|
|
|
Benvingut siga qui a sa casa ve.
La Velleta Verda |
En el monasterio hay muchos cipreses, el árbol de la vida eterna, el de la longevidad, que simboliza al dios de los muertos o de los infiernos (Plutón). Lo cierto es que la madera del ciprés es venenosa y mata a los gusanos, o sea que dificulta el acceso de los gusanos al cuerpo del muerto. Lo digo, porque la orden de los cartujos instalados en la Calderona conocía esto.
La Cartuja de Porta-Coeli . (Foto Francisco Muria) Maria la Calderona, actriz de teatro amante de Felipe IV, fue obligada por el Conde-Duque de Olivares a recluirse en un convento, y se le entregaron al rey como prueba de ello sus trenzas que se había cortado. Sin embargo, la actriz huyó de Madrid, abandonando el convento y se refugió en las inmediaciones del convento de Santo Espíritu, muy cerca de Gilet. Aseguran que la joven se instaló en el collado que separa las peñas de Guaita y Espartal, hoy llamado Calderona, lugar donde discurría el camino de herradura que unía la ciudad de Valencia y el camino real de Aragón. este lugar era territorio de "roders", bandidos salteadores de caminos, entre los que encontró refugio la actriz y que habitó una casa cuyas ruinas son visibles todavía hoy, muy cerca de la "fuente del Ullalets". La "Calderona", según cuentan algunas personas como Vicent Palop, se convirtió en la jefa de los bandoleros, y refugiados en el Barranco del Infierno, salían al asalto de los viajeros que se desplazaban desde Morvedre hasta Valencia.
Retrato atribuído a "La Calderona". De Ediciones Dolmen El estudio que vamos a hacer se desarrolla en la Sierra Calderona, te recomiendo que visites esta web, de la que hemos obtenido mucha información.
Nos fijaremos en tres puntos mágicos. El acueducto de Porta Coeli Allá por el año 1412 los monjes acometieron la construcción del gran acueducto que, aún en pie, conduce hasta el monasterio el agua que fluye, fresca y abundante, de la cercana fuente de la Mina. Un enorme acueducto de doscientos metros de longitud y apenas uno y medio de anchura levantado sobre once grandes arcos apuntados de piedra que salvan una altura de diecisiete metros. El padre Arolas relató los amores entre Ricardo, hijo de modestos artesanos, y Ormesinda, de familia de rancio abolengo. El jóven es obligado por su padre a ingresar como lego en Porta coeli, temeroso que lo asesinen la familia de su novia. Ormesinda se acercaba a las inmediaciones del monasterio para sentirse más cerca de Ricardo y para tocar con sus dedos el muro que les separaba. Allí permanecía, inmóvil y oculta durante horas y horas. Los comentarios no se hicieron esperar y las infamias tampoco. La novia es prometida a otro jóven al que no ama y Ormesinda busca la ayuda de una hechicera gitana que maldice los esponsales y en el mismo altar muere el jóven prometido. Ormesinda va en busca de su amado y se acerca al acuedcuto de noche, cuando se desencadena una terrible tormenta, Ormesinda desafía la tempestad y a pie busca a su amado, cruzando los elevados arcos entre el fulgor de los relámpagos. El amante reconoce a su amada y sale a su encuentro, refugiandose en su celda. Sin embargo, los frailes descubren la presencia femenina y el prior condena a Ormesinda a morir envenenada y a Ricardo a perecer de hambre en un calabozo. El padre de Ormesinda, informado de la cruel noticia, se dirige a Porta Coeli y se encuentra con el fúnebre cortejo que conduce el cadáver de su niña al cementerio. Loco por el dolor matga al prior y arremte contra la cometivia que huye despavorida. Después maldice al monasterio, del que asegura no se volverá a llamar Puerta del Cielo. Los hechos ocurrieron en la llamada Celda de la Sílfide y dicen que la noche de San Juan se divisa la efigie de Ormesinda sobre el acueducto. La segunda leyenda la cuenta Vicente Boix y Ricarte en 1852 en "El Encubierto de Valencia", donde narra los amores entre una dama de la corte y el rey de Aragón. La mujer da a luz un niño varón y recibe amenzas para que se deshaga de él, ante lo cual decide esconderlo refugiándose en Porta Coeli. En el momento en que camina sobre la arcada central, recibe un certero disparo de arcabuz y cae abatida desde lo alto.
"Teatre valencià de la Germania". Edición Antoni Atienza. Lo darrer agermanat / El Encubierto de Valencia. El present llibre compren dos obres de teatre: una en valencià i l’atra en castellà sobre el tema patriotic de la sublevacio de les Germanies. Les dos obres resalten el paper dels liders agermanats i la resisitencia front a les agressions externes al poble valencià. Dibujo de José Grau y retrato de Vicente Boix. Inés de Moncada Muchos visitantes, en vez de buscar la Celda de la Sílfide, lo que hacen es dirigirse a la cueva donde vivió y murió Inés Pedrós Alpicat, natural de Moncada, que huyó de su casa y se refugió en esta cueva de la Sierra Calderona. Se cortó el cabello y se disfrazó de varón. vivió durante 40 años en un camastro de la cueva. Falleció en 1428 y los prodigios se sucedieron. Citando fuentes de cronistas de la época y posteriores, así lo narra Matilde Pepín: "Una extraña luz anunció a los pastores que por aquellos contornos apacentaban sus ganados que algo insólito y sobrenatural había ocurrido... Una lengua de fuego bajaba del cielo en dirección a la cueva... el cadáver de Inés despedia celestial fragancia que todos percibieron... Todoso los historiadores citan que el cuerpo incorrupto desprendía olor de santidad...La campana principal del Conventó comenzó a tañarse por sí sola, sin parar hasta que se hizo pedazos". Y continúa contando que pusieron el venerable cuerpo en un féretro en medio de la iglesia y cuantos enfermos tocaron sus despojos, se vieron libres de las enfermedades que tenían. fue enterrada bajo la mesa del altar de la capilla de la Comunión y, fué tan grande la afluencia de creyentes que querían visitar sus restos, que la comunidad cartuja, para poder vivir en paz, dicidió enterrar su cuerpo en un lugar desconocido del cementerio de la cartuja. Sin embargo, es creencia popular que los restos de Inés se hallan enterrados en el claustro de Porta Coeli. La leyenda añade que cada noche del 25 de junio, el espíritu de Inés sobrevuela el valle de Lullén y asciende hasta la cueva, perfilandose su figura en la entrada.
LOS MUNICIPIOS DE LA SIERRA CALDERONA
|
|
Envíe un mensaje a
gvb@telepolis.com con preguntas o comentarios sobre
este sitio Web.
|