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EL ESPIRITISMO

 

1. Origen y definición del Espiritismo.

            a) El espiritismo según Allan Kardec.

            b) El espiritismo después de Allan Kardec, de 1870 a nuestros días.

            c) Los adeptos del espiritismo.

2. ¿Qué es un médium?

3. La filosofía espiritista.

             a). Cosmogonía.

             b). Los espíritus

             c) La moral

4. La muerte, encarnación y reencarnación.

 

 

 

 

 EL ESPIRITISMO 

 

1. Origen y definición del Espiritismo.

 

       a) El espiritismo según Allan Kardec.

 

           El año 1847 en Estados Unidos de América aparecen dos hermanas llamadas Margaret y Katie Fox que empiezan a percibir los primeros golpes, “raps” en lenguaje espiritista, dados sobre los tabiques y sobre los muebles. La casa se considera encantada, las hermanas afirmaban hablar con los muertos. Estos hechos se propagaron como la pólvora por toda América. Las exhibiciones publicas de las dos hermanas, dirigidas por Leah, su hermana mayor, se multiplicaron. Al final de sus vidas las hermanas confesaron que todo era un fraude y los golpes los producían con los dedos de los pies golpeando sobre cajas de resonancia. En 1852 se celebró el I Congreso Espiritista en Cleveland. En 1854 los espiritistas contaban ya, en América, con más de tres millones de fieles dirigidos por más de diez mil médiums. En ese mismo año ya se había extendido el espiritismo por Inglaterra, Francia y Alemania. Boucher de Perthes, llamado el padre de la prehistoria, fue uno de sus adeptos. En 1854 aparece en escena el lionés León Rivail, que bajo el seudónimo de Allan Kardec iba a dar a la nueva revelación sus contornos precisos y su dogma. En 1875, en New York, la señora Blavatski reveló su doctrina teosófica. Las dos doctrinas representan a la escuela francesa y anglosajona del espiritismo, respectivamente. En España, en 1906, cada ciudad de cierta importancia poseía una sociedad y un periódico de estudios psíquicos.

  

Hermanas Fox y Allan Kardec 

 

      El espiritismo fue definido por Allan Kardec como la doctrina fundada en la existencia, las manifestaciones y las enseñanzas de los espíritus. El espíritu es el alma inmortal del hombre. El hombre está constituido de varios elementos, siendo tres los más principales:

 

      1. El alma humana inmaterial, inmortal y pensante.

      2. El cuerpo físico, donde está enquistada el alma por el intermediario  de un cuerpo astral.

      3. Este cuerpo astral, o periespíritu, es etéreo, de materia infinitamente tenue y sutil, que no obedece a las leyes de la gravedad u otras. Su materia es energética, es el “fluido vital” que anima y hace vivir nuestro cuerpo. Está modelado a imagen del cuerpo físico humano, manteniendo relaciones tan estrechas con él, de modo que las grandes mutilaciones permanecen visibles en su sustancia, que por cierto, también adopta el estilo e incluso la ropa que solía vestir el cuerpo.

 

      En el viviente, los tres envoltorios permanecen enquistados, en condiciones habituales, unos dentro de otros, sin que sea posible distinguirlos. En el momento de la muerte, el cuerpo físico desfallece. Cae como un vestido usado, se descompone. El alma inmortal recupera su libertad. Se retira del cuerpo envuelta en el cuerpo etéreo que conserva su forma humana. Un espíritu es un ser humano despojado de su cuerpo físico.

 

      El espiritismo es una doctrina espiritualista. En vano intentaríamos hablar, siquiera, de espiritismo, a un partidario de cualquier filosofía materialista.

 

      Los espíritus se nos manifiestan. En sus orígenes, con las hermanas Fox, de forma maravillosa. A partir de Allan Kardec se formula una teoría que trata de explicar los fenómenos racionalmente, recurriendo a las semejanzas de las comunicaciones por telégrafo y radio de la época.

 

      Finalmente, los espíritus nos enseñan. Los espiritistas creen que los espíritus nos pueden enseñar, mejor revelar, cosas del más allá, por lo que se abre un tercer periodo de revelación a partir de 1847.

 

      Los elementos orientales de la doctrina los reconocemos fácilmente en la actualidad. La supervivencia del espíritu (o Atman) en un cuerpo semimaterial, la noción del karma o los efectos de nuestras acciones persistentes hasta su extinción, el tránsito de las almas descarnadas a otro mundo y el retorno a la tierra en una nueva encarnación, hasta el nirvana o beatitud final, todo forma parte del hinduismo tradicional, de inspiración védica. Por otra parte, aunque Allan Kardec pretenda que su teoría espiritista ha sido “dictada por los propios espíritus”, tomo lo esencial de sus elementos en el fondo cristiano occidental, todo ello coronado con una moral tradicional de tendencia activa.

 

      b) El espiritismo después de Allan Kardec, de 1870 a nuestros días.

 

            El sucesor de Allan Kardec fue León Denís (1847-1927)  el cual leyó el libro del primero “Le livre des esprits” a los dieciocho años, consagrándose al instante al estudio del espiritismo.  Léon Denis negó definitivamente la divinidad de Jesús y acusó a la Iglesia romana de deformar y escarnecer las palabras de Cristo. La Iglesia respondió a los evocadores de espíritus, tachándolos de practicantes de un triste y vergonzoso sistema, de charlatanes adoradores del diablo. Léon Denis se puso todavía más en contra de la Iglesia católica, lo cual supuso la división de los espiritistas en tres grupos:

León Denís

 

       -El primero era partidario de la postura conciliadora heredada de Allan Kardec.

       -El segundo grupo  afirmaba que los profetas de la ley antigua tenían idéntica categoría que los médiums, o mejor, eran mucho más creíbles estos que los primeros.

       -Un tercer grupo, liderado por la señora Blavatsky, dio a conocer entre 1875 y 1888 la teosofía, hija natural del espiritismo, que veremos más abajo con detalle.

 

 

 

      c) Los adeptos del espiritismo.

 

      En la actualidad la mayoría de los adeptos pertenecen a la burguesía humilde de artesanos, comerciantes… y obreros de “cuello blanco”: empleados, burócratas, funcionarios. También hay amas de casas y jubilados. Todos, en sus atribulaciones  cotidianas, esperan un consuelo y una ayuda espirituales.

 

      Hay que distinguir que la teosofía une a los más acérrimos del ocultismo, también a los más instruidos. La doctrina teosófica no es sencilla. Puede ofrecer a todos el acceso a los grandes secretos, aunque a costa de largos estudios,  del abandono del mundo e, incluso de un ascetismo riguroso para la adquisición de los poderes sobrenaturales. La frecuentación de las salas teosóficas revela un público serio, amante de la reflexión y el estudio, a menudo apasionado por una fórmula especial de la investigación, grafología, astrología, quirología…

 

      Las salas espiritistas, al contrario, están repletas de todas las angustias de la vida, o bien tiemblan de curiosidad mórbida por los fenómenos de las manifestaciones de los espíritus. Mujeres que han perdido sus maridos o hijos están ansiosas, buscando el hilo director de su vida que han perdido.

 

2. ¿Qué es un médium?

 

      Es el individuo que sirve de lazo de unión  a los espíritus para que estos puedan comunicarse con los hombres. Sin médium, no existe ningún modo de comunicación tangible, mental, escrita, física, ni de cualquier otro género.

 

      Diremos que cada átomo de la materia es un medio por que se expresa la fuerza espiritual. La materia es la solidificación del espíritu, el principio pasivo o negativo encarnado en una forma concreta. La materia se ordena y evoluciona del estado más bajo y denso del mineral al aéreo e invisible de los gases, terminando en el “éter universal”.

 

      El estado mediumnico se da de manera natural en ciertos individuos, en otros ha sido desarrollada. Una persona, en la que la materia etérea se separe con facilidad de la materia más densa es médium y puede ser utilizado como una especie de teléfono entre los planos visibles e invisibles. No es el médium el que habla como transmisor del “muerto”, sino que es este mismo quien lo hace directamente. Se conoce a este como médium de incorporación.

 

      Existen médiums que tienen la facultad del desdoblamiento. En ciertas condiciones, el alma y el periespíritu abandonan la envoltura física, que permanece inmóvil, dotada de una vida retardada, vinculada a su cuerpo astral por un cordón umbilical por el que la energía vital se esparce débilmente hacia la corteza carnal y evita la muerte, inevitable en caso de rotura de este vínculo.

 

      Finalmente existen los médiums con “aura”. Los espíritus no pueden mover las mesas ni los objetos, pero existen médiums que pueden difundir la energía de su periespíritu fuera de su cuerpo, como una especie de aura, que es la que utilizan los espíritus para infundirla en el interior de los objetos, animalizándolos o dotándolos de movimiento manipulado por la voluntad de los espíritus. Temporalmente, la materia inerte se anima con un hálito de vida.

 

      Allan Kardec distinguía entre médiums físicos, sensitivos, auditivos, habladores, videntes, curanderos, escribientes…También los pueden haber obsesionados, que no pueden deshacerse de un espíritu inoportuno; subyugados que padecen la dominación moral o material de un mal espíritu; ligeros, que usan su facultad con fines lúdicros; orgullosos, envanecidos de sus aptitudes; susceptibles, que no soportan las críticas; presuntuosos, de mala fé, celosos…    

 

      De las almas mas soeces y poco inteligentes provienen la mayoría de los fenómenos del espiritismo. Son estas almas, apegadas al mundo material, las que utilizan a los mediums para cerrar sus negocios en la tierra; sus manifestaciones son tan poco interesantes como lo eran sus conversaciones en vida. Son las almas que se manifiestan en los sueños de los amigos, las que molestan golpeando y haciendo ruidos para llamar la atención. Normalmente son las mentes pasivas las que se convierten en mediums de las activas, de las personas inteligentes. Los ignorantes son los mediums de los sabios. El médium es un ser sin voluntad, controlado por todo tipo de fuerzas mentales superiores a la suya. En nueve de cada diez sesiones, el médium entra en trance semi-hipnótico producido por la influencia de las mentes del círculo espiritista, y normalmente reproduce únicamente los pensamientos de los presentes.

 

      La reminiscencia de los budistas, que ellos consideran como auténticos recuerdos de sus experiencias pasada (de sus reencarnaciones), son  experiencias, pero no de ellos, sino de otras almas, de las que ellos tienen recepción mediante su estado mediúmnico. Las mentes budistas orientales crean sus falsa ideas de reencarnación con el fin de mantener su dominio sacerdotal, y utilizando las facultades mediúmnicas de sus discípulos de occidente, inculcan en su mentes sus falsas teorías.

 

3. La filosofía espiritista.

 

      Fue obra de Allan Kardec quien dejó escrita la exposición más elevada de la filosofía espiritista. Léon Denis, sucesor de Allan Kardec en el papel de pensador del espiritismo occidental, sorprende por su violencia antirreligiosa y, en suma, aparte de su odio a la  Iglesia, “la gran prostituida”, no aporta ninguna novedad revolucionaria a lo escrito por el primer maestro.

      Detras de ellos se produjo la división entre los espiritistas.

     

      a). Cosmogonía.

 

      Allan Kardec definió una cosmogonía en la que Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas. Dios es inaccesible a la inteligencia humana, la cual suele puede captar de Él que es eterno, infinito, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, justo y bueno.

      El universo es una trinidad: Dios creador, el espíritu y la materia, más un cuarto elemento, el fluido, fuente de vida animal, que es intermediario entre el espíritu y la materia.

      Toda la materia proviene de un solo elemento simple.

      El universo ha sido creado por un acto de voluntad divina.

      Los seres vivos son debidos a la eclosión de gérmenes, que estaban al principio esparcidos por el éter antes que la tierra existiera. El hombre ha aparecido en diversos lugares, en diversas épocas, salido de gérmenes análogos pero ligeramente diferentes, lo que ha dado lugar a las diferentes razas. Adán es un mito.

 

      b). Los espíritus.

 

           Los espíritus o almas han emergido, por voluntad divina, de la inteligencia universal. Los espíritus tienen un principio y tendrán un final. El mundo espiritual es preexistente al mundo material y son independientes el uno del otro. Los espíritus están dotados de instantaneidad de pensamiento pero no de ubicuidad. Los espíritus no son iguales, aunque fueron creados iguales, unos aprendieron rápidamente y otros continúan igual de ignorantes que al principio. Se clasifican en tres categorías:

 

      Los espíritus imperfectos.- En ellos predomina la materia sobre la inteligencia. Son propensos al mal, no son felices. Tienen intuición de Dios pero no lo comprenden. Anhelan los placeres terrenos que han perdido por la muerte y su visión les supone un tormento. Allan Kardec los subdivide en cinco clases: inconscientes o ligeros, pseudosabios, neutros, golpeadores y perturbadores. Son los espíritus inferiores de las antiguas mitologías denominados ángeles malos, demonios o genios malvados.

 

      Los espíritus buenos.- Predominio del espíritu sobre la materia. Desean el bien y comprenden a Dios y el infinito, por lo que son felices. Distinguimos cuatro clases: los benévolos, dotados de bondad; los doctos con inteligencia; los sabios, en el sentido de la sabiduría antigua y, finalmente, los superiores, que reúnen todo lo anterior. Jesús y Buda son los modelos. Son los genios buenos, protectores y ángeles guardianes de las diferentes religiones. 

 

      Los espíritus puros.- La influencia de la materia es nula en ellos. Su superioridad intelectual y moral es absoluta con relación a los espíritus de los otros órdenes. Son los ángeles, los arcángeles y los serafines. Estos espíritus partieron, como los demás, de la ignorancia, y han seguido un camino de superación y perfección. La regresión es imposible.

 

      En el Más Allá los espíritus viven en común. No hay mundos de espíritus superiores e inferiores. Pero ellos tienden a agruparse por afinidades en familias espirituales. Presente, pasado y porvenir son un solo tiempo, un presente, paro los espíritus. Los espíritus inferiores están sometidos a los espíritus superiores, de los que reciben las órdenes y misiones.  Entre sus misiones está la de mantener la armonía universal. Las misiones pueden cumplirse en estado errante o en encarnación.

 

      c) La moral.

 

          El edificio espiritista está coronado por una moral en diez leyes que, en su conjunto, forman la ley divina o natural:

 

      1. La ley de adoración.-  Mediante la plegaria se consigue la ayuda de los buenos espíritus para que logremos la fusión de nuestra alma con Dios.

 

      2. La ley del trabajo. Mediante el trabajo, tanto en la etapa material, como en nuestra vida espiritual, conseguiremos el camino del progreso.

 

      3. La ley de reproducción. Ciertos espiritistas, conocedores de la Cábala afirman que la unión entre hombre y mujer en la tierra es obra de Dios, de donde surge su santidad. El Yo divino se tuvo que manifestar a los hombres iniciando un movimiento que se explica por la acción de dos principios contrarios, uno de los cuales eran el masculino-femenino, que se separaron del Yo  formando las Almas gemelas. De ahí que cuando se unen de nuevo dos Almas gemelas se produce un acto agradable a Dios. Por esta razón el celibato no es bien admitido entre los espíritus.

 

      4. La ley de la conservación obliga a los hombres a no matar a los demás y a conservar su propia vida.

 

      5.  La ley de  destrucción es una ley de la materia, por eso los espíritus tienen tanto horror a la destrucción.

 

      6. La ley de sociedad: el hombre sólo puede progresar en medio de sus semejantes rindiéndoles servicio.

 

      7. La ley de progreso es absoluta, pero lenta en su marcha. Todo avanza hacia su superación.

 

      8. La ley de la igualdad: la igualad es natural y original. Las desigualdades son transitorias y han sido creadas por nuestros actos.

 

      9. La ley de libertad: aunque nosotros estamos determinados por nuestra vida material, el alma nos ofrece la libertad de pensamiento y de juicio. Esta libertad es sagrada, y están prometidos castigos a los opresores de espíritus y conciencias.

 

      10. La ley de justicia y amor: querer para los demás lo que uno quisiera para sí mismo.

 

      En suma, sobre una metafísica revolucionaria en muchos aspectos, una moral cristiana tradicional.   

 

 

4. La muerte, la encarnación y la reencarnación.

 

      La muerte es un cambio de estado, por la que el hombre se convierte en espíritu. La separación del alma, envuelta en su periespíritu (otros lo llaman cuerpo astral), no es instantánea. Los seres evolucionados abandonan prontamente la prisión carnal en algunas horas; pero los seres materialistas necesitan tiempo para abandonarla: son los muertos que no comprenden que lo está, que permanecen cerca de su cuerpo, están perturbados y protestan.

 

      Pasada la confusión ocasionada por la muerte, el alma se reconoce en el mundo de los espíritus y se da cuenta de lo que le falta por aprender, empezando su vaguear errabundo en busca de enseñanzas. La encarnación  es el mejor método de que el alma aprenda, el alma accede a la pureza y al conocimiento después de una multitud de encarnaciones.

 

      Las encarnaciones sucesivas no tienen todas lugar en nuestra tierra, sino en diversos mundos, a veces exteriores al sistema solar. En este es preciso saber que Marte nos es inferior,  Venus más avanzado que nosotros, y Júpiter infinitamente avanzado. Nosotros no conservamos en una nueva existencia el recuerdo preciso de nuestras encarnaciones, pero si que conservamos la experiencia general que hemos adquirido.

 

      Los espíritus no tienen sexo, pasamos de un sexo a otro, como lo hacemos de una vida a otra.

 

      El renacimiento va precedido de una confusión mucho mayor que la de la muerte. Si siempre resulta penoso cambiar de estado, mucho pero es dejar un estado etéreo por otro de pruebas y encarcelamiento en la materia. La unión del alma con el cuerpo empieza en el momento de la concepción, pero no acaba hasta el momento del nacimiento. El recuerdo del pasado desaparece. El cuerpo se construye siguiendo el patrón, las instrucciones de su alma: según St. Tomás, el alma es la forma, la idea real del cuerpo.

 

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Última modificación: 07 de mayo de 2004