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La Velleta Verda |
El dia de San Juan, el 24 de junio, los romeros se acercan a la dos fuentes sagradas de Penyagolosa, cuyas propiedades medicinales ponderaban Viciana en el siglo XVI. La Font de Dalt, en la ladera del Monte Calvario y la Font del Alforí en el Plà de Vistabella. Penyagolosa está consagrada al dios celta Lug y en su cima no admite ninguna instalación humana más que la Madona Santa María de Lledó, una diosa ibérica. Allí se encuentra el manantial precristiano consagrado al dios de los truenos y rayos, al que acudían todas las gentes de los alrededores a pedir remedio para las sequias, pedriscos y otras calamidades. Puedes visitar la web de V. Baldoví.
Dos imágenes de la cumbre de Penyagolosa
La Madona Santa Maria del Lledó (Foto V. Baldoví) A este santuario acuden los Pelegríns de les Useres, con su grandísimo pendón rojo, símbolo fálico del pueblo. La tradición del siglo XIV marca que el último Viernes de Abril 12 peregrinos (los 12 apóstoles) y un Guía (Jesús) salen de Les Useres para llegar (por sendas a través de la montaña, unos 36 kilómetros) al santuario de Sant Joan de Penyagolosa, donde duermen, para regresar al día siguiente a Les Useres (por el mismo camino).
Peregríns de Les Useres (Foto V. Baldoví)
Matilde Pepín cuenta la leyendea del "Frare", un pacífico monje llamado Asensio Nebot, que durante la guerra de independencia contra el francés se convirtió en un fiero guerrillero, llamado el Guerrero de Villarreal. Su cuartel lo ubicó en Vistabella, luchando valientemente contra el general francés Suchet. Editó el periódico La Verdad. Cuando murió dicen que San Pedro le dijo que no podía entrar en el cielo, por lo violento que había sido; a cambio le dijo que le pidiese un deseo y el fraile dijo que quería purgar sus pecados en la tierra, junto a sus fieles soldados en el Santuario de Sant Joan de Penyagolosa. Y el deseo le fué concedio, pero convirtiéndolo en sabina a él y sus soldados, que están alrededor del monasterio. Con el polen de los helechos ("falguera" en valenciano) se realizan sortilegios la noche de San Juan. Para que el ceremonial sea eficaz hay que acercarse a la planta en silencio y a la media noche, colocar debajo un pañuelo blanco, cuando en el campanario más cercano escuchemos las doce, sacudir la planta y recoger el polen. El pañuelo lo guardaremos en un cofre y no lo sacaremos hasta que no vayamos a realizar el ritual, siempre medianoche con luna llena. Otro de los rituales citados por M. Pepín que se hacían la noche de San Juan es la curación de las hernias de los niños, para lo que dicha noche se buscaba una rama de higuera y con cuidado de que no se partiera por los bordes se partía por la mitad, y al dar las doce se pasaba al niño tres veces por dentro de la rama abierta, rápidamente antes de que terminaran de tocar las doce campanadas. Este ritual era más eficaz si los celebrantes se llamaban Juan y Juana. Narra Matilde Pepín que "cuentan los masoveros que habitan en la comarca, quela noche de San Juan, a las doce en punto se abre una sima en el suelo que lanza tres llamas de fuego horribles y que se puede tragar a cualquier persona que esté al lado. Nunca se sabe el lugar donde puede ocurrir la diabólica abertura, por ello es convenientge estar alerta. También manifiestan animales extinguidos, como dragones o dinosaurios, que echan fuego por la boca".
Otra leyenda, que se manifiesta la noche de San Juan en varios santuarios dedicados al santo en España es la de la Santa Compaña, "que no son más que los personajes malignos que estaban presentes en el castillo de Herodes, cuando degollaron a San Juany están condenados a vagar como almas en pena por toda la eternidad. La persona que la vea, puede morir o volverse locas, si no aprieta los pñulos y en dirección a la macabra procesión exclama: ¡Fuera almas pecadoras, iros lejos a penar, por la gracia de San Juan no me teneis que dañar!".
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