Cambios
sociales para la mujer en
España desde la dictadura de Franco
Emma
Espero que comprendas
que no puedo dar
una respuesta detallada en un correo electrónico, pero he
tratado de ser lo más exhaustivo posible dándote una
orientación de por dónde van las cosas. Espero que te
sirva para que encuentres buena documentación y hagas una
buena tesina que aporte una visión documentada del cambio
social de la mujer en España entre el Franquismo y la
actualidad.
1. ¿En su opinión, hasta
que punto ha cambiado el papel de la mujer en España desde el
régimen de Franco?
La situación de la mujer
ha
cambiado mucho desde la época de Franco. No se trata sólo
de que la sociedad fuera más machista y tuviera sometidas a
las mujeres, es que había todo un entramado legal que las
ponía en situación de minoría de edad
permanente. Una mujer, por ejemplo no podía poner una
denuncia, abrir una cuenta en un banco, gestionar sus propiedades,
votar en los pocos plebiscitos que se convocaron, etc. Para ello
necesitaba el permiso de su marido, padre o hermano (si no estaba
casada). Su situación evolucionó desde la consideración
de objeto en las épocas más fascistas del régimen
(en los años 40) hasta una consideración social mucho
más igualitaria a finales del régimen, pero con un
entramado legal de auténtica represión hacia las
mujeres. Entre 1970 y 1975 era relativamente normal que las mujeres
solteras consiguieran un trabajo: secretarias, camareras, empleadas
del hogar, banca, etc., pero se daba por supuesto que en cuanto se
casaban debían de dejar el trabajo. Sólo se libraban de
esta situación las maestras, las artistas y las empleadas del
hogar (por necesidades económicas), y estas últimas no
siempre.
2. ¿Hoy en día, usted
piensa que es socialmente admisible para las mujeres expresar su
sexualidad?
En la España de hoy la
mujeres
expresan su sexualidad con total libertad y normalidad. En edades
adolescentes y la primera juventud hablan de su sexualidad con más
desinhibición que los hombres. No sólo en su lenguaje.
La mujer española se viste y actúa con total libertad,
y a nadie se le pase por la cabeza censurarle nada (siempre
exceptuando personajes muy concretos con mentalidades muy
conservadoras). En esta facilidad de la expresión de la
sexualidad femenina tiene mucho que ver la normalidad con la que hoy
se trata el tema de los anticonceptivos. Muchas niñas acuden
al ginecólogo en cuanto llegan a la pubertad, tengan
relaciones sexuales o no, sin impedimento de los padres. Esto no
quiere decir que los padres hablen de sexo con sus hijos más
que antes, nunca se ha hablado de sexo con los hijos, pero no se
ponen trabas a que las niñas, acudan al ginecólogo y
los centros de planificación familiar. Se ve más como
una decisión de responsabilidad y madurez de la niña
que como «su inició en la depravación». En
las aulas de la enseñanza obligatoria la educación
sexual está presente con normalidad, muy al contrario de lo
que pasaba durante el Franquismo. En esta época los
anticonceptivos estaban prohibidos, y el aborto penado. En la España
actual, salvo algunos grupos de católicos integristas, nadie
discute la regulación del aborto. Socialmente la mayoría
de la población está a favor, incluso, de una ley de
plazos en la que el aborto sea libre y gratuito. Tampoco quiere decir
esto que los adolescentes de hoy «sepan» más de
sexo que los de antes, al cabo la sexualidad sólo se aprende
con la práctica, pero son menos pacatos y llegan a él
con menos complejos.
3. ¿Ha mejorado la
situación
del maltrato a las mujeres durante los últimos años o
todavía es un gran problema?
La situación de maltrato
hacia
la mujer (hijos, ancianos y minusválidos) ha cambiado como de
la noche al día desde los tiempos de Franco. En la actualidad
existe en los medios de comunicación españoles una
campaña de descrédito del maltrato a las mujeres, que
tiene como objeto erradicarlo a través del cambio de
comportamiento de las personas adultas. No hay tolerancia ante el
maltratador. Esto provoca que todos los casos de maltrato conocido
ocupen muchos minutos y páginas en los medios, pero el
maltrato en España está en los índices de
cualquier país desarrollado, e incluso por debajo de algunos
considerados más igualitarios (países escandinavos,
Alemania, Reino Unido, etc.). Esta situación actual contrasta
llamativamente con lo que ocurría en las décadas de
1960 y 1970; cuando el maltrato femenino era una práctica
habitual que afectaba a millones de mujeres. Un claro reflejo de esto
se puede ver en las películas de la época, donde son
normales las escenas de palizas del marido hacia la mujer (que hoy
sería intolerables). En no pocas películas se pueden
oír expresiones entre mujeres del siguiente tipo: «nunca
sabrás cuánto te quiere hasta que no te ponga la mano
encima». No es una anécdota, era una práctica
generalizada, y recordemos que la mujer no podía poner una
denuncia, y menos contra su marido.
4. ¿Usted piensa que
todavía
hay una actitud ‘machista’ en España y hasta que punto ha
cambiado esta actitud desde el régimen de Franco?
La actitud machista en
la España
actual es idéntica a la actitud machista de cualquier país
desarrollado del ámbito europeo y Estados Unidos. Por las
contestaciones anteriores puede hacerse una idea de cómo era
el machismo en la época de Franco. También hay que
tener en cuenta que no se tuvo la misma actitud durante todo el
período, fue mucho mayor a comienzos del régimen que a
finales, cuando el desarrollo económico, la apertura del
régimen y el turismo de masas hizo caer muchas actitudes
machistas. El turismo tuvo mucho que ver en esto. Determinados
comportamientos se toleraron antes en las turistas que en las
españolas, pero claro, a la postre lo que se les toleraba a
otras había que tolerárselo a las propias. Desde
mediados de la década de 1960 se produjo una enorme brecha
entre la España oficial, tremendamente rigurosa, y la España
real, mucho más tolerante. Brecha que no sólo afectaba
al machismo, si no a la política, la religión, y todos
los órdenes de la sociedad. Cuando se llegó a la
democracia la sociedad real estaba mucho más dispuesta a la
tolerancia y el compromiso de lo que podría pensarse
observando a sus autoridades.
5. ¿Usted piensa que las
actitudes hacia el matrimonio y el sexo han cambiado mucho desde la
dictadura de Franco?
El concepto de
matrimonio y el sexo no
tiene nada que ver entre la época franquista y la actual. En
la época franquista el matrimonio debía ser bendecido
por la Iglesia católica y era indisoluble, aunque existía
la figura de la separación matrimonial, que no era un divorcio
en ningún caso. El sexo, incluido dentro del matrimonio, era
una cosa a ocultar. No se concebía que una mujer, sobre todo
una mujer, tuviera relaciones sexuales antes del matrimonio. Bueno sí
se concebía, pero se llamaban relaciones prematrimoniales,
dando por supuesto que se habría de casar con quien tuviera
esas relaciones; lo que no se concebía era que una mujer
tuviera relaciones con una persona con la que no quería otra
cosa que una noche de sexo, algo que hoy en día no implica
nada especial. Las llamadas relaciones extramatrimoniales se
entendían sólo para las mujeres casadas. La virginidad
en el matrimonio era un valor. Hoy en día nadie espera casarse
con una mujer virgen, o mejor dicho, ni se plantea si la mujer que
llega al matrimonio es virgen o no. El divorcio está
plenamente implantado desde 1981, y se ha pasado de una ley en la que
había que justificar las causas del divorcio, y determinar un
culpable para la ruptura del matrimonio, tras un período de
separación, a una ley (2005) en el que el divorcio se obtiene
simplemente por la voluntad de las partes (incluso de una sola parte)
sin tener necesidad de explicarle a nadie las causas. Por lo demás,
se puede usted imaginar cómo ha cambiado el concepto de
matrimonio y familia en España cuando este es uno de los pocos
países del mundo en el que está regulado el matrimonio
entre personas del mismo sexo (2005).
En definitiva, la
situación de
la mujer en España ha cambiado totalmente desde los tiempos de
represión de la dictadura franquista hasta la libertad
normalizada y la asunción de los principios básicos
feministas que están presentes en todo el mundo occidental
desarrollado. Lo que no quiere decir que la igualdad sea total, si no
que está en el mismo lugar que las sociedades más
igualitarias.