| ENFERMOS |
Turismo para enfermos discapacitados. Por Tomás González:
En un reciente titular de DIARIO DE AVISOS se informaba que "los discapacitados no pueden aún del turismo social". El pleno del Cabildo del pasado mes de enero aprobó una moción para que este colectivo pudiera beneficiarse de ayudas con dicho objeto. Según la información de este periódico, recogiendo fuentes de la corporación insular, no ha habido tiempo de incluir a este sector en la campaña social, que ya estaba en marcha cuando se tomó el acuerdo, pero "la razón principal del retraso en la ejecución del proyecto es que el Cabildo entiende que es un colectivo que debe desplazarse con todos los medios necesarios que permitan garantizar en cualquier momento la atención que requiere, sobre todo desde el punto de vista sanitario".
Este planteamiento, referido según nuestra dedicación a los enfermos reumáticos discapacitados, ya fue objeto de una ponencia que presenté como delegado español de la Sociedad Europea de Reumatología en el Congreso de Ligas Sociales celebrado en el año 1979 en Regensburg (Alemania), con el título "Un proyecto turístico para enfermos reumáticos". Parece, pues, conveniente la actualización de este interesante proyecto social, sobre todo si, como ha insistido la Comisión de Turismo del Cabildo, hay que prever la atención sanitaria.
Los pacientes de la clase funcional 2-4, o sea, con discapacidad mediana o severa, tienen que ser asistidos. Cualquier proyecto turístico para este colectivo tendría que reunir, para ser acreditado, un estándar de condiciones sanitarias que analizaremos brevemente. El traslado correcto supone la asistencia desde el punto de origen hasta la llegada, bajo la supervisión de una enfermera por cada quince pacientes en ruta.
Instalaciones acondicionadas:
Los pacientes se alojarán en instalaciones turísticas acondicionadas que faciliten la autosuficiencia y, así, tienen que estar previstas las condiciones arquitectónicas y de ayudas concretas: rampas, aseos, utensilios, etc.; la instalación debería contar con gimnasio, sala de terapéutica ocupacional y piscina térmica. La edificación debería ser de preferencia horizontal, dando así mayor independencia a los enfermos, que no se sentirían sometidos a un régimen hospitalario y el hábitat sería funcionalmente normal, desmintiendo que sea sólo para discapacitados. A título de sugerencia, en instalaciones muy selectivas, se propondría la utilización de un laboratorio básico automatizado de análisis clínicos, ya que nuestros pacientes requieren controles analíticos periódicos. El objetivo es que la asistencia pueda ser cubierta sin que los desplazamientos con fines médicos desvirtúen los planes de recreo de estos viajes. El transporte por carretera con modelos adaptados a la discapacidad del grupo permite superar también el hándicap recreativo.
En relación a la asistencia médica, es preciso tener en cuenta que no se trata de proyectar actividades de diagnóstico o tratamiento. La estancia media aconsejable sería de cuatro semanas. El personal facultativo que se requeriría para cubrir el proyecto turístico sería un médico por cada colectivo y una enfermera en turnos de seis horas. También se contaría con la actuación de fisioterapeutas. El médico tratante que da su conformidad al programa aportaría a la organización la ficha clínica turística, que recoge, en resumen, la historia clínica, diagnóstico y tratamiento del paciente. El personal facultativo que asiste al enfermo durante su estancia turística anotaría su evolución. Es fundamental esta relación entre dichos facultativos. El viaje turístico, para ser acreditado, debería tener conexión con un hospital general; ello supone la mayor garantía asistencial, pues si bien se trata de un proyecto turístico, en este caso el turista es un enfermo y, además, el hospital cubriría la asistencia de las enfermedades agudas interrecurrentes, tan frecuentes en estos enfermos.
El clima de Canarias:
Refiriéndonos a Canarias, el mayor aliciente para los enfermos discapacitados físicos es el clima, por lo que están emplazados nuestros organizadores a promover con este motivo instalaciones ubicadas en zonas climáticas que, según nuestra experiencia, , favorecen una actitud psicológica más positiva, con disminución del dolor y aumento de la capacidad funcional. Las enfermedad, podríamos decir, también estaría de vacaciones. La acción social y la actuación comunitaria con igualdad de oportunidades es una de las finalidades de instituciones como el Cabildo de Tenerife. A este proyecto turístico para discapacitados no le faltarán colaboraciones, entre las que podemos contar la de la Asociación de Enfermos Reumáticos de Tenerife (ASTER).
Tomás González es jefe del Servicio de Reumatología del Hospital del Hospital Universitario de Canarias y socio de honor de ASTER.