¿Qué es la Historia?
Resulta más fácil decir qué no es la Historia que definir lo qué es.
El conocimiento histórico
La Historia ha pasado de ser un relato erudito del pasado a ser una explicación de cómo vivían las sociedades antiguas, que explica cómo se vive en las sociedades actuales.
Como cuerpo teórico la Historia comienza con Herodoto y Tucídides. Ambos comprendieron que la Historia era algo más que un relato. Tucídides buscó analogías entre los hechos históricos del pasado y los del presente, formulando su teoría de los ciclos, pero lo más importante de esto es que la Historia servía para algo, dejaba de ser un cuento y comenzaba a ser interpretación.
Es en el siglo
XIX cuando la Historia se constituye como ciencia,
con métodos críticos y extendiendo su campo
de estudio a la Paleografía, la Numismática, la
Arqueología
y muchas otras ciencias auxiliares;
de la mano de
Niebuhr
y Ranke. A partir de
entonces la ciencia explicaría
los hechos, el esfuerzo de interpretación es lo que dará
a la Historia su originalidad.
Una concepción atemporal de la Historia es: el conocimiento del pasado humano.
El tiempo histórico y las categorías temporales
El tiempo es inseparable de la Historia, pero el tiempo histórico no es el mismo que el físico. El tiempo de los historiadores es el que viven los individuos, el de su organización social y económica, la permanencia de unas determinadas estructuras es lo que determina los períodos históricos y su evolución.
La permanencia y evolución de unas estructuras en un espacio es lo que determina las categorías temporales que delimita el historiador.
Para Braudel
existen tres categorías históricas:
el tiempo corto, medio y largo.
Los modelos de periodización y la cronología
Uno de los problemas a los que se enfrenta el historiador es el de la objetividad de las fechas. El calendario es fundamental en esto, y este es una convención que se ha cambiado en algunas ocasiones.
La historiografía tradicional ha dividido el tiempo pasado en edades. Existen dos períodos básicos: la Prehistoria, tiempo anterior a los documentos escritos, y la Historia. La Prehistoria se divide en: Paleolítico y Neolítico. Por su parte la Historia se divide en: Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea.
Otra periodización
es la de Arnold Toynbee
que considera que la historia de la humanidad ha pasado por veintinueve
civilizaciones, de las cuales veintiuna se han
desarrollado completamente
y nueve se han abortado.
La única alternativa a la división tradicional es la marxista, basada en el materialismo histórico. Según esta periodización la historia se divide en modos de producción, los cuales pueden convivir en el tiempo y en distintas partes del mundo. Pero lejos de establecer unos modos de producción inmutables en el marxismo se ha discutido cuáles son y cómo se suceden, incluso si todas las sociedades han de pasar por todos ellos. Los modos de producción básicos son: Tribal, Comunal-Estatal o Antigua, Feudal y Capitalista.
Las fuentes
La Historia se hace con fuentes. Una fuente es aquella que nos permite verificar un hecho histórico. La concepción tradicional de la Historia sólo considera como fuente el texto escrito. La escuela de los Annales negará el documento escrito como fuente indiscutible y máxima de conocimiento histórico. Toda realización que parta de la actividad humana será una fuente.
Un libro de Historia no es una fuente, puesto que es un libro que ya interpreta los documentos.
Pero una vez localizadas, no se pueden creer sin más; es necesario comprobar su autenticidad, su veracidad, qué en el documento es adorno, si hay ocultaciones, etc. Los documentos conservados no hablan de lo que a nosotros nos interesa, sino de lo que les interesa a quienes los hacen. Es necesario hacer un proceso de selección de los documentos: la Heurística.
Explicación y comprensión de la Historia
Por muchos hechos del pasado que se quieran contar, jamás se podrán contar todos. Esto implica también una toma de posición ante los hechos del pasado que deben ser contados. Por eso el historiador debe intentar comprender cómo era la sociedad del pasado cuando esta era presente.
Para los positivistas, la Historia no deja de ser una acumulación de documentos, en los que toda interpretación no haría más que falsearla.
Los hechos que conocemos se encuentran incardinados, y se relacionan entre sí formando estructuras que explican e identifican una época.
«La explicación
en Historia es el descubrimiento, la aprehensión, el análisis
de los mil vínculos que, de forma inextricable, unen entre sí
las múltiples facetas de la realidad humana, que ligan cada fenómeno
a los fenómenos vecinos, y cada estado a sus antecedentes inmediatos
o lejanos, y también a sus consiguientes» (Marrou
).
Los hechos de la Historia varían según la corriente de pensamiento o la escuela que los formule, y hay muchas escuelas historiográficas.
Un tema recurrente es el de la objetividad, y si un historiador debe dejarse influir por los hechos que le son más simpáticos.
Que los hechos de la historia se interpreten desde la ideología del historiador no quiere decir que su interpretación sea arbitraria. Los historiadores aplican un método, que les puede llevar a unas conclusiones que pueden ser inesperadas para ellos. Primero formulan una hipótesis de trabajo, luego recopilan fuentes y las someten a crítica, y a la luz de ellas sacan sus conclusiones verificando o rechazando la hipótesis, para luego divulgar los resultados.
Las explicaciones deben hacer comprender cómo era la época y explicarla, pero la verdad es parcial.
La forma de expresión de la Historia es la palabra, fundamentalmente escrita, el libro, pero no necesariamente como literatura.
En definitiva, la Historia sirve para conocer cómo funciona nuestra sociedad, cómo ha funcionado en el pasado, qué soluciones se dieron y cuáles fueron sus consecuencias, y para satisfacer la curiosidad humana. La memoria nos permite progresar como seres humanos, en sociedad y acumulando cultura. La Historia es un instrumento de análisis del mundo.
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