Introducción
Durante el siglo XIX se produce en España una auténtica revolución que lleva a los liberales al poder a pesar de que durante la mayor parte del siglo gobernaron los conservadores.
El Estado
El siglo queda marcado por la guerra de la Independencia. Esta guerra dará al pueblo español la oportunidad de convocar las Cortes. Estas Cortes son predominantemente liberales y consagran los principios de libertad, igualdad y propiedad; y la división de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Todas estas aspiraciones son recogidas en una constitución que se promulga en Cádiz en 1812.
Con el fin de la guerra de la Independencia vuelve a España Fernando VII. Al poco tiempo de estar en el poder suspende la constitución y vuelve a gobernar como un monarca absoluto. Pero los liberales no se resignan y el general Riego da un golpe de Estado e impone la constitución al rey: el trienio liberal.
La monarquía constitucional
A Fernando VII le sucede Isabel II. Para ello era necesario abolir en España la ley sálica y María Cristina se apoya en los liberales. Esto favorece el acceso de los liberales moderados a los cargos de gobierno.
El modelo que proponen los liberales es el de una monarquía constitucional, que se caracteriza porque la corona tiene un papel moderador en los conflictos políticos.
En este periodo se alternarán en el poder los liberales moderados y los liberales progresistas. La diferencia entre ellos no está en el modelo de constitución, sino en las leyes orgánicas.
Las tensiones con la monarquía irán aumentando hasta 1873: la primera República. En 1874 se restaura la monarquía borbónica, en la figura de Alfonso XII. La gran figura política de este periodo es Cánovas.
Durante el reinado de Alfonso XIII el régimen se tambalea cada vez más, y en 1923 Miguel Primo de Rivera da un golpe de Estado y pone fin al modelo de monarquía constitucional.
La Administración
La constitución de Cádiz trata de hacer la Administración española uniforme en todo el país, suprimiendo las peculiaridades y las diferencias territoriales de los distintos reinos. Este hecho fue aceptado por todos los diputados de todos los reinos que se reunieron en Cádiz.
También se consagra la proporcionalidad ante el impuesto, pagando más los que más tienen, aunque aún no es un impuesto progresivo.
La ordenación del territorio
Para la Administración liberal la división provincial del Antiguo Régimen es ineficaz. Se hace necesaria una nueva división que unifique los territorios y que permita centralizar las funciones administrativas.
La división definitiva de España en provincias se haría en 1833. Fue Javier de Burgos quien propuso la nueva división. Esta división territorial será en el futuro la base de todas las divisiones posteriores del territorio, tanto superiores, como inferiores. Al año siguiente, 1834, se crean los partidos judiciales.
Esta división provincial sufriría pocas revisiones en el futuro. En 1927 se produce la modificación más importante al dividir las Canarias en dos provincias Las Palmas y Tenerife.
Estas no son las únicas medidas que se toman para hacer de la Administración un cuerpo uniforme. En 1822 se promulga el Código Penal, en 1829 el Código de Comercio, en 1859 el Código Civil.
La Hacienda
Las Cortes de Cádiz habían diseñado una hacienda liberal para hacer frente a los gastos de la guerra. Propugnaba la igualdad ante la ley. Se liquidaba la fiscalidad eclesiástica. Se proponía la novedad de hacer un presupuesto equilibrado para controlar los gastos del Estado. Y se pedía que las cuentas públicas estuviesen controladas por el Parlamento.
El primer intento de reforma de la hacienda, dentro del Antiguo Régimen, se encarga a Garay que propone una contribución general según la riqueza territorial. Ballesteros continuó con el modelo de hacienda del Antiguo Régimen, pero introduce la elaboración de un presupuesto. La figura más relevante fue Mendizábal que como ministro de Hacienda abordó la desamortización eclesiástica (1836).
La reforma de Mon
Narváez introdujo la costumbre de presentar un proyecto de presupuesto en las Cortes. Mon presenta su reforma de la Hacienda con nuevas contribuciones. Pretende gravar las rentas de los terratenientes.
Este sistema se completa con Bravo Murillo, que al acceder al Ministerio de Hacienda, introduce en las cuentas del Estado el sistema contable.
La revolución liberal de 1868
Cuando los liberales llegan al poder comienzan una serie de reformas legislativas para transformar las antiguas relaciones sociales. Pretenden crear un mercado sin fronteras y sin trabas fiscales.
El Conde de Romanones es el gran ministro de Hacienda de esta época. Su labor incluye la reforma del cuadro de ingresos. Su reforma grava, por orden de importancia: la tierra, la industria y el comercio.
La reforma de Villaverde
Villaverde es nombrado ministro de Hacienda en 1899. Su labor más urgente es reducir la deuda pública y reformar el cuadro de los ingresos. Su sistema supone el fin de los impuestos territoriales.
El proceso
La reforma liberal de las relaciones sociales fue un proceso que afectó a las principales instituciones económicas. La propiedad comenzó su reforma con las desamortizaciones de Godot, Mendizábal y Madoz. Este cambio supone una nueva concepción de la propiedad, la propiedad absoluta y sin servidumbres.
La banca
Otra de las reformas básicas del Estado liberal es el control de la banca. Para ello hay un proceso de centralización del capital contante y de reforma de la moneda.
El primer banco nacional es el Banco de San Carlos. En 1820 los liberales crean otro banco, el de San Fernando, con capacidad para emitir billetes, para Madrid. En 1845 se funda el Banco de Barcelona y desde 1855 los de Bilbao, Santander, Málaga, etc. En 1831 comienza a funcionar la Bolsa de Madrid.
En 1844 se crea el Banco de Isabel II que tiene la prioridad para abrir sucursales en otras capitales de provincia. En 1848 se funda el Nuevo Banco de San Fernando con monopolio de emisión de billetes de banco en Madrid. En 1849 ese monopolio se extiende a toda España. En 1852 Bravo Murillo crea la Caja General de Depósitos con el objeto de centralizar las rentas privadas, sobre todo las pequeñas.
En 1856 se crea un banco único en Madrid que será el Banco de España. En 1874 se concede el monopolio de emisión de billetes, con lo que se unifica la moneda y se extiende su validez a todo el país. En 1868 se crea la nueva moneda oficial, la peseta, con validez en todo el territorio nacional hasta el 1 de enero de 1999.
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