El año consta de 365 días, tiene 18 meses de 20 días más cinco días añadidos al final del año, llamados montemi o baldíos, en los cuales no se hacía nada. Parece que se distinguían semanas de cinco días, pero los sacerdotes usaban una semana de 13 días. Cada día de la semana se señalaba con un círculo, hasta trece. Este era el calendario sagrado (tzolkin), que constaba de 260 días, mientras que el civil (haab) era el de 365. El ciclo sagrado completo duraba 52 haabs.
Cada día del
mes
tenía su nombre: acalt (caña), océlotl (tigre), cuauhtli
(águila), cozcacuauhtli (cuervo), ollin (los cuatro movimientos
del sol), técpatl (pedernal), quiahuitl (lluvia), xochitl (flor),
cipactli (serpiente emplumada), ehecatl (nombre de un dios), calli
(casa),
cuetzpallin (lagartija), cohuatl (culebra), miquiztli (muerte), mazatl
(venado), tochtli (conejo), atl (agua), ytzcuiutli (perro), ozomatli
(mona)
y malinalli (hierba retorcida). Cada día,
kin,
se dividía en 16 partes, ocho desde la salida hasta la puesta del
sol y otras ocho desde la caída hasta el amanecer.
El año
comenzaba con el solsticio de invierno. Reconocían este momento
gracias a un gnomon. El año se dividía en cuatro
estaciones. Los mayas distinguían un ciclo
de 52 años (ciclo sagrado),
y otro de 1.040,
resultante de multiplicar 52 por 20. Los mayas usaban un sistema
numérico
de base 20, por lo que estructuraban el calendario de 20 en 20. 20
kines
es un uinal o 20 días. 18 uniales son un tun o 360 días,
20 tunes son un katún o 7.200
años
y 20 katunes son un baktún o 144.000
años. Por último se multiplicaba un baktún por 13,
para conseguir el gran ciclo de 5.129
años,
aproximadamente. Cuando se completaba en gran ciclo el mundo dejaría
de existir y llegaría otro completamente nuevo. Parece ser que el
actual gran ciclo termina en el 2012.
En el año 249 a.C. los sacerdotes reunidos en Huehuetlapallan acordaron reformar el calendario para introducir un día adicional cada cuatro años.
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