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La geografía y la Biblia:
La tradición cristiana, al querer someter la geografía al dogma, se vio en la obligación de localizar en los mapas cada uno de los parajes bíblicos que aparecían en las Sagradas Escrituras:
- el Paraíso Terrenal y sus alrededores,
- la región de Tarsis,
Nombre que aparece en la tradición bíblica y fenicia para designar el "País de las piedras preciosas", y, posteriormente, por extensión , el "País de los metales". La mención bíblica arranca de las relaciones entre hebreos y fenicios en tiempos de Salomón; ese nombre, que en época anterior se había aplicado a un lugar indeterminado del Mar Rojo, se utilizó desde entonces para el gran emporio occidental que los griegos llamaron Tartessos. Durante el reinado de Hiram I de Tiro, los fenicios organizaron expediciones regulares a Tarsis, que duraban tres años: el nombre de las "naves de Tarsis" quedó consagrado para las naves de gran autonomía. En ellas se transportaba oro, plata, estaño y hierro, añadiéndose en algunas menciones el marfil, cuya procedencia del Africa occidental parece segura. Pero la mayor riqueza de Tarsis era la plata, hasta el punto de que las numerosas importaciones en época de Hiram y Salomón, provocaron su devaluación en los mercados orientales.
- la región de Ofir
Región del mundo antiguo donde arribaban, desde el puerto de Eziongeber, en el Mar Rojo, los buques de Salomón y el rey de Tiro, Hiram, en busca de oro, marfil, y piedras y maderas preciosas. Se cree que es la actual Arabia Feliz o Yemen, o bien el país de Nova Sofala (Africa austral) o alguna región costera de la India.
- el reino de Saba.
En el Antiguo Testamento se alude frecuentemente a los sabeos como oriundos de Saba o Sheba, la cita más importante es la relativa a la visita de la reina de Saba a Salomón (I Sam.10)
El pueblo sabeo alcanzó gran riqueza e importancia comercial como intermediario en el comercio entre Oriente y los países mediterráneos. Poseía múltiples colonias en el continente africano.
Floreció especialmente entre los ss. XI y I a.de J.C.
Preste Juan:
Un ejemplo de esa Europa medieval, crédula y religiosa, fue la leyenda del Preste Juan. Durante siglos, todos hablaban de él y nadie sabía si localizarlo en Asia, África o a caballo de uno y otro continente. Lo que se creía de este rey-sacerdote es que moraba en un lugar extenso y poblado de las Indias, que su poder era tal que había vencido al islam, que poseía inmensas riquezas y además era cristiano. Fue una idea viva con la que soñaron misioneros, caballeros y navegantes.
José de Arimatea y el Santo Grial:
Según la tradición el Grial fue robado por un criado de Pilatos, que lo usó para lavarse las manos ante la multitud, y luego entregado al acomodado judío José de Arimatea. Este era posiblemente miembro del Sanedrín y pidió el cuerpo de Jesús a Pilatos para enterrarlo en un sepulcro suyo que había hecho abrir en una peña (Mt. 27:60).
Con el Grial recogió la sangre que fluía del cuerpo de Cristo crucificado.
Una leyenda muy extendida durante la Edad Media pretendía que el Santo Grial fue llevado a Inglaterra por José de Arimatea cuando se estableció en Glastonbury alrededor del año 63, fundando la primera iglesia británica.
Los poemas de Arturo lo representan trasladando el Santo Grial a Inglaterra. La búsqueda del Santo Grial constituye uno de los principales temas de la leyenda artúrica.
Al tomar los cruzados Cesarea (1101), encontraron lo que ellos creyeron ser el verdadero Grial: un plato hecho de un gran esmeralda, conservado en la catedral de San Lorenzo de Génova. Según otra leyenda el Grial fue traído del cielo por unos ángeles y confiado a un grupo de caballeros que lo guardaban celosamente en la cima de una montaña. Era invisible para todos menos para los inmaculadamente castos.
En busca del Santo Grial: Extraído de:www.geocities.com/Augusta/5130/arturo.htm En el núcleo de la leyenda del rey Arturo está la búsqueda del Santo Grial, la copa en que bebió Jesús en la última cena y que supuestamente poseía milagrosos poderes curativos y regenerativos. Junto con la lanza usada por un soldado romano para herir el costado de Jesús crucificado, la copa fue dada a José de Arimatea, cuyos descendientes la trajeron a Inglaterra. Según la leyenda, uno de estos guardianes de las santas reliquias olvidó su voto sagrado y miró lascivamente a una mujer peregrina, por lo que la lanza cayó sobre él, provocándole una herida que no sanaría. Fue entonces cuando desapareció el Grial. Merlín envió un mensaje a Camelot, instruyendo a Arturo para iniciar la búsqueda de la copa perdida. Insinuó que pronto aparecería el caballero destinado a hallarla, Arturo y sus caballeros se reunieron en la mesa redonda en vísperas de la vigilia de Pentecostés, cuando un rayo y relámpagos anunciaron una visión del Santo Grial: estaba cubierto por una rica tela blanca mientras flotaba por el salón. Poco después, un anciano propuso a un candidato para el único lugar que en ese rnornento se encontraba desocupado de la mesa redonda: sir Galahad, hijo de Lancelot. Durante la búsqueda del Grial, los caballeros de la mesa redonda pasaron por muchas aventuras y rnuchas veces se les desafió a sacrificarse de modos que excedian sus posibilidades. Pero Lancelot fue finalmente rechazado por no poder olvidar su pasión prohibida hacia la reina Guinevere. Tal y como lo predijo Merlín, fue sir Galahad quien tuvo la fortuna de descubrir el Grial y tomar de él los sacramentos. Arrodillándose ante él, el joven caballero supo que había concluido la misión de su vida. Su alma fue llevada al cielo y su cuerpo yació muerto ante el altar. Dos años después de partir, los caballeros regresaron a Camelot para referir al rey su búsqueda y las aventuras que ocurrieron. La magia y la fantasía llenan de un color inconfundible la belleza de las legendarias aventuras. En otra versión de la historia, es sir Percival quien cumple la misión. Encuentra el vaso sagrado en el castillo de Monsalvat, en los Pirineos españoles, vigilado por Amfortas, rey de los caballeros del Santo Grial. Pero un hechicero ha herido a Arnfortas con la lanza de la crucifixión y el rey yace moribundo, rechazando los sacramentos de la Eucaristia debido a que sus pecados no han sido perdonados. Sólo cuando Percival cura la herida tocándola con la lanza, el Santo Grial aparece en el altar.
Salomón y la reina de Saba:
Salomón (970-936 a.C.) fue el segundo hijo de David y Betsabé y tercer rey de Israel
Era una personalidad influyente, yerno del faraón egipcio Psusennes II y amigo del rey fenicio Hiram de Tiro. Su activa política exterior se basó en concertar tratados con sus vecinos para preservar la paz e impulsar el comercio. Llegó a almacenar riquezas fabulosas. Llevó a cabo el proyecto de su padre de construir un templo. Sus operaciones militares fueron sobre todo defensivas, fortificando ciudades y reforzando el ejército. Su famosa sabiduría consistía en un gran sentido común con grandes dotes de comerciante, estadista y guerrero. Esta fama creció después de su muerte cuando siglos después fue admirado por musulmanes y judíos por igual. Se le atribuye la autoría del Cantar de los Cantares, El Eclesiastés y algunos Salmos.
Su reino fue desmembrado tras su muerte (936 a.C.). Con el incesante crecimiento de su harén, oficiales y servidores, su gobierno degeneró en la explotación y la esclavitud de sus súbditos.
La reina de Saba:
Ignoramos si realmente existió la reina Balquis de Saba que se entrevistó en Jerusalén con el rey Salomón.
Beduinos y comerciantes árabes llevaban incienso y mercancías preciosas con destino al Mediterráneo por una importante ruta que terminaba en Palestina.
Y vino a Jerusalén con camellos cargados de especias y mucho oro y piedras preciosas y se presentó a Salomón y le habló de todo lo que se había propuesto decirle.(Primer Libro de los Reyes).
Es muy posible que la reina de Saba no se limitara a plantear acertijos al monarca judaico, sino que es probable que tuvieran una animada conversación política. Y los presentes que le hizo de oro y especias raras fueron menos un premio a su "sabiduría y su excelencia" que la compensación de unas concesiones políticocomerciales que Israel hizo a los sabeos.
Las fuentes históricas abisinias indican cosas completamente distintas: el contacto entre Salomón y la reina de Saba resultó un idilio. En el siglo XIV d. J.C. nació en Abisinia una novela fabulosa que lleva el título Kebra Nagast ("La magnificencia de los reyes") y que se basa probablemente en antiguas tradiciones populares. En Abisinia, la citada novela es considerada todavía una fuente histórica de primerísima calidad., y lo que en ella se dice acerca del rey judaico y de la reina Balquis, es dogma de estado indiscutible. La reina Balquis, según sostiene el Kebra Nagast, de su viaje a Jerusalén no sólo se llevó es testimonio de la sabiduría de Salomón, sino también el de su virilidad: dio a luz un hijo de Salomón, al que puso el nombre de David y que más tarde, bajo el nombre de Menelik I, había de fundar la dinastía "salomónica" de Abisinia, actualmente reinante.
(Wendt)
El Templo de Salomón en Jerusalén:
El pueblo de Israel huyó de Egipto después de sufrir la persecución, la semi-esclavitud y el trabajo forzado.
Se asentó en Palestina y con un esfuerzo militar durísimo y prolongado llegó a imponerse a filisteos (palestinos) y jebuseos. Salomón fundó su capital en una ciudadela jebusea a la que llamó Yerushalayim (Ciudad de la Paz). Para señalar el fin del nomadismo y remarcar el carácter teocrático del pueblo de Israel el rey David mandó construir un gran templo. Su hijo Salomón pagaba siete mil toneladas de trigo y siete mil hectólitros de vino al año a Hiram a cambio de madera de cedro, arquitectos, especialistas y albañiles. La cortina que separaba el Sancta Sanctorum del santuario era de púrpura y oro. El Arca de la Alianza estaba rematada por dos gigantescas estatuas en forma de querubín de casi cinco metros de altura. En el año 586 a de C. Nabucodonosor de Babilonia arrasó Israel, saqueó e incendió el Templo y deportó a los habitantes de Jerusalén a Mesopotamia. Según la tradición el Arca de la Alianza no fue profanada porque el profeta Jeremías la ocultó en el lugar donde permanece perdida desde entonces. Sesenta años después Zorobabel con la ayuda del rey persa Ciro (el destructor de Babilonia) reconstruyó el Templo, que volvió a ser saqueado. Herodes el Grande, en la época de Jesús no había terminado la restauración promovida principalmente por Judas Macabeo dos siglos antes. En el año 70 de nuestra era, Tito, hijo del emperador Vespasiano destruyó el templo hasta sus cimientos durante una sangrienta represión. 62 años más tarde, tras la revuelta de Bar Kokheba, Jerusalén perdió su población y su nombre. Los árabes conquistaron Jerusalén en el año 638 y construyeron sobre el Templo la mezquita de Omar (Al-Aqsa). El bien más precioso del estado de Israel, unas desgastadas piedras donde se llora la libertad perdida, es lo único que se conserva del Templo.
La esfericidad de la Tierra:
Si se acepta la verdad literal de todas las palabras de la Biblia, la Tierra tiene que ser plana. Lo mismo ocurre con el Corán. Por tanto, declarar que la Tierra es redonda equivale a decir que uno es ateo. En 1993, la autoridad religiosa suprema de Arabia Saudí, el jeque Abdel-Aziz Ibn Baaz, emitió un edicto, o fatwa declarando que el mundo es plano. Todo el que crea que es redondo no cree en Dios y debe ser castigado. No deja de ser irónico que la lúcida evidencia de que la Tierra es una esfera, reunida por el astrónomo grecoegipcio del siglo II Claudio Ptolomeo, fuese transmitido a Occidente por astrónomos musulmanes y árabes. En el siglo IX bautizaron al libro de Ptolomeo en el que se demuestra la esfericidad de la Tierra como el Almagesto, "el más grande". (Carl Sagan. El mundo y sus demonios)
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