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Corsarios:
El corsario es el particular que en virtud de contrato (carta de marca o patente de corso) estipulado con el estado bajo cuyo pabellón navega, persigue, captura, o visita barcos mercantes de países enemigos, quedándose con las presas capturadas o parte de ellas, y sujetándose a reglas previstas por la legislación (por ejemplo el Libro del Consulado del mar o el código de las Partidas en el caso de los dos grandes estados hispánicos medievales).
En la práctica, sin embargo, es difícil determinar dónde empieza la piratería y dónde termina el corso, que degenera fácilmente en aquélla; el mismo individuo es considerado a veces corsario por sus compatriotas y pirata por los enemigos.
Ya las colonias griegas a lo largo de todo el Mediterráneo sufrieron los asaltos de los etruscos con gran frecuencia.
Corsarios y tráfico de esclavos en el Mediterráneo:
Estuvieron muy relacionados, generalmente practicándolo, pero a veces persiguiéndolo. En los estados hispánicos adquirió importancia creciente con el estancamiento de la reconquista, proveedora de abundante y barata -cuando no gratuita- mano de obra esclava, y conoció un gran auge a raíz de la escasez de mano de obra consecuente al cataclismo demográfico producido por la peste negra. Las operaciones a furto (de corso) contribuyeron a la formación de una rica burguesía sevillana en el siglo que precede al descubrimiento de América. Antes de participar en éste Vicente Yáñez Pinzón pirateaba frente a las costas catalanas. Una fiebre de piratería esclavista legal se apoderó de catalanes, valencianos y mallorquines, produciendo enormes beneficios a corto plazo, pero contribuyendo a la decadencia económica catalana a la larga, por ruptura de relaciones y represalias que ello entrañaba (los desmanes de J. de Vilaregut provocaron violentas reacciones flamencas.
Corsarios catalanes se enfrentaron a corsarios provenzales y genoveses, corsarios cristianos se enfrentaron a corsarios musulmanes, empleando métodos y persiguiendo objetivos similares: no contentos con apresar infieles, los únicos con los que les era lícito traficar, unos y otros revendían, ocasionalmente, a correligionarios, cuando éstos constituían el cargamento de naves enemigas apresadas.
En el s. XVIII el almirante Barceló proveía aun a la corona de miles de esclavos destinados a arsenales, minas de Almadén y obras públicas: no todos estos esclavos, procedentes del corso contra berberiscos, eran musulmanes ni súbditos de países enemigos.
Ruta del oro americano:
A pesar de que en España Fernando el Católico prohibió, en 1496, a sus súbditos practicar el corso (la prohibición duró hasta el reinado de Felipe IV) en el Atlántico, a partir de la piratería apátrida sin apoyo gubernamental alguno, que surgió tras el descubrimiento de América, Francia, Inglaterra y las Provincias Unidas fomentaron la proliferación corsaria que se produjo en la carrera de Indias desde la segunda mitad del s.XVI y que mantuvieron en un estado endémico de guerra marítima irregular al monopolio español en Indias (captura de galeones del tesoro, incursiones en puertos coloniales).
Entre los holandeses, Guillermo de Orange, siguiendo los consejos de Coligny, resuelve a fines del siglo XVI organizar a los indisciplinados y aguerridos aventureros del mar para aumentar sus fuerzas militares y combatir a los españoles, entre ellos al Duque de Alba, que se ve por ello obligado a prestar atención a los piratas que despreciaba.
Las causas que determinaron el incremento de la piratería fueron, en primer lugar, la concesión pontificia reservando el Nuevo Mundo para España y Portugal, el sistema comercial de monopolio, el régimen de flotas y la doctrina del "mare clausum" impuesta por España que incitó a los extranjeros a conquistar el botín por la fuerza de las armas. Otra causa fue el gran número de extranjeros que llegaron a participar en la vida económica española y portuguesa, así como la unión de las coronas española y portuguesa. Durante el tiempo que ésta se mantuvo, los portugueses pudieron navegar por zonas españolas, conocieron las rutas, la configuración de las costas, los puertos, etc., que luego, al separarse de España (1640) no tuvieron inconveniente en enseñar a los flamencos y franceses que les servían como pilotos.
También actuó como factor importante en la piratería el término de las guerras de religión que dejó inactivos a muchos soldados profesionales y, muy importante, el hecho de que España no pudo poblar todas las islas del Caribe, y menos ejercer un control sobre ellas. Bastantes islas y grandes extensiones del litoral de las mayores se vieron huérfanas de toda protección militar y se convirtieron en nido de piratas. Los piratas solían vivir en comunidad acatando la dirección de un jefe. El botín era repartido según el valor, esfuerzo o categoría jerárquica. El pirata que perdía un ojo solía recibir 100 escudos, el que perdía un pie era compensado con 200 escudos.
En la piratería del mar de las Antillas, los años de 1585 a 1625 pertenecen a las actividades de Hawkins y Drake y es una etapa de predominio inglés. Sus éxitos abrieron el camino a las potencias europeas que deseaban minar el poderío español. La segunda etapa es de predominio holandés, destacando Balduino Enrico, que dirigió sus ataques principalmente contra Puerto Rico.
Jamaica. Base del corso inglés:
A partir de la segunda mitad del s.XVII España se vio impotente para poner remedio a estos males; eran los años que siguieron a la paz de Westfalia, y su debilidad se reflejaba en el Nuevo Continente.
Desde estas fechas y aprovechando el momento más oportuno, los ingleses volvieron a ser los corsarios más temidos e importantes. Poseían desde 1655, la isla de Jamaica, que les sirvió como base de operaciones y a partir de entonces la vida española en las islas del Caribe fue una continua zozobra. Entre 1665 y 1666, más de 400 haciendas de la costa cubana fueron asaltadas. El conde de Lemos, virrey de Perú, escribió en 1666, desde Portobello, haciendo notar a la Corte española lo vital que era recuperar Jamaica y crear una potente flota de exterminio contra los piratas.
Sir Henry Morgan (Llanrhymni, Gales 1635-Port Royal 1688):
Saqueó Portobelo y abandonó la plaza a cambio de 150.000 pesos.
En 1671 saquea y destruye Panamá.
Inglaterra reconoció sus servicios con nombramientos oficiales en Jamaica.
Combatió la piratería en los últimos años de su vida.
Piratería. s.XVIII:
Con la retirada de Morgan se entra de lleno en la piratería del s.XVIII, que tiene como característica su tono oficial mucho más declarado que en la centuria anterior. Luis XIV elaboró un plan muy parecido al "western desing" cromwelliano y encargó de realizarlo al barón de Pointis. Secundaban a éste 10.000 hombres a bordo de 22 navíos; se trataba de apoderarse de la fortaleza de Boca Chica. La empresa venía financiada por un grupo de armadores de rest, pero la puesta en práctica quedó interrumpida por la paz firmada entre España y Francia.
Introducidos los Borbones en el trono español, Inglaterra se decidió a atacar a las dos potencias aliadas en sus dos frentes, el norteamericano, donde estaban las posiciones francesas, y el antillano, puerta grande de la América española.
El peligro inglés fue poco a poco tomando cuerpo, trazándose planes oficiales que distaban mucho de ser las empresas particulares de siglos anteriores. Lo que se pretendía era yugular el Imperio Hispánico a través de Panamá. Interesaba la vía del istmo, a lo largo del río San Juan, con el fin de cortar en dos el gran cuerpo del Imperio. Pretendían, contando con la financiación de un banquero escocés llamado Patterson, abrir un canal de océano a océano. Inglaterra tenía planteados en Norteamérica problemas inaplazables con los franceses por lo que el plan no siguió adelante, ni tampoco el ritmo de ataques a otras posesiones españolas.
Los ingleses consiguieron pocos años después (1763) arrinconar a los franceses en el Canadá, pasando ellos a controlar las inmensas tierras del continente norteamericano. España, unida por pactos de familia con los Brobones, ayudó a Francia, pero no se pudo impedir que el Imperio Francés en América quedase completamente arruinado.
Período de decadencia:
Aunque no fue abolido en la mayoría de los estados hasta el congreso de París de 1856 (en 1908 en España), el corso euroamericano y mediterráneo había entrado en plena decadencia paralelamente a la de las políticas económicas tendentes a confundir la riqueza con su símbolo, a la del concepto legal de que las presas de guerra son propiedad privada del combatiente individual (la estatización de los prisioneros de guerra remonta al s. XVIII), así como a la constitución de imperios coloniales por parte de los estados que, excluidos de la repartición del Nuevo mundo efectuada por el papado en beneficio de españoles y portugueses, lo habían fomentado anteriormente.
El gran corsario se hizo entonces negrero, mercader o marino, mientras el corsario de poca monta se hizo pirata o contrabandista; las bases terrestres de bucaneros y filibusteros en las Pequeñas Antillas aceleraron su transformación en colonias de explotación normales -inglesas, francesas y neerlandesas- sin dejar de ser trampolines para toda clase de tráfico ilegal con los puertos coloniales del Caribe.
Los actos de piratería y los tiempos de guerra:
La profesión de pirata tiene un origen muy antiguo y se ha mantenido más allá de 1800.
Durante muchos siglos fue la única forma posible de guerra marítima.
La conquista de Inglaterra por los normandos no se llevó a cabo por medio de grandes batallas marítimas.
Los piratas fueron considerados como auxiliares en caso de guerra.
Con la aparición de la patente de corso la actividad se institucionaliza y se convierte en lícita en tiempo de guerra.
En el caso de los caballeros de Malta o de los argelinos se puede considerar la guerra como institucionalizada y permanente.
La creencia en el derecho de saqueo de los soldados estaba muy generalizada.
La consideración jurídica del saqueo se ha mantenido hasta muy tarde.
Todas las grandes batallas navales de la armada inglesa del siglo XVIII tienen aspectos y detalles de piratería.
Nelson , a quien habría sorprendido e indignado cualquier comparación con los piratas, pleiteó durante muchos años con su antiguo jefe y protector, Lord Jervis, conde de Saint-Vincent, por el derecho de presa de unos navíos en cuya captura no había participado directamente ninguno de los dos. Al haber zozobrado en un temporal casi todos los barcos apresados por los ingleses en la batalla de Trafalgar, los marineros hubieran debido perder con ellos su derecho de presa; pero el Parlamento inglés, entusiasmado por la victoria, los consoló votando a su favor una importante compensación: 320.000 libras esterlinas para 4 barcos conservados y 16 perdidos.
(Cioranescu)
El vencedor se siente obligado a pagar lo que hubiera debido pagar el vencido,
ejemplo evidente de la persistencia del uso pirático.
Vilaragut:Familia catalana cuyas ramas se extendieron por Cataluña, Valencia y Baleares.
La rama valenciana tuvo una destacada actividad en los primeros decenios del s. XV: representantes del partido filocatalán y tradicionales rivales de los Centelles, protagonizaron las banderías de comienzos de siglo, en las que se distinguieron Joan y Berenguer.
Almadén:Mina de cinabrio que impregnan las cuarcitas y pizarras silúricas. Situada en Ciudad Real, en el yacimiento de mercurio más importante del mundo, éste se viene extrayendo desde el s: IV a. J.C. El mineral impuro llega a contener hasta un 7,21 % de mercurio.
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