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El puerto de Santa Cruz:En un territorio insular con falta de elementos naturales primarios, el puerto de Santa Cruz de Tenerife se convirtió en el protagonista y en el único cauce por el que , tanto la isla como la ciudad, se relacionaron con el exterior. La importancia histórica del puerto de Santa Cruz de Tenerife reside en su condición de elemento receptor-emisor y en la incidencia que ha tenido en su relación con la ciudad, a la vez que en las formas organizativas de las redes de comunicación de toda la isla. Fernández de Lugo escogió la bahía de Santa Cruz como base ofensiva, porque desde ella resultaba fácil penetrar en la isla. Cumplida su función, el puerto fue mantenido como base defensiva, para impedir que otros pudiesen penetrar hacia el interior. No se eligieron otros lugares mejor situados para cortar el paso allí donde la tentación de presentarse era más fuerte. Gracias al baluarte santacrucero, La Laguna ha evitado el destino de tantas ciudades americanas o incluso canarias que sufrieron el saqueo y la destrucción de los piratas, así como la ocupación extranjera. Influyó también la mayor facilidad que como lugar de partida ofrecía a Fernández de Lugo para sus frecuentes incursiones en las costas africanas.
Santa Cruz como puerto de La Laguna: La llamaban también la Caletilla, por ser de dimensiones reducidas; o la caleta de Blas Díaz, por haber hecho éste, en su varadero y a mediados del siglo XVI, un gran navío que había dado mucho que hablar. Era la Caleta una modesta ensenada formada por un recodo de la costa y dominada al norte por la pequeña eminencia en que se había edificado la ermita de la Consolación y más tarde el castillo de San Cristóbal. El fondo de la Caleta, que miraba al oeste, era formado por peñascos que caían a pique, mientras que el lado sur formaba una playa que servía de desembarcadero y varadero; detrás de ella había una mota en que se fabricó una plataforma de artillería, suprimida después para dar paso al edificio de la Aduana. El abrigo de la Caleta era muy bueno, por hallarse protegido por los tres lados y, además, provisto con una playa; pero tenía difícil entrada y una capacidad muy reducida. Por aquí entraban y salían normalmente los pasajeros y las mercancías; precisamente por esta razón había sido elegida como lugar de apropiado para la implantación de la Aduana.(Cioranescu) Tenemos noticia de que en 1513 se comienza a trabajar en un muelle del cual poco sabemos. Trece años más tarde Juan de Aguirre en representación del Cabildo solicita a la Corte, entre otros asuntos y por primera vez, ayuda económica para construir un muelle. Esta solicitud no fue atendida pero no impidió el inicio de las obras del muelle de Santa Cruz como buenamente se pudo. Esta obra que partía desde la playa no tardaría en sufrir los primeros desperfectos. En 1551 el Cabildo se hacía eco de la tempestad que en octubre de ese año había arruinado al primitivo muelle. Se ejecutaron arreglos en años posteriores pero cada cierto tiempo, por su mala ubicación y sus pésimos materiales, el mar volvía a destrozarlo. Posteriormente se solicita una nueva ayuda a la Corte que en esta ocasión concedió, en 1567, 300 ducados por un periodo de seis años. Se mejoraron los materiales y se trabajó en las estructuras típicas de albañilería, cantería y carpintería. Pero de nuevo la ruina por desastres naturales en 1585 generó un estado de desánimo en el Cabildo. Se llegó a plantear cambiarlo de lugar pero esta idea no se hizo efectiva. En 1588 el ingeniero Torriani dibuja el litoral de Santa Cruz, mostrándonos que en la playa sólo queda lo que parece ser la ruina del atraque del muelle aunque se seguía utilizando como tal. El golpe definitivo y desesperanzador lo da el temporal de 1600 que arrasó con todo lo que quedaba. Ya en los primeros años del s XVII se encarga la construcción de un nuevo muelle en otro lugar. Esta vez se designó la peña que cerraba la Caleta, excavando unos escalones en la misma roca para facilitar el acceso de personas y mercancías. El muelle se había trasladado desde la playa a la Caleta. Con grandes dificultades este muelle prestó servicio durante todo el s XVII en medio de un litoral ingrato y de una fábrica que no ofrecía muchas garantías. Los trasvases de mercancías y pasajeros continuaban realizándose con gran dificultad. |