Volver

Leyendo algo en una pagina web, leí sobre la revolucion española, me podrias brindar algo más de informacion sobre la CNT y las Milicias (POUM) ¿Eran marxistas los del POUM?

Mouratoglou

Estimado Mouratoglou:

     Me preguntas sobre uno de los temas más fascinantes de la guerra civil española. La revolución española fue la única revolución en el mundo dirigida por los anarquistas, y su fracaso supuso el fin de anarquismo, como movimiento social de importancia: en aquel momento la CNT y la FAI tenían más de un millón de filiados, hoy pueden ser unos pocos miles, y totalmente marginales.

     El POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) era, por supuesto, marxista; pero no era estalinista, más bien era antiestalinista, por lo que se les llegó a acusar de trotskistas, aunque en realidad son leninistas. El POUM nace en 1935 como resultado de la fusión del Bloque Obrero y Campesino, de Joaquín Maurín, y la Izquierda Comunista de España, de Andreu Nin. Su fuerza numérica principal se encuentra en Cataluña y Valencia. Es uno de los partidos que forma parte del Frente Popular que gana las elecciones de 1936. La ICE había roto con Trotski en 1934. Cuando estalla la Guerra Civil tratan de impulsar la Revolución y se ponen al lado de los anarquistas.

     La CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y la FAI (Federación Anarquista Ibérica) son, respectivamente, el sindicato y el partido anarquista en España. La CNT es más realista, mientras que la FAI es más ideológica; es decir, en la CNT están los anarcosindicalistas revolucionarios y activos, mientras que en la FAI están los anarquistas radicales y un tanto románticos.

     La CNT nace en 1910 e integra a todos los sindicatos independientes que hay en España. La Crisis económica de los años 30 hace de esta una organización de masas. En 1916 llegó a un pacto de unidad de acción con la UGT (Unión General de Trabajadores: sindicato socialista del PSOE), que se plasmaron en las huelgas de 1917. Sin embargo la CNT y la UGT eran los dos sindicatos mayoritarios, y sus rivalidades no eran sólo ideológicas. Durante los años 20 los anarcosindicalistas radicales de la FAI optaron por la estrategia terrorista; lo que paralizó la acción sindical de la CNT y provocó la represión sistemática de sus dirigentes. Con la II República trataron de impulsar la revolución: 1932 (Cuenca del Llobregat), 1933 (Andalucía, Cataluña, Valencia y Aragón), 1934 (Asturias, con la UGT).

     En 1936 abandona el abstencionismo, propio del anarquismo, y favorecen el triunfo del Frente Popular. Tras la sublevación militar son ellos, junto al PUOM y los hacen fracasar el golpe de Estado en todas las ciudades en las que son mayoría; y como consecuencia tratan de impulsar la Revolución. En 1937 ¡entran a formar parte del Gobierno de la Generalitat y de la República! Cosa de la que más tarde se arrepentirían, en boca de Federica Montseny.

     Las crisis de la CNT (no olvidemos que se formó con sindicatos independientes y no todos eran anarquistas, aunque sí la mayoría) favorecen la creación de la FAI en 1927, integrada por la Unión Anarquista Portuguesa y la Federación Nacional de Grupos Anarquistas de España. Tratan de asociarse para hacerse con la dirección de la CNT, a la que acusaban de moderada y desviarse hacia el anarcocomunismo. En 1936, tras la insurrección militar, son los que llevan el peso de la Revolución: Buenaventura Durruti, Ángel Pestaña, Diego Abad de Santillán, García Oliver, Federica Montseny...

     En 1936 España queda dividida en dos bandos: el leal a la República y el sublevado. En el bando leal a la República rápidamente se desencadena un proceso revolucionario, que era lo que los sublevados pretendían evitar. Es el pueblo armado el que detiene a los insurrectos, ante la ineficacia de las fuerzas de seguridad. Los leales a la República controlan la mayor parte del país, las zonas industriales y las más pobladas. Pero muy pronto dentro de ellos se adivina una división fundamental: entre ganar la guerra o hacer la revolución. Aparecen dos bandos: uno revolucionario, que pretende acabar con la República, dominado por la CNT y el POUM; y otro que pretende mantener la República, dominado por el PCE (Partido Comunista Español), el PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña: de inspiración comunista) y el PSOE (Partido Socialista Obrero Español: de inspiración socialdemócrata, aunque en aquella época era revolucionario).

     El PCE es un pequeño partido de los que forman el Frente Popular, pero es muy disciplinado y tiene la ayuda de la URSS con lo que rápidamente puede organizar un ejército con el que oponerse las fuerzas rebeldes. Pero quienes habían detenido a los fascistas habían sido las milicias, que habían desencadenado la revolución, al mismo tiempo. Estos no estaban dispuestos a luchar por una república burguesa; y los comunistas del PCE tenían claro que para ganar la guerra era necesario la ayuda de las democracias occidentales: y que estas no querían una revolución en España. La República sólo recibirá la ayuda desinteresada de las Brigadas Internacionales, que se organizan con voluntarios de todo el mundo, reclutados por los partidos comunistas de sus respectivos países; y también recibirá la ayuda de la URSS. Las democracias occidentales se desentienden del problema. Para implicarlas en el conflicto, el PCE y el PSUC desencadena un proceso contrarrevolucionario contra el POUM y la CNT que tiene su culmen en la «guerra civil de los tres días de mayo» de 1937. Al final se trata de salvar la república burguesa, pero tampoco esta opción recibe la ayuda de las democracias occidentales. La discusión entre revolución y guerra será central en la Guerra Civil. Los nacionalistas, de derecha, han desaparecido de la escena política.

     La acción revolucionaria de la CNT se centró en el frente de Aragón, donde las milicias de la Columna Durruti tenían el control de la zona. Aquí se organizó la vida sin Estado; lo mismo que las milicias, en las que no había oficiales y en las que luchaban codo con codo hombres y mujeres. Las decisiones se tomaban por acuerdo. A pesar de la sensación de caos que pudiera sobreentenderse, en una organización militar, la guerra comenzó a perderse, definitivamente, tras la disolución de las milicias. Y es que, debido a una ideología común, todos tenían muy claro qué se debía hacer. Lo que no quiere decir que si se hubiesen mantenido las milicias se hubiese ganado la guerra, eso es hacer ucronía.

     Después de esto nada en el anarquismo ha vuelto a ser igual, incluso en el anarquismo internacional. Hoy en día los anarquistas de la época no se reconocerían en las actitudes de los anarquistas contemporáneos. La barbarie fascista ha desplazado a la mayor parte de los anarquistas hacia el comunismo, más o menos utópico, e incluso hacia el marxismo, pero no el estalinismo ni el leninismo. El anarquismo ha dejado de ser un movimiento de masas.

     Se ha escrito mucho sobre este asunto, pero lo mejor, desde mi punto de vista, es: George Orwell: «Homenaje a Cataluña», Seix Barral; y Myrna M. Breitbart: «Anarquismo y Geografía», Oikos-Tau (libros fundamentales para entender el tema); Stanley G. Payne: «La revolución y la guerra civil española», Ediciones Júcar; León Trotski: «La revolución española», Ediciones Júcar. También trata el tema la película de Ken Loach: «Tierra y Libertad». En España no es difícil encontrar este asunto tratado en algunas revistas, como «La Aventura de la Historia», en el número 1 hay un artículo muy interesante titulado «La leyenda del POUM».

     Las referencias editoriales pertenecen a los libros que tengo yo. El libro de Orwell lo podrás encontrar en otras editoriales, los demás no lo creo. De todas formas, desconozco cómo está el asunto editorial en Argentina, ni si se pueden encontrar en las bibliotecas públicas: en España sí.


Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Se autoriza el uso con licencia GFDL.
Web recomendada Enciclopedia Libre en Español