S. Pere Castellfort
 

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qui a sa casa ve.

                          

La

Velleta

Verda

   Se trata de un lugar mágico que enlaza con otros de Els Ports. Detrás del ábside de la ermita de Sant Pere, en línea recta, está La Estrella, otro punto mágico.   A dos kilómetros de Castellfort se alza el monumento mágico más emblemático de Els Ports; donde más se manifiestan las fuerzas naturales, el rincón sagrado de los primeros pobladores.  Por el  ábside románico, orientado hacia levante, a la salida del sol se filtra por el ventanal un rayo que  señala el altar, el ara sacra de los celtíberos.

   Trece hombres vestidos de rigurosa capa negra, sombrero, rosario y bordón de peregrino el sábado de Pentecostés a las cinco en punto de la mañana, salen del pueblo de Portell. Son los Pelegríns de Portell, aparecidos en el transito de la Edat Media a la Moderna. Se dirigen hacia Sant Pere porque en este lugar se concentran las energías de la Tierra y los humanos pueden entar en contacto con los reinos espirituales.

    Otro tanto hacen los Pelegríns de Catí, que acuden en romería a Sant Pere el 29 de junio. En la página de Joaquín Carbó Miralles podremos informarnos sobre el tema.

    Los humanos se tienen que encontrar con su dios en los lugares sagrados, situados casi siempre cerca del cielo, en lo alto de las montañas. Además, para poder comunicarse con su dios han de superar dificultades, hacer sacrificios y peregrinaciones a estos lugares. La romereía de Catí, aunque no se sabe a ciencia cierta cuando se inició, está documentada por primera vez el 6 de mayo de 1321 en un testamento de Amau Segarra. Entre los habitantes de Catí y San Pedro se establece una relación continuada de peticiones a cambio de sacrificios, las visitas anuales a la ermita. Los peregrinos le piden salud, agua, paz...

 

   Cuenta la leyenda que el conquistador de Morella Blasco de Alagón, salió una noche de crudo invierno con una reducida escolta desde Villafranca a Morella, cuando comenzó a caer una copiosa nevada que dificultaba el camino, puesto que la nieve cubría las patas de los caballos. Entonces escuchó el tañer de una campanita y vió una luz que les orientó hacia la ermita de Sant Pere. Allí descansó y a la manaña siguiente, cuando pasó por el lugar donde escuchó la campana, clavó su espada y mandó construir una cruz, que dicen fue destrudia en 1936. Tambien sufragó la construcción de la nueva ermita y donó una gran campana, de la que despues se hicieron tres que estuvieron en el campanario ya desaparecido. En la actualidad el lugar de la antigua leyenda lo ocupa una bella cruz gótica que se denomina Peiró de Blasco.

 

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Copyright © 2003 La Velleta Verda. Gonçal Vicenç Bòrdes
Última modificación: 29 de noviembre de 2003