Memorias desde el ático
EPITAFIO
La única manera de que hablen bien de ti
en este país es muriéndote. Las cosas bonitas que
nadie te dijo en vida las escuchas en tu velatorio
hasta de aquel vecino del quinto que jamás
te saludó al cruzártelo en la escalera. Te mueres
y resulta que eras un tío cojonudo, dicharachero
y con grandes dosis de humanidad, y tú sin enterarte.
Así están las cosas. Tienes que verte empotrado
en una caja de pino, con un traje de Giorgio Armani
que en vida no te habrías endosado ni jarto de vino,
para descubrir que ni eras tan vago como decía tu madre,
ni tan cabrón egoista como decía tu novia, ni tan
miserable como decía tu jefe. Pues es todo un detalle,
ahora que si era así de maravilloso, de listo y de humano,
no entiendo como he muerto solo como un perro
y sin un pajolero duro que llevarme al bolsillo.
Lo que fue la historia de mi vida irónicamente
se prolonga en la historia de mi muerte. Una falacia
grotesca. Hasta hace dos días todavía estaba
perdiendo el culo para pagar las letras de una vespa
de segunda mano y ahora me llevan al houo en
limousine, tócate los cojones, con perdón.
Ahora que me podrían arrastra con el caballo
un picaor y tirarme a un descampado que lo mismo
me daría, van y me colocan en un asiento acolchado
rodeado de tulipanes, lirios y tarjetitas que dicen
"No te olvidamos"...pues os podríais haber acordado
de mí antes, mamonazos!...porque eso sí que lo
tiene lo de morirse, te da una de popularidad y
protagonismo que no veas, por lo menos la primera
semana, cuando la cosa te pilla aún en caliente
(es un decir...), tienes más visitas que Leticia Casta
en porreta picada, incluso de señoras que no has
visto en tu vida, ahí encendiéndote velas y palitos
de incienso, con la grima que siempre me han dado
...y venga a llorar, y venga a llorar...¿y quienes serán
esas señoras?...se habrán equivocado de tumba...
qué más da, la cuestión es llorar y recordar.
Más les valdría acordarse de los vivos, que falta les hace.
Amí me la hacía, y ahora que ya no tengo motivos
para lamentarme ni sueños que cumplir resulta que
todos rezan por mí. Pues hay que joderse.
Miguel Villalba Sánchez (14/11/2005)
extraído del número 10 de la revista
"DELIRÓPOLIS:Surrealismo y Arte secuencial"
(noviembre 2005)