ESQUILADORES - JUANMONDAS

 

  

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra "ESQUILADOR" como persona que tiene por oficio esquilar, y esquilar lo define como cortar el pelo, vellón o lana de los ganados y otros animales.- Yo además de esta definición dada, añadiría que son personas hechas de un material a prueba de esfuerzos y con un talante especial, muy trabajadoras, sacrificadas por este oficio tan duro y tan arraigado a Milmarcos desde hace muchísimos años y por encima de todo formales y con un carisma amigable que ha caracterizado a este núcleo de población de nuestro pueblo.

  El origen de los esquiladores deducimos que se produce ante la necesidad natural que tenían los animales de quitarse la lana o el pelo acumulados durante todo el año para protegerse del frío, en todas las especies se produce este cambio, la naturaleza es muy sabia y los propios animales a la salida del invierno y entrando en la primavera, se despojan de este manto que les ha protegido del frío en la época invernal, restregándose en rocas o en los troncos de los árboles, para afrontar el tiempo cálido, durante el cual, irá creciendo nuevo manto de la lana o pelo y de esta manera se cierra de nuevo el círculo para protegerse de nuevo en las estaciones más frías.

  Hay que considerar la importancia que tuvo la lana como fibra natural para la confección de prendas de vestir y otros artículos, en una época en que no existían aún las fibras artificiales, por tanto el hombre disponía de este producto natural que previa manipulación tuvo una importancia vital para el desarrollo económico de la época, creándose un comercio muy importante entorno a la lana y su proceso de preparado para la industria textil.

  Volviendo al origen de este oficio, nos situamos inicialmente a un nivel particular de cada casa donde mantenían ganado y cada propietario por un procedimiento manual, suponemos que con unas tijeras más o menos rudimentarias realizaba el esquilo de sus reses para el aprovechamiento de la lana y para eliminar alguna de las enfermedades que originaría el hecho de que no se las esquilase.

  De esta manera y agrupándose varias personas se creó la primera cuadrilla y empezaron a hacer pequeños desplazamientos por los pueblos de la comarca.

  Las cuadrillas o equipos de esquiladores estaban formados por personas con características específicas.


   Sin nos remontamos a la época de la cual se recuerdan personas que aún viven y que están entre los 80 y 90 años de edad y que se dedicaron a este oficio, podemos decir que en Milmarcos entre los años 1920 o 1930, existían tres cuadrillas de esquiladores y como componentes de estas cuadrillas citamos a los esquiladores más antiguos que se recuerdan:

SALUSTIANO UTRILLA
HERMENEGILDO ROMERO
GASPAR MORALES
DIONISIO MORALES
RAMON MORALES
SEBASTIÁN MORALES
CANDIDO ATIENZA
MARCOS UTRILLA
JOSE LARRIBA
MARIANO ROY
JESÚS ITURBE

  LAS CUADRILLAS Y SUS COMPONENTES

  CUADRILLA DE LOS TANOS

  SALUSTIANO UTRILLA
   HERMENEGILDO ROMERO
   GASPAR MORALES
   MARCOS UTRILLA
   JOSE LARRIBA
   MARIANO LATORRE
   MIGUEL UTRILLA
   VALENTIN TURRUBIANO
   VALENTIN ROY
   MARIANO LARRIBA
   ANGEL LARRIBA

CUADRILLA DE LOS CASERAS

  MARIANO ROY
   JESÚS ITURBE (PADRE)
   SEBASTIAN MORALES
   CANDIDO ATIENZA
   SEBASTIÁN MERIDA
   MARCELINO LARRIBA
   FRANCISCO GAITERO
   ZACARIAS MERIDA
   SANTIAGO MARTINEZ
   JESÚS MARCHAN
   MARIANO ROY
   MANOLO ROY
   FRANCISCO MERIDA
   ANGEL MELLADO
   ISIDRO MELLADO
   JESÚS ITURBE (HIJO)
   JULIAN MARTINEZ
   MARCOS MARTINEZ
   SANTIAGO MARTINEZ
   ZEFERINO ITURBE
   CESAREO RUIZ
   TEODORO MORALES
   ANDRES MORENO
   MARIANO ATIENZA
   VENANCIO MERIDA
   JOSE ANTONIO MERIDA
   MIGUEL MARTINEZ

CUADRILLA DE LOS RAMONES

  DIONISIO MORALES
   RAMON MORALES
   SEBASTIÁN MORALES
   FELIX MORALES
   VALENTIN MORALES
   AGUSTÍN MORALES
   VALENTIN ROY
   DIONISIO MORALES
   JUSTO MORALES
   MODESTO MORALES
   PELEGRIN ANGLADA
   MARIANO TALEGUERO
   JOSE LUIS IBAR

  La época del esquilo se dividía en dos campañas totalmente diferenciadas una de la otra, la de Aragón que comenzaba a finales de abril, hasta finales de mayo y la de Castilla que duraba aproximadamente todo el mes de junio. Cada una de las campañas tenía unas características muy marcadas que la diferenciaba de la otra, la de Aragón era mucho mas dura, empezando por el ganado, mucho más grande que en Castilla, una oveja de Aragón puede pesar de promedio entre 50 o 60 Kg. Frente a los 35 o 40 de la de Castilla, si multiplicamos por 200 ovejas que se podía esquilar una persona aproximadamente, tendremos una idea de los kilos que una persona llegaba a manejar durante la jornada, esto multiplicado por dos meses y en unas condiciones de trabajo pésimas, siempre agachado y con un calor insoportable ya que normalmente se esquilaba en las parideras, en el mismo recinto que estaba el ganado, formándose un barrizal con el calor, el agua que utilizaban para refrescar los peines de las máquinas y el propio estiércol, la suma de todo esto hacía que se trabajase en unas condiciones muy duras y muy poco higiénicas, además al estar jornada tras jornada manipulando el ganado, también se corría el riesgo de que se les pegase alguno de los parásitos que conviven con estos animales, me refiero a garrapatas y ladillas, bichillos muy desagradables que a algunos les han hecho padecer anécdotas de no muy agradable recuerdo. A todo lo mencionado hay que añadir que la comida tampoco era muy exquisita, ya que generalmente se hacía un rancho en el mismo sitio o paridera donde se trabajaba y a la hora de descansar o irse a dormir se utilizaban los pajares del dueño del ganado, esto normalmente cuando se esquilaba en los pueblos o fincas en el campo, no así cuando trabajaban en Zaragoza o algún otro pueblo grande que solían dormir en pensiones. En estos aspectos de dormir y descansar y en general, en la campaña de Castilla era mucho más agradable, empezando por lo antes mencionado de que el ganado era mucho más pequeño y por tanto más manejable y las condiciones más favorables para los esquiladores, empezando porque se dormía en los pueblos en casas particulares y que en general el día del esquilo lo tenían como si fuese un acontecimiento fuera de los normal y un tanto festivo, normalmente mataban un cordero y se comía muy bien, llevaban al esquiladero a primera hora de la mañana pastas, queso, anís y vino para el resto de la jornada, y en algunos pueblos como Sigüenza, se pernoctaba en una pensión cada noche y se salía a trabajar todos los pueblos de las cercanías.

  Una importancia considerable hay que darle al hecho de que en entre los años 1910 a 1915 se empezaron a utilizar las primeras máquinas de esquilar de tracción manual, un aparato de mecánica bastante simple, al que una persona, o generalmente un chaval de 13 o 14 años, con una manivela y a base de hacer una rotación continua, transmitía mediante unos engranajes y a través de un brazo articulado, la fuerza motriz necesaria para mover en sentido horizontal dos peines acoplados en una manopla, que debidamente afilados cortaban la lana de una manera uniforme en todo el cuerpo de la oveja, formando el vellón.

  Era tal la inercia, pesadez y monotonía que era para los chavales el hecho de estar toda la santa jornada dándole a la máquina, que sobre todo los primeros días cuando se dormían en la cama, en sueños seguían dándole a la manivela, ocasionándole un sobresalto al compañero de cama, al que seguro le había sacudido algún manotazo durante el sueño.   Otra dificultad añadida que padecía el chaval que le daba a la máquina era cuando las ovejas salían con la lana llena de tierra, lo que dificultaba el buen funcionamiento de los peines, puesto que se atascaban y había que imprimir más fuerza a la manivela para poder hacer el corte. Cuando se esquilaba con tierra, con frecuencia tenían que parar y desmontar la manopla para afilar los peines en unas piedras de esmeril adecuadas para este fin. Este paro que hacia el maquinista para afilar suponía un ligero alivio para el chaval que podía descansar y despistarse un ratillo de la faena, si no le decían que cogiese las tijeras para hacer practicas como escavador, o incluso a los que ya habían estado en campañas anteriores o apuntaban maneras y afición les dejaban ponerse en la máquina, lo cual significaba como un estímulo para el aprendiz y así de esta manera se iba pasando de un puesto a otro y llegar a la máquina significaba que ya había aprendido el oficio y había llegado el vértice de la pirámide, considerándole como un auténtico "ESQUILADOR - JUANMONDA".

La faena de los escavadores consistía en ir cortando con las tijeras la lana de las partes más inaccesibles de la res como son patas, cuello y parte trasera y de esta manera dar facilidad de entrada al peine para iniciar el corte. Últimamente, allá por años 1963 o 1964 con la primera aparición de otro tipo de máquinas más modernas y más potentes, movidas por motores de gasolina inicialmente y por motores eléctricos después, ya suprimieron a los escavadores, haciendo todo el proceso del esquilado el maquinista.

  Otro dato curioso a tener en cuenta era el equipaje con el que salían del pueblo para hacer frente a estos dos meses de trabajo, algo que hoy puede parecer extraño es que hasta los años 1963 o 1964 se utilizó las alforjas para transportar y guardar lo poco que llevaban una manta, un par de mudas de ropa interior, alguna camisa y lo puesto.

  Alguna cuadrilla me consta que en estos años ya empezó a utilizar la maleta como utensilio de transporte, en sustitución de la tradicional alforja, que poco a poco fue
desapareciendo.

  Los medios de locomoción utilizados para los desplazamientos eran de todo tipo, dependiendo de las circunstancias y de las épocas, como ejemplo y anécdota yo le había oído contar a mi abuelo Cándido, que antes de la guerra fueron a esquilar andando desde Milmarcos a Cienpozuelos (Madrid), esto como ejemplo; y como anécdota que a la vuelta, en Aranjuez compró un burro y volvió andando con el animal hasta el pueblo, haciendo noche en Madrid y habiendo dejado el burro en el hueco de la escalera de la casa donde vivían unos parientes en la Plaza de Oriente, en un edificio que aún existe junto al teatro real.

En otras ocasiones, tenían que cargarse con las máquinas y el resto del equipaje y desplazarse andando o con caballerías, alguna que otra vez todos en la caja de un camión, junto con el resto de mercancía que transportaba, en resumen, todo tipo de tragedias posibles, con tal de poder hacer su trabajo.
   Al finalizar las campañas los esquiladores regresaban a casa, procediéndose al reparto del dinero que habían recopilado y digamos que era el momento más feliz de toda esta historia. En la mayoría de los casos las familias procedían a pagar las deudas pendientes y otros compromisos que tenían y al final de cuentas y como se suele decir, lo comido por lo servido.

  Respecto a la familia, también ha tenido una repercusión considerable, durante la ausencia del marido durante los dos meses, la esposa se hacía cargo de la casa con todo lo que eso implicaba, la atención de los hijos pequeños, porque si alguno de ellos estaba en la edad de 13 o 14 años, ya lo reclutaban para darle a la máquina, en algunos casos también se quedaban a su cargo los abuelos y además tenía que cuidar de los animales que poseían, por tanto, hay que reconocer el mérito y el trabajo que estas mujeres han desempeñado.

  Como en todas las actividades de la vida, en él esquilo ha habido personas especialmente dotadas con una gracia que les ha caracterizado como buenos esquiladores y ha tenido el reconocimiento de los demás compañeros, así podemos citar entre otros a JESÚS MARCHAN, persona con un humor fino del que se cuentan infinidad de anécdotas, a JULIAN MARTINEZ, SANTIAGO MARTINEZ, CESAREO RUIZ, MIGUEL UTRILLA, PELEGRIN ANGLADA y VALENTIN ROY.

  En el esquilo hay unas premisas básicas para que el trabajo esté bien hecho, estas son que el esquileo debe de ser cuidadoso para no dañar el vellón ni herir a los animales. Estaba contraindicado esquilar animales con la lana sudada o mojada, pues en ese caso se deterioraba al enfardarse.

  El esquilo como otros oficios que se desarrollaban en nuestro pueblo y que sin duda merecen otro capítulo aparte por tener la misma importancia socio-económica para el pueblo y por tanto próximamente nos ocuparemos de ellos, el esquilo, económicamente tenía una importancia vital para las familias y debido a la época en que finalizaba la campaña, es decir a las puertas del verano, significaba que los esquiladores inmediatamente se tenían que quitar metafóricamente el traje de esquilador y ponerse el de labrador y prepararse para la recolección de la cosecha, que era otro punto muy importante en la vida cotidiana del pueblo, prácticamente todas o casi todas las familias poseían más o menos fincas destinadas al cultivo del cereal, de las que recogían el trigo suficiente que les aseguraba el pan para el resto del año y el pienso para los animales de la casa, animales de labranza, cerdos, cabras, gallinas etc. Recoger el trigo suficiente para asegurar el pan para todo el año se denominaba "LA MOLINADA".

 Esquiladores y músicos cuando han salido a trabajar fuera del pueblo, han utilizado la "MIGAÑA" para entenderse entre ellos y que los demás no supiesen lo que decían, la migaña como muchos ya conocéis, es una jerga basada en palabras que tienen un significado concreto y que se aplican o se adaptan al momento en que se tienen que utilizar y casi siempre relacionadas con cosas o nombres de personas del pueblo, por ejemplo si tenían que mencionar al médico del lugar en que se hallasen, le llamaban el Ventura, que era el nombre del médico de Milmarcos. Actualmente y gracias a la Asociación de Amigos de Milmarcos y a las personas que han colaborado, tenemos un completo diccionario con detalle de todas las palabras utilizadas en esta jerga.
   Se ha realizado este escrito principalmente para que sea difundido entre la gente de nuestra comunidad y principalmente va dirigido a la gente joven que desconoce este tema y el sistema de vida que han llevado nuestros mayores durante muchos años y con el fin de que tengan una idea más formada de las cosas del pasado de nuestro pueblo. También como homenaje a cuantas personas han participado en este duro oficio, especialmente a mi abuelo Cándido, a mi tío Julián y a mi padre Marcos, que como todos los demás y sin excepción alguna, se han dejado la piel por esos pueblos de Dios y que sobre todo han paseado honradamente el nombre de Milmarcos y ha contribuido a que se nos conozca y respete y se nos considere como gente de bien.
   Pido disculpas por haber utilizado los nombres de las personas que figuran en este escrito, pero considero más correcto que consten estos nombres, aunque solo sirva como identificación.
   Otro tipo de esquiladores que consideramos merecen nuestra consideración eran los esquiladores de caballerías, auténticos artistas que con unas herramientas especiales hacían unos dibujos geométricos en las ancas de los animales dignos de admiración, de estos artistas podemos mencionar por orden de antigüedad a MARCOS UTRILLA, HERMENEGILDO ROMERO, JULIAN MARTINEZ y MIGUEL UTRILLA.


Barcelona, 23 marzo 2004
Marcos Martínez Atienza


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