Hacia el segundo milenio Siria, Palestina y Fenicia estaban ocupadas por poblaciones de lengua semita que habían llegado en grandes procesos migratorios durante dos mil años. Es la región de paso de tres grandes civilizaciones: los Hititas, Mesopotamia (sumerios, hurritas, acadios, gutos, babilonios, asirios) y Egipto. Se trata de una región de mestizaje disputada por los grandes imperios y precisamente por eso tenía la posibilidad de mantener cierta independencia aliándose con unos y con otros por conveniencia. Se distinguen dos grandes grupos los amorreos (occidentales, antecedentes de los arameos) y cananeos (seguramente, habitantes de la llanura) establecidos en el sur. Todo ello al oeste del Jordán en la que viven esto grupos seminómadas. Esta región no podía controlar amplias zonas de terreno (los que mantuvieron un reino mayor fueron los fenicios gracias a su talasocracia) debido a que no podían hacer la competencia a los grandes imperios, pero sí ciudades Estado como Jerusalén, Samaría, Biblos, Tiro, Sidón, Damasco o Trípoli.
Tras la desaparición del imperio Hitita aparecen una serie de ciudades estado de mayoría aramea (Sinjerle, Karatepe, Malatia, Damasco) o hurrita e hitita (Karkemish, Marash, Alepo), que vivían del comercio y se mantenían independientes gracias al juego político de Egipto y Mesopotamia.
Sobre el asunto de si los de si los filisteos fueron semitas o arios hay que recordar que el término semita fue utilizado por primera vez hacia finales del siglo XVIII para referirse a pueblos citados en la Biblia descendientes de Sem, hijo de Noé. El término semita, desde entonces, hace referencia a los pueblos de lengua semítica. Los antiguos pueblos de habla semítica incluyen a los habitantes de Aram, Asiria, Babilonia, Canaán (incluidos los hebreos) y Fenicia.
Por el contrario los pueblos «arios» son los que hablan lenguas derivadas del indoeuropeo. Esta asimilación de lengua-raza es un abuso que hoy en día ningún historiador ni antropólogo serio puede mantener. El error se gestó en la ciencia del siglo XIX cuando se descubrió que gran parte de las lenguas que se hablan entre la India y Europa provienen de un tronco común. Es la época del romanticismo y el surgimiento de los conceptos actuales de nación, pueblo, raza de los que surgiría el nacionalismo. Pero el que todos esos pueblos hablen una misma lengua (o sus derivados) no tiene nada que ver con la pertenencia a una misma raza. La prueba del nueve la tenemos en la variedad de razas que hoy en día hablan español como lengua materna. Es como si hoy mantuviésemos que el mundo está compuesto por cuatro elementos: agua, fuego, tierra y aire; porque esto era lo que creían los más relevantes sabios griegos.
¿Porqué una lengua que no pertenecía a ninguna de las grandes civilizaciones se extendió tanto? La hipótesis más aceptada es que se trataba de pueblos nómadas comerciantes, y que era a través de su lengua como entraban en contacto con otros pueblos y hacían negocio. Así pues, no habría una raza que hablase indoeuropeo, sino una variedad de pueblos y razas que lo hablaban para poder comerciar. Además, por medio de la conquista dominaron amplias zonas, precisamente para comerciar, y se instalaron en la cúpula de la sociedad. Recordemos que ario significa noble. En ningún caso la conquista de las ciudades Estado supuso su desaparición, ya que hubiese supuesto la desaparición de lo que provocó la conquista, su riqueza a través de la posibilidad de hacer negocios. Además, los aportes de población nueva solían ser ridículos, unos pocos miles (o cientos de miles todo lo más). Eso sí, copaban los estratos más altos de la sociedad, asimilándose en costumbres y cultura a la población autóctona. Ellos, desde su posición privilegiada, extendían su manera de expresarse. Creer que un pueblo nómada, o los pueblos del Mediterráneo y centro Europa, por los que han pasado cientos de pueblos migrando, son genéticamente puros es una idiotez. Eso incluye a los judíos.
Hoy en día, el triunfo del castellano sobre las demás lenguas romances de la península ibérica se explica precisamente por un mecanismo muy similar. Era la que ocupaba el centro peninsular, y en la que podían expresarse y entenderse todos. Una especie de lengua franca.
Los actuales hablantes semíticos son los árabes y los judíos. En la época no era una cuestión que se debatiese siquiera. Los filisteos aparecen en el siglo XII a. C., tras la invasiones de los pueblos del mar, seguramente procedentes de Creta (aunque no está definitivamente probado parece la tesis más estable), ocupan la franja de Canaán en la que florecieron diversas ciudades Estado (Ecrón, Asdod, Ascalón, Gat, Gaza). En realidad parece cierto que fueron los cretenses quienes enseñaron a navegar a los amorreos. El centro de esa actividad fue Ugarit, que permitió la penetración hacia el interior. Mantuvieron durante mucho tiempo un monopolio sobre el hierro.
Sin embargo, en tiempo de los romanos quedaron totalmente asimilados a los pueblos semitas, tanto por raza como por lengua. El actual nombre de Palestina deriva precisamente del nombre que le dieron a la región los romanos en referencia a la tierra de los filisteos (Pelishtim). Tras la destrucción de Jerusalem en el año 70, los romanos consideraron que en esa tierra sólo quedaban los filisteos.
http://www.geocities.com/fenicios_puj/los_fenicos.htm
http://es.geocities.com/culturaarcaica/canaan.html
http://www.zawiya.org/PALESTINA-3.htm
http://www.terra.es/personal/afraguas/atenegra.htm
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