"Epitafio de Pedro Mexía
Al noble sevillano Pedro Mexía, de los caballeros
veinticuatros de la ciudad, de cincuenta y dos años,
y a la noble Doña Ana Medina, de sesenta y dos años,
sus piadosísimos y queridísimos padres, Don Francisco Mexía,
el único que sobrevive a los once hermanos de ese matrimonio,
lo colocó con aflicción.
Tus cenizas, que han de vivir de nuevo, este pequeño mármol
encierra, y tus huesos y restos de tu morada terrena.
Tu espíritu se pasea libre en la corte celestial,
y goza de Cristo y de los dones de Dios.
Tu nombre queda en el mundo y llega hasta los últimos reinos
de la tierra, y atraviesa los confines del agitado océano.
Pues esto, Pedro, te lo procuró la solidez de tu cultura,
escasísima en nuestros tiempos, así como tu virtud."