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Prólogo
Cuaderno de Viaje: Laos y Tailandia
Cartas desde el Tropico
Fotos
Cuaderno de Viaje: Birmania
  
Cartas desde el Tropico

A los que viajan




Para viajar se precisa de paciencia, de saber esperar,  acomodarse a los imprevistos, sacarle el maximo partido a los contratiempos. Una cosa es la idea que se tiene, lo que se quiere que ocurra y otra distinta lo que en realidad acontece. Una vez oi que lo mejor de viajar no es "estar viajando" sino "haber viajado".





Las cosas no se pueden prever, una simple decision puede trastornar todos los planes, por muy meticulosos que estos hayan sido. Tenerlo tod atado sirve de poco, en cualquier momento, circunstancias ajenas a uno, hacen tener que volver a tarlo todo de nuevo, de una manera distinta. El tiempo juega en contra, por eso hay que aprovecharlo, porque nada es vano, todo tiene su razon de ser, aunque a veces no se comprenda.





Viajar abarca alegria, trsiteza, ilusion y desanimo. Todas las sensaciones se magnifican y cada una de ella hara que cada momento sea distinto e irrepetible. Dos viajes nunca seran iguale porque las cirsutancias cambian, y esta modifican lso sentimientos.





Viajando uno se conoce a si mismo. Se conoce mejor al companero, con el que se establece una comunicacion no verbal, una complicdad intima, sin palabras, con miradas, con el silencio...Los limites que se creian infranqueables se traspasaran con facilidad, las mas pequenas cosas se convertiran en algo esencial.





Viajar no es facil, pero es inolvidable por todas estas cosas.



11/12/04
De Oscar:



Ya queda poco para que abandonemos Laos. Este pequeno pais sin salida al mar, con un relieve dificil y abrupto, atravesado por el Mekong.



No fue facil entrar, cuatro dias esperamos ansiosos a que las fronteras fueran abierta. Cuatro dias mirando expectantes Laos desde la otra orilla del rio, imaginando que es lo que nos aguardaria alli.



Ya lo sabemos, nos esperaban unas jornadas intensas, sin pausa, intentando recuperar el tiempo "perdido". Al ritmo que nos permitian la precarias comunicaciones. Un ritmo pausado, con medios de transporte basicos: nuestros pies, bicicletas, destartalados autobuses locales cargados con cientos de cosas, y los "slow boats" estas rudimentarias barcas que navegan el Mekong a traves de espectaculares paisajes.



Una de las cosas que no habiamos previsto fue el frio. Es invierno, y aunque estamos en el tropico, en los meses de diciembre y enero,las bajas temperaturas son la tonica general durante gran parte del dia. Al sol le cuesta calentar, entre el mediodia y el atardecer es cuando mejor se esta. La mananas estan cubiertas por una espesa niebla que cubre los numerosos y profundo valles. Niebla que lentamente va disipandose para volver a aparecer al amanecer. Un frio seco y humedo a la vez, no existe mar que temple el ambiente, solo un mar de mantanas, y la tierra pierde rapidamente el calor acumulado tras la caida del sol. Vamos abrigados con varias camisetas, sudaderas y un panuelo en el cuello que rara vez nos quitamos.Los dias son cortos, poco menos que doce horas, el sol sube despacio, y baja muy rapidamente. La niebla lo oculta hasta bien entrada la manana.



Lo mas impresionante de Laos, es su portentosa naturaleza: montanas cubiertas de una espesa vegetacion que cambia de tonalidad con la altitud, rios, formaciones rocosas y caidas de agua.  Aqui la mano del hombre casi no ha modificado el paisaje. El pais no esta muy poblado, los habitantes sobreviven con lo que les da el terreno: los peces del Mekong, los pastos de los valles, los cultivos que se vislumbran como pequenas manchas amarillas, sobre las verdes laderas. No hay industria, nnguna fabrica y la poco maquinaria que existe es muy rudimentaria. Las casas, el mobiliario y los artilugios son de madera,las calles no estas asfaltadas, y las que lo estan, tienen el pavimento desgastado...Las poblaciones aparecen diseminadas entre la foresta, mientras las gentes hacen sus interminables tareas diarias, mirandonos a nuestro paso, con cara de expectacion.



A pesar de todo esto, parece que algunas zonas del pais se estan desarollando rapidamente, entre otras cosas gracias al turismo. Un turismo que se concentra en los mismos puntos, puntos que son de encuentro y de partida, para ir descubirendo los secretos del pais.



Es extrano estar aqui, te sientes lejos, aislado, tan lejos de tu hogar, y con tan pocas salidas para llegar a el. Aqui los caminos son los que son, solo existe una forma para llegar a los sitios, solo una carretera, un rio, en un sentido o en otro, no hay mas. Moverse y llegar a tu destino requiere su tiempo.



Los laosianos son gente tranquila, amable, no se han dejado aun corromper por la masiva llegada de turistas.  Nunca llevan reloj con la hora exacta, 1h mas, 2h menos. No es facil para un occidental que tiene sus semanas programadas regularmente. Las 8 de la manana, pueden ser las 8,30 las 9 o las 9,30, da lo mismo, quiere decir "pronto por la manana", independientemente de lo que marque el reloj. Sin embargo todo sigue su curso y va funcionando una vez que empieza, es otra logica adaptada a sus circustancias no a las nuestras.



Son gente que no tiene mucho, lo minimo, o lo justo. Pero no hay miseria, no les hace falta mas. Comen, beben, beben mucha cerveza Lao y whisky de arroz, se divierten, te demuestran que no hace falta mas para ser feliz, para reir. Nunca discuten, es muy dificil, siempre te dan la razon antes de empezar la disputa, te la dan sonriendo, asi que ahi acaba todo, al final ganan ellos, es su forma, efectiva y conciliadora, nos tenemos que adaptar.



Laos te ensena a disfrutar del tiempo, de las esperas, de seguir siempre el unico camino posible. Te das cuentas de cuantas cosas inutiles creemos vitales en nuestro mundo; nos hacen la vida mas comoda, pero se puede vivir sin todas ellas. Es otra forma, ni mejor ni peor, distinta.



Cuando viajas siempre eres un espectador, es casi imposible integrarse o sentirse integrado, siempre eres un forastero que esta de paso. Hemos estado dos dias entre las tribus de las montanas, sin electricidad, sin ninguna comodidad, entre animales, vegetacion, andando por los senderos, durmiendo sobre tablas...hemos hecho por unas horas su vida, hemos comido lo que ellos,  como visitantes, como extranos, nosotros los espectadores eramos el espectaculo. Nos separan muchas mas cosas que el idioma, sus ojos y los nuestros lo demuestran constantemente al mirarse, nos han tratado bien, nos han acogido, hospedado, y hecho sentir agusto. Mostrandonos que hemos venido para ver, conocer e intentara prender, no para quedarnos.


Me voy de Laos sin la sensacion de haber necesitado estado mas tiempo, entre otras cosas porque nos espera Birmania. Pero me voy con nostalgia, y con un maravilloso recuedo. El saber que hay un lugar en el mundo donde el hombre se funde con la naturaleza, donde el tiempo no cuenta, donde las estaciones son la maquinaria de la vida y donde sin hacer grandes esfuerzos te sientes acogido, comodo y respetado pagando con la mejor moneda de cambio que es una gran sonrisa mientra se mira a los ojos.  Un lugar, en el que cerca es lejos, rapido es lento y pequeno es grande.



No se si volvere algun dia, pero siempre tendre un trozito de este gran pequeno pais conmigo.



11/12/04


De Alexis:
Extracto de un dialogo con el Mekong, surcando sus turbias aguas por las tierras del norte de Laos.


(...) Segundo dia de travesia por tus aguas, Mekong, y se suceden los valles aparentemenete deshabitados, hace frio y el sol no calienta mucho, los pies descalzos voy buscando sus rayos, es duro y me invade una inusitada melancolia absorto en meditaciones, adentrandome con la mirada en el espeso follaje que nos rodea. Hoy la barca es mucho mas rudimentaria, el casco es viejo, la madera suena, el motor ruge luchando contra la fuerza de tus corrientes y no nos oimos hablar. Pero a ti te oigo, Mekong y se que tu a mi. Hermanastro del Ganges, teneis por madres las cumbres heladas del Tibet. Pero a tus orillas ningun Benares, ni eres tan sagrado ni tan contaminado, solo veos templos vegetales, catedrales de lianas que encierran espiritus menos venerados. Mekong, los Hmongs te tienen por unico oceano. Como se podra vivir sin ver el mar? Tu tambien lo quieres ver y hacia el te diriges, inexorablemente en un inmenso paseo por estas tierras de Asia. Nos llegan otra vez rumores de Birmania, relatos fantasticos de viajeros entusiastas, los escucho expectante. Anoro el calor, estoy incomodo y sucio de varios dias. Pienso en Bangkok, en la calida Tailandia, en la comida y mis ojos se pierden en tus remolinos. Aqui, clorofila y oxigeno, un enorme desierto verde donde el hombre se mueve por senderos ocultos entre telaranas, humedad, agua y millones de hojas olorosas.


Estoy perdiendo la nocion del tiempo y los dias transcurren veloces, la noche se hace enseguida y me apresa con su fria humedad. Las mananas, envueltas en brumas luchan perezosas contra el sol que finalmente las rompe, pero por tan poco tiempo... Tiempo! No hay tiempo, hay que seguir adelante y hacer el camino durante las escasas horas de luz, no podemos parar, hay que avanzar por la matematica universal del espacio y del tiempo. Ningun abandono esta permitido, salvo por la noches a las que hay que dedicar al alimento y al descanso para seguir la marcha al amanecer siguiente. Laos se cruza avanzando sin parar, lentamente, arduamente, en linea recta, curva, por tus meandros, poderoso Mekong, kilometro tras kilometro rodeados de un interminable y monotono verde, un inmenso vacio de hojas. Tampoco descansan los laosianos que diviso a tu orillas, repitiendo una y otra vez sus tareas, de sol a sol, y me pregunto si sus vidas no pasaran como un solo dia, veloz. Absorbido por el vertigo verde de tus selvas, prefiero no detenerme en mi vida ni pensar demasiado sin sentirme engullido por una profunda tristeza. Que hacemos aqui? La vida no sera mas que un par de dias de navegacion por tus aguas, Mekong? Luchando contra el sufrimiento como lucha la barca contra tus corrientes? Eres turbio, Mekong, y profundo. La primera verdad es el llanto del bebe al nacer, la segunda verdad, la mirada aterrorizada del agonizante o del condenado a muerte. Mientras tanto descendemos el rio, yo te prefiero remontar. Viajar es como querer vivir una pequena vida en paralelo, iniciando un nuevo camino, viendo pasar los dias al margen de la autentica vida, intentando apresar la irremediable ecuacion espacio-tiempo, pero en vano, los dias son cortos y las noches llegan demasiado pronto. Siete semanas pasan volando, la vida tambien.


Mekong, encima de tus aguas he soplado 36 velas y te las ofrezco en ofrenda para que las devuelvas a un mar mas azul y calido y, decidido, remonto tu curso en pos de un Himalaya personal, a contracorriente, siempre a contracorriente.