Epitafio del sevillano Pedro Mexía
Contemplas una lápida en diminuto mármol encerrada;
aquí guardó la Bética sus peculiares riquezas.
Mejía, que restituyó el mundo entero a los Césares
romanos ¡fíjate el lugar tan pequeño que ocupa!
Éste enriqueció tanto los recursos de la lengua hispana,
como Tulio la elocuencia romana.
¡Qué pronto las crueles Parcas rompieron los hilos de su vida,
que merecían más bien ser tirados de una madeja eterna!
Ciertamente la Fortuna no consintió a la Hesperia dichosa
que hubiera albergado a un varón excelente en tantas cosas.