Retrato ecuestre del Conde Duque de Olivares. 313 * 239 cm. Museo del Prado. Madrid



Parece probable que la fecha de ejecución de este lienzo se encuentre entre 1632 y 1634. El cuadro nos muestra al Conde Duque de Olivares montado un caballo que ejecuta una "corveta". La perspectiva es inusual aunque no nueva ya que la encontramos en composiciones similares de Antonio Tempesta, Jusepe Leonardo y Van Dyck.

Si resulta chocante el hecho de que el caballo se encuentre realizado ese ejercicio de "Alta Escuela", ya que de forma tacita esta iconografía ecuestre estaba reservada para la representación de los reyes y príncipes. Baste recordar al respecto los retratos a caballo de Felipe III, Felipe IV y el Príncipe Baltasar Carlos. A las reinas sin embargo se las representaba al paso, con una apostura pausada y majestuosa alejada de cualquier tinte audaz o bélico. Sorprende pues, que Velázquez pintase al valido del Rey en esta posición, lo que hace mas patente aun esa "Pasión de mandar" que tan magistralmente analiza Gregorio Marañon en su ensayo sobre el Conde Duque publicado en 1955.

Don Gaspar de Guzmán, hijo del 2° Duque de Olivares nació el 6 de Enero de 1587. Mientras estudiaba en la Universidad de Salamanca -adonde llego con un sequito de dieciocho criados- fue elegido Rector de la misma después de un turbio asunto de compra de votos. Años mas tarde Felipe III le llamo a Madrid para ofrecerle el cargo de Primer Ministro. Después de ser ennoblecido por el monarca con el titulo de Conde Duque, presento en Madrid a su protegido, Diego de Silva y Velazquez, y aunque en 1643 ya había caído en desgracia, lo cierto es que Velazquez supo sobrevivir en la corte por si mismo.

La batalla que aparece al foma de Fuenterrabia, combate librado entre españoles y franceses en 1638. D. Gaspar no participo en la acción, pero dado que fue un brillante hecho de armas desarrollado bajo su mandato, gano el titulo de Gobernador de la ciudad.

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