La leyenda del lago de Sanabria
El Temple en el castillo de
Ponferrada
La leyenda del acueducto de
Segovia
LEYENDA DEL LAGO DE SANABRIA
Cuenta la tradición
popular sanabresa que el lugar que hoy está ocupado por el lago fue, hace mucho tiempo, un valle en cuyo lecho se asentaba un próspero pueblo de
campesinos, llamado Valverde de Lucerna. Hasta allí llegó una noche oscura y
fría un peregrino hambriento y cansado. Comenzó a llamar a todas las puertas
solicitando cobijo, un poco de pan y un rincón junto al fuego donde dormir. Los
habitantes de Valverde de Lucerna iban negándole uno a uno hospitalidad y
cobijo, temerosos de poner en peligro sus bienes o contaminándose por la pobreza
del mendigo. Así fue sucediendo casa por casa, hasta que el peregrino llegó a
una humilde casa en las afueras habitada por una pobre familia de panaderos. Le
abrieron su casa, ofreciéndole morada y pan recién cocido. El peregrino les
agradeció enormemente su gran gesto de hospitalidad y compasión y les confesó
que no era ningún mendigo, si no Jesucristo en persona, que había llegado hasta
Valverde para probar la compasión de sus ricos habitantes. Tal había sido la
decepción al comprobar el enorme egoísmo que habitaba en sus corazones que había
decidido castigarles, para ejemplo de todos los que en el mundo, tuvieran aquel
pecado.
Tomando entonces su bastón peregrino, lo hincó en el suelo al
tiempo que recitaba:
Aquí clavo mi bordón
Aquí nazca un gallardón
Aquí clavaré mi espada
Nazca aquí un gargallón de agua
Advirtió a los miembros de la familia compasiva que huyeran, porque
serían los únicos que se salvarían
del desastre que él mismo provocaría. Los panaderos huyeron con todas sus
pertenecías y desde lo lejos pudieron divisar cómo surgía del fondo de la tierra
un terrible torbellino de agua y cómo engrosó milagrosamente el agua de los
ríos, hasta convertir el valle en un lago que dejó hundido bajo sus aguas el
pueblo entero de Valverde de Lucerna. Dicen los habitantes actuales de allí
(descendientes legendarios de la única familia bondadosa que se salvó) que en la
noche de San Juan, cuando todo está en silencio, puede escucharse emergiendo del
fondo de las aguas el tañido de las campanas de la iglesia del pueblo hundido,
que recuerdan con aquel sonido el pecado que lo hizo desaparecer.
EL TEMPLE EN EL CASTILLO DE
PONFERRADA
Todo en este castillo que guarda tesoros ocultos incluida el Arca
de la Alianza, huele a la magia misteriosa de los templarios y es al mismo
tiempo, el epicentro de una geografía esotérica. Cuando en 1.178 Ponferrada pasa
a depender de la Orden del Temple por donación de los reyes leoneses, los
templarios encuentran una pequeña fortaleza que fue en su origen un Castro y
posteriormente ciudadela Romana. Ellos la amplían y mejoran hasta que en 1.282
está ya totalmente acabada y lista para proteger el paso de peregrinos al tiempo
que servia de palacio y cenobio para los monjes guerreros. El castillo guarda
relación con el Camino de Santiago y Paolo Coelho hizo mención de él en el
libro, Diario de un Mago. Sin duda, un lugar cargado de mágia.
LA
LEYENDA DEL ACUEDUCTO DE SEGOVIA

Cuentan, que en tiempos muy remotos había una criada que servia en
una casa de un rico lugareño, cuya casa
miraba desde lo alto a la plaza de azulejo. La muchacha tenia como misión
trasladar cada día el agua fresca del río para uso y disfrute del señor. La
faena era tremendamente penosa, tanto por la distancia como por las cuestas que
había hasta llegar a la casa. Así iba desgastando su energía la muchacha día a
día, sabiendo que al día siguiente le esperaba el mismo calvario. Como
necesitaba el dinero, no podía abandonar el trabajo. Un día, se derrumbó
de autentico cansancio y desesperación antes de llegar a la casa. Tanto fue su
desespero, que aun siendo una buena muchacha, entre lagrimas invocó al diablo
ofreciéndole su alma con tal de no tener que ejercer nunca más faena tan penosa.
El diablo raudo y veloz, como si hubiera leído su pensamiento se presentó ante
la joven para aceptar el trato. La joven lanzó su propuesta y le dijo: “Si
eres capaz de hacer algo para traer el agua del río justo a la casa de mi señor
y librarme de esta agonía antes de que salga el sol, te entregaré mi alma para
siempre”.
El diablo aceptó el trato pero le hizo firmar a la muchacha un
pacto de sangre allí mismo. Contento por poder contar con un alma más, se esfumó
antes de que la joven se diera ni cuenta. La muchacha se arrepintió en seguida
de lo que había hecho, pero se tranquilizó pensando que seria imposible que el
diablo cumpliera su promesa en una sola noche, así que terminó como pudo su
jornada y se fue a su casa a descansar, aunque no pudo conciliar el sueño.
Cuando cayó la noche, una gran tormenta asoló la ciudad. Solo la muchacha sabia
que no era un simple tormenta, si no el mismo diablo cumpliendo lo que ella le
había pedido. Se asomó a la ventana y pudo contemplar como miles de diablos
estaban construyendo una mole arquitectónica, estaban levantando piedra a piedra
un acueducto. La muchacha entonces se dio cuenta d que estaba perdida y rezó y
rogó pero nadie le contestó. La obra siguió durante toda la noche hasta que solo
quedaba una piedra por poner. El diablo agradeció a todos sus maléficos
ayudantes su colaboración y entre bailes y risotadas se encaminó hacia el último
hueco que quedaba sin prisas, sabiéndose ganador. De pronto, sonó un gallo y el
diablo paró en seco desconcertado. Un rayo de luz se anticipó a la noche y el
diablo no había colocado la última piedra...había perdido!. Indignado, se fue
dejando atrás la grandiosa obra casi terminada y el alma de la muchacha libre.
La joven arrepentida corrió hacia la iglesia para confesar al sacerdote lo que
había ocurrido y este, convencido de que había sido un milagro que la muchacha
escapara de las garras del diablo, ordenó colocar una imagen de la virgen y de
San esteban en el hueco de la piedra .