consejos:

Documentación. La credencial

Junto con el D.N.I. y la Cartilla de la Seguridad Social, es necesaria LA CREDENCIAL. Este documento:

1) Te identifica como peregrino

2)te permite alojarte en los albergues que ofrece la hospitalidad cristiana del camino

3) te permite obtener La "Compostela", una vez realizada la peregrinación.

Está impresa en cartulina y consta de 14 páginas desplegables en forma de acordeón: en ella hay una página que consiste en un impreso destinado a servir de carta de presentación; al pie, está el espacio en el que, cumplida la peregrinación, la Oficina de Acogida del Peregrino de Santiago pondrá la fecha y el sello, al tiempo que otorga la Compostela. Después, tiene 5 páginas destinadas a colocar los sellos de los lugares por donde se pasa y pernocta, como certificación de paso (al menos uno por día, aunque es recomendable dos). Finalmente, muestra un plano de los caminos de Santiago y una serie de consideraciones necesarias.

Al ser un documento que te reconoce como peregrino, sólo es para aquellos que peregrinan a pie, bicicleta o caballo y que desean peregrinar con sentido cristiano, aunque sea en actitud de búsqueda (es obvio). Y es por ello por lo que la credencial sólo puede expedirla la Iglesia a través de sus instituciones propias (Obispado, Parroquia, Cofradía,..) o autorizadas (Federación de Asociaciones, Asociación de amigos, …). Es conveniente llevarla desde el lugar de partida, aunque se puede solicitar en donde comiences. Para ello es recomendable llevar una carta de presentación de tu párroco en la que haga constar tu intención de peregrinar a Santiago.

Con respecto al dinero, es conveniente llevar tarjeta de crédito y en metálico lo necesario para dos o tres días. Hay cajeros automáticos en casi todas las localidades que yo pongo como inicio/fin de etapa, excepto en Atapuerca, Rabé de las Calzadas (los hay en Burgos), Boadilla del Camino (los hay en Castrojeriz), San Nicolás del Real Camino (los hay en Carrión), Calzadilla de los Hermanillos (los hay en Sahagún), Murías de rechivaldo (los hay en Astorga), Molinaseca, Ruitelán (los hay en Vega de Valcárce) y Ribadiso da Baixo (los hay en Melide). En este punto hay que ser previsores.

La mochila. Cosas a llevar. El calzado

Sobre este tema, se han escrito y se dicen muchas cosas. El principio fundamental es (aunque parezca una perogrullada): llevar todo lo necesario, evitando lo supérfluo. Yo diría: saco de dormir, aislante, unas cuantas mudas de ropa interior, unos cuantos pares de calcetines, camisetas lo más “fresquitas” posible, linterna, capa de lluvia, un recambio de pantalones cortos, algo de abrigo para por las noches, linterna, una botella pequeña de agua para ir rellenándola por el camino, útiles de aseo (lo más pequeños posibles; parezco repetitivo, pero el tema del espacio en la mochila es muy importante), toalla, bañador, botiquín indispensable (Betadine, gasas, hilo, aguja, tiritas y las medicinas que tenga que tomar cada uno) algo para lavar las mudas (calcetines, ropa interior y camisetas), pinzas para tender la ropa e imperdibles para colgar la ropa húmeda en la mochila –por si no se ha secado el día anterior-. Hay peregrinos (entre los que me incluyo) que llevan bastantes mudas y que las lavan en los albergues que tienen lavadora; la elección, depende de cada uno. Además, una guía útil y no pesada (o fotocopias) y, en fin, los complementos que cada uno considere necesarios.

La mochila es conveniente que sea ligera, que esté acolchada en la espalda y en las correas y que tenga sujeción en la cintura: esto evita los vaivenes y el consiguiente dolor de trapecios. Las cosas hay que colocarlas en la mochila de forma ordenada y en bolsas de plástico, y a ser posible de diversos colores para facilitar su uso.

Los calcetines es preferible que sean de algodón 100 %, por el problema de la transpiración.

Las botas, deben sujetar totalmente el pié y es conveniente que ya estén “domadas”, para evitar ampollas (que inevitablemente surgen); es recomendable que sean de senderismo aunque, no obstante, hay gente que hace el camino en playeras. Lo importante, empero, es llevar un calzado al que nuestro pie esté acostumbrado. Antes de ponerse los calcetines es conveniente untarse los pies con vaselina neutra.

Y, en fin, como decía antes, lo que uno considere necesario y pueda cargar. Aunque hay diversas teorías acerca del peso de la mochila (10%, 15% del peso corporal), si uno no está acostumbrado, conviene por lo menos un mes antes de salir caminar con lo que se va a llevar. En cuanto al peso, yo recomendaría que no sobrepasara los 8 kg., aunque depende de la forma física, entrenamiento y experiencia de cada uno en estas lides.

Es muy importante, además, llevar algo para la cabeza (gorro, boina, etc…) y un palo o “bordón”, muy útil para caminar, bajar las cuestas y ahuyentar a algún que otro individuo de la especie canina. Amén de cámara fotográfica, una libreta para anotaciones y bolígrafo, una navaja de varios usos, unas tijeras pequeñas para cortarse las uñas. Unos evangelios o una biblia pequeña tampoco vienen mal.

Consejos al caminar

Hay que seguir siempre las flechas amarillas, que están marcadas a lo largo del recorrido, y se encuentran en los lugares más insólitos. También está indicado el camino con unos mojones de piedra con la viéira (concha del peregrino), que en el caso de Galicia marcan la distancia a Santiago y en el caso de Navarra, a la población más cercana.




En esta comunidad también se señaliza el camino con un par de líneas, una roja y otra blanca: el camino de Santiago es el recorrido GR 65. Si están en paralelo quieren decir que la dirección es correcta, si están en forma de equis o en cruz que la dirección es errónea y si tienen forma de L nos indican un giro a la derecha o a la izquierda.

El camino no es una “carrera”, como dice Augusto, el párroco de Triacastela. Pero es conveniente salir temprano, no por encontrar cama, sino para evitar caminar con sol a partir de las 11 h.

No hay que obsesionarse en llegar, hay que tomárselo con calma, pues hay muchas etapas que son mentales: hay pueblos que no parecen llegar nunca.

En caso de agotamiento por calor, hay que buscar un lugar fresco para descansar y beber algo de líquido.

Es conveniente llevar siempre a mano algo dulce y frutos secos para reponer energías en un momento de desfallecimiento (normalmente, por hipoglucemias).

Otros consejos

No todo el mundo dispone del mismo tiempo para peregrinar. De ahí que se haga necesario adaptar el itinerario a los días de que dispongamos, y planificarlo bien. Frente a los que van haciendo trozos cada año, mi particular opinión es que hay que llegar a Santiago, se salga de donde se salga. Si no, la peregrinación se convierte en una mera “excursión cultural”, como ya apunté en la introducción.

El camino también es aventura y sacrificio. No viene mal alguna vez parar en un sitio, comer, descansar y continuar andando por la tarde para al fin dormir “al raso”, bajo el manto de las estrellas o bajo el pórtico de una ermita (con un buen saco, claro está). Ya dije que la planificación que ofrezco es una propuesta; sobre la marcha, se puede ir viendo las etapas a recorrer.

Los años santos compostelanos el que peregrina a Santiago consigue el Jubileo.


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