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Benvingut siga qui a sa casa ve.
La Velleta Verda |
EL ESPIRITISMO Y LA CIENCIA
La interpretación espiritista de los hechos paranormales no será nunca de naturaleza científica, porque admiten la intervención de una voluntad extrahumanas. Los trabajos de Charcot en la Sâlpretrière ponían de relieve, en la hipnosis histérica, la desaparición de la personalidad habitual y la aparición de una nueva personalidad. Nada de espíritus que se manifiestan a través de los médiums, sino histeria. A principios de siglo una serie de investigadores, entre ellos Camille Flammarion, estudiaron a los médiums. La mayoría eran personas analfabetas y poco inteligentes , pero con la habilidad manual suficiente para engañar y defraudar a la mayoría de los adeptos espiritistas, como confesaron las hermanas Fox en 1888 al New York Herald. Cabellos atados a los objetos, para moverlos; cabezas de madera envueltas en muselinas y agitadas por las manos de los médiums, golpes con los dedos de los pies en cajas de resonancia fabricadas al efecto… serían una corta relación de un número interminable de trucos empleados por los espiritistas, son una forma de fraude que actualmente, de manera más elegante, usan los profesionales de la prestidigitación. Cuando el prestidigitador es de los buenos, sus trucos resultan imposibles de descubrir. La señora Blavatski fue desenmascarada en sus mensajes espiritistas, los cuales correspondían a la escritura de sus propias manos. Todo es pura superchería que, sin embargo, ha embaucado a hombres de ciencia que no han sabido reaccionar contra la astucia y la trampa, propias de las personas enfermas de histeria que todo lo simulan y todo lo que dicen es mentira . Para la medicina la práctica del espiritismo favorece las disposiciones a los disturbios mentales. Los débiles mentales se adhieren al espiritismo por credulidad pueril y bordean el delirio de carácter demonopático. Los desequilibrados, a menudo inteligentes pero de inestable voluntad y débiles de juicio, corren el riego de la exaltación y el delirio de la imaginación. Los esquizoides disociados de la vida práctica y replegados sobre ellos mismos, encuentran en lo oculto el alimento de su vida solitaria. Muchos practicantes son neurópatas inclinados a sufrir crisis de histeria, sonambulismo espontáneo o fácilmente provocable, propensos a la simulación si se sienten el centro de interés. Sufren delirios alucinatorios de carácter visual, auditivo, olfativo, gustativo, cenestésico, genital y psicomotrices (escritura y palabras automáticas).
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