Los cambios profundos en la mentalidad
El XVI es un siglo en el que ocurren profundos cambios. Se crean tres grandes países con monarquías absolutas: España, Francia e Inglaterra. El Humanismo se caracterizará por un antropocentrismo filosófico y religioso, un individualismo típicamente burgués, y el clasicismo como modelo de sabiduría.
El siglo XVI es, también, un siglo de descubrimientos geográficos que cambian definitivamente la concepción popular del mundo.
El desarrollo del capitalismo
La burguesía recibe el impulso definitivo para instalarse como clase urbana dominante.
El crecimiento económico favorece el incremento de la población, con lo que aumenta la demanda de productos agrícolas e industriales.
Los grandes negocios de la burguesía son: el comercio y la banca. Financieros como los Fúgger, Medici, Spinola o Stozzi prestan dinero a los reyes para que financien sus guerras.
La aparición del protestantismo y el calvinismo favorece el ascenso de la burguesía, ya que son concepciones cristianas que defienden el enriquecimiento personal, cosa que condenaba el catolicismo.
En esta época aparecen las primeras sociedades anónimas. Estas son entidades comerciales y financieras abstractas, por lo que no es posible responsabilizar a nadie en caso de fraude.
El comercio internacional favorece la creación de un mercado nacional. Los Estados crean una hacienda para llevar las cuentas de la corona y recaudar impuestos. Se suele acudir a la subasta de encabezamientos, y al préstamo bancario por medio de los contratos de asiento, con los banqueros más importantes de Europa.
El Humanismo
El Humanismo es la ideología filosófica que se impone en el siglo XVI. Erasmo de Rótterdam impulsa la devotio moderna que supone que la fe y la creencia es interior y depende de la libertad del individuo.
Tomás Moro se opuso a la separación y creación de la Iglesia anglicana. Francisco de Vitoria es uno de los principales creadores del Derecho internacional moderno. También Maquiavelo es otro de los grandes pensadores de la época. Destaca por su concepción del Estado y la labor del príncipe.
Literatura, ciencia y arte
La literatura del siglo XVI es esplendorosa. Tiene un auge importante la épica y la lírica. El teatro abandona las iglesias y se hace profano. En la narrativa triunfa la lengua vernácula sobre el latín.
El siglo XVI es del Renacimiento en el que todas las artes: arquitectura, escultura y pintura, tienen un desarrollo extraordinario. Sus tipos han sido, hasta hoy, los cánones más populares de belleza.
La ciencia también tiene un desarrollo importante al abandonarse la Escolástica y definirse el método científico de investigación.
El absolutismo monárquico y los Estados nacionales
El absolutismo monárquico se impone como ideología de Estado gracias a los juristas que salen de las universidades; principalmente las de Bolonia, Salamanca, París y Valladolid; pero también triunfa por que se extiende la doctrina del origen divino del poder de los reyes.
Los reyes apoyan su poder en diversas instituciones, que afectan a todo el territorio, creando, así, los Estados nacionales. Son instituciones como el Consejo Real y los ejércitos permanentes. Otra institución que se crea en esta época es la Administración de Justicia. Se crea una burocracia funcionarial, en la que los oficios son otorgados por el rey. El Estado nacional se caracteriza porque la legislación no está limitada por los fueros, las ciudades o a los señoríos, sino que se aplica en todo el territorio.
Maquiavelo y Hugo Grocio
Para Maquiavelo el poder es la capacidad de obligar a otros a la obediencia. En el ejercicio del poder rechaza cualquier norma ética o moral en favor de la razón de Estado y la eficacia.
El príncipe ha de conservar todo el poder en sus manos, estudiar lo que la gente quiere; ha de emplear la violencia con medida y ha de mantener al pueblo contento, para lo cual, si es necesario, ha de instrumentalizar la religión para conseguir sus fines políticos, también puede utilizar la censura para evitar que el pueblo se corrompa, y ha de proporcionarle: educación cívica y amor a la patria.
Hugo Grocio (1583-1645), es el gran defensor del Estado absoluto. Inaugura una nueva corriente sobre el Derecho natural, el iusnaturalismo inmanentista. Para él el hombre es social por naturaleza por lo que las normas de convivencia que hay en la sociedad son naturales, e inherentes al ser humano, y constituyen objeto de derecho positivo.
El rey
En la monarquía absoluta el rey está sujeto a sus propias leyes; ya que es monarca por derecho divino sus leyes son justas, y todos, incluso él, deben obedecerlas. La autoridad del rey, en muchos casos, está limitada por las Cortes que tienen que votar los impuestos.
Reforma y Contrarreforma
La Iglesia de comienzos de la Edad Moderna tiende a hacerse señorial, a acumular riquezas, y a la ostentación de ellas. El Humanismo, que aboga por una religión interior y personal.
Martín Lutero
Martín Lutero es el gran impulsor de la reforma de la Iglesia. Su conflicto con el papado se concreta en la crisis de las indulgencias. Lutero considera que la salvación sólo se consigue a través de la Fe. Lutero encuentra el apoyo de los príncipes alemanes, ya que les da poder sobre la Iglesia.
Calvino
Juan Calvino es otro de los reformadores de la Iglesia. Las diferencias más notables son: su creencia en la predestinación, y que hay que demostrar con los actos que se es digno de Salvación.
La Iglesia anglicana
La Iglesia anglicana no es fruto de una reforma sino de un problema político, la cuestión del divorcio de Enrique VIII.
La Contrarreforma
La Contrarreforma toma cuerpo en el Concilio de Trento (1545-1563), que se convoca para resolver los litigios planteados. En un principio pretendía reconciliar a la Iglesia católica con los protestantes, pero triunfaron las tesis más intransigentes. La Inquisición se convierte en la guardiana de la doctrina de la Iglesia y la defensora del Concilio.
Los conflictos políticos y religiosos del siglo XVI
Carlos V y la corona imperial
A la muerte de Maximiliano I en 1519, Carlos V es el heredero de la corona imperial, por ser de la casa de Habsburgo. Francisco I no se resigna a perder la corona e inicia una guerra por ella. Esta guerra termina en 1555 con la paz de Ausburgo, según la cual se reconocen las dos confesiones.
Mientras tanto el Imperio turco llega a su máxima expansión y conquista los Balcanes, con Solimán.
Los soberanos que se disputaban la corona imperial han desaparecido y el papa Pablo IV consigue que se firme la paz de Cateau-Cambrésis, con la que se pone fin a la disputa imperial.
El luteranismo se ha extendido por Alemania y el calvinismo por Suiza y Francia: los hugonotes.
Las guerras de religión en Francia
Los pogromos en Francia terminan por convertirse en guerras de religión, ante la debilidad del poder real. Se enfrentan católicos contra hugonotes, y nobles contra campesinos. La guerra alcanza su auge hacia 1572; año de la Matanza de San Bartolomé.
Las revueltas en los Países Bajos
Las guerras en los Países Bajos son continuas, debido a las presiones económicas y al intento de Felipe II de imponer la religión católica. Felipe II se enfrenta a un príncipe rebelde, Guillermo de Orange, que en 1579 crea la Unión de Utrecht. Habrá una serie de guerras que no terminarán hasta la paz de Vervins en 1598.
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