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Estoy buscando información del integrismo islámico en los países del Norte de Africa. Quiero saber exactamente en qué consiste este movimiento y cómo ha evolucionado.

Ana

Estimada Ana:

    Para comprender el fenómeno del integrismo islámico hace falta algunos detalles de  su fundación. Mahoma, o mejor dicho sus sucesores, no sólo creó una religión sino que se vinculó la religión con el Estado desde el principio. El cristianismo no logró hacer esto hasta el concilio de Nicea (325) donde realmente se crea la Iglesia y los dogmas fundamentales del cristianismo.

    Tras la muerte de Mahoma se perfilaron dos sucesores, con los mismos derechos: su suegro Abú Bakr y su yerno Omar. Para designar sucesor, o califa (título que tendrán en adelante los sucesores de Mahoma), se despreció la línea consanguínea, que legitimaba a Alí como califa, y se impuso el criterio de Omar, que refrendaba a los fieles seguidores de Mahoma. El califa debía ser el custodio y protector de la Fe, y de esa vinculación con Mahoma les venía su legitimidad.

    El segundo califa fue Omar (634-644), el auténtico creador del Estado islámico ya que con las conquistas hay que gobernar un territorio en expansión. Pero no es hasta el califato de Otmán (tercer califa, fundador de la dinastía omeya) cuando se terminó la organización del Estado, y se fijó la redacción definitiva del Corán. En el Corán se establecen cinco pilares básicos que todo buen musulmán debe seguir: Alá es el único Dios y Mahoma su profeta, la oración, la limosna, el ayuno en Ramadán y la peregrinación a La Meca. Pero en realidad, el Corán es tanto, o más, un código civil de organizar el Estado que un libro religioso, y no deja de ser un libro revelado por Alá. Un ejemplo, el matrimonio es un contrato civil, aunque la norma civil que lo regula está en el Corán.

    Durante el califato de Otmán aparecieron las primeras disensiones entre los musulmanes árabes y los no árabes, sirios principalmente. Los seguidores de Alí serán lo chiítas. Los sunitas son partidarios de la suna o tradición ortodoxa. La suna es una recopilación de lo que dijo e hizo el Profeta. Por último aparecieron los jariyíes un grupo integrista minoritario que abogaba por la igualdad entre todos los musulmanes independientemente de su origen.

    El problema del integrismo islámico no proviene de la interpretación del Corán, sino de su pretensión de hacer de él la única fuente de toda ley, complementado con la saría. Aunque, como toda ley, hay interpretaciones más laxas, como las suníes y sufíes, más rigurosas como las de los chiítas,  o absolutamente arbitrarias, como los talibanes. Y por otra parte, por su carácter organizador de toda la sociedad, tiene un fuerte componente nacionalista que ve como agresión todo lo que venga de fuera, y eso es una agresión contra la Fe.

    La mayoría de los musulmanes son suníes, y es que es la corriente que da más prerrogativas a quienes no son árabes o descendientes consanguíneos del Profeta. Pero en todo el mundo islámico están apareciendo corrientes integristas que pretenden hacer del Corán y la saría la única ley vigente para gobernar los países actuales. Además con una interpretación sectaria.

    El problema del integrismo islámico surge tras el golpe de Estado de los Chiítas en Irán en 1978. Ellos organizan el Estado tomando como ley el Corán. Desde ese momento en todo el mundo islámico hay quien quiere imitar el ejemplo, cuyo extremo más radical se da en Afganistán con la secta talibán.

    ¿Cuál es la situación en el resto de los países islámicos? Pues o tienen dictaduras personales muy estabilizadas (Iraq, Libia) o sus reyes se consideran descendientes del Profeta (Jordania, Marruecos, Arabia). Cuando el integrismo islámico no es capaz de acceder al poder para organizar el Estado según sus preceptos, optan por la solución terrorista, ya que su misión es «difundir el bien y prohibir el mal» a través de la yihad, la guerra santa y la toma del poder político para aplicar los principios islámicos a través de las instituciones públicas de la comunidad.

    Egipto es una república con elecciones libres y una constitución (1971). Los intereses europeos, y mundiales, en Egipto son muy grandes, no sólo por el turismo sino, sobre todo, por el paso el canal de Suez. El integrismo islámico hizo su aparición en las elecciones de 1992, pero gracias a la presión internacional les hizo fracasar. Se desató una campaña terrorista contra los turistas occidentales, pero el ejército ha ido controlando la situación y hoy en día están controlados. Debido a su opción terrorista no se les ha vuelto a permitir presentarse a las elecciones.

    Libia es una república, una dictadura dominada por Muamar el Gadafi. Su dictadura es una extraña mezcla de islamismo y socialismo, típica de la guerra fría, en la que no se permite la disidencia. No se sabe nada de la oposición interna a la dictadura.

    Túnez es una república. Durante los años 70 y 80 fue un estado islámico socialista de estilo libio. En 1989 se celebran elecciones libres. Las autoridades han tomado duras medidas contra los integristas islámicos, y no les permiten presentarse a las elecciones.

    Argelia es una república socialista desde 1989. El país estuvo dominado desde la independencia por el FLN (Frente de Liberación Nacional) que luchó contra los franceses. En las elecciones de 1990, los fundamentalistas del FIS (Frente Islámico de Salvación) derrotaron al FLN por un margen abrumador. En 1992, ante el temor de que los fundamentalistas islámicos se hicieran con el control del Parlamento, un grupo de militares y funcionarios civiles declararon el estado de emergencia, suspendieron el Parlamento y establecieron un nuevo Comité Superior de Estado con Budiaf como presidente. Esto precipitó un conflicto violento entre el gobierno, las fuerzas de seguridad y los extremistas islámicos. Budiaf fue asesinado en 1992 y reemplazado por un Consejo Supremo. Desde entonces el FIS aterroriza a la población con cientos de muertos. En la actualidad el FIS no se puede presentar a las elecciones.

    Marruecos es una monarquía en la que el rey Mohamed VI es el comendador de los creyentes, y por lo tanto la única autoridad civil y religiosa. Los fundamentalistas, los Hermanos Musulmanes, marroquíes  no aceptan esta autoridad, por lo que no se les permite presentarse a las elecciones, y se les margina en los puestos del estado. No obstante, se considera que son mayoría en el país, gracias a su labor asistencial. Sus líderes no apoyan la opción terrorista.

    Sudán es una república, pero dominada por la dictadura de Omar Hasán al Bashir. Aquí hubo un movimiento integrista que accedió al poder tras unas elecciones (1983) e instauró la ley islámica. Como reacción se formó el Movimiento para la Liberación del Pueblo del Sudán (no musulmanes), que derribó el gobierno en 1985. En 1989 Omar Hasán al Bashir dio un golpe de Estado y desde entonces hay una guerra civil contra el Movimiento para la Liberación del Pueblo del Sudán, en el sur. En el sur de Sudán son mayoría los cristianos y los animistas.

    Chad es una república en la que los musulmanes no superan el 45% de la población. Estos se concentran en el norte y desde la independencia (1960) han estado en guerra, hasta 1993.

    Malí es una república. En 1992 se aprobó una nueva Constitución que permitía el pluralismo político, y fue elegido presidente Alfa Omar Konaré. En 1993 se produjeron levantamientos estudiantiles en Bamako; ese mismo año hubo un intento de golpe de Estado fracasado, por parte de seguidores de Traoré, dictador desde la independencia con una mezcla de islamismo y socialismo del tipo libio. Los fundamentalistas son minoritarios.

    Mauritania es una república. En 1980 se impuso la ley islámica. Ante las crecientes presiones internas en 1991 se dotó al país de una nueva Constitución y se legalizaron los partidos de la oposición.

    Como ves los fundamentalistas islámicos tienen intención de conquistar el poder político para organizar toda la sociedad según su entender. Y además tienen un instrumento, la yihad, que les permite optar por el terrorismo si no consiguen sus objetivos.  Como organizar la sociedad de este modo está en contra, frecuentemente, de los Derechos Humanos, y sobre todo de la moral de los países ricos su pretensión está condenada al fracaso, pero cuesta mucha sangre. Ojo, no estoy diciendo que un país por tener como religión oficial el islam no respete los Derechos Humanos, pues hay países islámicos que tienen otras fuentes de legislación, como Marruecos, Turquía, Líbano, Qatar, Indonesia... donde la cuestión del respeto de los Derechos Humanos es de otra índole.


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