EL CAMPO DE MUÑÓ

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Señoríos de los Duques
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Página oficial del pueblo de Arenillas de Muñó (Burgos) España

Realizada por Óscar García Díez

A un tiro de piedra de la ciudad de Burgos, sobre las fértiles vegas del Arlanzón y sus afluentes, se extiende una tierra de llanos horizontes en la que la escasez de árboles se ve compensada por una abrumadora densidad de castillos y fortalezas de piedra: el Campo de Muñó. Todos sus pueblos y villas guardan un gran número de tesoros artísticos que van desde el mayor conjunto de pilas bautismales románicas de la provincia, hasta varias muestras magistrales de pintura hispanoflamenca. Pero sin duda un nombre propio, Diego de Siloé, y su sobresaliente obra, la torre renacentista de la iglesia de Santa María del Campo destacan con luz propia en la zona.Mapa de localización.

El bajo valle de los Ausines.

Murallas, torres y castillos. -

Villavieja, Torrepadierne y Pampliega.

En Villavieja de Muñó la Iglesia de San Adrián luce uno de los ábsides más primitivos del románico burgalés.

Iglesia románica de Villavieja.

Canecillos románicos.

Otra construcción típica de la zona, las bodegas, desde los escritos de Berceo, pasando por las poesías de Zorrilla, se refleja que en esta zona siempre se ha bebido bastante vino de escasa calidad.

En los alrededores del actual pueblo, los arqueólogos han localizado un poblado celtibérico, esta zona fue habitada por el pueblo indígena de los Turmogos, que posteriormente fue romanizado.

Desde Villavieja podremos tomar el desvío hacia Arroyo de Muñó.

Iglesia de Arroyo.

Canecillos.

Desde este pequeño pueblo se puede subir hasta uno de los puntos más altos de la zona con unas bellas vistas de la comarca. Allí se encuentra la ermita de Muñó. Desde la ermita podemos subir un montículo donde se pueden ver enterradas piedras y tejas, lugar donde, se cree, estaba enclavado el castillo principal de Candemuñó.

Ver poesías de Zorrilla que hacen referencia al campo de Muñó.

 

Piedras del castillo de Muñó.

 

Ver ruta de los castillos por Burgos.

 

“ Castillo de Muñó.... ¿quién te destruyó?

Bocanegra, el de Burgos, que pudo más que yo.”

                                                           Dicho Popular en Arenillas.

 

Ermita y alto de Muñó.

Ermita de Muñó.

 

Vistas de Mazuelo y Arenillas desde el Alto.

Vistas del valle del Arlanzón.

Ver datos históricos de Arenillas.

Si continuamos por Estepar y Celada del Camino, llegamos a Torrepadierne. Situado en una de las terrazas del río Arlanzón sus inmediaciones son una auténtica isla arbolada dentro del desolado paisaje de los páramos. Hace 2.000 años, un tupido bosque mediterráneo de encinas y quejigos, como el que aún perdura en esta zona y  en otras aisladas de monte comunal, cubría todo este extenso territorio. El castillo de Torrepadierne, levantado en el siglo XV por Lope de Valdivielso, sólo conserva la torre del homenaje y un palacio adosado.

Castillo de Torrepadierne.

Desde Torrepadierne, podemos continuar hasta Pampliega, villa milenaria situada sobre un cerro bañado por el Arlanzón. En sus estrechas calles resuenan todavía los nombres míticos de tres reyes visigodos: Chindasvinto, Ervigio y sobre todo Wamba.  Algunas de las casas del pueblo tienen sótanos con arcos y pasadizos subterráneos. En su iglesia de San Pedro, en la que trabajaron maestros de la talla de Juan de Vallejo, se conserva un notable retablo protorromanista de Domingo de Amberes.

Vista de Pampliega y su iglesia.

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Ver detalles de los monumentos de interés en Arenillas.

Trás pasar Arenillas de Muñó, una impresionante picota nos indica que hemos llegado a Presencio.

Hacia Lerma y el río Arlanza.

La evocación de la corte de Lerma, en la que un poderoso noble compite con su rey, y las tierras torreadas del Campo de Muñó, cantadas por Berceo, constituyen el objetivo de esta ruta que también encuentra, al paso, una curiosa proliferación de rollos y picotas.

Presencio y Santa María del Campo.

Picota que indica la llegada a Presencio.

Olmillos de Muñó y Mazuela son la antesala del amurallado Presencio. Entre su rico patrimonio artístico: rollo gótico, ermita renacentista de la Vera Cruz y puertas fortificadas, destacan las tablas hispanoflamencas pintadas por el llamado “maestro de Presencio” que se guardan en la iglesia parroquial de San Andrés. En el núcleo urbano aún se pueden ver algunas casas medievales construidas con entramado de madera. Una severa picota a las afueras del pueblo y un elegante rollo gótico en la plaza, justifican su visita.

Rollo de la Plaza de Presencio.

Antes de llegar a Santa María del Campo, la esbelta torre de su iglesia (categoría de una verdadera catedral) anuncia la presencia de la histórica villa.

Vista general del pueblo de Santa María con su iglesia.

Esta torre es una joya renacentista diseñada en 1.527 por el burgalés Diego de Siloé, está considerada como una de las más bellas y monumentales de todo el renacimiento español. Consta de tres cuerpos superpuestos en los que se puede apreciar una magnífica selección escultórica de elementos iconográficos renacentistas.

Detalles de la torre.

El conjunto aparece rematado con una linterna del siglo XVIII que sustituye a la derribada en 1.755 por el terremoto de Lisboa. El resto del templo y los tesoros que se guardan en su interior no desmerecen la importancia de la torre: claustro gótico tardío, retablo mayor de estilo barroco, cruz procesional de finales del XV, varios sepulcros, púlpito mudéjar y un numeroso conjunto de tablas entre las que sobresalen las pintadas por Pedro Berruguete hacia 1.483.

Torre de la iglesia de Santa María.

Iglesia de Santa María del Campo.

Cabeza de behetría en tiempos de Juan II, sus habitantes disfrutaron casi siempre de fueros y privilegios reales que les protegían de los insaciables señores feudales de su entorno.

Rodeada también de murallas, su prosperidad económica se ve reflejada en los importantes maestros que trabajaron en su iglesia de la Asunción: Pedro Berruguete, Cristóbal de Andino, Juan de Salas y Diego de Siloé.

Entre las casas del pueblo, destaca la casa del Cordón.

Casa del Cordón.

De camino a Lerma, podemos parar en Mahamud, para visitar la plaza con el rollo y la gran iglesia. Los habitantes cuentan que en esta iglesia se le puso el “capelo cardenalicio” al Cardenal Cisneros.

Vista iglesia de Mahamud desde entrada.

Fachada desde la plaza.

Rollo de la Plaza de Mahamud.

En Villahoz, se recomienda parar para admirar un esbeltísimo rollo en la plaza.

Vista de la iglesia de Villahoz.

Rollo de la plaza.

También pasaremos por Tordomar.

Iglesia de Tordomar.

Llegamos a la localidad de Lerma en la carretera A-1. Preciosa plaza fuerte de los belicosos Lara y también, donde se encuentra la talla y tumba del épico Cura Merino, que lucho para la independencia junto con el Empecinado.

Vista de Lerma desde la carretera de Santa María del Campo y el río Arlanza.

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Murallas, torres y castillos.

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