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Establecimiento de portugueses en Canarias:
Motivos de la emigración Portuguesa:
Primeramente , prevalecieron los intereses de estado. Portugal, terminada la reconquista que le había correspondido por los tratados, quiso prolongar alem mar su lucha contra el moro. Inició esta lucha con ataques frontales; así en los casos de Ceuta (1415), Tánger (1437), etc. Pero fracasados éstos, se busca el modo de atacar al infiel desde Oriente. Y entonces, como punto de apoyo para las navegaciones africanas, interesó mucho el establecimiento en el Archipiélago Canario. Mas la empresa de Africa, se inició con el carácter de cruzada, fue recortando con el tiempo los fines religiosos y desarrollando los mercantiles y coloniales.
Después de 1479 los motivos cambian radicalmente. En la paz de las Alcáçovas, Portugal renunció a sus pretensiones sobre las Canarias a cambio del reconocimiento de sus derechos sobre una región -la Guinea- de grandes perspectivas económicas. El establecimiento de los portugueses en el Archipiélago aumenta considerablemente al favor de la paz, pero desde entonces por planes y motivos puramente particulares.
Estos motivos se desdoblan a su vez en dos grupos: razones por las que se emigra de Portugal y razones por las que los emigrantes se dirigen a Canarias. Se emigraba de Portugal ante todo por las razones por las que principalmente se ha emigrado: mejorar la situación económica, eludir persecuciones religiosas, hallar más amplio campo de acción para la aventura o la empresa, esquivar la justicia... En Portugal parecía interminable la escasez, se perseguía a los judíos y, después de tantos años de guerra, abundaban los aventureros y los pícaros. Los emigrantes portugueses se dirigían a Canarias en virtud de la concurrencia de varios factores. De una parte Portugal no ofrecía, fuera de la metrópoli, muchas tierras atractivas; excepto las islas próximas, la de la Madera sobre todo, que pronto llegaron a una vida pletórica, las demás no eran por el momento sino factorías mercantiles en Marruecos, en las escalas de Guinea y en el Oriente. De otra parte, terminada, al mismo tiempo del descubrimiento del Nuevo Mundo, la conquista de las Canarias, la colonización de éstas no se presentaba como empresa muy fácil. Las ilimitadas posibilidades de las Indias, de su oro especialmente, atraían a todos los españoles que se decidían a desarraigarse y emigrar.
Sobre ser escasa la emigración a Canarias, se empezó a fomentar el traslado de familias de esta isla a diversas partes de América. Ya en la segunda mitad del siglo XVI se iniciaron estos traslados por la necesidad de restablecer la población de las islas antillanas cuyos habitantes habían cedido en gran cantidad a la atracción del continente. La despoblación de las Canarias llegó a tal extremo, que un juez de Gran Canaria, Pedro de Escobar, al ver cómo la isla se quedaba desierta e indefensa frente a los navíos de luteranos y otros enemigos, pidió y consiguió que el rey prohibiese en 1574 la salida de vecinos. (Cedulario Indiano. Diego de Encinas). Y los portugueses, excluidos de las Indias como extranjeros y admitidos sin trabas en Canarias, suplieron en estas islas la falta de brazos castellanos. Las Canarias, como las azores y la Madera, tan próximas, atrajeron a los emigrantes más pacíficos y menos aventureros. (José Pérez Vidal)
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