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La Velleta Verda |
EL OCULTISMO
1. El origen de la vida: la espiral evolutiva.
La involución del espíritu hacia la materia y la evolución de esta hacia el espíritu están basada en leyes que el hombre puede conocer. Una forma desaparece para dejar paso a otra mejor , como enseña la naturaleza (evolucionismo aplicado a las ideas religiosas). El proceso de involución es el que incorpora a la materia sus potencialidades latentes.
El motor de las almas es un tornillo espiritual que penetra en la materia. La espiral puede llegar a describir una trayectoria curva casi infinita, por lo que requerirá una eternidad para alcanzar su punto culminante, o por el contrario, será una curva pequeña y lo hará repentinamente. Entre estos dos extremos se sitúan todos los fenómenos de la vida.
Las almas gemelas, varón y hembra, o celestialmente hablando Isis y Osiris son dos mitades, los atributos masculino y femenino del Yo Divino. Tienen ciclos de actividad y reposo. Durante la actividad producen chispas externas de vida inmortal. Esas almas gemelas se sienten atraídas hacia la materia, siendo la forma en la que el Yo Divino, incapaz de descender a la materia, se proyecta en ella a través de las dos almas gemelas, que se separan en los minerales del planeta. Este es punto más bajo, en él las almas constituyen el fuego y el espíritu ocultos en la materia, son su fuerza latente.
La espiral es el movimiento de la vida. Ahora vemos como el alma vegetal surge del mineral. De la combinación del hidrógeno y oxigeno surge el agua, la cual se evapora, ascendiendo en espiral y atrayendo los átomos de gas carbónico, los cuales se combinan produciendo una molécula germen de vida física. Después caen sobre el agua o humedad de la tierra originando una especie de barro vegetal, que al corromperse libera sus átomos que se elevan en espiral, originando un proceso más complejo, un germen más elevado de vida que da origen a formas rudimentarias del liquen. De los átomos liberados de esta vida surgen tipos más y más elevados; luego, por una atracción etérea y superior, las unidades polarizadas engendran la forma de vida inmediatamente más elevadas. De las especies vegetales, a través del medio líquido, por medio del movimiento en espiral, surge la vida animal y finalmente el hombre.
1. TENDENCIA AL ORDEN : por esta ley, el orden impera en el cosmos desde el Sol hasta los átomos; y establece la ley de la causa y el efecto. Así, no existe casualidad ni hecho fortuito en la naturaleza de las cosas. 2. La ley de la ANALOGIA: es la que garantiza la correspondencia y la concordia de las diversas formas de manifestación, y cuando conocemos una, sabemos que como es arriba, así es abajo. 3. La ley de los OPUESTOS: una cosa es y no es. Toda cosa está sujeta a cambio; por tanto, es y no es al mismo tiempo. Además, si llevamos las cosas que son opuestas a sus últimos extremos, veremos que son iguales; del mismo modo que una luz extrema no podemos ver, en una oscuridad extrema tampoco podemos ver. 4. La ley de la CONTIGÜIDAD: con esta ley aprendemos que todo proviene de algo y será sucedido por algo. 5. La ley del EQUILIBRIO: encontramos que todo tiene su opuesto; el Amor se opone al odio, el placer al dolor. Como se ve, todo requiere de un opuesto que le sirva de equilibrio. 6. La ley CICLICA: todo parece moverse por ciclos, pero por el saber podemos desarrollar los ciclos en espiral, orientándonos así hacia l progreso y la consecución de objetivos.
3. Encarnación y reencarnación
a). La tergiversación budista. La verdad más silenciada por los sabios es la reencarnación. La teoría como se enseña hoy es una verdad tergiversada que utilizan los sacerdotes para intimidar a las masa incultas con imposturas. La reencarnación preconiza el renacimiento del alma humana bajo diversas formas y personalidades, en épocas diversas, sobre este mismo planeta. Es una doctrina teológica del Próximo Oriente.
Las enseñanzas se deben verificar por estos dos métodos: a). El primero, con las experiencias reales del Alma. b). El segundo, con la respuesta del Alma a los pensamientos e ideas que extraemos de la obra de un autor. Sin embargo, puede ocurrir el error de que la persona tenga “naturaleza mediúmnica” y se acomode a los pensamientos erróneos del autor.
Este inconveniente ha sido aprovechado por los Hermanos de la Inversión para asegurar el despertar del karma y su reencarnación en animales u hombres. Son las falacias del budismo esotérico. Son seguidores ciegos de la “Senda” que sólo imaginan la reencarnación física en la tierra, y ello es porque reciben las ideas mediúmnicas de la Magia Invertida.
b). La verdad Ocultista. En realidad, el Alma lleva a cabo su redención en el “más allá”. El Alma, hasta llegar al hombre, desciende por los cuatro regiones del Reino Astral hasta el punto más bajo posible. Así la vemos insertarse, sucesivamente, en la vida mineral, vegetal y animal del planeta. Después va superando formas y llegando a las más elevadas. En su espiral evolutiva, el Alma conserva el estado de vida al que pertenecía originalmente. Estos estados corresponden a los cuatro elementos antiguos de Fuego, Tierra, Aire y Agua. Para purificarse cada átomo debe pasar por todos estos estados en su viaje ascendente. El cenit de la evolución de la “mónada” (cada una de las sustancias indivisibles de distinta naturaleza, dotadas de voluntad, que componen el universo, según el filósofo alemán Leibniz: las mónadas son entidades espirituales) humana es su reencarnación terrenal, pero antes ha de pasar por fases de existencia en cada uno de los planetas. En toda esta gran cadena hay siete mundos a través de los cuales emigra el Alma. No importa en qué punto o planeta comienza el Alma su penoso viaje cósmico; el séptimo planeta es invariablemente el final de su órbita material. En esta esfera alcanza la humana forma divina. En ningún caso puede el Alma comenzar su viaje en un planeta y terminarlo (llegar a ser animal o humano) en el mismo. Los siete mundos son:
-el plano divino -el plano monádico -el plano espiritual -el plano búdico o plano de la intuición -el plano mental -el plano astral o emocional -el plano físico
En su viaje la mónada alma tiene cuatro estados objetivos y tres subjetivos. Son objetivos el uno, el tres, cinco y siete, o sea, el mineral, el vegetal, el animal y el hombre. Son subjetivos el dos, cuatro y seis, que son estados negativos de su ser embrionario. Cuando el alma alcanza la forma objetiva humana o séptimo estado, el siguiente está ya más allá de la sustancia material.
A continuación se produce el proceso de involución del Alma, el descenso en espiral hasta el estado mineral, es decir, el alma se sumerge más y más en lo material. Después comienza el renacimiento de nuevo. La esfera de la reencarnación se halla comprendida entre el mineral y el hombre. Antes de reencarnarse en otro hombre el Alma pasa por innumerables formas en varios planetas, hasta que llega a “nuestro magníficamente organizado planeta” (según el ocultista Zolar) con la misión de conferir al hombre la autoconciencia, convirtiéndose sólo en este punto en una parte del hombre. Hasta entonces el Alma ha sido un ser embrionario, fugaz, impersonal y pasajero, perpetuamente viviendo y muriendo, para renacer otra vez. En cada cambio, el alma adquiere nuevos órganos y funciones para su desarrollo ulterior, es decir, poder alcanzar la autoconciencia, la encarnación terrena. Nunca más entrará en la matriz de las materia ni sufrirá los dolores de las pasadas reencarnaciones materiales. En adelante, sus renacimientos tendrán lugar en la región del puro espíritu (el Nirvana budista).
Los que defienden la extraña e ilógica tesis oriental de que el hombre experimenta una multiplicad de nacimientos es porque no han llegado al estado lúcido de la Conciencia Espiritual. “Aunque el coco se convierta en cocotero, el cocotero no será otra vez jugoso coco” (Pág. 62 libro citado de Solar) ¡Y lo mismo ocurre con el hombre!”.
Cuando el alma se ha encarnado en el ser humano, este se convierte en un ser auto responsable de sus acciones (karma), que determinan la recompensa o castigo divino. El alma siempre es consciente de su pasada carga de karma.
Cada raza de seres humanos es inmortal en sí mismo; e igualmente lo es cada periodo. La generación del primer período no llega jamás a ser segunda; los seres del primer periodo se convierten en padres de los del segundo. Al expirar la generación de un periodo, concluye el día polar de la evolución. La vida se retira del planeta. Hasta que no se complete otro día polar, es decir, el periodo en que los polos de la tierra describen una vuelta completa en el cielo (15 millones de años), no aparece la segunda oleada de vida humana.
El alma embrionaria, impersonal, se hace hombre, los hombres dan origen a un sinnúmero de almas, y desaparecen. 15 millones de años después, surge la segunda oleada de hombres, pero más numerosa que la anterior. Este ciclo no es exclusivo del ser humano, sino que hay multitud de seres inmortales como el hombre que realizan sus cíclicas trayectorias.
El hombre externo está compuesto de huesos, carne, sangre y cabellos, que son cristalizaciones de una fuerza etérea; esas partes se mantienen unidas en virtud del ser mental (hombre interno).
4. La constitución hermética (de Hermes Trigemisto) del hombre:
1. Una forma física de composición cuádruple (huesos, carne….). El cuerpo está formado por un número determinado de células orgánicas, separadas y que constituyen por sí mismas, un sistema diminuto; este, a su vez, está formado por la cristalización de fuerzas imponderables existentes en un ser vivo.
2. Un cuerpo electrovital. Está compuesto de luz fosforescente que es la envoltura del sistema electronervioso interior (Las ramificaciones del sistema nervioso, desplegándose en todas direcciones desde el gran tronco de la médula espiral y el cerebro).
3. Una forma astral. Está compuesta de luz magnética que dimana del planeta. Puede considerarse como el alma del planeta material y es la causa de los fenómenos externos que en él acontecen. Esta luz magnética difiere de una estrella y planeta a otro, y es la causa de la diferencia de cualidades en cada influencia planetaria. La forma astral es la imagen perfecta de la personalidad externa, incluso en lo que se refiere a estilo y condición de la ropa que se lleva. Es la personalidad auténtica o real, entendiendo por personalidad, la apariencia asumida por el alma durante su permanencia en los vórtices materiales de los planos de fuerza cósmica, osease en la tierra. Esta forma está bajo el control del ser mental, y a veces se ausenta de la forma física, por eso el cuerpo se comporta de una manera mecánica. Es la parte más sensible de la magia.
4. El alma animal. Es la más baja, es amorga, y se encuentra en los niveles más bajos y degradaciones del ser humano. Es el lugar de todos los deseos egoístas.
5. El cuerpo espiritual. Es un organismo eterealizado, es la expresión del alma celestial, vestida de hombre.
6. El alma divina. Es la más alta, amorfa y se encuentra en los niveles superiores de la conducta humana. De ella brotan las acciones encaminadas al auxilio del débil, del que sufre.
7. El Puro Espíritu. Es el Yo Divino, el divino átomo de la vida que sólo se encarna al alcanzar el séptimo estado o la percepción de la naturaleza humana.
Tres, siete y doce son los números con los que el mundo ha sido edificado: tres letras madres que son Aleph (aire), Men (agua) y Shin (fuego); le siguen las siete letras dobles que suenan con dos sonidos y, en tercer lugar, las doce letras simples. El Fuego es la sustancia del cielo, el Agua de la tierra y el Aire el mediador, que los domina y reconcilia El Aire es el aliento o palabra de Dios.
En el hombre el número tres es la cabeza, corazón y estómago. Las siete letras dobles son las aberturas de la cabeza: los ojos, las fosas nasales, los oídos y la boca. Las doce letras son las facultades del hombre: vista, olfato, oído, nutrición, generación, tacto, potencia locomotriz, ira, risa, pensamiento y sueño.
5. Doctrina hermética del karma
El karma es la fría e inflexible justicia que distribuye a cada individuo, en su próximo renacimiento físico, exactamente la misma medida de bien y de mal que él otorga a su prójimo en la presente existencia. Los sufrimientos que nosotros padecemos en manos de otros no son más que un justo pago por nuestros pecados anteriores.
El karma no es un principio activo, es como una pinacoteca o un álbum de la naturaleza. Es la representación de la pasada existencia de una persona, en concreto, de la apariencia asumida por su alma durante su permanencia en la tierra. El que posee sensibilidad metapsíquica puede leer el pasado del karma. El karma sólo puede existir mientras que el alma que lo engendra esté ligada al mismo planeta. Cuando el alma abandona el planeta el karma se desintegra. Un alma no puede llevarse su karma en su viaje por el universo, ya que la luz astral en que se sustenta difiere en grado y cualidad en cada orbe. Finalmente, cuando el alma entra en los estados espirituales (denominado Devachan por los budistas) el karma pierde su influencia sobre esa alma, lo inferior no puede imponerse a lo superior.
El alma no es el espíritu (para los espiritistas sí), pero es por ella por donde puede conocerse el espíritu. El Yo espiritual dimana del Alma Divina. El alma es informe e intangible, y constituye los atributos del Espíritu Divino. El cuerpo físico es el reflejo de la evolución del alma.
El organismo espiritual del hombre se protege del exterior envolviéndose en un cuerpo astral. El cuerpo humano, a través de los sentidos y del cerebro, se comunica con el exterior. El alma proporciona información al espíritu, exactamente como los sentidos al cerebro. El alma es los sentidos espirituales, que son el espejo, el origen de los sentidos físicos. La inteligencia a través de los sentidos clasifica las impresiones recibidas del mundo exterior. El espíritu, en un plano superior, clasifica los datos recibidos por el alma en sus ciclos diversos. Los siete sentidos de abajo se corresponden con los siete sentidos de arriba.
La vida material del hombre es sólo un segundo de su existencia superior. El triunfo del alma humana sobre las fuerzas de la materia se denomina “iniciación”. La inmortalidad no está asegurada hasta que el alma humana haya atravesado el sexto estado del mundo anímico. Son muy escasos –uno entre un millón- los seres humanos que logran alcanzar el sexto y séptimo estado, es decir, la inmortalidad, estando todavía en su existencia humana.
7. Los diversos estados iniciáticos.
El Gran Maestro no vive en la tierra, sino en el Reino Espiritual. Pero en la tierra dispone de hombres que guía a la humanidad: el Maestro.
Hay tres grados, que a su vez, se subdividen en tres cada uno. En total hay nueve grados iniciáticos:
1. Es el más externo, referido al mundo de los fenómenos físicos. Los poderes del adepto de este grado se limitan a los fenómenos mágicos externos.
2. Constituye el estado interior o espiritual. Los adeptos son las almas transfiguradas que han superado el primer estado material. Son los Maestros o preceptores de los que estudian las etapas exteriores de la vida espiritual. Sus poderes van desde las zonas magnéticas del Mundo Astral, hasta el propio mundo astral y las esferas etéreas y espirituales de la humanidad liberada de su envoltura de carne. Estos adeptos espirituales sólo pueden descender a la tierra y manifestar sus enseñanzas a través del “fluido astral” y su comunicación a través de los adeptos de primer grado.
3. El más elevado de la vida espiritual, supone la intimidad celestial. Es el estado superior de las almas purificadas.
Hay siete estados desde el grado más bajo del ser humano, hasta el hombre perfecto. De la misma manera, hay siete grados desde el hombre perfecto hasta la Deidad. Por encima de los límites de los estados sexto y séptimo se unen las dos mitades del Alma Divina, e integran el Yo divino. Son las almas purificadas las que designan a los pastores de los hombres.
8. Naturaleza y funciones de la iniciación.
Se pretende conseguir al hombre perfecto, es decir, el hombre que supera los siete estados cíclicos de evolución durante su vida. El hombre perfecto posee siete sentidos físicos y siete sentidos espirituales:
El triunfo de la iniciación supone el triunfo del espíritu sobre la materia.
9. Cómo se alcanza la iniciación.
En primer lugar hay que tener las aptitudes necesarias, el adepto nace, pero no se hace. Es mental y espiritualmente un gigante. No puede nacer de los mortales ordinarios, pues la vida es demasiado corta, para alcanzar su meta. Cada familia humana produce un adepto y luego queda agotada para el resto del ciclo. En el siglo pasado los adeptos eran los alquimistas. En el universo hay cuatro esencias: Fuego, Agua, Tierra y Aire. Sin embargo, hay una quintaesencia que es el alma espiritual del mundo que anima todos los cuerpos. Quien es capaz de liberar este quinto elemento de la materia donde habita, tendrá en su mano el poder creador de que Dios ha dotado al mundo de la materia.
Los hombres dotados de dedican al estudio de cuestiones espirituales y dominan todas las ramas del Ocultismo. Simultáneamente, el cuerpo humano debe entrenarse en cuestiones de dieta y relaciones sexuales. El alma humana debe evolucionar partiendo del alma animal.
Las fuerzas y apetencias animales, en vez de ser encadenadas, como una bestia salvaje, como enseñan las místicas orientales, deben ser desarrolladas gradualmente y transformadas o elevadas evolutivamente hasta la categoría humana. Las practicas orientales de ascetismo, celibato y automutilaciones encadenan al animal. No lo desarrollan hasta el obediente e importantísimo nivel de la séptupla naturaleza del hombre perfecto.
10. Mortalidad e inmortalidad según el Ocultismo.
a). Mortalidad. Significa muerte y extinción en el plano material. En un sentido ocultista significa cambio de forma y de función. Los átomos del organismo son inmortales, eternos e indestructibles, pero un organismo compuesto de átomos puede disolverse. Se pierde como un todo orgánico pero no desaparecen sus partes atómicas separadas.
El ser mental que mantiene unidos esos átomos pierde su fuerza, cambia de polaridad. La naturaleza da cuerpo, bajo forma externa, a cada idea, pensamiento y motivo que concibe la humanidad. Cada forma orgánica que vemos es expresión de un pensamiento o ideas, que dimana de la mente, ya sea humana o divina. Por ejemplo, un árbol. El auténtico árbol es el árbol astral, o duplicado kármico, más maravilloso y perfecto que el “árbol reflejado” u organismo material de la tierra. Cuando muere el árbol de la tierra queda su imagen astral, es decir, el árbol desaparece del plano externo y pasa a un plano más elevado e interno, al que sólo acceden los sujetos psíquicamente experimentados. El árbol de la tierra es el que ha permitido que los átomos que lo constituían surgiesen de la materia y pasaran al estado superior vegetal. Al disolverse de nuevo, estos átomos, en un plano superior se reencarnaran en millones de otras formas diversas.
¡La corrupción es el principio de todo nacimiento! Es la anulación, la muerte y la destrucción de la esencia original de todas las cosas naturales. Da lugar al nacimiento y renacimiento de formas mil veces perfeccionadas. Y éste es el más grande y más elevado misterioso del espíritu, el misterio y el milagro más profundo que haya sido revelado al hombre. Por ejemplo, la hembra del tigre. Muere y la hembra de tigre astral es absorbida por la esfera karmita de su mundo astral, donde sus átomos permanecerán hasta que se redondeen y estén en disposición de exteriorizarse en una forma más elevada. Pero no podemos decir que haya habido extinción real, pues el ojo del iniciado más reciente puede percibir claramente la ferocidad del animal en la falta de humanidad del hombre.
b). Inmortalidad. No se produce la extinción de los átomos vitales, sino el cambio de las formas y caracteres individuales. La mortalidad es la precursora de un estado de vida superior. Existen dos clases distintas de vida inmortal:
- Inmortalidad consciente, la de la mente e inteligencia. - Inmortalidad inconsciente, la de la materia y sustancia.
En los grados inferiores al estado humano, no encontramos organismos completos. Son meras formas transitorias de materia en continua extinción que dan paso a algo inmediatamente más perfecto. Podemos afirmar que cuando comienza el punto más bajo de la existencia animada, ya está dotada con el deseo de vivir, el cual aumenta a medida que ascendemos de grado, hasta que llegamos al hombre que es un universo en miniatura, absoluto y completo, que ha surgido de las rudimentarias rocas. Este deseo de vivir del hombre es tan fuerte que crea el átomo deífico espiritual dotado de la potencialidad de la inmortalidad. Para que el átomo central de la vida alcance la inmortalidad, tiene que conquistar todos los estados inferiores del ser humano, exteriorizarse como ser humano individual y superar las pruebas y responsabilidades a las que está sometido un humano consciente que lucha por la vida. Esta lucha es necesaria para el desarrollo final del alma. Incluso cuando el hombre ya ha superado el trabajo de vivir humano, se encuentra con la lucha de su karma en la región del espíritu. Aquí puede hundirse si no atraviesa las cuatros regiones del mundo astral, y entre en el sexto estado del mundo del alma, donde se une con su alma gemela. Mientras no se complete esta unión no alcanzará la inmortalidad. Es la unión de los dos lo que origina el Uno Absoluto. Entonces deja de ser humano para ser divino. Se une al Alma del mundo o quintaesencia que anima todos los cuerpos.
De la observación de que en la naturaleza todo está en lucha, dedujo la humanidad la idea de los dos grandes poderes: Dios y el Demonio. El problema del bien y del mal.
Primero corregiremos algunas concepciones erróneas acerca del orbe oscuro, que nada tiene que ver con el Orbe Perdido de los misterios helenísticos, ni con la concepción egipcia de la caída espiritual. Otra concepción errónea es identificar la luna con el Orbe Oscuro. El Satélite Oscuro es la octava esfera o el orbe de la muerte. Durante las edades de Cobre y del Hierro el orbe oscuro se fue acercando a la tierra, hasta el años 1881 que llegó a su perihelio. Actualmente va remitiendo su influjo.
El orbe oscuro está gobernados por leyes que se pueden conocer mediante una paciente observación de los instintos despiadados de la naturaleza animal del hombre. Aquí se halla ausente la conciencia moral. En el orbe oscuro habitan razas de seres espirituales como la falsedad, el homicidio… Después se proyectan en la comunidad humana, donde adquieren nueva forma para ajustarse al espíritu y talante de los tiempos. Esta es una corriente invisible que penetra la mente humana y se apodera del alma. Al neófito le incube vencer a este Goliat oculto con la blanca piedra del espíritu.
La manera con la que la oscura energía magnética se proyecta del satélite a la tierra es invertida, y se utiliza para falsear y corromper la verdad. Los rectores y príncipes del Satélite Oscuro falsean sin piedad todas las verdades. El más grande éxito del Satélite Oscuro, en su perihelio, fue propagar en Occidente las doctrinas budistas. Pero las verdades absolutas del libro Yetzirah se impondrán: Dios es la materia y forma del universo; Dios se manifiesta por las letras y números hebreos.
Los beneficios que obtienen los habitantes del Satélite Oscuro son el conseguir el medio de prolongar su existencia externa en la Tierra, lo que les garantiza una vida en el mundo por venir.
Para Zolar (R. Donald Papon) el hombre es castigado con la muerte cuando se aparta de Dios. Divide a los hombres en tres grupos:
-Los hombres ignorantes, que no han rechazado a Dios conscientemente, se purificarán tras muchos sufrimientos y serán enviados al mundo de nuevo. Estos individuos ignorantes poseen fuertes magnetismos mediumnicos, por lo que sus almas son poseídas por otros espíritus incorpóreos.
- También existen individuos con un alma que carece de voluntad. Son el producto de una concepción en la que los padres estaban en coma mental. Son hijos de reyes, nobles y ricos. Estas personas suelen ser mediums espirituales. Generalmente son víctimas de hechiceros perversos o de nigromantes, que expulsan al legítimo ocupante y pasan a habitar su organismo.
-La tercera clase de hombres es la de los que vienen al mundo dotados del más concentrado orgullo y egoísmo, además del intelecto más elevado, con una voluntad poderosa y un temperamento mediúmnico. Son una presa fácil para los miembros de la Magia Negra y su Confraternidad Astral de la Inversión. Acaban realizando las prácticas más espantosas y son castigados con la muerte de verdad, con su pase a la octava esfera.
Existen siete planos en el ser, cada plano tiene siete subplanos y estos siete subdivisiones y, así sucesivamente, hasta el séptimo grado de subdivisón. Los planos se distinguen por la diferente densidad de la materia que los integra. Son:
Estos planos son mundos, con sus habitantes y todo, pero no se hallan físicamente separados en el tiempo ni en el espacio, sino que se interpenetran unos en otros. Lo que los distingue es la relativa densidad de la materia que los integra, y la consiguiente diferencia de grado a que vibra la materia. Para entender esto, recurre a los ejemplos de las ondas de calor, electricidad, radio, Tv que conviven sin interferirse en el mismo espacio y tiempo gracias a sus diferentes frecuencias.
Con la muerte del cuerpo físico el Yo se despoja de su envoltura carnal y continúa viviendo en el mundo Astral; con la muerte del cuerpo Astral se arroja otra vestidura y el Yo se libera de todo aditamento. Vuelve a ser lo que era antes de su descenso a la densa materia, al regresar al Mundo Mental. El Yo se siente extraño en este mundo debido a su desarrollo insuficiente, y vuelve a descender a la materia. Así emprende el ciclo una y otra vez, hasta que el Yo, enriquecido y perfeccionado, completa el ciclo y se despoja de su cuerpo Mental y asciende al mundo inmediatamente superior, hasta que se produce su acceso al Plano Espiritual, mundo en el que lo divino y lo humano se unifican y se completa la gran cadena del Ser.
Cada uno de los sentidos físicos del hombre tiene su correspondiente sentido Astral, el cual funciona en dicho plano exactamente igual que los sentidos físicos en el plano material. Los Ocultistas pueden utilizar los sentidos astrales y ver todo lo que ocurre en el Mundo Astral sin necesidad de entrar en trance o abandonar su cuerpo. Esto lo consigue variando su mecanismo sensorial, al igual que la mecanógrafa cambia de minúsculas a mayúsculas. Otra manera de visitar el plano Astral en aquella en la que el individuo abandona su cuerpo físico. Ordinariamente el cuerpo astral sólo puede observarse por los sentidos astrales, pero en ocasiones se manifiestan con una forma vaporosa en forma de espectro o sombras.
El espacio existente entre los electrones del átomo material es proporcionalmente igual de grande al que existe entre los planetas de nuestro sistema solar. Y cada electrón, cada átomo, cada molécula, está en constante e intenso movimiento vibratorio. No hay nada sólido en el mundo material.
Las fuerzas de la naturaleza como la electricidad, gravedad, etc. Son invisibles a los ojos humanos, sin embargo, sabemos de su existencia. El mundo Astral tiene paisajes y hombres tan reales como los de nuestro país. Se puede viajar en el plano astral simplemente por un acto de voluntad, uno puede desplazarse instantáneamente sólo con quererlo. Cuando abandonas tu cuerpo material y observas el cuerpo astral compruebas que es idéntico al primero, incluso con las ropas que llevabas. Sabes que has abandonado el cuerpo porque vuelves la cabeza y ves tu propia forma física sumida en un silla aparente en la silla donde estabas sentado. Si miras más atentamente, verás que tu forma astral se comunica con su duplicado físico mediante una hebra finísima, de sustancia etérea semejante al hilo brillante de una araña. Este hilo es capaz de estirarse y contraerse, lo que te permite moverte libremente. Cuando se inicia el abandono del cuerpo percibes delante de ti destellos y haces de luz fosforescente que son las vibraciones y oleadas de fuerza que se producen al cruzar el Plano de la Fuerza. Verás que los objetos brillan con un tenue resplandor, que son su fuerza de atracción atómica y molecular. También podremos observar, más apagada, una radiación que lo inunda todo, es la fuerza de la gravedad. En algunos casos, cuando muere una persona y su alma abandona el cuerpo, puede hacerse visible su cuerpo astral a un amigo o persona querida. Esto explica los casos de apariciones de personas fallecidas.
Ahora puedes atravesar la pared de tu habitación y salir a la calle. Acabas de dejar pasar a un hombre a través de ti. Los perros y los gatos intuyen tu presencia. Observa que las personas van envueltas de un óvalo de diferentes colores: el hermoso azul espiritual, el espantoso rojo y turbio, vemos acercarse un gigante espiritual con un hermoso color áureo alrededor de su cabeza, como un nimbo. Observaremos inmensas nubes de colores flotando sobre los hombres, y veremos como cada cuerpo atrae hacia sí pequeños fragmentos de las nubes: son las vibraciones del pensamiento.
En los subplanos inferiores del mundo astral veremos visiones desagradables. Parece que estés todavía en el mundo material. Los seres humanos parecen estar en proceso de desintegración, se parecen demasiado a los cadáveres físicos. Los Ocultistas llaman a estas formas “envolturas Astrales”. Son cadáveres astrales, como el cuerpo de una tumba es un cadáver material. Están esperando que su cuerpo se descomponga definitivamente, para poder liberar sus almas. La envoltura astral de una persona espiritual y de ideales elevados se desintegrará muy rápidamente; pero la de un hombre mundano lo hará lentamente. Estos espectros andan vagando sin rumbo ni objeto, con su aspecto fantástico y horripilante. Estos espectros son las envolturas astrales que las almas han abandonado, pero quedan en ellas vibraciones suficientes para darles una apariencia temporal de vida, aunque en realidad son cadáveres astrales.
Estos espectros pueden ser reanimados o devueltos a la vida por medio del poder psíquico del médium o del círculo psíquico, intentando manifestarse a través de la palabra, de la escritura automática, de golpes… pero estos esfuerzos resultarán fracasados, dejando entre los participantes una sensación de que algo no estaba claro. Estos espectros carecen de alma, la cual ignora lo que ocurre con su envoltura que ha abandonado. Es dramático presenciar casos en que son aceptadas estas formas supuestamente espectrales como el alma del ser querido.
Las almas se encuentran en el subplano del mundo Astral más elevado, lugar en el que descansan tras abandonar el cuerpo físico. Se encuentran en un estado que ha sido comparado con la reclusión de la oruga en el capullo: un estado donde se efectúa una completa transformación. Las almas durmientes transmiten una sensación de paz y tranquilidad infinitas. Si observas atentamente, verás como se produce un leve movimiento revelador del despertar de algunas almas, e inmediatamente se produce su disolución que revela el comienzo de una vida real después de la muerte.
Las almas de las personas sabias y las más bajas son las que despiertan primero, siendo las ordinarias las que más tiempo duermen. Las personas espirituales se transforman rápidamente y pasan al plano superior, las almas materiales despiertan muy pronto y pasan al plano inferior, donde permanecen con apariencias de bestias en un lugar donde no hay agua ni aire, con tinieblas más negras que las noches de cielo cubierto de nubes. Las almas han regresado a un subplano del mundo astral que tiene la apariencia del mundo físico que tanto anhelan, pero cuando intentan tomar parte en las juergas y los vicios que presencian comprueban que solo pueden mirar, lo que se convierte en una tortura para ellas, pues no pueden participar en las orgías que contemplan. Estas almas pueden visitar el mundo físico de la Tierra, presenciando las comidas, la gente bebiendo, jugando, sus orgías y brutalidades, y lo único que pueden hacer es apiñarse en torno a ellos para sentir su presencia. Por eso las tabernas, salas de juego, garitos, pistas de carreras, cafés concierto, burdeles, barrios de mala nota.. están repletos de estas formas astrales.
Por lo general, estas almas bajas acaban teniendo asco y repugnancia por esta clase de vida, con lo cual se produce su ascenso espiritual, pero otras se hunden tan bajo que ya no pueden elevarse y encuentran su destino final en la aniquilación. El plano Astral actúa así de purgatorio o lugar de purificación, presente en muchas religiones.
Si nos fijamos en los personajes que ocupan los subplanos elevados de este mundo, en concreto el intelectual, observaremos que tienen una apariencia de seriedad, de interés, y es porque al llegar aquí las almas intentan realizar sus deseos intelectuales que no alcanzaron en la Tierra. Los hombres inician un trabajo invectiva y constructivo, un trabajo creativo, vemos como realizan grandes catedrales, pintan cuadros maravillosos, escriben libros espléndidos, componen música maravillosa…Todos se sienten henchidos con el gozo del trabajo y el éxtasis de la imaginación creadora. Aquí es donde se construye el molde para las invenciones y realizaciones en el plano material. El mundo astral es el gran almacén de arquetipos que reproducirá el alma cuando regrese a la Tierra. Podemos ascender al subplano espiritual o religioso del mundo Astral. Cada una de las grandes religiones tienen su propia región particular en la que se reúnen sus seguidores para celebrar sus cultos y congratularse. Cada forma de deidad tiene su religión con sus adoradores. En el sub-plano más elevado del mundo Astral encontramos regiones habitadas por filósofos, científicos y metafísicos: aquellos que empeñaron sus facultades intelectuales en un esfuerzo por desentrañar el enigma del universo. Hay aquí tantas escuelas filosóficas y metafísicas como sectas religiosas había en el plano inferior. En estos dos grupos hay muchas almas obcecadas en no creer en el más allá, que desprecian y ridiculizan todo lo que hace referencia a la vida exterior al cuerpo físico.
Los planos situados por encima del Astral son más difíciles de describir. Basta decir que todas las almas que acaban sumiéndose en el sueño astral llegan a este plano. Pueden permanecer despiertas en este plano durante siglos, dependiendo del estado de su desarrollo espiritual. En los planos superiores, cuanto más se eleva el alma, más dura su permanencia en las encarnaciones de estos planos. Cuando el alma regrese otra vez a la tierra, recuerda las maravillosas experiencias vividas en estos planos.
a). La Luz Astral y los Archivos Akáshicos.
Cuando llegamos a este plano descubrimos la existencia de una enrome galería de cuadros ordenados según el orden de la cuarta dimensión: sin longitud, anchura o profundidad. Estos cuadros se hacen visibles a los sentidos astrales gracias a la luz astral, un potente amplificador que permite observar los detalles de las grandes pinturas del mundo que nos muestran la historia pasada y futura de la tierra. Es un gran cuadro en movimiento que nos permite ver el nacimiento y muerte de las civilizaciones. Si retrocedemos, observamos que el cuadro adquiere un movimiento inverso que nos permite ver como una ciudad vuelve a sus inicios, o un hombre se levanta de la tumba y vemos su nacimiento.
Estos archivos que nos permite ver la luz astral se denominan Archivos Akáshicos, en lo que se encuentran todas las representaciones de los acontecimientos ocurridos en la historia de la Tierra. Pero a decir, verdad, los auténticos Archivos Akáshicos se hallan en un plano muy por encima del Astral. Lo que vemos no es sino un reflejo de los archivos originales.
b) Espíritus de la Naturaleza.
En determinados planos Astrales existen ciertas entidades o seres vivos que no fueron nunca humanos ni lo serán jamás. Estas entidades son invisibles a los seres humanos, pero bajo determinadas condiciones pueden ser captados por la visión astral. Estos seres habitan en la Tierra exactamente igual que los seres humanos. Vibran de distinto modo a nosotros, y sus dimensiones son microscópicas. La visión astral no sólo capta sus vibraciones, sino que amplia sus formas a unas dimensiones perceptibles. Algunas de estas entidades se conocen como Espíritus Naturales y habitan los ríos, rocas, montañas y bosques. Su aparición esporádica a hombres que poseen un gran grado de visión astral ha dado origen al relato de leyendas populares como las hadas, duendes, elfos, peris, djinns, trollos, sátiros, faunos, kobolds, trasgos y geniecillos. Los antiguos Ocultistas designaban a las entidades de la tierra como gnomos, a las del aire silfos, a las del agua ondinas y a las del fuego salamandra.
Esta clase de entidades astrales evita la presencia del hombre y huye de los lugares que habitan los humanos. Unos son bienhechores de los hombre, pero otros, muy raros en la actualidad, disfrutan haciendo trastadas y diabluras a los campesinos. Muchas veces les da por cometer travesuras en las sesiones de espiritismo. Los antiguos magos y encantadores eran asistidos por criaturas de este tipo . A veces se mofan de los aprendices de mago apareciéndoles bajo la forma horrendas y monstruosas, sin embargo, no hacen el menor caso de los Ocultistas experimentados.
Habitan el plano Astral en la Tierra. No han nacido de forma natural, ni han sido creadas por la naturaleza. Son producto de las mentes de los hombres y consisten en unas formas de pensamiento altamente concentradas. Normalmente son creadas de forma inconsciente por personas que manifestaron un fuerte deseo-fuerza acompañado de representaciones mentales de lo que deseaban. Muchos magos han aprendido el modo de crearlas inconscientemente mediante magia blanca o negra.. Estas entidades artificiales pueden ser destruidas por un pensamiento positivo convenientemente dirigido. Así las madres piadosas han creado formas mentales para que protejan a sus hijos: los Ángeles de la guarda. De manera simi9lar fueron creados y conservados muchos espectros familiares, espectros que advierten a las familias reales o nobles de la proximidad de la muerte o la desgracia. Al mismo tipo pertenecen los espectros familiares que atraviesan los muros de los castillos. Muchas casas encantadas se explican de esta manera. Los seres semidivinos tienen este origen. El poder de los demonios de los pueblos “salvajes” tiene el mismo origen. La brujería, las apariciones diabólicas, no son sino entidades mentales. Las prácticas del Vudú en África, y más tarde en la Martinico, así como las del Kahuna en Hawai, se basan en estos mismos principios. El efecto de los encantamientos depende de estas mismas leyes.
Se dan muchos casos del retorno a la vida terrena de almas descarnadas, pero no hay que confundirlas con los espectros o envolturas astrales. |
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