Los temas que trato en la página están pensados para aprobar un examen del Estado en España, así que no prestan demasiada atención a aspectos concretos de América, sólo tiene en cuenta aspectos generales. Sobre las causas externas de la independencia de México, realmente no tengo nada, tengo, eso sí, una visión general de lo que pasaba en el mundo durante los primeros tiempos de la independencia, y que pudieron afectarla (se reproduce abajo). Sobre las etnias mesoamericanas no tengo nada. No obstante, puede que te interese el libro del José de Acosta: «Historia natural y moral de las Indias». Este libro lo puedes encontrar en formato electrónico, y gratuito, en la Biblioteca virtual Crevantes (concretamente lo referente a los pueblos mejicanos en tiempos de la conquista se encuentra en el libro séptimo).
Por otra parte, en el número de este mes (noviembre nº13) de la revista «La Aventura de la Historia» que se vende en España, hay un artículo titulado «Mina, un liberal español en la independencia de México». Javier Mina fue un liberal español que tuvo que exiliarse de España tras la vuelta del rey Fernando VII. Se refugió en Londres, donde conoció a algunos de los liberales independentistas mexicanos. Organizó una expedición para liberar Nueva España. En 1816 compraron un barco el «Caledonia», con el que fueron a Estados Unidos (Galveston) a reclutar más patriotas, para unirse a la insurrección mexicana. En abril de 1817 desembarca en Soto la Marina, en los meandros del río Santander, sin encontrar resistencia. Después de algunas escaramuzas con las tropas realistas se internó hasta el Guanajuato, donde esperaba encontrar a los dirigentes del movimiento de liberación. Sin embargo, se llevó una gran decepción. Morelos había sido fusilado, el Congreso Mexicano estaba disperso, el general Guadalupe Victoria, que había prometido esperarle, estaba escondido en las montañas; y el resto de los líderes independentistas se habían hecho fuertes es diversas fortalezas. Sólo el grupo guerrillero de del padre Torres estaba activo en el centro del país. Pero los insurgentes mejicanos estaban mal armados y no tenían el menor espíritu de disciplina o de organización. Mina luchó a su lado durante ocho meses, con un cuerpo de ejército de 300 oficiales y soldados, desde las playas del Atlántico hasta las alturas de Guanajuato, venciendo de manera brillante a sus perseguidores realistas. Cuando llegó al fuerte de El Sombrero encontró algunos dirigentes independentistas importantes, pero en lugar de continuar avanzando decidió quedarse allí. Fue cercado por el mariscal Liñán. Mina trató de conquistar la ciudad de Guanajuato, donde quería instalar un Gobierno que pudiese entablar negociaciones con Estados Unidos, pero fracasó y fue hecho prisionero y fusilado en noviembre de 1817. Javier Mina está entre los héroes de la independencia mexicana. Sus restos se conservan en la cripta de la Columna de la independencia, en la ciudad de México, en donde hay una estatua en su honor (resumen del artículo de Manuel Ortuño Martínez publicado en el nº13 de la Aventura de la Historia). Se recomienda el libro de Martín Luis Guzmán: «Javier Mina: Héroe de España y México».
Esta es la época en la que triunfan las ideas románticas y la ideología liberal, que se imponen tras el éxito de la Revolución americana y la Revolución francesa. Nacen en esta fecha los nacionalismos americanos que mitifican y manipulan la historia, principalmente a través de la literatura. Los criollos se sienten descendientes o de los indios americanos, o de los primeros descubridores que hicieron el viaje con Colón.
La revolución industrial aún no se había desarrollado en España, y sí en Inglaterra, Francia y los Países Bajos, que dominan desde 1713 (tras el Tratado de Utrecht) el comercio con América. Inglaterra, particularmente, tiene un intenso comercio con América. Sobre todo tras la batalla de Trafalgar, en la que España pierde las rutas de navegación a América, y por el bloqueo napoleónico de Europa, que dificulta el comercio americano con España.
En América el equilibrio de poder continúa siendo el borbónico, una Administración funcionarial con los cargos en venta, la Iglesia y el dominio de las oligarquías que compran y venden oficios. Cada vez más, se veía a España como un obstáculo que impedía el crecimiento económico, particularmente por la prohibición del comercio interregional.
Durante el siglo XIX se suceden los ataques británicos a las colonias y a las flotas españolas. Se atacan los puertos de Buenos Aires y La Habana, y las islas como Jamaica. La metrópoli no está en condiciones de prestar mucha ayuda, pues está en guerra, por lo que América tiene la impresión de estar abandonada. Proliferan, también, los conflictos sociales por el control económico y de los cargos públicos, con las oligarquías españolas. Las quejas políticas son continuas. Aparece el movimiento comunero en Venezuela, y se extiende por toda Suramérica. Además, también proliferan las revueltas indias. En Cuba estas rebeliones serán el germen del nacionalismo.
La política expansionista de los EE UU les lleva a intervenir en la independencia americana, reconociendo la emancipación de los nuevos países, su labor es, ante todo, diplomática. En 1823 James Monroe expone su teoría sobre la política exterior. La doctrina Monroe se resumen en la frase «América para los americanos». Monroe entiende por americanos los americanos del norte, es decir blancos, sajones y protestantes. Estos eran los pioneros llegados de Europa en nombre de la libertad, y habían establecido el mejor de los regímenes posibles, habían encontrado el paraíso perdido y, por tanto, tenían el derecho y la obligación de establecer y ampliar cada vez más su frontera, sus principios, su organización y sus valores. Esta mística, entre religiosa y liberal, justificó el exterminio de los indios, la conquista del oeste, la guerra contra México, y la intervención en el proceso de independencia de la América española y portuguesa.
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