POLITICA
NACIONALISMO



El discurso nacionalista:

  1. Imposibilidad de no ser nacionalista: El que critica a un nacionalismo forzosamente está hablando desde otro nacionalismo. Con lo cual se consigue presentar el nacionalismo como algo natural, no elegido, a lo que nadie escapa: todos tienen patria; se construye un retrato nacionalista de cualquier opositor, negándole la autonomía de su pensamiento y convirtiéndole en agente del nacionalismo rival, y se descalifica la crítica sin considerar argumento alguno porque, diga lo que diga, el que discrepa es un agente del enemigo.
  2. El nacionalismo como sentimiento: El nacionalismo no sería sólo una ideología, sino un estado sensible del ser humano. Se consigue de este modo convertir cualquier crítica al nacionalismo en una herida a la sensibilidad, plataforma ideal para el victimismo.

    La historia interpretada desde un sentimiento resulta demasiado subjetiva.

  3. La diferencia implica la desigualdad: "No somos un país cualquiera", repiten los nacionalistas. Como si hubiesen países cualquiera. De la diferencia como expresión de la diversidad social se pasa a la diferencia como factor de jerarquización y discriminación. Por ser diferentes, unos tienen más derechos que los otros. Lo cual no sólo es democráticamente objetable, sino que es un motor implacable de recelos. Aunque se acabe el café para todos, todos tienen derecho al café.

Sobre estos tópicos todo debate de racionalidad política se convierte en un choque de nacionalismos. Entre nacionalismos no hay diálogo. En el mejor de los casos puede haber negociación y compromiso.

La visón local del nacionalismo:

  1. Contraponen intereses de un grupo contra los de los demás.
  2. Promueven un arte folclórico, estrecho, miope, cursi.
  3. No encajan en la tendencia a la integración europea.
  4. Adoptan un discurso cerrado:

El nacionalismo y la violencia:
Es una constante la reivindicación de derechos culturales y políticos mediante la intimidación. Cuando la violencia hace su aparición se le arrebata a las víctimas la libertad para expresar y defender sus propias opciones.

Los nacionalismos y la integración europea:
Durante la construcción de Europa los nacionalismos encontrarán un campo menos adecuado para desenvolverse.

  • La coexistencia de poderes comunitarios, estatales, regionales, y locales varía la perspectiva de los ciudadanos.
  • Se impondrá una lógica cooperativa en todos los actores políticos.
  • Incremento de los efectos de la globalización (interdependencia, normalización, economías de escala). Los nacionalismos se verán forzados a la revisión de los objetivos secesionistas a favor de una clara política autonomista asentada en el reconocimiento del pluralismo nacional y a una práctica de lealtades compartidas hacia la nación cultural, la nación política encarnada en el Estado y las cada vez más visibles realidades supranacionales.
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