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mi querido embustero
+ paraules de Norma Aleandro
  

 



NORMA ALEANDRO a La Mandrágora



dimarts 18 d’octubre, a 2/4 d’1 de la nit, per La2 de TVE



 

L’actriu argentina Norma Aleandro, que coneixem, en altres, pel seu paper a la pel·lícula El hijo de la novia, juntament amb Sergio Renán ha representat a Barcelona Mi querido embustero, una obra basada en les cartes que es van escriure el dramaturg G. Bernard Shaw i la seva amant, l’actriu Stella Campbell durant més de 40 anys de relació secreta.

¿Quién no recuerda a esta novia tierna, radiante y conmovedora? Aunque aquí conocemos a Norma Aleandro por el cine, ese es casi un pequeño detalle en la fructífera carrera de esta actriz argentina.  (El hijo de la novia, 2001)

Norma Aleandro: Yo me he hecho en el teatro y sigo haciendo teatro porque además es la única forma que tiene el actor de crecer, de seguir creciendo. El cine es una bellísima posibilidad con una herramienta nueva muy bella, pero no es allí donde el actor se hace ni donde el actor crece”.
Mi papá era director del grupo de teatro dramático William Shakespeare de R Seco, y era loco por los clásicos, por eso a mi hermano mayor le puso Marco Antonio, al segundo Romeo y a mi me puso Cleopatra y mi hermana más chica se iba a llamar Electra.  (Cleopatra, 2003)

“Tenía un entorno propicio para hacer lo que hice. La elección profesional de ser actriz, la tomé demasiado temprano, a los 13 años, pero estaba segurísima de que era eso lo que yo quería hacer. Después con los años me lo he vuelto a preguntar muchas veces, y me he vuelto a decir que sí. A los 13 años, también era lo único que se me ocurría, porque no conocía más que a directores, actores y autores de teatro, así que tampoco fue una explosión de imaginación lo mio, sino más bien seguir en el ámbito que estaba en mi casa. Pero después con los años, sí, unas son las razones por las que que uno puede elegir un oficio y otras son las razones por las cuales uno se queda en ello. O sea yo a través de los años, he elegido y reelegido  este bello oficio de hacer teatro. Y digo bello porque es bello en realidad, es un viejísimo oficio que nos ayuda socialmente a todos, a los que lo hacemos y a los que lo reciben, y es una forma que tiene el ser humano de aprender la vida, y de aprender los conocimientos, y de iluminarse, primero cuando éramos un pequeño clan y ahora que somos clanes un poco más grandes, de iluminarnos, que nos pasa, porque nos pasa poder reirnos de las desdichas, poder mirar seriamente los hechos con los cuales nos solemos reir o burlar, o sea es un lugar no sólo de reflexión sino también de diversión, que no está mal. Te va ayudando, te va ayudando en el mundo del conocimiento desde un lugar bastante antiguo, es un lugar bastante viejo esta forma de traspaso de conocimiento y de entendimiento a través de la representación de algo, es casi como magia, que es lo que hacían los viejos chamanes, no? Ahora lo hacemos los actores, pero que más o menos es lo mismo: representar lo que nos sucede en la vida.”

"Mi querido embustero"

-Si el personaje del hombre es más importante que el mio llame a un actor de primera categoría, llame a una secundona para hacer el mio, ¡me retiro de este proyecto, señor Shaw, me retiro de este proyecto!


-Pero Stella...! Sea sensata, por favor, usted debe trabajar con otra estrella de su nivel, debería saberlo, ya es una veterana!

-¿Qué ha dicho? Pero usted debe pensar que yo uso peluca, que tengo un ojo de vidrio, una pata de palo. Mi querido, sepa que este pelo es mio, estos ojos son mios y que tengo las mejores piernas de Inglaterra, por si lo había olvidado.  Y no pienso cumplir más de 39 años.
Ella es la actriz Stella Campbell, amante y musa del dramaturgo George Bernard Shaw, encarnado por Sergio Renán, de los más grandes actores de la escena argentina. Mi querido embustero es una historia real basada en las cartas que intercambiaron durante más de 40 años de relación secreta
Norma Aleandro: La necesidad de transmitir lo que un ser siente por el otro existe y está en las cartas, en los llamados telefónicos, en los emails.. el ser humano no ha cambiado tanto en sus necesidades, ha cambiado en sus tecnologías, no?”
Norma Aleandro: “Tanto Bernard Shaw como Stella Campbell fueron dos personas que se atrevieron a vivir su época, también de una manera muy desenfrenada, en el buen sentido de la palabra. Él porque se atrevió a poner sus ideas, en escritos, en ensayos, en críticas de arte y en obras de teatro. Y ella porque se atrevió a vivir una forma de vida que a la mujer le estaba totalmente negada a finales del siglo XIX y principios del XX, en la época victoriana, especialmente rigurosa y puritana con las mujeres.”

Shaw: -Acuérdese de hablar bien alto, que a veces desde el fondo de la sala no se le escucha una palabra.


Campbell: -Esto no me lo puede decir porque en cualquier teatro, en cualquier lugar del mundo se me escucha perfectamente bien. Se está quedando sordo! (hace ver que habla sin emitir ningún sonido)


Shaw: -(se da cuenta de que ella le toma el pelo) Aaaahhh!

Bernard Shaw escribió para ella la obra Pigmalión.

GBShaw: -Entre esas personas, está el famoso profesor Henry Higgins, que es la máxima autoridad del momento en fonética, que está haciendo una investigación sobre el acento londinense de los bajos fondos, que es el medio al que pertenece su personaje.


SCampbell: -He leido la obra.


-Bien, bien, en este caso no olvide nunca que usted es una joven florista sucia, desaliñada, su nombre es Elisa Doolittle. Ya!


-Flores, flores, caballeros...


-Higgins escucha su acento deslumbrado, le encanta su acento. A usted se le cae un ramo y cuando lo ve arruinado en el barro se pone a llorar.


-Uuuuaaaa!!!


-A Higgins también le encanta el sonido de su llanto y escribe: qué sonido, qué sonido maravilloso.


-qué está escribiendo?


-NO! NO! NO! Dígalo con miedo, como si le hablara a un policía. Otra vez.


-Uuuuaaaa!!!

-Qué está escribiendo ahí? Yo soy una buena chica, no hice nada malo, qué escribe?


-Y?


-Y qué?


-Siga!


-Con que?


-Llorando!


-Por qué tengo que llorar toda la escena?


-Porque ahora Higins tiene que pedirle que deje de llorar y para eso tiene que llorar, querida, perdóneme.


-Uuuuaaaa.


-Entonces Higggins le dice: por favor, mujer, termine con ese lloriqueo espantoso o busque refugio en otra parte.


-Yo tengo tanto derecho a estar acá como usted.


-No, querida, no. Alguien que emite sonidos tan desagradables no tiene derecho a estar en ninguna parte. Creo que ni siquiera tiene derecho a estar vivo.

-Tengo que seguir llorando? ...es sólo una pregunta.
Norma Aleandro: “Yo creo que a la gente le gusta a veces que ciertas historias, sobre todo de amor, y de un amor tan particular como éste, sean reales, porque nos sigue estimulando a pensar algo sobre el amor, que es eterno, lo cual es cierto, que ellos tienen mundo, lo cual es verdad, y que sea real que no sea inventado parece que fuera más contundente para poder gozarlo.”
No me pienso jubilar! Pero cómo voy a dejar el teatro? Es mi vida, mi pasión. Cómo me voy a jubilar? No me jubilo!
Aunque básicamente epistolar y vinculada por la pasión por el teatro, esa profunda relación vió envejecer a sus amantes.

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