Tema 29
La expansión de los reinos cristianos en la península ibérica
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Resumen

Introducción

     Tras la invasión musulmana en el 711, el reino visigodo de Toledo se desmorona en pocos meses. La población cristiana se concentra en el norte, donde se resistirá a la invasión.

La formación de los reinos cristianos del norte. Los siglos VIII al X

El reino asturleonés

     El reino de Asturias es el primero en organizarse. El auténtico artífice del reino de Asturias fue Alfonso I el Católico. Aprovechará las rebeliones bereberes de al-ÁndalusAlándalus en español tradicional, y el hambre que azota la zona, para consolidar su reino en Asturias. El reino de Asturias comienza su expansión hasta controlar la zona marítima de Galicia, Asturias, Cantabria, Vizcaya y la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica.

     En el 774 Silo se convierte en rey de Asturias, hijo de musulmanes, y comienza un periodo de paz.

     En el 791 Yusuf ibn Buit ataca el Bierzo. Las aceifas musulmanas se hacen anuales. Alfonso II el Casto organiza el reino de Asturias al configurase como una entidad política heredera del reino visigodo.

     El reinado de Ramiro I es una época de paz, aunque tiene que hacer frente a los intentos de invasión normanda, en el 844, y a las aceifas musulmanas. Es la época del esplendor cultural del reino astur.

     En el siglo X los problemas internos de los reinos se agudizan. Desde el 914 Ordoño II será rey de Galicia y de León, traslada la capital a León y continúa la Reconquista. Aunque también ataca Navarra.

     Con Ramiro II se consolida un espacio de tierra de nadie entre el Duero y el Sistema Central, los Extrema Durii. Las luchas internas en el reino leonés son cada vez más intensas. En el 943 Fernán González, conde de Castilla, de la casa de Lara, se rebela contra Ramiro II y este le priva de su condado.

     Se desata una contienda civil por el trono entre García I y Ordoño IV. Las dificultades internas del reino le debilitan. En el 988 Almanzor ataca León. El reino de León paga parias a Córdoba.

Los reinos orientales

     La población cristiana también encuentra refugio en los valles del sur de los Pirineos. Sobre todo se hace fuertes en aquellos valles que no son imprescindibles para pasar a Francia: los cuales son controlados por los musulmanes. Tras la victoria de Poitiers, en el 732, el Imperio carolingio recupera el territorio hasta los Pirineos y favorece la creación de la marca hispánica al sur de la cordillera (778).

     La islamización del valle del Ebro, un territorio muy poblado y con una tupida red de ciudades, fue muy rápida, e impidió que los reinos surgidos al amparo de los valles pirenaicos se extendiesen más allá del prepirineo.

     En el 803 aparece en Pamplona la familia de los Arista, que tiene lazos parentales con los Banú Qasí de Zaragoza: gobernadores del valle del Ebro relativamente independientes de Córdoba. Pero tras la muerte de Carlomagno, en el 814 y el reparto de Verdún en el 843, el Imperio se descompone.

Cataluña

     Con el debilitamiento del Imperio se crean en los Pirineos tres territorios más o menos unificados: los condados de Pallars, Ribagorza, Urgel y Cerdaña; la zona marítima de Ampurias y Rosellón; y una zona de frontera en el condado de Barcelona. Será Vifredo I el Velloso quien controle Barcelona, Urgel, Cerdaña, Gerona y Besalú. Con Suñer (914-947) el condado de Barcelona será totalmente independiente.

Navarra y Aragón

     El precedente del reino de Navarra está en el de Pamplona. En el 858 una flota vikinga remonta el Ebro hasta Pamplona. Esto debilitó la posición de los Arista en Navarra y favoreció el entronizamiento de los Jimena en el 905. Sancho I Garcés es el auténtico creador del reino de Navarra.

     El condado, luego reino, de Aragón está ligado a la presencia de los francos en tierras pirenaicas desde el siglo VIII. En el 1035 Aragón se independiza de Navarra y se convierte en reino con Ramiro I. En 1170 Alfonso II se convierte en rey de Aragón y Cataluña formando la Corona de Aragón.

     Al final del milenio habrá tres reinos en los Pirineos: Navarra, Aragón y los condados catalanes.

La expansión de los reinos y la repoblación

     La Reconquista ha ido unida a la repoblación de las tierras ocupadas. La Reconquista no solo fue la lucha contra los musulmanes por recuperar España; también fue un periodo de razias y aceifas, sólo por conseguir un botín. La repoblación se hará siguiendo las pautas del Derecho romano.

     En el proceso se distinguen cuatro periodos: la repoblación hasta el Duero, hasta el Sistema Central, de la submeseta sur y de Andalucía y Murcia. Además, se diferencian tres ámbitos de avance: el de los reinos de León y Castilla, el de Navarra y Aragón, y el de los condados catalanes. En 1151 las coronas de Castilla y Aragón se reparten las zonas de expansión, en Tudillén.

El valle del Duero

     Todas estas tierras fueron pobladas siguiendo una pauta similar, según el Derecho común romano. Se tenían en cuenta dos condiciones: todos estos territorios pertenecían al rey; y los baldíos pasaban a ser propiedad del primer cultivador que los roturase. Era el derecho de presura.

     La ocupación se realizó de tres formas principales: por cesión del rey, por repoblaciones eclesiásticas, y por repoblaciones de pequeños agricultores que se acogerán al derecho de presura. Estas eran las aldeas de behetría que podían elegir a su señor.

Navarra y Aragón

     En Navarra y Aragón la repoblación fue un proceso más complicado, puesto que sus zonas de expansión, lejos de estar deshabitadas, eran uno de los países más densamente poblados de la península: el valle del Ebro. El peso de la repoblación de la frontera lo llevó: la nobleza guerrera y los monasterios, como el de San Millán de la Cogolla.

Los condados catalanes

     Al igual que Navarra, la zona de expansión de los condados catalanes es el valle del Ebro. El peso de la repoblación lo llevaron los pequeños agricultores, recurriendo al derecho de aprisio.

La expansión en los siglos XI al XIII

     Entre los siglos XI y XIII los reinos cristianos comienzan a expandirse hacia el sur. Surgen, entonces, los reinos de taifas, que no tienen la fuerza suficiente para contener la expansión de los reinos cristianos.

     En el año 1212 los reinos cristianos vencen a los almohades en las Navas de Tolosa. La Reconquista está consolidada y sólo quedará Granada como último reducto islámico en España.

La expansión castellana y leonesa

     En la expansión de Castilla y León se distinguen tres fases: la ocupación de los «Extrema Durii» en el siglo XI, la de la submeseta sur en el siglo XII, y la de Andalucía y Murcia en el siglo XIII, hasta 1492.

     El reinado de Alfonso VI es crucial en la expansión del reino castellanoleonés hacia el sur. En el 1085 conquista Toledo. Es la primera vez que se conquista una gran ciudad musulmana.

     La repoblación en esta zona suele ser denominada concejil, en el que se daba fuero a un concejo y se le asignaba un alfoz. El territorio se denominaba comunidad de villa y tierra.

     El valle del Tajo y la submeseta sur, se conquistan en el siglo XII, y ofrecen condiciones totalmente distintas al valle del Duero. Los habitantes son musulmanes, y la vida urbana es mucho más activa que en los reinos cristianos. Se crean grandes señoríos territoriales.

     En 1157 se separan los reinos de Castilla y León, tras la muerte de Alfonso VII. Portugal nace de la dote que Alfonso VI concede a su hija Teresa. En 1142 Alfonso I Enríquez se avasalla con la Santa Sede.

     La invasión almohade se produce en el año 1170 y detiene, otra vez el progreso, de la Reconquista. En 1212 tiene lugar la batalla de las Navas de Tolosa, que es la puerta de entrada al valle del Guadalquivir.

     En el siglo XIII se conquistará el valle del Guadalquivir, Extremadura y Murcia.

La expansión de la Corona de Aragón

     Sancho III logró extender su reino a costa del reino moro de Zaragoza, e incorporó las tierras de Sobrarbe y Ribagorza. Con Ramiro I el reino de Aragón comienza su andadura como territorio independiente, en 1035. El avance más importante lo hizo Alfonso I el Batallador. Pero también intenta unificar sus territorios. A Alfonso I el Batallador le sucede, en 1134, Ramiro II en Aragón, y García V Ramírez en Navarra, que inicia su historia independiente. En 1137 doña Petronila se casará con el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, que se convertirá en gobernador de Aragón. Su hijo, Alfonso II se convierte en rey de Aragón y Cataluña formando la Corona de Aragón.

     A comienzos del siglo XI los condados catalanes son una potencia peninsular independiente y consolidada. El dominio del condado de Barcelona sobre este país es evidente. Comienza a utilizarse el topónimo Cataluña para referirse a él. Será Ramón Berenguer III el Grande (1097-1131) el que amplíe el territorio tanto al sur, como al oeste y el norte.

     La Corona de Aragón no sólo se expande hacia el sur, sino que también lo hace hacia el norte y por el Mediterráneo. Tiene bajo vasallaje a todo el MidiPronunciado /midí/ francés, el Rosellón, la Provenza, Foix y hasta el Langueloc. La expansión hacia el Mediterráneo comenzó pronto. Entre 1229 y 1235 se conquistan las Baleares, y en 1238 Valencia, con lo que prácticamente terminaría su expansión en la península.

     La repoblación del valle del Ebro por parte de Cataluña y Aragón tienen rasgos distintos con la castellana, ya que este era un territorio muy poblado; y los naturales eran musulmanes.

Navarra

     Navarra intentará su expansión hacia el norte, emparentando con los Borbones.

     Navarra será plenamente independiente desde el 1035 hasta el 1076 en que Sancho V, rey de Aragón, se hace con la corona. Esta unión se mantendrá hasta 1134 en que García V Ramírez el Restaurador recupere la independencia para el reino.

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