La concepción capitalista del medio
El modo de producción capitalista ve en la naturaleza la fuente de recursos, el factor tierra. Debemos tener en cuenta que no todo lo que existe en la naturaleza es un recurso, sino sólo aquello que, la tecnología existente en una sociedad, es capaz de transformar para su utilización como bien.
El uso preindustrial del medio
La capacidad que tiene el hombre para transformar el medio ha tenido tres etapas decisivas:
La primera la sociedad era cazadora y recolectora.
A raíz de la revolución neolítica, y el descubrimiento de la agricultura, las sociedades adquieren una capacidad para transformar el medio de una manera decisiva y permanente; dentro de la biocenosis en la que se encuentra. No será hasta el siglo XVIII, cuando se comprenda cómo funciona las asociaciones de cultivos y la rotación de especies. El monte era una fuente fundamental de recursos.
El tercer período decisivo, en la capacidad transformadora del medio, aparece en el siglo XIX, con la revolución industrial.
La revolución industrial en el sector primario
El primer sector en el que incide la revolución industrial es la agricultura, no sólo porque sea la que transfiere a la industria capitales, fuerza de trabajo y las mercancías necesarias para el desarrollo industrial, sino porque los productos industriales, mecánicos, químicos y biológicos, permiten un incremento decisivo de la productividad, y un uso intensivo del suelo agrícola.
El proceso culmina en los años 60 del siglo XX con la conocida como revolución verde. La revolución verde consiste en: la aplicación masiva de la tecnología y los avances científicos y genéticos a la agricultura. Este tipo de agricultura necesita grandes cantidades de capital.
La utilización masiva de abonos químicos y pesticidas ha contaminado numerosas tierra y aguas, que han quedado inservibles para la agricultura.
Pero las consecuencias de la revolución verde no han sido sólo ecológicas, sino también sociales.
Otro ámbito donde la revolución industrial ha supuesto la quiebra ecológica de los biosistemas es el de las actividades extractivas. La pesca masiva, la caza, la silvicultura y la minería.
La revolución industrial en el sector secundario
La revolución industrial, y el despegue tecnológico supuso, da a la industria transformadora una capacidad para modificar el medio sin precedentes hasta el momento, y de una manera radical.
En primer lugar: la transformación masiva de productos naturales en un corto período de tiempo, implica el esquilmo de los recursos naturales por encima de su ciclo de renovación. La industria demanda productos del medio natural en lugares muy diversos, por lo que su impacto no se reduce sólo al sitio en el que se instalan, sino a todos los lugares de los que demandan productos.
En el proceso de transformación de la materia prima esta pierde peso. Esta pérdida de peso es materia perdida, que se convierte en un agente contaminante de primer orden.
La revolución industrial en la ciudad y las comunicaciones
Una de las consecuencias más notables de la revolución industrial es la urbanización masiva de la población: la concentración en grandes ciudades con una alta densidad de población y de extensiones muy grandes.
Una de las características de las ciudades actuales es la ausencia, casi total, de naturaleza.
La comunicación entre ciudades necesita unas vías especializadas.
La contaminación
La contaminación consiste, básicamente, en la generación de residuos en un medio, que se introducen por encima de la capacidad de este para eliminarlos.
El agua
El agua es un recurso escaso, pero de importancia vital para la sociedad y la naturaleza, ya que forma parte, en un tanto por ciento elevado, de la constitución de todos los seres vivos.
El agua es un recurso que proporciona energía y vida. La peculiar forma de vida humana, en grandes ciudades en las que escasea de agua, y las técnicas de producción son grandes consumidoras de agua; lo que exige la creación de grandes infraestructuras: como embalses y conducciones de distribución del agua, tanto aéreas como subterráneas.
El agua de las ciudades y de la industria, pero también en algunos casos de la agricultura, está contaminada por productos difícilmente degradables, como los aceites o los detergentes.
El aire
La contaminación del aire resulta muy fácil. Su problema real comienza con la utilización masiva de combustibles fósiles en la industria y la automoción. Las ciudades son lugares en las que las concentraciones de partículas contaminantes son especialmente elevadas, junto con los grandes centros industriales.
El suelo
El uso del suelo es otra de las características de la intervención humana en el medio, desde la reserva de espacios para su uso exclusivo: como en las ciudades, la industria, las comunicaciones o la agricultura; hasta su degradación general a través de la contaminación coloidal, por la lluvia ácida, o la utilización en la agricultura de abonos químicos nitrogenados.
El desarrollo sostenible
La viabilidad del crecimiento económico se ve limitada por la posibilidad de conservar los recursos. Para esto es necesario el estudio de los umbrales máximo y mínimo, dentro de los cuales se pueden explotar un recurso sin afectar al equilibrio ecológico que le sostiene, y es responsable de su existencia.
El desarrollo económico viene, pues, de la posibilidad de utilizar un recurso asegurando su regeneración y su equilibrio ecológico, y la creación de una tecnología que haga menos agresiva la transformación de los recursos, procurando perder menos peso en el proceso de transformación y utilizando menos energía, o la energía liberada en la propia fabricación. Cuanto mayor sea la eficacia del proceso de transformación, y menor el consumo de energía, mayores serán los beneficios económicos y ecológicos.
Hay que tener en cuenta, que muchos de los productos generados por la industria son difícilmente degradables. Y muchos de ellos, como el papel, el vidrio, las telas e incluso el plástico, son reciclables. Cuanto más utilicemos productos de varios usos, menos basuras generaremos.
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