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Benvingut siga qui a sa casa ve.
La Velleta Verda |
SIN DUDA Te voy a contar las histórias y creencias protagonizadas por personas que no han superado sus orígenes salvages, escondidos en el interior de su hipotálamo. Muchas de las historias que narramos provienen del testimonio exagerado de malos aventureros que son victimas de sus delirios, de sus observaciones erróneas y fantásticas de la naturaleza. Pero no te voy a ocultar que muchas de las extrañas histórias que voy a narrar surgen de la constatación de la existencia de seres deformes, resultantes de extrañas mutaciones como malformaciones genéticas, enfermedades raras… Todos estos elementos unidos al miedo que provoca lo extraño y a las supersticiones de los ambientes rurales y barrios superpoblados de las ciudades son los que generan las leyendas.
La aparición de un ser deforme, sobre todo si es humano, es un claro anuncio de que van ha ocurrir cosas extrañas: son un mal presagio para la sociedad o la familia en el seno de la cual ha aparecido en fenómeno. Así, reparemos en que “monstrare” (enseñar) es el término que evoluciona hasta “monstruo”: los portentos muestran o anuncian desordenes en la naturaleza. Son monstruos los seres extraños que han perdido un órgano o que aparecen con más órganos u miembros de lo normal, los que tienen órganos ubicados en lugares no habituales o de tamaño diferente. Los partos de niños defectuosos suelen parar en manos de un profesor de medicina que los disecciona o son paseados por las ferias con el objeto de sacar dinero a los curiosos. Estos partos se interpretan como consecuencia de algún pecado cometido por la mujer, o por algún antepasado suyo. Para engendrar un ser monstruoso, aunque lo lógico es que se produzca por hibridación con animales u hombres, no es necesaria la unión carnal, bastando la impresión sufrida por la madre con observar uno de estos seres, cuyos rasgos pueden imprimir sus caracteres en el ser no nacido. El hombre primitivo cree en un mundo material en el que los elementos básicos son la tierra, el aire, el fuego y el agua. Tambien creen en realidades no tangibles, espirituales. Pero, al mismo tiempo, creen en la existencia de seres que han surgido de la mezcla del mundo material con el inmaterial: son extraños seres híbridos, creados por la imaginación del hombre, teniendo como modelos antecesores históricos. En otra parte he hablado de los arquetipos, de los modelos que crea la literatura de la clase dominante y que sirven de modelo para los futuros líderes de la sociedad. Los arquetipos son en muchas ocasiones personajes históricos, de los que se prescinde su parte negativa y se narra de ellos todo lo positivo, su valor, su inteligencia, su heroísmo… hasta quedar convertidos en un mito, más que una persona. Pero los arquetipos tambien pueden ser ideas, conceptos, como el tiempo, la cuaresma, el carnaval… etc, como ya explicó Julio Caro Baroja, los cuales pasan por un proceso de personificación y se convierten en un mujer flaca o en un hombre gordo. En el caso de las leyendas observamos como no son más que unos arquetipos, entendidos como una reunión de características de varios ejemplares o individualidades que se convierten en una noción general superior a las partes individuales de las que han surgido. Las leyendas, convertidas en arquetipos, sufren un proceso transmisión histórica, con adaptaciones particulares a los lugares y tiempos en los que se vuelve a reproducir o citar el arquetipo oríginal, el cual, lógicamente sufre variaciones. Este proceso lo podemos ver en las historias de los monstruos y de la brujeria, por ejemplo, y que además, yo trato en mi página con un mimo especial, los primeros como un ejercicio de imaginación del que no sale nadie perjudicado, y la segunda como un ejemplo de necedad, intolerancia y estupidez del ser humano. El libro de Ambroise Paré, titulado Des Monstres et Prodiges vemos a un autor que no modifica los datos que encuentra en otras obras, aunque no siempre le parezcan verdaderos, porque su actitud es la de un coleccionista que ofrece lo mejor de su catálogo, igual que hizo el italiano del siglo XVII Ulises Aldobrandi que incluyó en su libro de monstruos a todos los seres extraños que encontró en sus lecturas. Yo admiro a estas personas y me gustaría poder ofrecer un catálogo de todas las criaturas extrañas que he encontrado en internet, siempre he tenido manías de coleccionista, pero tambien me encantan las explicaciones, las respuestas racionales que podamos dar a todos estos fenómenos. Regresando al tema que tratábamos sobre los antecedentes históricos que pueden explicar la mayoría de los sucesos extraños actuales, como ocurre con la repetición literaria de una história que al final se convierte en un arquetipo, el cual transciende el tiempo en el que surgió y vuelve a resurgir en otras sociedades, convenientemente adaptado a su propio tiempo. Es el caso, por ejemplo, del monstruo antropomórfico capturado en los montes del Ampurdán, con siete cabezas de apariencia normal, pero con la principal en el centro y un único ojo en medio de la frente; además les salen de su hombro izquierdo cuatro brazos y tres del derecho. En este monstruo vemos la influencia en el mundo medieval del arte figurativo del Extremo Oriente. El hombre pez de lierganes según Julio Caro Baroja, sirve de ejemplo para ilustrar en que consiste el fenómeno de la actualización. “En Italia, sobre todo la Italia meridional, ha habido la creencia en la existencia de un personaje humano que por circunstancias distintas abandona la familia, abandona la tierra, se sumerge en el mar y vive en forma de pez.” Este italiano se llama el Pesce Colao y vivió, entre el año 1166 y 1189 en los mares del sur de Italia. Pero si nos remontamos a sus verdaderos orígenes, veremos que no es más que la leyenda de Teseo que bajó a las profundidades del mar a rescatar una sortija, aceptando el desafío del todopoderoso rey de Creta. La idéa de sumergirse en el mar para emerger, una y otra vez de sus profunidades, desafiando sus peligros, es un tema de carácter soteriológico, de vida, muerte y resurrección según afirman Pilar González Serrano y Mercedes Aguirre Castro. A partir de ahora veremos como se produce la reedición del mito, así en 1239 lo cita un autor inglés, después aparece en el mar de Nápoles y en 1608 aparece en un pliego de cordel de España (Ver estudio sobre los pliegos de cordel de GONZALO GIL -Reg. Gral. Prop. Int.: M.103.157-01- en la página http://www.lacavernadeplaton.com/index.htm) donde el tal Peje Nicolao se documenta como aparecido en el mar Mediterráneo español. Estamos comprobando como se produce el fenómeno de actualización, con tanta naturalidad y de forma constante a través del tiempo, como para que el P. Feijoo creyera en la autenticidad del hombre-pez de Liérganes que andaba por el Cantábrico entre los años 1679 y 1690. Se considera que esta vida marítima se debe a la maldición de una madre por causa de desobediencia; es decir, que nos encontramos con el elemento religioso, místico o mítico si quieren ustedes, de la razón por la que el hombre-pez o, como en otros casos, sirenas o mujeres acuáticas, viven en el medio por causa de maldición materna. Continúa Julio Caro Baroja con otros dos fenómenos que explican la esencia de las leyendas: “Ahora vamos a hablar algo de dos hechos que son distintos entre sí. Uno es el de la personificación y otro el de la personalización; dos hechos que voy a procurar distinguir. Personalizar sería prestar existencia individual o de tipo antropomorfo a una abstracción”. Explica Caro Baroja, por ejemplo, el hecho de representar al Tiempo como un ser humano que devopra a sus hijos. "Personalizar es asignar a determinada persona los rasgos de otra que existió antes o se imaginó antes”, es decir, convertir a los personajes históricos en arquetipos que se difunden para educación de las clases dirigentes y mantenimiento de las estructura social y económica que las favorece. Un arquetipo es un ser que de histórico sólo conserva el nombre, pues las características que se le atribuyen corresponden a una reunión de lo mejor de varios ejemplares individuales, con lo cual se crea una noción general y superior a las individualidades que le han dado orígen.
Otra versión que deriva del tema de Teseo lo constituyen las leyendas que hablan de una mujer jóven y hermosa, de ojos negros y largos cabellos rubios que hace bajar a un ingénuo jóven hasta las profundidades de un pozo, con el pretexto de rescatar una sortija que se le ha caído. Una vez en el fondo, al intentar subir, la jóven se niega a tirar la cuerda salvadora y dejal morir al jóven. Observamos una serie de modificaciones y defectos generados por la transmisión oral. Al final, el tema imperante es la mezcla de la história de Teseo con el de las sirenas de Ulíses: un jóven es atraído por unos espíritus malignos con apariencia de bellas mujeres que lo conducen a la perdición. Sigamos con otros ejemplos de actualización de leyendas antiguas, modificadas por los efectos de la transmisión oral. El tema de los seres femeninos seductores por su aspecto y por su voz, pero con las cuales los humanos no pueden unirse, ya que sus extremidades son las de un animal, es el caso de las sirenas y ondinas. Se le conoce con el nombre de Motivo de Melusina (por una leyenda del siglo XIV, protagonizada por esta mujer, y narrada por Jean d'Arras). Las Lamias son perversas féminas capaces de engatusar a los jóvenes inexpertos, apesar de los sabios avisos maternos. Reflejan el temor de las madres de perder a sus hijos. En la mitología griega la Lamia tenía cabeza de mujer y cuerpo de dragón. Era una especie de vampiro que raptaba a los niños para beberse su sangre. Cuenta la leyenda que Zeus se enamoró de la jóven Lamia, y enterada su esposa Hera se dedicó a malograr los hijos que iba teniendo. Lamia, presa del dolor, se convirtió en un horrible y maloliente monstruo que robaba y mataba a los hijos de cuantas mujeres veía dar a luz. En el mundo romano las Lamias se convierten en un colectivo de carácter maléfico (lo que serían las brujas posteriores), perviven en los bestiarios medievales y reaparecen en el siglo XVI en obras como la de Topsell "Histoire of Foure-Footed Beastes" de 1607. Llegan al folklore vasco en forma de seres femeninos ligados a la naturaleza, que a veces se asocian o confunden con la diosa Mari. Las Lamiñak son bellas jóvenes que habitan los bosques, cuevas, orillas de lasos, rios y fuentes y que se dejan ver cuando peinan sus largos cabellos con peines de oro; pero tienen los pies de gansos. Esta idea de mujeres con pies de animal, en forma de garras, de gallina o ganso se remonta al III milenio a.C. con la diosa Lilit mesopotámica. Seres femenínos emparentados con las Lamias vascos son las xanas asturianes, las dones d'aigüa catalanas y las mouras gallegas.
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