TORRES- TUMBA
En
una ladera de la colina Um el-Belquis, destaca un complejo funerario de
torres-tumba que sirvieron de mausoleo a varias familias palmyrenses en su época
clásica. Esta tipología de edificio es única de Palmyra. Se trata de
enterramientos colectivos en forma de torre sobre un plinto. El tamaño de sus
sillares es descomunal y las torres, de planta rectangular, alcanzan gran
altura, y ostentan una ventana de medio punto adornada de esculturas.
Descrito
así su aspecto externo, no es de extrañar que fueran tomadas, en un primer golpe
de vista, como torres de iglesias cristianas por los primeros exploradores
europeos del lugar -lo que, inquietos por haberse adentrado en un territorio
hostil, les produjo un gran alivio-, ilusión que se desvaneció en cuanto
exploraron sus entrañas y comprobaron que sus paredes interiores estaban
agujereadas de nichos con sarcófagos dentro. No eran iglesias, sino tumbas
colectivas. Los interiores de algunas de estas torres-tumba comunican con
túneles ramificados hundiéndose en las entrañas de la montaña. Unas ruinosas
escaleras laterales permiten a veces ascender a la primera y segunda plantas, a
menudo con los suelos de losas desplomados. Si habitaron aquí los fantasmas de
numerosas familias palmyrenses, o el soplo de los siglos disolvió su ectoplasma,
o se mudaron a otras moradas no tan incómodas, pues ni de los cadáveres queda
rastro: sólo huecos llenos de polvo, los loculi que vieron la descomposición de
los cuerpos y la posterior interrupción de su sueño 'eterno' por el pillaje de
los ladrones de tumbas.