¿CÓMO LLEGAR?

Desde España existen vuelos directos a Damasco.

Una vez en la capital, se puede viajar hasta Palmira en taxis que pueden llevarnos a las ruinas; es el medio más rápido pero también el más caro. También se pueden coger mini taxis que son de uso restringido de la ciudad; son vehículos de tres ruedas económicos y accesibles.

Los autobuses son otra opción. Tienen varios recorridos entre las ciudades cercanas, y son un medio bastante económico aunque algo lentos.

El modo de disfrutar al máximo de la visita por las ruinas es el paseo en camello. Una experiencia inolvidable. Su precio es aproximado al de un taxi.

Se pueden alquilar coches en las oficinas que las compañías internacionales tienen en los hoteles. Una buena opción son los viajes organizados.

Para entrar en el país es necesario el visado turístico. Los extranjeros deben presentar un pasaporte válido con una visa que se obtiene (generalmente en 48 horas máximo) en los consulados o embajadas de Siria, en su país de origen. La visa puede obtenerse automáticamente a la llegada en el aeropuerto de Damasco o en uno de los puestos terrestres de frontera. Para los jóvenes en grupo, una visa colectiva basta; pero cada viajero debe presentar su propio pasaporte, válido sin visa. 

En Palmira hay hoteles de todas las clases y categorías. Una poción barata es el Orient Hotel, con un correcto servicio a buen precio. El más lujoso de Palmira es el Cham Palace, situado junto al manantial de aguas sulfurosas de Efca, a tres kilómetros de la ciudad.

La moneda de Siria se llama "Lira". Un euro equivale aproximadamente a 55.74 liras. Las recepciones de los hoteles y bancos cambian billetes extranjeros. Los bancos están abiertos de 8:00h a 14:00h, aunque se pueden encontrar casas de cambio abiertas hasta las 19:00h.

El idioma oficial es el árabe, pero se habla también el inglés y el francés.

Con respecto a la hora, allí es una hora más.

En cuanto a las compras, sedas, joyas en oro y plata y los tejidos son los principales recuerdos que alguien puede llevarse. Hay muchos lugares y mercados para comprarlos; conviene recorrerlos con tiempo y paciencia para regatear.