| HISTORIA |
La Conquista de Canarias:
Se conocía existencia de Canarias por claras referencias desde la época clásica, de Horacio, Virgilio y Plinio, y de los navegantes italianos, portugueses, mallorquines y castellanos, que durante el siglo XIV llegaban a las costas canarias en busca de sangre de drago, cueros, pieles y esclavos.
Los primeros habitantes conocidos de Tenerife fueron los Guanches, un pueblo prehispánico del que todavía se conservan importantes vestigios históricos, topónimos y nombres propios, y cuya procedencia se estima emparentada con los pueblos bereber del noroeste de África.
Los Guanches, organizaron la isla en una serie de divisiones o Menceyatos, al frente de los cuáles había un Mencey o líder.
Estos fueron los habitantes que el normando Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle se encontraron en 1402 al iniciar la conquista del archipiélago canario.
La conquista definitiva de Canarias tuvo lugar el 25 de julio de 1496 cuando el adelantado Alonso Fernández de Lugo incorporó Tenerife a la Corona de Castilla.
La conquista fue lenta y laboriosa. Puso de manifiesto el gran orgullo del pueblo insular. A los conquistadores les costó mucho exterminarlos y dispersarlos para que se confundieran en lo que luego sería una raza única.
Con el paso de los siglos, el asentamiento de distintos pueblos que aportaron su estilo y costumbres propias, han ido configurando la cultura canaria, llena de matices,
que hoy se reflejan en sus edificaciones, su música, su folclore y su gastronomía.
Primeros años de Santa Cruz tras la conquista:
Antes de la conquista, las tierras que hoy ocupa Santa Cruz formaron seguramente el reino de Anaga, siendo Añazo el nombre de lo que es actualmente la ciudad capitalina.
Un nutrido grupo de guanches vivía en las cuevas del Barranco de Santos, precisamente por el sitio donde penetrara Fernández de Lugo.
En el Barrio del Cabo actual, plantó el conquistador la cruz, formándose en torno suyo el núcleo originario de la capital.
Surgen pronto dos edificaciones religiosas, una ermita y la iglesia que iría derivando del altar que se levantó en el campamento.
Esta iglesia no recibiría el nombre de La Concepción de forma oficial hasta 1638, aunque en 1636 es cuando consta por primera vez tal denominación.
Inicialmente fue parroquia auxiliar de la de igual nombre en La Laguna, con unos principios muy pobres y modestos. Fue erigida en parroquia por cédula de 5 de diciembre de 1533, aunque, según los datos de su archivo, no se llevó a cabo tal jerarquía hasta el año 1539.
Los últimos años del siglo XV, marcados por los hechos de la conquista, suponen la formación paulatina de una sociedad heterogénea, integrada por soldados, marineros, mercaderes y los propios guanches que se integran en ella.
La piratería:
Desde muy antiguo se produjeron asaltos a las desprotegidas poblaciones de las islas. Cuando se establece el sistema de flotas en la ruta de las Indias,
muchos piratas acuden a la zona en busca de presas.
Los asaltos condicionaron la situación de las poblaciones, obligaron a una esforzada fortificación y supusieron pérdidas de vidas, archivos, edificaciones y obras de arte.
Asaltos de potencias europeas:
Comenzando el siglo XVI cuenta Santa Cruz con un desembarcadero de tres peldaños y empieza a ser codiciada por su valor estratégico como escala para las rutas de América.
Ello supuso la necesidad de fortificarse; ya en 1464, Sancho de Herrera había levantado una torre y una segunda la edificó el Adelantado en 1494.
El desaparecido castillo de San Cristóbal se hizo en 1570, durante el reinado de Felipe II, y en 1648 se construyó el de San Juan.
También de este siglo es el castillo de Paso Alto, al que siguieron otras obras de defensa.
Tenerife siempre ha sido una codiciada plaza estratégica por lo que tuvo que repeler los ataques de piratas ingleses, como Blake, e incluso el 25 de julio de 1797, derrotó al almirante Nelson, que intentaba invadir la isla.
Esta victoria se conmemora cada años y ha pasado a la historia como La Gesta.
El Cañon Tigre y los Castillos de San Juan y de San Andrés, son vestigios que quedan de aquella bélica época.
Desarrollo comercial impulsado por el puerto:
El muelle recibe un importante impulso en el siglo XVIII, sobre todo tras la desaparición del de Garachico por la erupción del volcán, y toda la centuria del XIX se consagra a su mejora y ampliación.
Este auge del puerto supone una importante riqueza para la ciudad, que se engalana con hermosas edificaciones señoriales y la presencia de numerosas iglesias y conventos.
Los principales organismos se van trasladando a ella; así, los capitanes generales, que residieron en Gran Canaria hasta 1661 y en La Laguna hasta 1723, fijan su sede en Santa Cruz.
Y en octubre de 1803, Carlos IV, por real cédula, le concede el título de Muy Noble, Leal e Invicta Villa de Santa Cruz de Santiago, con lo que se independiza de La Laguna.
Tras diversos intentos, el título de ciudad lo consigue mediante real decreto de 29 de mayo de 1859.
También en este siglo obtiene la capitalidad del archipiélago, hasta la división provincial, en que pasó a ser capital de la provincia de su nombre integrada por las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.