Fantasía épica y Trasfondos
de Paul  Valenx

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Relatos de Fantasía.
Pequeñas historias  inventadas por los miembros de el foro de la web ó bien por el autor, 
aplicables fácilmente a partidas  de rol ó simplemente por el placer de leerlas.

 

 

El Toque de la Dama 
(escrito por Gunthar, Miembro de el foro de "El anillo de Barro").

Después de mucho deambular por este, nuestro glorioso reino de Bretonia, y tantos años pasados desde que había roto mi lanza, abandonado familia y tierras, embarcándome en la búsqueda de la más santa de nuestras reliquias y en pos del favor de la dama, después de tantas batallas y aventuras ya quedaba poco para completar tan ardua búsqueda. 
En esos momentos me encontraba en el bosque de arden, intentando atraer atención de nuestra bienamada deidad. 
El viaje estaba resultando poco interesante y aburrido, había pasado por el último poblado hacia cinco días, dudaba que encontrara alguno antes de salir del bosque y los peores enemigos hasta entonces fueron los mosquitos y alguna ardilla. 
A medida que me iba adentrando, el camino se convirtió en una angosta senda, la vegetación se hacia mas densa y mi caballo empezaba a tener problemas para pasar entre el follaje, pero no tenia la más mínima idea de la experiencia que estaba por venir. 
En el octavo día de viaje la apariencia del bosque era mucho más oscura y salvaje. Encontré en un claro los restos de una gran fogata y un montón de huesos desparramados los cuales habían sido partidos para sacar el tuétano, los restos no tenían mucho tiempo. Las huellas eran de pezuñas lo que querían decir que seguramente aquel desdichado había caído en manos de los hombres bestia, buscando di con algunos restos de armadura y un abalorio con forma de flor de lis. Aquel desdichado había sido un compañero de búsqueda y haría lo que estuviese en mis manos para vengarlo. 
Seguí las huellas de esos seres infrahumanos durante una legua hasta que de repente se esfumaron, seguí unos metros confundido, una sensación de estar siendo vigilado me sobresalto, desenfunde mi espadón y cuando hube andado dos metros más comenzó la emboscada. 
Delante de mi caballo apareció una red que lo asusto e hizo que levantase sobre sus cuartos traseros, una vez logre controlarlo partí la red de un mandoble, pero ya estaba rodeado por una docena de siluetas monstruosas de diferentes tamaños y formas con toda clase de rusticas armas hechas por ellos o simplemente robadas. 
Hice que mi caballo diera vueltas para que se pudieran acercar lo menos posible mientras decapitaba a uno de esos horrores con cuernos de cabra y cercenaba los dos brazos de otro que me intentaba atacar con un garrote lleno de puntas oxidadas el cual se fue corriendo y aullando con los muñones en alto. De una estocada destripe a uno pequeño el cual se arrojo al suelo agarrándose las entrañas. Fue entonces cuando sentí una enorme fuerza que me llevaba al suelo, mi caballo había sido derribado y yo salí disparado hacia una de aquellas bestias, del impacto le partí la cadera con un sonido estremecedor para después terminar en el suelo dando una vuelta de campana. 
Rápidamente me levanté, sabia que si no afinaba mis sentidos al máximo y no era más rápido que ellos tardaría poco tiempo en estar ensartado por sus toscas lanzas y seria devorado o tal vez torturado y sacrificado a sus impíos dioses. 
Recogí el mandoble del suelo y antes de que se hubieran dado cuenta ya estaba cargando contra los enemigos que me quedaban, pero había más que se acercaban. 
El primero con el que me tope me lanzó una estocada al vientre con su lanza pero intercepte el golpe partiendo la punta de su arma para más tarde partirle la cabeza en dos haciendo saltar sesos por todas partes, el siguiente oponente era grande, musculoso y soberbiamente feo, portaba un mandoble de manufactura bretoniana y supuse que era del caballero del que encontré los restos, arremetió con una fuerza increíble que amenazo con arrancar mi arma de las manos, el siguiente golpe lo esquive milagrosamente, pero mi oponente dejo la guardia baja y aproveche el momento, superándole, lance un golpe a su espalda que le partió la columna vertebral y termino cayendo inerte al suel. Para entonces ya estaba totalmente rodeado por veinte enemigos, yo daba mandobles en arcos largos para evitar que se acercasen, pero era imposible, había matado a dos más y yo ya estaba sangrando por cinco cortes menores. Parecía que a ellos les divertía la situación. 
Ya estaba pensando en rendir cuentas a la Dama cuando con un tremendo bufido entró en la pelea el hombre bestia mas grande que había visto hasta entonces, dos cabezas mas grande que yo y el doble de ancho, tenia unos músculos impresionantes que parecían cuerdas tensadas, en su pecho había un estigma del caos que parecía grabado a fuego y de su testa salían cuatro cuernos enormes y retorcidos, de su cinto colgaban al menos diez cabezas algunas en avanzado estado de descomposición que emitían un hedor aun peor que el de la horda de bestias. El monstruo portaba en sus manos un tridente oxidado de aspecto siniestro pero funcional con el que para abrirse paso había ensartado a uno de sus congéneres y lo levanto en alto mientras este se convulsionaba agónicamente para terminar en el suelo en el que la sangre derramada empezaba a formar barro. Con un tremendo grito mando a sus subalternos que se apartasen de mi lo cual aceptaron a regañadientes pero sumisamente mientras que con otro grito aun mas potente me desafiaba. 
Los hombres bestia que ya eran cuarenta hicieron un circulo alrededor de el jefe y de mi, empezaron a berrear locamente mientras golpeaban sus armas con los escudos, produciendo un ruido rítmico y ensordecedor. Entonces comenzó el combate singular. 
Empezamos a dar vueltas el uno enfrente del otro en una espiral de la que solo uno saldría con vida, cuando nos acercamos lo suficiente intercambiamos un par de golpes para calibrar las posibilidades y destreza del contrario, a partir de entonces la cosa fue en serio. 
Comencé atacando pues sabia por experiencia que si el enemigo es más fuerte que tú, debes llevar la iniciativa, para que se concentre en parar tus golpes. Lance una estocada a su corazón, pero fue rechazada hábilmente, mi enemigo era mas rápido de lo que pensaba. Ataqué varias veces seguidas pero todas mis arremetidas eran rechazadas, luego ataque con todas mis fuerzas y cuando mi arma impacto contra su tridente salieron chispas y el pincho derecho del arma salió volando terminando clavado en el suelo, el ataque siguió su trayectoria y conseguí cercenar un cuerno de la criatura. Esto le enfureció mucho, me empujo, para separarme de el y empezó a atacarme. 
Se abalanzo sobre mi con el resto de su tridente en alto, era imposible parar los golpes de un enemigo tan fuerte y yo no hacia otra cosa mas que intentar esquivarlo mientras retrocedía, hasta que sentí un agudo dolor en la pierna izquierda el cual hizo desequilibrarme, había llegado a la barrera formada por los hediondos cuerpos de los vociferantes hombres bestia y uno me había picado con su lanza. El iracundo jefe se alzaba ante mi pero en vez de terminar en ese momento con mi existencia, le asesto un puñetazo al pobre desdichado que tubo la inoportuna idea de atacarme, transformando su boca en una masa sanguinolenta y babeante. 
Aproveche el momento para escabullirme y ponerme en el lado contrario del circulo, mi enemigo se dio la vuelta y recorrió rápidamente los quince metros que nos separaban haciendo con lo que quedaba de su tridente un gran arco destinado cuanto menos a arrancarme la cabeza, vi sus intenciones a tiempo y el arma me paso por encima con un agudo silbido,...

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    ...por debajo de su guardia contraataque consiguiendo hacer una gran herida en su pierna, aunque no lo suficientemente profunda y nos volvimos a separar. 
Yo ya me sentía cansado y estaba perdiendo sangre poco a poco, esa situación tenia que terminar pronto pues me estaba debilitando por momentos.
 En la cara del caudillo apareció una extraña mueca que parecía ser una sonrisa, de repente lanzo lo que quedaba de su tridente contra mi, yo interpuse mi mandoble en la trayectoria del arma consiguiendo romper otra púa y el mástil sin embargo el tridente transformado en jabalina atravesó cota y jubón de maya como si fueran mantequilla, clavándose este entre mi clavícula izquierda y las costillas y saliendo por la espalda, sintiendo un dolor tenaz, caí de rodillas y casi solté mi espada, mi oponente se sentía victorioso y lanzo un enérgico alarido dedicado a sus dioses, mientras tensaba sus portentosos músculos para demostrar su fuerza. Los también seguidores gritaron al unísono de alegría, levantando armas y escudos, pero rápidamente se callaron cuando se abrió el circulo de cuerpos desfigurados y entraron dos seres de baja estatura jorobados y deformes los cuales estaban tapados casi totalmente por retazos de unas telas raidas y sucias , Entre los dos portaban reverentemente una tosca vasija con runas extrañas grabadas y un cuchillo hecho a partir de la punta de una espada rota, una vez dieron esos objetos al caudillo, las pequeñas aberraciones se marcharon rápidamente del circulo, perdiéndose entre la maleza del bosque. Este se empezó a acercar lentamente hacia mi entonando unos versículos dedicados a sus impíos dioses. Yo comencé a levantarme torpemente sintiendo el dolor que me atenazaba y hacia que mi brazo izquierdo se entumeciera, mi visión se hacia borrosa y yo ya estaba esperando el final, aunque nunca había pensado en que terminaría siendo sacrificado por los secuaces del Caos. 
Cuando el concentrado hombre bestia se encontraba a solo 3 metros de mi, la intensidad de la luz disminuyo y se creo una leve niebla escalofriante, los hombres bestia se pusieron nerviosos y empezaron a mirar en todas direcciones, sin embargo el jefe seguía imperturbable en su ritual, por detrás de el apareció una doncella, vestida con vaporosos ropajes y envuelta en un alo azul, era la mujer mas bella que nunca he visto y me miraba fijamente a los ojos, entonces me dijo con voz ultraterrena pero sin duda dulce: “sálvame”, y desapareció junto a la niebla, el hombre bestia ya estaba a 2 metros de mi y ahora entonaba su espeluznante canto con mayor rapidez y energía, en una especie de trance. 
Sacando fuerzas de flaqueza me termine de poner en pie y con un grito lance un golpe vertical con una sola mano, mi espada cerceno el antebrazo en el cual portaba el cuchillo, este cayo al suelo mientras todavía agarraba la rudimentaria herramienta, luego con las dos manos y soportando el dolor de mi hombro izquierdo, lance otro ataque vertical y ascendente que abrió el vientre de la bestia hasta que el espadón quedo atrapado en su esternón. El caudillo cayo al suelo destripado y con una mueca de sorpresa en su horrible cara. 
Se hizo el silencio en el bosque y quede cara a cara con el resto de la bestial manada. Nos estuvimos mirando durante unos segundos interminables, mientras el circulo formado alrededor de mi y del cadáver de su anterior jefe se hacia mas grande, pasado ese momento ellos salieron corriendo en todas direcciones, escondiéndose en el bosque lo mas rápido que pudieron. Y allí quede yo junto a los patéticos restos del que había sido un gran jefe, de su estigma salía humo y cuando saque mi arma de su pecho, esta estaba antinaturalmente caliente. 
Intente quitarme el trozo de la improvisada lanza que tenia clavada, pero este estaba atascado. Resignado me acerque a mi caballo que estaba agonizando con un cuarto delantero colgando de un tendón, había sido pinchado y cortado por los malditos hombres bestia solo por diversión, me quite un guantelete y acaricie tranquilizadoramente la cabeza del que había sido mi mas leal compañero de búsqueda desde hacia años. Después alce mi arma y termine rápidamente con lo que le quedaba de vida. 
Recogí de las alforjas los víveres, vendas, estabilice como buenamente pude mis heridas y me prepare para comenzar el duro camino en busca de ayuda. Pero antes de marcharme decapite al señor de los hombres bestia y empale su cabeza en una lanza perdida en la huida de sus congéneres. 
El camino a pie se me hacia duro, tenia fiebre, la vista borrosa y en ocasiones tenia visiones; de mi infancia, jugando a ser caballero, de mi familia o de los compañeros que tiempo atrás había perdido en las numerosas batallas que en que había tenido que luchar contra el mal. Después de 3 días caminando, la situación se torno realmente desesperada. 
Al atardecer gracias a los azares del destino o a la intervención de la protectora de Bretonia encontré junto a un riachuelo las ruinas de lo que había sido una capilla dedicada a la Dama del Lago hacia largo tiempo, me deje caer en ellas para esperar la muerte. Cuando me hube recuperado un poco de la penosa caminata me fije en que las desgastadas piedras que formaban ese santo recinto habían sido profanadas por las malignas bestias del Caos, pintadas con sangre las rocas estaban cubiertas por extrañas runas que hacían daño a la vista. 
Arranque un trozo de mi maltrecha túnica y mojando este en el agua del riachuelo, dediqué las pocas fuerzas que me restaban en limpiar de las rocas las profanas runas y símbolos. 
Finalmente, en la noche desfallecí y caí rendido, veía muy cerca la muerte y comencé a entonar una plegaria a la Dama mientras miraba abstraídamente las estrellas entre las ramas de los árboles. 
Volví a sentir la misma sensación que en la pelea, se me erizo el bello y ante mi mirada apareció la misma mujer que me pidió ayuda en la pelea hacia tres días, aunque esta vez portaba el Santísimo Grial. Intente hablarle pero ella hizo suavemente la señal de silencio, posando el dedo índice en sus labios. Después se arrodillo junto a mi, y paso su mano por mi frente, haciendo que la fiebre y el dolor de cabeza desaparecieran. Bajó su mano hasta el trozo de arma que aun tenia clavada y de un tirón me la arranco, sintiendo un dolor incluso más intenso que cuando fui herido. La mujer se levanto, tomo el Grial y roció mi herida con su contenido, rápidamente el dolor disminuyó y la herida se cerró sin dejar cicatriz alguna. 
Me incorporé y enseguida me puse de rodillas ante mi Diosa y salvadora, antes de que pudiera decirle nada ella me hablo. 
- Eres uno de los elegidos de la Dama y protector del Grial. Tu misión es defender el Santo Reino de Bretonia y destruir a los enemigos de la verdad que carecen de cualquier tipo de virtud u honor. Ahora termina con quienes han profanado mis tierras. 
Dicho esto ella desapareció entre la niebla que había cubierto el lugar y que en poco tiempo se había disipado. 
Termine de limpiar las ruinas de la capilla y la abandone en pos de los hombres bestia que la habían manchado con sus abominables símbolos. 
15 días después salí del bosque el cual había sido regado con las cabezas de docenas de hombres bestia empaladas en sus propias lanzas. 
Ya quedaba menos para regresar a mi hogar.

(Quedo muy agradecido a Gunthar por tan maravilloso relato.)
el autor y webmaster Paul Valenx.