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Benvingut siga qui a sa casa ve.
La Velleta Verda |
Te vamos a sumergir en un recorrido por un mundo fantástico que existe a tu lado y, sin embargo, nunca te habías percatado de su presencia. Por supuesto, te advierto que La Velleta Verda no cree en la existencia de espíritus, ni fantasmas..., no obstante, nos gusta estimular la fantasía mediante el recuerdo de ritos ancestrales y, sobre todo, visitar los lugares donde se desarrollaron las más viejas ceremonías de la Humanidad. Los actos mágicos se explican por la simpatía o acuerdo que hay entre las cosas semejantes y la hostilidad que existe ente las que no lo son. Por ejemplo, si pinchamos un muñeco con la efigie de una determinada persona, se cree que le podemos ocasionar daño a ella. Sin embargo, los magos sólo pueden atacar la parte irracional del individuo, es decir, a las personas irracionales, por eso los hombres sabios no experimentan en su cerebro los efectos de la magia. Como hemos explicado en otra parte, esto no quiere decir que tengamos que despreciar el poder de la mente, lo que conocemos como enfermedades mentales, las que afectan a personas con una gran impotencia, personas contrariadas en sus afectcos y en sus amores, con gran manía persecutoria, que acaban desarrollando lo que se llamaría una enfermedad histérica. Muchos autores piensan que las creencias en la Magia son un índice cultural, es decir, cuanto más se admita la realidad objetiva de los hechos mágicos, más retrasado consideran que está esa sociedad. Yo diría que la creencia en la Magia es el legado cultural de las etápas prehistóricas. El historiador comprueba que existe una absoluta identidad en la configuración mental entre los practicantes de las distintas épocas. Comprueba que existe una base común para las "creencias mágicas", la cual se ha fijado en la mente de los hombres de épocas y lugares diferentes. Esta base no se forma por transmisición cultura únicamente, sino que se observa un orígen en la psiqué del ser humano, nace de las sensaciones y hemociones que experimenta el hombre al contemplar cosas como el cielo azul, el sol, la luna, la noche... La Magia es más antigua que la Religión. En un principio el hombre aprendió a controlar sus terrores con la Danza que, entre otras cosas le servía para mantener la unidad emocional y rítmica del grupo. La Danza la dirigía, y era convocada, por el "chamán", mago o sacerdote, teniendo la virtud de hacer olvidar a la persona su individualidad, su pánico a la soledad. En la etápa mágica el hombre practica ritos para conseguir o forzar los favores de los dioses. En la etápa religiosa posterior, el hombre se postrará ante un Dios superior, rezando y suplicando por sus favores. El hombre mágico, en su lógica y según el principio de la simpatía, creía que las cosas superiores estaban arriba y las inferiores abajo. Los primeros cultos que practico fueron los de la fertilidad, sus dioses eran los símbolos del macho y de la hembra: el falo y la vulva. Al principio podemos encontrar multitud de símbolos fálicos. Los sitios donde eran adorados los dioses primitivos eran las cuevas : la caverna era la matriz de la Tierra, por semejanza a la de la mujer. En su interior se celebraban ritos de fertilidad. Tambien adoraban a los dioses de los truenos en la cumbres de las montañas, imprecando su protección; otros sitios sagrados eran las grandes piedras, o las piedras extrañas, con agujeros o colores anormales (negras), con preferencia si eran de origen extraterrestre; los grandes árboles, las fuentes y manantiales...etc. En los orígenes del ser humano, las mujeres se encargaban de conservar el "fuego sagrado", de buscar plantas para la alimentación y que, además curaban; eran las depositarias del secreto de la vida, en su interior se engendraban seres vivos, y transmitían de madres a hijas estos conocimientos, convertidos en ritos de fertilidad, practicados por mujeres, y tal vez el macho adecuado, en el interior de las cuevas. Los hombres tenían que superar ritos de iniciación, pasar pruebas de duro sufrimiento, para al fín conseguir la meta deseada. Hoy en día, los hombres rememoran aquelos ritos con peregrinaciones a lo alto de las cumbres y la adoración del santo correspondiente, al que piden protección de los relámpagos y de las granizadas, o llúvia para paliar las sequías. Miles de años después vemos como los hombres buscan el consuelo a sus males en cuevas, en mujeres que les saquen el "demonio" del interior del cuerpo, como encienden hogueras, bailan y danzan alrededor de ellas a la medianoche y despues, en algunos lugares como la Balma de Sorita del Maestrat, se entreganban a orgías sexuales. En este mismo sitio vemos como el poder establecido trata de abolir estos cultos: durante la dictadura franquista hubo apostada noche y día en la boca de la cueva una pareja de la Guardia Civil para impedir los ritos paganos.
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