La organización económica general
El sector primario
Las actividades más representativas del sector primario son: la agricultura, la ganadería, la pesca, la minería y la silvicultura.
La revolución industrial redujo la necesidad de tanta fuerza de trabajo. Permitió el aumento de la productividad. Los capitales, la fuerza de trabajo y las mercancías excedentes se invirtieron en la industria.
El segundo aumento de la productividad en la agricultura y ganadería fue la revolución verde. Los países desarrollados son autosuficientes en los productos básicos de su dieta y sólo acuden a los bienes del Tercer Mundo cuando son artículos de lujo.
En los países desarrollados el sector primario ocupa cada vez a menos población activa y tiene un peso menor en el PIB.
El sector secundario
El sector secundario abarca a la industria y a todas las actividades de transformación de la materia prima en un bien de equipo o consumo.
El sector industrial se caracteriza por la concentración geográfica de la producción, buscando ventajas comparativas y de localización, y la de la población. Surgen las grandes ciudades y las regiones industriales, y las regiones especializadas. Aparece la necesidad de crear mercado más amplios. El transporte va a tener un papel fundamental.
Se distinguen tres tipos básicos de industria, la industria pesada, la industria de equipo y la industria ligera.
Las nuevas tecnologías han hecho aumentar la productividad en la industria. Las tareas automatizadas permiten realizar el mismo trabajo con menos obreros y en menos tiempo.
El sector terciario
El sector terciario se dedica a ofrecer servicios a la sociedad, a las personas y a las empresas. Su labor consiste en proporcionar a la población todos los productos disponibles en el mercado. Gracias a ellos tenemos tiempo para realizar las múltiples tareas que exige la vida en sociedad: producir, consumir y ocupar el tiempo de ocio.
Actualmente es el sector que más contribuye al PIB y el que más población activa ocupa, llegando hasta el 90% en países pequeños y ricos.
Durante los años 80 también se ha producido un aumento espectacular de la productividad en los servicios, gracias a las nuevas tecnologías y sobre todo a la informática.
No es exclusivo de los países ricos, sino que también del Tercer Mundo. La diferencia está en que en él no hay industria que sostenga el desarrollo.
La estructura del consumo
La estructura del consumo depende del nivel de renta del que disponga una familia y de la oferta del mercado. En la sociedad de consumo de masas, es el instrumento imprescindible para sostener el sistema económico capitalista. Este incremento de las rentas supone que se dedique un menor porcentaje a la alimentación, el vestido, la vivienda y las necesidades básicas, y que se aumente el gasto en el equipamiento del hogar, tecnológico, el automóvil, el ocio, etc.
La inflación
Teóricamente, el aumento de los precios, que es lo que se entiende por inflación, asegura la inversión y el crecimiento económico, ya que es posible acumular capital más rápidamente. Sin embargo, si la inflación es demasiado acusada los consumidores pierden poder adquisitivo y el mercado entra en recesión.
La inflación sube a causa del aumento de la demanda, lo que provoca un alza de los precios, y supone una disminución de los costes unitarios. La primera víctima de la inflación es el ahorro privado en dinero contante.
El mercado de trabajo y el desempleo
La sociedad de consumo de masas no podría subsistir si no hubiera un amplio sector de la población activa que no produjese artículos.
El mercado de trabajo está compuesto por todas aquellas personas entre 16 y 65 años que quieren trabajar, y por aquellas empresas que necesitan contratar fuerza de trabajo para sus necesidades, que crece con el aumento de las necesidades; sin embargo, tienen una fuerte tendencia a conservar el statu quo.
Siempre hay más oferta que demanda, es lo que el marxismo llama ejército social de reserva, que se mantiene así para conservar las condiciones de contratación bajas.
Se pueden distinguir cuatro tipos de desempleados en función de sus características: estacional, cíclico, estructural y eventual.
En las condiciones de contratación de la fuerza de trabajo han tenido gran importancia los sindicatos.
El caso español
El proceso de industrialización comienza en la segunda mitad del siglo XIX. La guerra civil frena este proceso. La recuperación se inicia en los últimos años 50 y los 60, la época del desarrollismo.
En 1973 la crisis del petróleo fue un duro golpe para España. La tasa de emigración cae espectacularmente, los emigrantes vuelven, los precios agrícolas caen, desciende la inversión industrial y en los servicios, y aumenta la inflación.
El sector industrial
El sector industrial es el que menos empleo produce, salvo en la construcción, por el carácter puntual de la producción.
La necesidad de reconversión desde unos medios de producción obsoletos a otros más modernos, ha implicado que se destruyan muchos puestos de trabajo.
El sector primario
Este es el sector que ha sufrido una reconversión más profunda y durante más tiempo. La reforma arranca en la concentración parcelaria y continuamente se está renovando con nuevos cultivos y técnicas. Este es el sector más dinámico, en este sentido, de la economía española.
La minería y la pesca son sectores que han sufrido una profunda destrucción de puestos de trabajo, sin ir acompañado de una mejora tecnológica.
El sector servicios
En España ofrece grandes oscilaciones estacionales debido al turismo y la hostelería. Continuamente surgen empresas nuevas. En este sector existen todos los tamaños de empresa.
La política de empleo
La política de empleo depende de: las condiciones de contratación de la mano de obra que las empresas impongan al trabajador, y la legislación que haya en cada país. El paro se ha convertido durante los años 80 y 90 en un fenómeno masivo.
El sector empresarial
El sector empresarial en España está muy bien estructurado, aunque en determinados sectores existen desequilibrios importantes.
Las empresas tienden a concentrase geográficamente en busca de economías de aglomeración y de escala. En muchos municipios se ofrece suelo industrial ante el declive económico de la zona.
Las pequeñas empresas suele ser subsidiarias de las grandes, y normalmente dependen de estas para la distribución de sus productos, convirtiéndose casi en asalariados, y sin contrato.
La política monetaria
Los poderes públicos pueden intervenir en tres aspectos: la renta del empleo, la estabilidad de los precios, y el equilibrio de la balanza de pagos.
Cuando la economía crece la política económica suele ser liberalizadora, para permitir a los particulares hacer buenos negocios. Cuando decrece suele ser restrictiva, para evitar las pérdidas particulares y la competencia de los productos foráneos.
España, durante el franquismo, optó por una política económica de dinero pasivo. Durante los años 70 los instrumentos básicos para intervenir en la marcha de la economía son: la retención del coeficiente legal de caja, y la supresión de los créditos especiales. Desde 1973 el objetivo de la política económica trata de lograr una reducción en las tasas de inflación del dinero. Para ello se emiten bonos del tesoro.
La crisis mundial afecta a la economía española desequilibrando la balanza de pagos, a causa del petróleo. Aparecen nuevos instrumentos de intervención económica, hasta hoy. El control monetario, la vigilancia de la cantidad de dinero en circulación, los tipos de interés, el crédito bancario, y la liquidez bancaria. También se controla la tasa de redescuento, el coeficiente de caja, los créditos a corto plazo, y aparecen los pagarés del tesoro. Estos instrumentos de control de la actividad económica se encuentran con dos obstáculos básicos: la balanza de pagos y el aumento del déficit público. Son políticas antiinflacionistas.
La política monetaria actual viene determinada por la creación de una moneda común, el euro. Para ello es necesario el control de la economía y la estabilidad monetaria, lo que supone: una convergencia en las tasas de inflación, la reducción del déficit público y la estabilidad del tipo de cambio.
La política económica internacional
Internacionalmente también hay instituciones que controlan la evolución de la economía e imponen una determinada política a los países que piden préstamos: los más débiles. Son el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio).
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