En este tema te puedo ayudar menos. Este tipo de comparaciones son típicas de la ideología liberal, que afirma que hay una identidad próxima entre el fascismo y el comunismo, por ser ambos regímenes totalitarios que se mantienen por el terror. No se consideran, pues, las originalidades propias del fascismo y del comunismo.
Los liberales ven
un paralelismo entre el régimen nazi y el comunista; a ambos les
llama totalitarismos, sin darse cuenta de las profundas diferencias que
existen entre una dictadura de base oligárquica que sirve al gran
capital y una
dictadura de partido, que sirve a sus
propios intereses.
También nos encontramos con la teoría de la convergencia, según la cual todos los regímenes evolucionan de manera semejante, independientemente de sus intenciones, en virtud del crecimiento económico y la industrialización del país. Esta es una teoría finalista, con algo de marxismo en sus análisis, que defendieron desde EE UU John Kennet Galbraith, y desde la URSS Andréi Sajárov.
El proletariado no reacciona ante este ascenso del fascismo. Su no intervención está condicionada por ser, en muchos casos, compañeros de clase. Sin embargo, el fascismo está al servicio de la clase dirigente, que tiene la posibilidad de crear un gobierno fuerte que sirva a sus intereses, por eso los fascismos son lanzados al poder.
Una vez en el poder el proceso es el mismo en todas partes. Se suspenden las libertades y los partidos, pero intentan mantener una apariencia legal cambiando la constitución, aunque luego utilizarán la violencia para imponerla. La pequeña burguesía conquista el poder y el partido se confunde con el Estado. La burguesía capitalista comienza a retirar la confianza a los fascistas cuando empiezan a gobernar, porque ven que sus excesos generan violencia social y existe la posibilidad de una guerra. Además, los fascistas en el poder se ven obligados a llevar a cabo su programa, demagógico, anticapitalista.
El Estado fascista purga al partido y se transforma en una dictadura militar y policíaca. Pero tampoco olvidan de dónde vienen, y quién les ha apoyado para conquistar el poder. No se puede gobernar en contra de la clase que tiene el poder económico. Además, es de la burguesía de donde vienen los fondos económicos.
Nunca dejan de tener una base social, gracias a la propaganda y a la demagogia, pero para conseguir sus objetivos es necesario inducir al país a una política exterior expansionista, y al final a una guerra. Sus mayores enemigos no son los partidos de izquierdas, sino la derecha liberal, pues son los competidores directos del electorado y tienen una política económica no intervencionista, a diferencia de ellos. Sin embargo, ponen mucho empeño en destruir el sindicalismo obrero, suprimiendo los sindicatos de clase e imponiendo los sindicatos verticales, la izquierda les quita su fuerza de choque.
El partido y el Estado son lo suficientemente fuertes como para imponer esta política, y gracias a ello la tasa de crecimiento económico se recupera espectacularmente. El partido depura las disidencias y a los disidentes, y se convierte en una máquina eficaz de control del gobierno. Se reclutan militantes masivamente en todo el país, lo que compromete a la población con el proyecto del partido y domina el Estado, así como la sociedad a través de la institución de los nuevos miembros y del pueblo.
Cuando muere Lenin, Stalin se hace con el poder por medio de una serie de maniobras políticas dentro del partido. Stalin tiene más simpatías que Trotski, al que se le considera un intelectual poco apto para las tareas del gobierno. Stalin se sirve de la burocracia para fortalecer el partido y el Estado, creando, así, una nueva clase social privilegiada: la nomenclatura. La lógica interna lleva a la dictadura personal y militar de Stalin y a la dictadura del partido.
Con esta política aparece la tesis del desarrollo del socialismo en un solo país, que supone el cierre de la economía y la autarquía. El consumo se controla a través de los planes quinquenales, y se aumenta gracias al consumo interno, sobre todo de bienes de equipo. La poderosa máquina burocrática, Estado-partido, lleva a cabo todos los planes pasando por encima de muchas dificultades, gracias al terror. Las depuraciones de la disidencia son masivas, particularmente entre 1936 y 1939.
El desarrollo económico se fundamenta en los bienes de equipo y el desarrollo de la industria militar. La sociedad se militariza como para una guerra. La guerra llega en 1941, año en que la URSS entra en la segunda guerra mundial contra Alemania. Con esta guerra se afianza al comunismo-estalinismo nacionalista. Esta será una guerra vencedora que afianza a Stalin en el poder, a pesar de las purgas masivas. La URSS presta apoyo a los regímenes comunistas que se instalan en el este de Europa, en virtud de las conferencias de Teherán, Yalta y Postdam, por las que se reparte el mundo en zonas de influencia. El régimen estalinista se consolida y comienza la guerra fría con los aliados.
Stalin muere en 1953 finalizando una época de terror, pero con un crecimiento económico espectacular que hizo de la URSS la segunda potencia económica del mundo.
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