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Benvingut siga qui a sa casa ve.
La Velleta Verda |
Siempre me ha interesado adornar la realidad con un poco de fantasía. Pero nunca
he creído en los espíritus y, es más, creo que los espiritistas son personas con
deficiéncias en el funcionamiento de la mente. Creo que el cerebro
procesa los datos que obtenemos de la realidad mediante los sentidos y responde
adecuadamente a cada situación en especial. No hay en un cuerpo más espíritu o
ánima que su cerebro entrenado en el pensamiento, un cerebro que sea capaz de
ser consciente de nuestra individualidad y que está
informado a cada instante de nuestra posición en el mundo. No voy a extenderme demasiado en este apartado, pero quiero dejar muy claro que soy de los que piensan que la materia crea el "espíritu", entendiendo como a tal, tanto el pensamiento individual, como la cultura de la humanidad en su conjunto.
En una etápa determinada de la evolución humana, cuando aún el hombre estaba
haciendo sus pinitos como tal, buscó las explicaciones de lo que sucedía en el
mundo y pensó que eran las consecuencias de los actos de
unos seres superiores, a los que llamaba dioses. Quedaban muchos años
para determinar el funcionamiento del cerebro humano, no
se sabía nada de la transmisión neuronal, ni sobre el planeta
Tierra, sobre si era plana o redonda, de su composición... Del Universo, nada de
nada se sabía, todo oscuridad. Cuesta creernos como la mayoría de los hombres
vivían sin necesitar para nada de estos conocimientos, lo único que les
importaba era comer y reproducirse, sin saber qué era la circulación de la
sangre, ni ser conscientes de que los embarazos se producían por las relaciones
sexuales que habían mantenido... La mente, la forma en que se produce la comunicación neuronal, a través de pequeñas descargas eléctricas ocasionadas por diferencias de potencial entre dos elementos químicos, como el sódio o el potasio... etc, pueden estar sujetos a interferencias o malfuncionamientos, ocasionados a veces por una deficiente alimentación y otras ocasionado por interferencias electromágneticas exteriores. En experimentos realizados actualmente con campos magnéticos, se ha comprobado que variando la onda de las radiaciones se consigue que los pacientes experimenten sentimientos de alegría o de terror, que tengan experiencias místicas y sientan la presencia de Dios o del ser superior, o por el contrario pueden sentir miedo de espíritus malignos. Para complicar más el asunto, nuestro cerebro tiene una parte llamada hipotálamo que es independiente de la consciencia y actúa a su manera, ocupándose de los procesos vitales más importantes como la respiración. Es la parte más primitiva, desde el punto de vista de la evolución nos acerca a los animales de los que evolucionamos. En él se han quedado impresas las reacciones instintivas que nos han servido para sobrevivir. En esta parte de nuestro cerebro están nuestros "temores ancestrales", el miedo a entrar en un lugar oscuro y cerrado, puesto que nos podría estar vigilando una fiera que a continuación nos podría devorarar; el miedo a dejar colgando un brazo o una pierna fuera de la cama, recuerdo de cuando dormíamos en las ramas de los árboles: si un miembro colgaba podía ser atrapado por una fiera como el leopardo. En la parte profunda de nuestro cerebro reinan los brujas y los hechiceros, los dioses y los demonios. Esta parte del cerebro es la que ha utilizado la Humanidad durante los últimos 200 mil años, la que rápidamente daba una explicación intuitiva a las preguntas que se hacía el hombre cuando contemplaba la inmensidad del Cielo y sus estrellas: sin duda el cielo era nuestro superior, nuestro Dios, seguido por otro dios inferior pero potente, como el Sol y por último, del principio femenino representado por la Tierra y la Luna. El hombre racional domina estos temores porque sabe que los ocasiona el hipotálamo. Muchas veces, cuando estamos explorando territorios extraños nos sirven para tomar precauciones y lograr sobrevivir. Sin embargo, cuando estamos en un edificio como nuestra casa, al entrar en una habitación oscura los hombres saben dominar sus temores. El problema ocurre cuando hay individuos que no dominan su parte primitiva del cerebro y se dejan arrastrar por su imaginación. Entonces es cuando estas personas materializan todos sus espíritus, todas sus visiones. Cualquier mancha producida en la retina de sus ojos se convierte en un fantasma, los bólidos espaciales en ovnis, el lomo de una ballena en un monstruo marino. Estos estados se conocen como alteraciónes de la conciencia, una característica inherente al sistema nervioso humano, producidos por estímulos sensoriales o por la privación de los mismos, el sufrimiento prolongado, el consumo de sustancias alucinógenas etc.
No sólo contra estas personas símples me rebelo, sino, más todavía, contra
aquellos que sabiendo todo esto, se aprovechan de la ignorancia de los demás
para sacar rendimientos económicos, con la venta de revistas basuras de
espiritismo, parapsicología, libros de ovnis... Estimular la imaginación, adornar la realidad con la sana fantasía es muy bueno y, los mejores escritores, lo han hecho. La leyes de la probabilidad matemática dicen que puede haber otros planetas como la Tierra, pero las matemáticas son una forma de pensamiento lógico que habrá que demostrar a posteriori con su comprobación en el mundo real, utilizando el método científico. Probabilidad de haber otros mundos como el nuestro la hay, pero esto no quiere decir que los haya.
Como hemos visto, en un principio,
pensaba el hombre que los fenómenos físicos los causaban los dioses, ya fueran
relámpagos, volcanes o lluvias. Los científicos demostraron todo lo contrario.
Durante la Edad Media, como consecuencia de los viajes comerciales por mar, se
comenzó a temer a unos seres monstruosos que poblaban los mares. La fantasía de
las narraciones de los marinos, transmitidas oralmente de una persona a otra y
la fantasía de los ilustradores "creaban" los monstruos marinos. Es muy
bello y gratificante volver a experimentar las sensaciones que tuvieron nuestros
antepasados leyendo los docuentos medievales. Pero intentar engañar creando una
seudociencia llamada criptozoología es marear la perdiz. Los únicos
animales desconocidos para la mayoría de los hombre actuales son los pequeños
insectos, ácaros y animales del fondo del mar, los cuales no interesan a los
criptozoólogos. Ellos prefieren hablar de "hombres mono" que viven en selvas y
montañas remotas, descendientes de los neandertales, de monstruosos pulpos y
calamares gigantes que se engullen barcos enteros, de dragones que provienen de
los extinguidos dinosauros, de lagos llenos de reptiles monstruosos... Estos
individuos convienten antiguas y bellas leyendas en relatos ridículos y
deleznables. Querido lector, espero que no abandones la lectura por lo que he dicho, pues sé que visitas asíduamente las páginas web que yo he criticado. Sólo te digo que a mí me interesa el estudio histórico de las leyendas y el tratar de buscar unas explicaciones lógicas a los fenómenos, no me gustan las falsedades ni me mueve interés económico alguno. Al respecto te diré que soy un fanático de las histórias fantásticas, pero siempre que estén bien narradas, con imaginación y dominio del lenguaje. No admito el pseudoperiodismo, la prensa amarilla que alienta la estupidez humana. Si crees que te voy a contar aquí las charlas que he mantenido con marcianos ya puedes desconectarte de mi página. Sólo te diré que todo lo escrito sobre extraterrestres es una auténtica estupidez, desde los dibujos alienígenas de los altiplanos peruanos, hasta los cuatro millones de "platillos volantes" vistos hasta hoy, tripulados con hombres verdes, rojos, blancos; con boca, sin boca; cabezudos, altos y bajos... Desde el inicio de la aviación, piensalo bien, ha habido muy pocos accidentes aéreos en comparación con los ovnis avistados, sin embargo hay fotografías y filmaciones de los accidentes aéreos. Sin embargo, no hay ni una auténtica fotografia de ovnis que sea verdadera. El fenómeno ovni comenzó allá por el año 1948 con los avistamientos de Keneth Arnold, despertando el interés de un público que acaba de abandonar la patraña de los espiritistas. Esta vez los farsante se lo quieren poner un poco más dificil a los cientificos. Si los primeros extraterrestres vivían en la cara oculta de la luna, después en Marte o en Júpiter, es decir, conforme las sondas espaciales iban desenmascarados a los embusteros, éstos situaban el origén de los extraterrestres más lejos, así hasta colocarlos fuera de nuestra galaxia e incluso en otra dimensión. Otro apartado de mi página son los viajes a lugares de España considerados mágicos. Este tema me apasiona mucho más, puesto que permite viajar y descubrir nuevas costumbres y buena gastronomía, a la vez que nos informamos de interesantes aspectos históricos y antropológicos. La mayoría de los lugares que reseño fueron habitados desde tiempos prehistóricos, fueron lugares considerados sagrados por los hombres, aras donde realizaban sacrificios. Posteriormente, el cristianismo continuó conservando estos lugares sagrados, pero sustituyó los dioses por "santos" y las ceremonias primitivas por ritos cristianos. Las diosas Madre mediterráenas fueron sustituídas por vírgenes, en algunos casos, sólo se pintaron los ídolos primitvos y se les pusieron ropas y mantos de santos. La Velleta Verda agradecerá a los lectores cuantas sugerencias le manifiesten en relación con los temas expuestos. Así mismo, como devorador de páginas web y líbros publicados, intentará documentar todas las informaciones, citando a sus autores. Si me olvido de alguien, por favor que me lo recuerde y haré constar la procedencia de la información. En relación a este tema y al peliagudo asunto del plagio, pienso que la red de internet se ha convertido en la mayor enciclopedia del saber que ha existido jamás. Todo lo que circula por ella es patrimonio de la Humanidad, no por ello quiero decir que me tenga que olvidar de citar las procedencia de las informaciones, fotografías o ilustraciones, tan sólo pido que me discuplen si me olvido de hacerlo, sobre todo cuando el olvido afecte a modestos investigadores como yo, a los que me gustaría mcucho citar, al contrario de lo que me ocurre con algunas páginas comerciales y con malas intenciones, demasiado difundias en la red.
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