Un Descenso a los Infiernos...
Excursión por las cavidades kársticas más importantes de la Sierra de Líbar (Málaga)
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"Si pudiésemos penetrar con la vista y contemplar el interior de la Tierra, de polo a polo, o desde el sitio que pisamos hasta las antípodas, descubriríamos con horror una mole tremendamente horadada por grietas y cavernas”.
T. Burnet: “Telluris Theoria Sacra”. 1694.
El objetivo de esta excursión geológica es conocer las principales formaciones kársticas de la sierra de Líbar, en la provincia de Málaga. En concreto, visitaremos (Figura l: Mapa general de situación) una cueva rica en formaciones calcáreas (espeleotemas) y arte rupestre: la famosa Cueva de la Pileta. También accederemos a la entrada y a la salida del recorrido subterráneo del río Gaduares: respectivamente denominadas como la Cueva del Hundidero y la Cueva del Gato. Además, tendremos oportunidad de atravesar el poljé de Benaoján y de observar numerosos aspectos del intrincado relieve de la zona: lapiaces, escarpes de falla, hogbacks, rampas estructurales, gargantas, terrazas fluviales, discordancias, derrumbamientos, etc, y también podremos acercarnos a la fracasada presa de los Caballeros, junto a la cueva del Hundidero, presa hoy abandonada debido a un error de planificación.
La
Geografía.
La sierra de Líbar es la parte más occidental de la
serranía de Grazalema, estando dentro de los límites del Parque Natural
“Sierra de Grazalema” (Cádiz-Málaga). Se trata de un macizo de 20 km de
longitud y 85 km2 de superficie que actúa como frontera entre ambas
provincias, aunque nosotros nos moveremos por su flanco malagueño, al este.
Tiene una anchura de 4 a 5 km, con dirección general NNE-SSW. Las poblaciones más
importantes que atravesaremos son Montejaque y Benaoján.

La
Geología.
La sierra de Líbar pertenece a las Cordilleras Béticas (Figuras 2 y 3),
que a su vez están integradas en el conjunto de cordilleras alpinas europeas
(Figura 4). En esta sierra predominan las calizas del Jurásico (Era Secundaria
o Mesozoico) y las margocalizas del Cretácico (Era
Secundaria o Mesozoico). La sierra presenta el aspecto de un amplio
pliegue en cofre partido por fallas longitudinales normales y verticales que
delimitan la depresión central conocida como los Llanos del Pozuelo y los
Llanos de Líbar, tratándose éste último de un perfecto ejemplo de poljé. Al
este de estas depresiones, por la zona por la que vamos a estar, se encuentra un
gran pliegue anticlinal y antiformal que da lugar a las sierras de Juan Diego,
de la Ventana y del Palo (Figura 5).


La sierra de Líbar y las de su entorno están constituídas
por mantos de corrimiento que acabaron de emplazarse hace unos l5 millones de años
(MA), aunque los mantos situados más hacia el norte no dejaron de moverse hasta
hace 6´5 MA. Posteriormente, todas estas sierras constituyeron islas (Figura 6)
en un mar interior que ocupaba lo que es ahora la depresión de Ronda y que se
comunicaba tanto con el océano Atlántico como con el mar Mediterráneo. En
este mar se depositaron los sedimentos que los ríos, uno de ellos el Gaduares,
arrastraban tras erosionar las sierras, posiblemente mucho más altas entonces
que en la actualidad. Cuando el mar se retiró comenzó la implacable erosión
de estos sedimentos, formándose así el famoso Tajo de Ronda, ayudada la acción
fluvial por el continuo levantamiento posterior de toda la zona.

El Karst.
Junto al Torcal de Antequera (Málaga), la sierra de Líbar es uno de los
grandes macizos kársticos de este sector de las Cordilleras Béticas, con una
morfología superficial y subterránea extraordinariamente desarrollada: poljés
de Líbar y de Benaoján, cuevas de la Pileta, Hundidero-Gato, del Chapi, etc;
simas del Republicano, del Hoyo de Cortes, del Pozuelo, etc; cañón de las
Angosturas...
Las calizas jurásicas de esta zona se caracterizan por
su pureza y por tener 400-600 m de potencia, por lo que constituyen rocas idóneas
para la karstificación, que empezó a tener lugar cuando los mantos de
corrimiento emergieron del mar y la erosión continental desmanteló la cubierta
de margas y margocalizas impermeables cretácicas, lo que ocurrió hace 7-6 MA.
Saldremos de Mairena del Alcor (Sevilla) a las 8 de la mañana en el
autobús que nos estará esperando junto a las escaleras que suben al Instituto.
Haremos el recorrido directamente a la cueva de la Pileta, donde estamos citados
a las 10 h.
Primeramente visitaremos la cueva de la Pileta en dos
turnos, de poco más de una hora cada uno, por lo que daremos por terminada la
visita sobre las 12:30 h. El recorrido lo haremos acompañados por un guía
oficial de la cueva que nos mostrará las salas más importantes, explicando
tanto cuestiones geológicas y prehistóricas como anecdóticas. La entrada
cuesta 500 pts por persona.
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Presa y embalse de los Caballeros. |
Cueva
de la Pileta.
Está situada a unos 700 m sobre el nivel del mar, a cierta altura sobre la
carretera Benaoján-Cortes de la Frontera (Málaga). Se trata de un conjunto de
salas y galerías que superan los 2 km de longitud, aunque en 1993 se
descubrieron 250 m más. El desnivel aproximado es de 7l m. Fue descubierta a
principios de siglo por miembros de la familia Bullón, actual propietaria, y
fue declarada Monumento Nacional en 1924. Tiene varios pisos, los superiores están
prácticamente abandonados por las aguas y son muy ricos en espeleotemas
(estalactitas, estalagmitas, etc) de gran belleza. Los niveles inferiores suelen
estar inundados en época lluviosa y no se visitan. Es una cueva ya madura,
donde predominan los procesos de formación de espeleotemas sobre los procesos
erosivos y de disolución, que sólo se dan en algunos sectores. Hay grandes
formaciones, coladas, columnas y lagos por toda la cueva.
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Dolina junto a la cueva de la Pileta. |
Aparte de su interés geológico, lo que más destaca de la cueva de la
Pileta son las pinturas rupestres y los restos prehistóricos hallados en la
misma. Las pinturas son del Paleolítico Superior (Solutrense, 19.000 AC) y
llegan hasta el Neolítico, Calcolítico y Bronce (entre 4.000 y 1.000 AC). Esta
cueva es el lugar de arte rupestre más importante del sur de España.
La cueva tiene tres entradas:
La
cueva de las Vacas, antiguo acceso en época prehistórica que hoy está
taponado por coladas estalagmíticas que se han formado desde entonces.
La
sima de las Grajas, entrada vertical por donde penetraron por primera vez
con medios precarios los miembros de la familia Bullón.
La
entrada actual, que tuvo que abrirse en 1926 perforando la roca para
facilitar la visita turística de la cueva.
En
la cueva de la Pileta se pueden distinguir estos cuatro sectores:
Red Principal. (Figura 7) Es básicamente el sector
visitable por el turismo, aunque incluye la Gran Sima, de 72 m de profundidad,
situada al final del recorrido y que no se visita. El trazado es cómodo y prácticamente
horizontal, con el siguiente itinerario: Sala de los Murciélagos, a la entrada,
dejando a la izquierda la conexión con la cueva de las Vacas; Galería del
Castillo, con bellas formaciones estalagmíticas; Nave Central; Paso de las Termópilas,
donde se encuentra el célebre Santuario, pequeño hueco con insuperables
pinturas rupestres; Salón del Lago; Galería de la Reina Mora, con la Galería
de los Peces (por los que están pintados) a la izquierda; y, por último, la
sala del Pez, existiendo allí una pileta con agua, de la cual toma su nombre la
cueva. En esta sala, además de la extraordinaria diversidad de pinturas
rupestres existentes, destacan las formas erosivas de su bóveda, las llamadas
“cúpulas”.
Sima de las Grajas. Cadena de galerías unidas a la Red Principal por una rampa que conecta con la Galería del Castillo.
Galerías Bajas. Se accede a ellas desde la Nave Central. Su recorrido, de fuerte pendiente descendente, comprende la galería de la Cabra Montés, la sala de las Serpientes, la galería de las Tortugas y la sala de los Niveles, a 45 m bajo la Nave Central.
Galerías Nuevas. Arrancan de la mencionada Sala de los Niveles
y se descubrieron en 1993.

Poljé
de Benaoján.
(Figuras 8 y 9) Se
trata de una semifosa de hundimiento, o sea, de una fosa tectónica en la que sólo
uno de sus lados es una falla, de tipo normal, que ha hundido las margocalizas
blandas del Cretácico con respecto a las calizas jurásicas que son más
antiguas y, por tanto, deben encontrarse por debajo de las margocalizas. Este
poljé tiene 1´4 km de largo y unos 300 m de ancho, estando recorrido por el
arroyo de Montejaque que, generalmente, lleva poca agua porque la pierde en
varios sumideros o "ponors” situados en el fondo plano del poljé. Hacia
el sur, donde termina el poljé, el arroyo ha excavado una garganta en las
calizas.
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Poljé de Benaoján. |

Cueva
del Hundidero.
(Figuras 11 y 12) Con
casi 8 km de desarrollo, el sistema Hundidero-Gato es la mayor cavidad conocida
de Andalucía y el más espectacular de los numerosos fenómenos kársticos de
las serranías de Grazalema y Ronda. La boca de Hundidero se abre al fondo de un
cañón kárstico (antiguo cauce del río Gaduares) a 595 m sobre el nivel del
mar. De dimensiones grandiosas (110 m de altura) esta boca da entrada directa a
la galería principal que, tras un recorrido lineal de unos 5 km, desemboca en
la cueva del Gato, en una cota 165 m más baja. El
desarrollo explorado del sistema Hundidero-Gato es de 7818 m, con rumbo general
N-S. De morfología lineal, presenta escasas galerías laterales y tiene tres
niveles o pisos, de los cuales el intermedio es el que está más desarrollado y
por el que se puede recorrer (con los medios adecuados) todo el trayecto subterráneo
de una boca a otra. El piso superior, formado en los periodos primitivos de la
cavidad, se conserva en escasos tramos, mientras que el inferior, actualmente
casi permanentemente inundado, es accesible sólo a través de algunas simas. La
galería principal comienza con la sala Súper, en la boca de Hundidero, que es
la que visitaremos hasta que, después de recorrer unos 250 m, los primeros
lagos nos impidan continuar.
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Dos aspectos de la sala Súper de la cueva del Hundidero. |
En la cueva del Hundidero desaparece el río Gaduares
cuando las lluvias permiten que llegue suficiente agua para que éste pueda
correr. Este río está alimentado por numerosos arroyos que drenan las colinas
areniscosas de la zona y antes de 1925 se introducía en el cañón subterráneo
que es la cueva del Hundidero, pero en dicho año se construyó la aledaña
presa de los Caballeros, que debía contener las aguas del proyectado embalse de
Montejaque. Sin embargo, desde el primer momento este embalse perdía grandes
cantidades de agua por los sumideros, grietas y cavidades kársticas que
salpican la zona. Se intentaron rellenar y taponar con cemento los múltiples
puntos de absorción y las galerías subterráneas, pero ni así pudo resolverse
nunca el problema de los escapes y la presa tuvo que abandonarse. Se ha
calculado que al embalse llegan 0´8 m3 de agua por segundo, mientras
que las pérdidas son de nada menos que 4 m3/s. De entonces datan las
construcciones, pozos, pasarelas y demás obras que pueden reconocerse por los
alrededores e incluso dentro de la cueva.
La formación del complejo Hundidero-Gato tuvo las
siguientes etapas (Figura 10):
1.
Hace millones de años, el primitivo río Gaduares seguía otro curso y
desembocaba en la depresión de Ronda, entonces un mar.
2.
Cuando la erosión de las impermeables margocalizas lo permitió, el río se
hizo subterráneo formando un conducto inicial mucho más pequeño que el
actual. Entonces sus aguas circulaban a presión por el conducto, llenándolo
completamente.
3.
Posteriormente la cavidad se ensancha y el agua ya no circula a presión, sino
con superficie libre. A partir de ahora predomina la erosión del conducto
debida al régimen torrencial del Gaduares y a los materiales silíceos, muy
abrasivos, que el río arrastra provenientes de las cercanías donde afloran
areniscas.
4.
Conforme toda la región ascendía por los últimos empujes tectónicos, el río
Guadiaro se iba encajonando en el terreno y lo mismo tuvo que hacer su afluente
el Gaduares, por lo que la galería intermedia se sobreexcavó con las
dimensiones que vemos ahora e incluso se excavaron nuevas galerías inferiores
todavía inundadas hoy día. El aspecto de Hundidero-Gato no ha cambiado a
grandes rasgos desde hace 50-25.000 años.
1.
La primera etapa corresponde a las aberturas superiores que están a 60 m por
encima del río Guadiaro (los “ojos del gato”). Estas cavidades tienen una
edad mínima de 350.000 años.
2.
La segunda etapa se corresponde con la gran entrada que es la “boca del
gato”, colgada a 20 m sobre el curso del río Guadiaro, con una edad no
superior a los 80.000 años.
3.
La tercera y última etapa corresponde a la garganta subterránea por la que el
río Gaduares desemboca a través
de un sistema de cascadas para conectar con el río Guadiaro. Esta garganta se
excavó al mismo tiempo que se formaban las galerías inferiores inundadas del
recorrido principal, por lo que su edad debe ser de 50-25.000 años.

La cueva del Gato, orientada al SE y, por tanto,
bien iluminada por el sol, era conocida y frecuentada por los primitivos
habitantes de la zona. Se han encontrado restos de cerámica, cuchillos de sílex,
hachas de piedra pulida, brazaletes, punzones y agujas de hueso que dan una edad
de la ocupación humana del Neolítico final-Edad del Bronce. También han
aparecido restos humanos de tres individuos adultos.
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La entrada de la cueva del Gato: vista exterior e interior. |
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Cueva del Gato. |
"Pasé un día por una ciudad muy antigua y populosa y pregunté a uno de sus habitantes cuánto hacía que se había fundado.
-En verdad, es una poderosa ciudad –respondió-. No sabemos desde cuándo existe, y nuestros antepasados eran al respecto tan ignorantes como nosotros.
Cinco siglos más tarde, pasé por el mismo lugar y no pude advertir el menor vestigio de la ciudad. Pregunté a un campesino que estaba recolectando hierbas en su emplazamiento anterior, cuánto hacía desde que la ciudad había sido destruída.
-Extraña
pregunta –respondió-. Este terreno nunca ha sido diferente de lo que tú
ahora contemplas.
-¿No
había aquí antaño una espléndida ciudad? –pregunté.
-Jamás
–dijo-, por lo que hemos visto, ni nuestros padres nos hablaron nunca de tal
ciudad.
Al
volver al lugar quinientos años después, encontré el mar en el mismo sitio.
En sus costas había un grupo de pescadores. Pregunté cuánto hacía que la
tierra había sido cubierta por las aguas.
-¿Es
ésa una pregunta para un hombre como tú? –dijeron-. Este lugar siempre ha
sido lo que es ahora.
Volví
nuevamente quinientos años más tarde y el mar había desaparecido. Pregunté
al único hombre que había en el lugar cuánto tiempo hacía que se había
producido ese cambio, y me dio la misma respuesta que había recibido antes.
Finalmente,
al volver de nuevo después de igual periodo de tiempo, hallé una floreciente
ciudad, más populosa y más rica en florecientes edificios que la ciudad que
había visto por primera vez, y cuando quise informarme sobre su origen, los
habitantes me contestaron:
“Su surgimiento se pierde en una remota antigüedad. No sabemos desde
cuándo existe y nuestros padres eran tan ignorantes como nosotros al
respecto.”
Ahmad
Ibn Muhammad Ibn´Abd Al-Ghaffar Al-Kazwini Al-Ghifari.
Historiador islámico.
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