Trasfondos de los dioramas de la web
Relatos de
Fantasía.
Pequeñas
historias inventadas por los miembros de el foro de la web ó bien por el autor,
aplicables fácilmente a partidas de rol ó simplemente por el placer de leerlas.
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El
Toque de la Dama |
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Después de mucho deambular por este, nuestro glorioso reino de Bretonia, y tantos años pasados desde que había roto mi lanza, abandonado familia y tierras, embarcándome en la búsqueda de la más santa de nuestras reliquias y en pos del favor de la dama, después de tantas batallas y aventuras ya quedaba poco para completar tan ardua búsqueda. |
...por debajo de su guardia contraataque consiguiendo hacer una gran herida en su pierna, aunque no lo suficientemente profunda y nos volvimos a separar.
Yo ya me sentía cansado y estaba perdiendo sangre poco a poco, esa situación tenia que terminar pronto pues me estaba debilitando por momentos. En la cara del caudillo apareció una extraña mueca que parecía ser una sonrisa, de repente lanzo lo que quedaba de su tridente contra mi, yo interpuse mi mandoble en la trayectoria del arma consiguiendo romper otra púa y el mástil sin embargo el tridente transformado en jabalina atravesó cota y jubón de maya como si fueran mantequilla, clavándose este entre mi clavícula izquierda y las costillas y saliendo por la espalda, sintiendo un dolor tenaz, caí de rodillas y casi solté mi espada, mi oponente se sentía victorioso y lanzo un enérgico alarido dedicado a sus dioses, mientras tensaba sus portentosos músculos para demostrar su fuerza. Los también seguidores gritaron al unísono de alegría, levantando armas y escudos, pero rápidamente se callaron cuando se abrió el circulo de cuerpos desfigurados y entraron dos seres de baja estatura jorobados y deformes los cuales estaban tapados casi totalmente por retazos de unas telas raidas y sucias , Entre los dos portaban reverentemente una tosca vasija con runas extrañas grabadas y un cuchillo hecho a partir de la punta de una espada rota, una vez dieron esos objetos al caudillo, las pequeñas aberraciones se marcharon rápidamente del circulo, perdiéndose entre la maleza del bosque. Este se empezó a acercar lentamente hacia mi entonando unos versículos dedicados a sus impíos dioses. Yo comencé a levantarme torpemente sintiendo el dolor que me atenazaba y hacia que mi brazo izquierdo se entumeciera, mi visión se hacia borrosa y yo ya estaba esperando el final, aunque nunca había pensado en que terminaría siendo sacrificado por los secuaces del Caos. Cuando el concentrado hombre bestia se encontraba a solo 3 metros de mi, la intensidad de la luz disminuyo y se creo una leve niebla escalofriante, los hombres bestia se pusieron nerviosos y empezaron a mirar en todas direcciones, sin embargo el jefe seguía imperturbable en su ritual, por detrás de el apareció una doncella, vestida con vaporosos ropajes y envuelta en un alo azul, era la mujer mas bella que nunca he visto y me miraba fijamente a los ojos, entonces me dijo con voz ultraterrena pero sin duda dulce: “sálvame”, y desapareció junto a la niebla, el hombre bestia ya estaba a 2 metros de mi y ahora entonaba su espeluznante canto con mayor rapidez y energía, en una especie de trance. Sacando fuerzas de flaqueza me termine de poner en pie y con un grito lance un golpe vertical con una sola mano, mi espada cerceno el antebrazo en el cual portaba el cuchillo, este cayo al suelo mientras todavía agarraba la rudimentaria herramienta, luego con las dos manos y soportando el dolor de mi hombro izquierdo, lance otro ataque vertical y ascendente que abrió el vientre de la bestia hasta que el espadón quedo atrapado en su esternón. El caudillo cayo al suelo destripado y con una mueca de sorpresa en su horrible cara. Se hizo el silencio en el bosque y quede cara a cara con el resto de la bestial manada. Nos estuvimos mirando durante unos segundos interminables, mientras el circulo formado alrededor de mi y del cadáver de su anterior jefe se hacia mas grande, pasado ese momento ellos salieron corriendo en todas direcciones, escondiéndose en el bosque lo mas rápido que pudieron. Y allí quede yo junto a los patéticos restos del que había sido un gran jefe, de su estigma salía humo y cuando saque mi arma de su pecho, esta estaba antinaturalmente caliente. Intente quitarme el trozo de la improvisada lanza que tenia clavada, pero este estaba atascado. Resignado me acerque a mi caballo que estaba agonizando con un cuarto delantero colgando de un tendón, había sido pinchado y cortado por los malditos hombres bestia solo por diversión, me quite un guantelete y acaricie tranquilizadoramente la cabeza del que había sido mi mas leal compañero de búsqueda desde hacia años. Después alce mi arma y termine rápidamente con lo que le quedaba de vida. Recogí de las alforjas los víveres, vendas, estabilice como buenamente pude mis heridas y me prepare para comenzar el duro camino en busca de ayuda. Pero antes de marcharme decapite al señor de los hombres bestia y empale su cabeza en una lanza perdida en la huida de sus congéneres. El camino a pie se me hacia duro, tenia fiebre, la vista borrosa y en ocasiones tenia visiones; de mi infancia, jugando a ser caballero, de mi familia o de los compañeros que tiempo atrás había perdido en las numerosas batallas que en que había tenido que luchar contra el mal. Después de 3 días caminando, la situación se torno realmente desesperada. Al atardecer gracias a los azares del destino o a la intervención de la protectora de Bretonia encontré junto a un riachuelo las ruinas de lo que había sido una capilla dedicada a la Dama del Lago hacia largo tiempo, me deje caer en ellas para esperar la muerte. Cuando me hube recuperado un poco de la penosa caminata me fije en que las desgastadas piedras que formaban ese santo recinto habían sido profanadas por las malignas bestias del Caos, pintadas con sangre las rocas estaban cubiertas por extrañas runas que hacían daño a la vista. Arranque un trozo de mi maltrecha túnica y mojando este en el agua del riachuelo, dediqué las pocas fuerzas que me restaban en limpiar de las rocas las profanas runas y símbolos. Finalmente, en la noche desfallecí y caí rendido, veía muy cerca la muerte y comencé a entonar una plegaria a la Dama mientras miraba abstraídamente las estrellas entre las ramas de los árboles. Volví a sentir la misma sensación que en la pelea, se me erizo el bello y ante mi mirada apareció la misma mujer que me pidió ayuda en la pelea hacia tres días, aunque esta vez portaba el Santísimo Grial. Intente hablarle pero ella hizo suavemente la señal de silencio, posando el dedo índice en sus labios. Después se arrodillo junto a mi, y paso su mano por mi frente, haciendo que la fiebre y el dolor de cabeza desaparecieran. Bajó su mano hasta el trozo de arma que aun tenia clavada y de un tirón me la arranco, sintiendo un dolor incluso más intenso que cuando fui herido. La mujer se levanto, tomo el Grial y roció mi herida con su contenido, rápidamente el dolor disminuyó y la herida se cerró sin dejar cicatriz alguna. Me incorporé y enseguida me puse de rodillas ante mi Diosa y salvadora, antes de que pudiera decirle nada ella me hablo. - Eres uno de los elegidos de la Dama y protector del Grial. Tu misión es defender el Santo Reino de Bretonia y destruir a los enemigos de la verdad que carecen de cualquier tipo de virtud u honor. Ahora termina con quienes han profanado mis tierras. Dicho esto ella desapareció entre la niebla que había cubierto el lugar y que en poco tiempo se había disipado. Termine de limpiar las ruinas de la capilla y la abandone en pos de los hombres bestia que la habían manchado con sus abominables símbolos. 15 días después salí del bosque el cual había sido regado con las cabezas de docenas de hombres bestia empaladas en sus propias lanzas. Ya quedaba menos para regresar a mi hogar. (Quedo
muy agradecido a Gunthar por tan maravilloso relato.) |