ÁGORA

El Ágora, la extensa y céntrica plaza donde se celebraban las reuniones cívicas, está rodeada de un pórtico del que se preservan casi todas las columnas en distintos estados de deterioro: unas completas, otras hasta media altura o al nivel de basas.

El rectángulo de fustes está enmarcado por muros muy altos provistos de suntuosas ventanas, todas ellas rematadas con elaborados frontones triangulares. Se entra al claustro por varias puertas monumentales, compuestas de jambas de una sola pieza que sostienen inmensos dinteles.

Por una esquina se accede a una estancia adyacente, que llaman la Sala de Banquetes. Sus paredes están recorridas a cierta altura por una magnífica greca en relieve, del más perfecto acabado.