Los incas tenían un año de 365 días de doce meses o lunas, consumiendo los once días que sobran de luna, en los mismos meses. El inca Viracocha decretó un año de 12 meses que comenzaba con la luna nueva de enero. Cada mes tenía su nombre propio. Después del rey inca Pachacuto, que significa reformador del tiempo, el año empezaba en diciembre, cuando el sol comienza a volver del último punto de Capricornio, que es el trópico más próximo a Cuzco.
La organización de los trabajos se hacía en semanas de nueve días, lo que permitía dividirlas en períodos de tres.
![]()