Tema 4
Clima y zonas bioclimáticas. El tiempo y el clima como condicionantes de las actividades humanas

Última revisión junio del 2008.
Ver un resumen.

Utilidad y definición de tiempo y clima *
La atmósfera *
Circulación general de la atmósfera *
Distribución climática zonal *

Clima ecuatorial lluvioso (Ecuatorial) *
Clima monzónico y de los vientos alisios en el litoral (Monzónico) *
Clima tropical seco y húmedo (Tropical) *
Clima tropical seco (Desértico) *
Clima subtropical seco (Desértico) *
Clima subtropical húmedo (Chino) *
Clima mediterráneo *
Clima marítimo de la costa oeste (Oceánico o Atlántico) *
Clima seco de las latitudes medias (Continental) *
Clima continental húmedo (Continental) *
Clima de los bosques boreales (Boreal) *
Clima de tundra *
Clima del casquete polar (Polar) *
Los climas de montaña *
El clima como condicionante de la actividad humana *
Bibliografía *

Tema

Utilidad y definición de tiempo y clima

     El estudio del clima y del tiempo ha sido un asunto que ha ocupado a la Geografía desde sus comienzos. De las condiciones atmosféricas dependen muchas actividades humanas, desde la agricultura hasta un simple paseo por el campo. Por eso se ha hecho un esfuerzo ingente por predecir el tiempo tanto a corto como a medio plazo.

     Lo primero que debemos aclarar son los conceptos de tiempo y clima, que hacen referencia a escalas temporales diferentes. El tiempo se define como el estado de la atmósfera en un determinado momento. Se toma en cuenta la humedad (absoluta y relativa), la temperatura y la presión, en un determinado lugar y momento. Como cada uno de los instantes son más o menos prolongados en el tiempo, y en extensión, se le denomina tipo de tiempo. Estos tipos de tiempo atmosférico cambian con el paso de las horas y los días; pero tienden a repetirse tipos de tiempo atmosférico similares en ciclos anuales y en las mismas fechas aproximadamente. A esa repetición anual de tipos de tiempo es a lo que llamamos clima. El clima es, pues, la sucesión de tipos de tiempo que tienden a repetirse con regularidad en ciclos anuales.

     El clima tiende a ser regular en períodos de tiempo muy largos, incluso geológicos, lo que permite el desarrollo de una determinada vegetación y un suelo perfectamente equilibrado, suelos climáticos. Pero, en períodos de tiempo geológicos, el clima también cambia de forma natural, los tipos de tiempo se modifican y se pasa de un clima otro en la misma zona.

La atmósfera

     La atmósfera es el lugar en el que tienen lugar todos los cambios del tiempo, y por lo tanto del clima. Concretamente es en la troposfera donde se dan todos los meteoros y los tipos de tiempo que definen el clima.

     En la troposfera es donde se encuentran la mayor parte de los gases y el vapor de agua de la atmósfera, y su turbulencia afecta directamente a la corteza terrestre modelando su relieve. Por encima de la troposfera se sitúan: la estratosfera, la mesosfera y la termosfera; con gases cada vez más enrarecidos, y con las respectivas tropopausa, estratopausa y mesopausa. No sabemos casi nada del papel que tienen en la definición del clima terrestre. Lo más estudiado es el estrato o «capa de ozono» en la estratosfera, de la cual sabemos poco más que se sitúa a unos 50 km de altitud y que es la encargada de absorber la mayor parte de las radiaciones ultravioletas que llegan a la Tierra, por lo que se constituye en una importante reserva de calor. Esta capa emite calor, y la influencia de ese calor define la ruptura del gradiente térmico vertical de la tropopausa y la estratopausa. Muy probablemente la potencia del estrato tenga que ver con la temperatura media de la Tierra, ya que cuanto más grueso sea más calor absorberá.

     En la troposfera es donde tienen lugar los cambios de tipo de tiempo que nos interesan, y más nos afectan. Se compone fundamentalmente de nitrógeno 78%, oxígeno 21% y argón 1%, así como de CO2 y otros gases menores, todos ellos en proporciones más o menos estables. También contiene vapor de agua, agua, polvo y núcleos higroscópicos en suspensión, pero su proporción en la atmósfera es variable según los lugares. La concentración de vapor de agua y agua en suspensión depende de la existencia de un área de evaporación o una temperatura reducida.

     La temperatura en la troposfera, de manera general, tiene un gradiente adiabático térmico vertical negativo, de 1 ºC para las masas de aire no saturadas y de 0,5 ºC para las masas de aire saturadas, por cada 100 metros de altitud. No obstante en condiciones particulares, como la inversión térmica, esto puede variar, y el gradiente negativo convertirse en positivo. El que una masa de aire esté o no saturada, sea húmeda o seca, o tenga o no la misma temperatura que otra contigua supone que pueda ascender, estabilizarse o descender; es decir, que la atmósfera esté estable, cuando la masa de aire desciende, o esté estática, o que esté inestable, cuando asciende: en cuyo caso puede llover.

     La humedad de una masa de aire no depende de la cantidad de agua por metro cúbico que contenga, eso es la humedad absoluta y obedece a la evaporación, sino de la capacidad del aire para absorber agua. Esta capacidad depende de la temperatura del aire, puesto que esta absorción de agua necesita energía calorífica. A esta capacidad se la llama humedad relativa y se mide en tantos por ciento. Para una misma humedad absoluta, la humedad relativa aumenta cuando desciende la temperatura. Para el clima lo más interesante es la humedad relativa ya que una masa de aire saturada, o cercana a la saturación, es una masa de aire húmeda y las plantas pueden aprovechar su agua; mientras que de una masa de aire seca no; aunque tenga mayor humedad absoluta.

     Además, la atmósfera pesa, a una media de 1013 milibares (o hectopascales) al nivel del mar, aproximadamente una tonelada por centímetro cuadrado. Pero cuando el aire está frío desciende, haciendo aumentar la presión y provocando estabilidad, y cuando está caliente asciende, haciendo bajar la presión y provocando inestabilidad. Sin embargo, también es cierto que el aire frío y el cálido tienden a no mezclarse, debido a la diferencia de densidad, y cuando se encuentran en superficie el aire frío empuja hacia arriba al aire caliente provocando un descenso de la presión e inestabilidad, por causas dinámicas. Esta zona de contacto es la que se conoce como frente. Cuando el aire frío y el cálido se encuentran en altura descienden en convergencia dinámica, haciendo aumentar la presión y provocando estabilidad, y el consiguiente aumento de la temperatura.

     Vemos que la presión del aire no es uniforme, sin embargo tiende a serlo. Las disparidadesde presión generan desplazamientos de las masas de aire en forma de vientos, tanto más fuertes cuanto mayores sean las diferencias de presión contiguas. La dirección de los vientos es siempre de las altas a las bajas presiones, y en general de oeste a este en las latitudes medias, y de este a oeste en las latitudes bajas, debido a la rotación de la Tierra.

     Otro de los elementos que influyen en el clima es la distribución de la energía calorífica que llega del Sol. La Tierra obtiene la energía suplementaria que necesita de su proximidad al Sol. Del Sol nos llegan radiaciones en forma de calor, pero esas radiaciones no se distribuyen uniformemente por toda la Tierra. Esto ocurre porque los rayos solares llegan paralelos a la Tierra, pero al ser esférica la cantidad de superficie que deben calentar es menor en el ecuador que en los polos. La cantidad de energía por unidad de superficie disminuye con el aumento de la latitud. Esta variación es decisiva en la distribución de las temperaturas en la Tierra, las latitudes bajas son cálidas y las altas frías. Pero, además de la cantidad de energía por unidad de superficie, debemos tener en cuenta el albedo o porcentaje de energía reflejada, la limpieza de la atmósfera, y la advección de masas de aire alóctonas, que compensan las diferencias, dulcificando el clima de todo el globo. También debemos tener en cuenta que la distribución de energía no es constante a lo largo del año, sino que sufre una variación estacional por el hecho de que el plano del ecuador, está inclinado 23º 27’ sobre el plano de la eclíptica, y el eje de rotación de la Tierra 66º 33’; latitudes que corresponden respectivamente a los trópicos y los círculos polares. El movimiento de traslación de la Tierra hace que el ángulo de mayor incidencia de los rayos solares se desplace entre el trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio, lo que da lugar a las estaciones y a los ciclos anuales de tipos de tiempo.

     En la distribución de las temperaturas, y sobre todo en su contraste, tiene mucho que ver la distribución de las masas de agua y las tierras. La diferencia de calor específico permite que en las regiones cercanas a grandes masas de agua las temperaturas sean más constantes. El agua absorbe calor, y lo desprende, más despacio que la tierra, por lo que puede calentar o enfriar el ambiente. Además, en las regiones cercanas a masas de agua oceánicas las temperaturas pueden estar modificadas por la existencia de corrientes marinas, bien cálidas, bien frías.

     El relieve es un factor decisivo en el clima de muchas regiones. La altitud refresca la temperatura y enfría las masas de aire. La cercanía a grandes masas de agua hace aumentar la humedad absoluta de las masas de aire, las cadenas montañosas y las costas rectifican el régimen de vientos, los grandes relieves generan el efecto barrera y el efecto foehn. Incluso la continentalidad es uno de los factores de clasificación de los climas.

Circulación general de la atmósfera

     Existe en la Tierra una circulación general de la atmósfera de carácter zonal en la que entran en juego: las masas de aire, la temperatura, la humedad y la rotación y traslación de la Tierra. Estas variables, junto con la posición con respecto al continente, son las que definen los climas zonales más importantes del globo.

     De manera general, el aire frío de los polos desciende y al llegar a la superficie terrestre se expande hacia las latitudes bajas provocando un viento de componente noreste debido a la fuerza desviatoria de Coriolis. Por su parte el aire ecuatorial asciende por calentamiento hasta el límite de la tropopausa donde se expande hacia las latitudes altas. El enfriamiento que supone el ascenso del aire ecuatorial y la fuerza de Coriolis, junto con el aire frío de componente noroeste que se encuentra en altura, provoca un descenso dinámico del aire, en una latitud aproximada de unos 30º. Este descenso provoca el calentamiento adiabático del aire, y su estabilidad, generando los grandes anticiclones subtropicales. Al llegar a la superficie terrestre estas masas de aire se expanden provocando: hacia las latitudes bajas vientos de componente este llamados alisios. Estos vientos, de ambos hemisferios, se encuentran en el ecuador, en la zona de convergencia intertropical y alimentan dinámicamente el ascenso del aire ecuatorial. El aire descendente de los anticiclones subtropicales se dirige también hacia las latitudes altas, pero esta vez con componente oeste. El aire cálido de componente oeste se encuentra en superficie con el aire frío, polar, que desciende. Este aire, al ser más denso y pesado, ataca por debajo a las masas de aire cálido y les obliga a subir, ascendiendo de forma dinámica y provocando bajas presiones. La zona de contacto se llama frente polar y se sitúa entre los 50º y los 60º de latitud (con variaciones estacionales). Estas masas de aire ascendente al llegar a la tropopausa se expanden. Los vientos que van hacia las latitudes altas alimentan dinámicamente el descenso de aire polar; y al ser cálidos favorecen el intercambio térmico. Los vientos que van hacia las latitudes bajas son los que se encuentran con los que vienen del ecuador en altura y alimentan el descenso dinámico del aire de los anticiclones subtropicales. Además, las grandes diferencias de temperatura y la fuerza de Coriolis, que en altura actúa con mayor eficacia, provocan un fuerte viento de componente oeste conocido como corriente en chorro. Son precisamente las trayectorias marcadas por la corriente en chorro las que definen en superficie las trayectorias de las borrascas. Las latitudes reseñadas varían un poco con el balanceo anual que marcan las estaciones.

     Podemos definir, pues, para el conjunto del planeta, una serie de altas y bajas presiones a las que llamaremos centros de acción ya que son responsables de los tipos de tiempo que actúan en un determinado clima zonal. Estos centros de acción son: las bajas presiones ecuatoriales, las altas presiones subtropicales que por su estabilidad tienen nombre: como los anticiclones de la Azores, Hawai, Índico, del Pacífico Sur o del Atlántico Sur; las bajas presiones polares del frente polar; y las altas presiones polares, que también tienen nombre, como los anticiclones ártico, antártico, canadiense o siberiano.

     Estos centros de acción no son estáticos y se desplazan de norte a sur en verano y en invierno, con el desplazamiento aparente del Sol, modificando su extensión y latitud, hasta llegar a desaparecer; como en el caso de los anticiclones térmicos, o incluso llegar a aparecer otros más pequeños y secundarios. Los centros de acción de las bajas presiones no suelen tener nombre, por su carácter temporal, salvo los huracanes o las regiones en las que aparecen borrascas de forma permanente, como la borrasca de Islandia.

     Existen, además, otros centros de acción secundarios que afectan a lugares concretos y en determinadas estaciones, y que provocan tipos de tiempo específicos, como las borrascas la del mar de Liguria o la de Sonora. A España, por ejemplo, la afectan las bajas presiones saharianas en verano, que provocan calima de calor, o la depresión del mar de Liguria en otoño, que alimenta las lluvias torrenciales y las gotas frías, o los anticiclones térmicos que aparecen en el centro de la península en invierno y generan tiempo estable, seco, soleado y frío.

     Los centros de acción son las regiones manantiales de las masas de aire. Distinguiremos entre:
 

Masa de aire
Origen
Nombre
Características
Temperatura media
Humedad absoluta
Ártica
Indistinto
A
muy fría y seca
-46 ºC
0,1 g/m3
Polar
Continental
PC
fría y seca
-11 ºC
1,4 g/m3
Polar
Marítimo
PM
fría y húmeda
4 ºC
4 g/m3
Tropical
Continental
TC
cálida y seca
24 ºC
11 g/m3
Tropical
Marítimo
TM
cálida y húmeda
24 ºC
17 g/m3
Ecuatorial
Indistinto
E
cálida y húmeda
28 ºC
19 g/m3
Cuadro 1

Distribución climática zonal

     Clasificaciones climáticas se han hecho muchas, atendiendo generalmente a los aspectos puramente meteorológicos. La clasificación tradicional en climas cálidos, lluviosos y secos; templados, oceánico, mediterráneo y chino; y fríos, polar y subpolar; atendía, más que nada, a la concepción del clima como el estado medio de la atmósfera, sin tener demasiado en cuenta su dinámica. Vladímir Koeppen propone una clasificación climática en la que se tiene en cuenta tanto las variaciones de temperatura y humedad como las medias de los meses más cálidos o fríos, y lo más importante, hace hincapié en las consecuencias bioclimáticas. Pero, tampoco tiene en cuenta el funcionamiento del clima y la sucesión de tipos de tiempo. Además, en su clasificación utiliza letras para denominar a los climas, lo que la hace muy engorrosa ya que hay que aprender un código nuevo. En realidad, la suya es una clasificación, muy elaborada, según el concepto tradicional de clima.

     Hoy en día se hace necesario otro tipo de noción del clima, una concepción que tenga en cuenta: la sucesión de tipos de tiempo sobre un territorio, los centros de acción que actúan y las masas de aire que provocan esos tipos de tiempo. A esta idea responde la clasificación climática de Arthur Strahler. Sin embargo, Strahler no tiene suficientemente en cuenta las consecuencias bioclimáticas. No obstante, esta es una clasificación mucho más descriptiva, ya que denomina a los climas con un lenguaje comprensible. La clasificación de Strahler tiene la ventaja de que se puede cruzar con la clasificación de las grandes biocenosis terrestres que hacen Lacoste y Salanon, con lo que podemos tener clasificación climática y biogeográfica juntas. Así pues, esta será la clasificación que utilicemos.

Clima ecuatorial lluvioso (Ecuatorial)

     Este es el clima que encontramos en la zona de convergencia intertropical (ZCIT), en torno a los 10º de latitud alrededor del ecuador. Está dominado por las masas de aire ecuatorial cálidas y húmedas, pero también encontramos masas de aire tropical marítimo. Es un clima lluvioso todo el año, las lluvias suelen ser fuertes y de carácter convectivo. Se superan los 2500 mm al año. Puede haber algún período más seco, debido al desplazamiento de la ZCIT. A lo largo del año encontramos una notable uniformidad térmica, en torno a los 27 ºC.

     Las zonas representativas son: la cuenca del Amazonas y del Congo, y las Indias Orientales, desde Sumatra hasta Nueva Guinea.

     Esta es la región del bosque de pluviisilva tropical, con especies ombrófilas y semiombrófilas que necesitan condiciones óptimas de humedad. Son especies perennifolias, aunque en períodos de sequía pueden perder la hoja. La característica más llamativa del bosque ombrófilo es la exuberancia de la vegetación, con todo tipo de especies en todos los pisos. Los fenómenos de sociabilidad de la biocenosis están representados en todas sus formas. El aparato radical de las plantas no está muy desarrollado, e incluso puede ser aéreo, ya que la humedad del aire es suficiente. Las especies más representativas son: bombacáceas como el baobab, leguminosas, cacao, caoba, bosé, hevea, bambúes, manglar, etc. El cortejo florístico es muy amplio y abundante.

     Los suelos típicos son ferralíticos y pueden encontrarse hasta encostrados, muy lixiviados y ácidos. En las zonas más húmedas aparecen suelos gley.

     La fauna es muy variada y ocupa todos los pisos de la biocenosis: monos, ardillas, perezosos, serpientes, marsupiales, lagartos, panteras, y todo tipo de insectos gusanos y aves.

Clima monzónico y de los vientos alisios en el litoral (Monzónico)

     Este es un clima que se encuentra entre los 5º y los 25º de latitud. Está dominado por las masas de aire tropical marítimo, cálida y húmeda que proceden de los bordes occidentales de los anticiclones subtropicales. Tiene una estación seca muy marcada y un máximo pluviométrico que se alcanza cuando está cerca la ZCIT. Tiende a darse en el este de los continentes y se potencia cuando hay un obstáculo orográfico que obliga a elevarse a las masas de aire. Es un clima muy lluvioso, en torno a los 2500 mm, y con muy poca oscilación térmica, entre 25 y 27 ºC.

     Las zonas más representativas de este tipo de clima son: el Asia suroriental, América central y el Caribe y Madagascar.

     La vegetación es exuberante. El estrato arbóreo es denso, con especies termófilas y bosque semiombrófilo y de pluviisilva, con características similares al bosque ecuatorial; aunque sufre períodos de sequía mayores, por lo que es algo más claro y tiene mayor número de gramíneas. Si la acción humana aclara en exceso el bosque puede darse la sabana. La fauna es muy similar a la del bosque ecuatorial.

     Los suelos son también ferralíticos con fenómenos de encostramiento, y en ciertas regiones gley, muy lixiviados.

Clima tropical seco y húmedo (Tropical)

     Este clima se encuentra entre los 5º y los 20º de latitud (10º y 30º en Asia). Los centros de acción son: la ZCIT y las altas presiones subtropicales. Las masas de aire que le afectan son ecuatoriales, y tropicales marítimo y continental. Se caracteriza por tener dos estaciones muy marcadas: una seca y otra húmeda. La estación seca se da cuando el sol está bajo en el horizonte a mediodía y la húmeda cuando está alto. Las lluvias dependen de la posición de la ZCIT.

     Las zonas representativas de estos climas son: India, Indochina, el oeste de África, Suramérica en las regiones periféricas del Amazonas y Australia.

     La biocenosis de este país es muy rica y variada. Son las tierras típicas de la sabana, si bien hay que decir que el origen de la sabana es incierto. Dominan aquí las gramíneas, entre las que se encuentran árboles aislados. También encontramos formaciones de estepa con plantas espinosas que pueden llegar a formar matorral. Se trata de una vegetación xerófila y de acacias, balanites, azufaifos, y diversas suculentas, como el cacto. La evapotranspiración es muy intensa y las plantas tienen que protegerse. El carácter tropófilo de la vegetación está muy marcado.

     Este es el dominio de los grandes herbívoros y carnívoros como el elefante, el león, la cebra, rinocerontes, panteras, leopardos, búfalos, etc., y aves como el avestruz, el ñandú, la avutarda, etc., además de insectos: como la langosta, y roedores. La estación seca provoca grandes fenómenos migratorios.

     Los suelos suelen estar muy evolucionados, y a menudo son ferruginosos pudiendo, llegar a ser encostrados con distintos grados de lixiviación (que dependen del período de lluvias). Las épocas de sequía favorecen la evapotranspiración, salando los suelos.

Clima tropical seco (Desértico)

     Este clima se encuentra entre los 15º y los 25º de latitud. Ocupan las regiones manantiales de las masas de aire tropical continental, es decir, las células de las altas presiones. Las masas de aire son estables y secas; y la insolación muy fuerte. El ciclo de temperaturas depende de la posición relativa del sol. En él se encuentran las regiones áridas e hiperáridas, aunque en zonas de transición encontramos algunos meses en los que llueve. La amplitud térmica diaria es muy contrastada; pero la anual no. Suelen darse fuertes vientos que dificultan la colonización vegetal.

     Las zonas representativas son el Sáhara, Arabia, el desierto australiano y pequeñas regiones de Sudáfrica, Suramérica y México.

     La flora y la fauna se caracterizan por la pobreza taxonómica. Dominan las especies altamente xerófilas y las espinosas, con un amplio aparato radical, y las suculentas. Debido a la salinidad de los suelos y del agua, también aparecen halófilas. Se pueden encontrar gramíneas y leguminosas como la retama; suculentas como el cactus; y arbustos como la agave, la yuca o la sosa; y en los oasis palmeras y hasta sauces y álamos.

     La fauna debe adaptarse al calor y a la pérdida de agua; y también a la falta de alimento. Dominan los animales de actividad nocturna y crepuscular; y los más adaptados al calor y a la falta de recursos como el camello, los roedores y aves nocturnas y crepusculares, y también carnívoros como el coyote o el chacal.

     Los suelos son esqueléticos, casi inexistentes, y en las mejores zonas hay suelos rojos ferruginosos con caparazón y altamente salinos.

Clima subtropical seco (Desértico)

     Este clima se da entre los 25º y los 35º de latitud. En realidad no es otra cosa que una extensión hacia el norte del clima tropical seco, pero la precipitación es mayor y la amplitud térmica anual también. Está dominado por las masas de aire tropical continental, pero en las épocas en las que la posición relativa del sol es más baja pueden llegar masas de aire polar continental o marítimo.

     Las zonas típicas de este clima son: los desiertos del sur de Estados Unidos, el norte de África, el Próximo Oriente, las regiones meridionales de Australia y Sudáfrica, y la Pampa y Patagonia argentinas.

     La flora y la fauna es algo más variada ya que es una región de transición, por lo que encontramos las espinosas y suculentas del clima tropical seco y las xerófilas del clima mediterráneo. Predominan las palmeras.

     La fauna debe adaptarse al calor y a la pérdida de agua. Dominan los animales de actividad nocturna y crepuscular, y los adaptados al calor como el camello, los roedores y aves nocturnas y crepusculares, y también carnívoros como el coyote o el chacal. El ámbito biocenótico es el mismo.

     Los suelos son más evolucionados pero no dejan de ser rojos y ferruginosos, aunque el grado de salinidad es menor.

Clima subtropical húmedo (Chino)

     Este clima se encuentra entre los 20º y los 35º de latitud, y se da en las fachadas orientales de los continentes. Está dominado por las masas de aire tropical marítimo, cálidas y húmedas que surgen en el sector occidental de los anticiclones subtropicales, pero también llegan masas de aire polar continental, frío y seco, con las variaciones del frente polar. En realidad es una extensión hacia el norte del clima monzónico y de los vientos alisios en el litoral, pero con advección de aire polar. El carácter marino de las masas de aire tropicales provoca abundantes lluvias en verano, la mayoría de ellas de tipo convectivo. Son frecuentes los huracanes, en otoño.

     Las zonas representativas de este clima son: el sudeste de Estados Unidos, el sur de China, Formosa y el Japón, Uruguay y las zonas próximas de Brasil y Argentina, y la costa oriental de Australia.

     En esta región se da el bosque caducifolio de robles, carpes, castaños, etc., y vegetación perennifolia de origen tropical como las laurifolias, magnolias, cerezos, té y demás. En América del Norte encontramos inviernos más rigurosos que permiten la existencia de hayas y coníferas. El cortejo florístico es muy rico y abundante. Esta es una región muy poblada desde tiempos muy antiguos y la biocenosis está intensamente modificada. En los países nuevos, al ser naciones desarrolladas, también han modificado intensamente su biocenosis para dedicarla a la agricultura.

     La fauna es abundante en: roedores, batracios, topos, jabalíes, ciervos, tejones, zorros, linces, lobos, osos, etc.

     Los suelos están muy evolucionados y son del tipo pardo y podsol. Hay zonas pantanosas con suelos gley y formaciones de turba.

Clima mediterráneo

     El clima mediterráneo se da entre los 30º y los 45º de latitud y en el oeste de los continentes. Se caracteriza por tener inviernos relativamente húmedos y veranos secos, resultado de las variaciones del frente polar y las altas presiones subtropicales. Estos son los centros de acción principales que dominan el clima. Las masas de aire que encontramos son de tipo tropical marítimo o continental y polar marítimo. Las masas de aire polar marítimo dominan en otoño e invierno y también en primavera. Son responsables de la mayor parte de las precipitaciones en este clima. Las estaciones más lluviosas son las intermedias, otoño y primavera. Especialmente en otoño, se pueden dar lluvias torrenciales provocadas por la acumulación de calor (en las masas de agua durante el verano) y la llegada de gotas frías polares. En invierno pueden aparecer, localmente, anticiclones térmicos. Las temperaturas son suaves durante todo el año, con poca amplitud térmica anual (unos 15 ºC), sin embargo las condiciones topográficas pueden variar estos parámetros y encontrarnos con un clima más seco y frío; de inviernos secos y fríos y veranos frescos, aunque siempre dentro de las condiciones generales. Lo más significativo del clima son los tres o cinco meses de aridez en el verano; cuando está bajo el dominio del anticiclón subtropical.

     Las zonas representativas de este clima son: el entorno del Mediterráneo, California central y meridional, Australia suroccidental, la costa chilena en el entorno de Santiago y la región de Ciudad del Cabo.

     La vegetación es xerófila, para hacer frente a los largos meses de sequía. Domina el bosque de encinas, con un sotobosque leñoso, espinoso y aromático, donde encontramos especies como el lentisco, la sabina, el madroño, el romero, el tomillo, etc. En las zonas más húmedas aparece el roble como especie dominante. Este es un espacio muy humanizado, desde tiempos muy remotos, y el bosque suele estar degradado en formaciones de: garriga o maquia y carrascal (dependiendo de lo degradado que esté), en las que las especies subseriales aparecen como principales. El bosque puede estar clareado por decisión humana en la típica formación de dehesa. En la transición con otras biocenosis pueden aparecer especies frondosas como matorral, junto con las xerófilas, en un bosque mixto. Es muy importante el bosque galería, en el que aparecen especies frondosas como el álamo, el chopo o el olmo, que encontramos en los márgenes de los ríos, lagos y lagunas.

     La fauna está dominada por herbívoros de pequeño tamaño como el ciervo, la gacela, el jabalí y pequeños carnívoros, como el lince, el gato montés o el lobo. Además, encontramos roedores como la ardilla, el ratón, etc., y una amplia gama de aves, generalmente migratorias, como las cigüeñas, los gorriones, los jilgueros o el águila.

     El suelo varía entre el suelo pardo mediterráneo y el suelo rojo mediterráneo. Frecuentemente se desarrolla sobre terra rossa relicta.

Clima marítimo de la costa oeste (Oceánico o Atlántico)

     Este clima se da entre los 35º y los 60º de latitud, en las costas occidentales de los continentes. Está dominado por el frente polar y las altas presiones subtropicales. Las masas de aire que dominan son de tipo polar marítimo, que trae el frente polar, frías y húmedas. La acción del anticiclón subtropical se reduce a algunos días en verano, que es la estación con menos lluvias. El resto del año las precipitaciones son abundantes, aunque se alcanza el máximo pluviométrico en invierno. Las temperaturas son frescas pero suaves, y la amplitud térmica reducida.

     Son zonas representativas de este clima: Europa, la costa oeste norteamericana, Nueva Zelanda y el Chile medio.

     La vegetación característica de este clima es el bosque caducifolio con especies leñosas; que tiene un ritmo cíclico de cuatro estaciones muy marcado, y perfectamente diferenciado. Son especies que necesitan humedad y luz como el haya y el roble. La vegetación subserial es abundante, con especies como el avellano, los rosales, el tejo, el acebo, los musgos, los helechos o diferentes tipos de gramíneas. Es una zona muy humanizada y en su degradación encontramos: el bosque claro, la estepa de matorral y la pradera alpina.

     La fauna es abundante y variada, con numerosos herbívoros de pequeño tamaño como el ciervo, los jabalíes, cabras, etc.; pequeños carnívoros como el lobo, el lince o el zorro; y una avifauna migratoria muy variada: patos, cigüeñas, águilas, etc. El oso es el animal emblemático.

     Los suelos típicos son pardos, muy desarrollados, aunque en las pendientes puede haber suelos menos desarrollados de tipo ránker o rendzina.

Clima seco de las latitudes medias (Continental)

     Este clima se desarrolla entre los 35º y los 55º de latitud, en el interior de las grandes masas continentales, alejado de la influencia de las masas de aire polar marítimo. También está afectado por las oscilaciones del frente polar pero las masas de aire que domina, casi en exclusiva, son del tipo polar continental, frías y secas. En invierno queda bajo el dominio de un potente anticiclón térmico, origen de masas de aire polar continental, que también actúa en verano. Las lluvias son esporádicas y se deben a la advección de aire polar marítimo ocasional, que puede tener lugar en verano. El verano es la época más lluviosa. Sin embargo, este clima es seco. Los inviernos son fríos y rigurosos, y los veranos pueden ser calurosos. La amplitud térmica anual es muy acusada, y puede serlo también la diaria.

     Las zonas representativas de este clima son casi exclusivamente del hemisferio norte: las zonas centrales de Norteamérica y Eurasia.

     La vegetación típica de este país es esteparia, con dominio de las gramíneas y sin apenas árboles. Sólo en zonas de transición, y en microclimas debidos a la topografía, puede aparecer matorral de frondosas y xerófilas.

     La fauna característica es la de los grandes herbívoros de las latitudes medias: como el bisonte, los antílopes, los caballos, etc.; también hay pequeños carnívoros como el lobo, el zorro o el lince. Las aves son migratorias. Proliferan los insectos como la langosta, escarabajos, roedores, topos, lombrices y demás fauna excavadora.

     Los suelos están poco desarrollados. El suelo típico es el chernozem y las tierras negras poco evolucionadas. El aporte de materia orgánica es muy alto, aunque sólo sea de gramíneas.

Clima continental húmedo (Continental)

     Este clima se encuentra entre los 30º y los 35º de latitud tanto en el este como en el oeste de los continentes, aunque apenas se encuentra en el hemisferio sur. En realidad es la transición entre el clima marítimo de la costa oeste (o el clima subtropical húmedo), y el clima seco de las latitudes medias. Se encuentra en la zona de actividad del frente polar por lo que le afectan las masas de aire polar continental y ártico, pero también tropical marítimo, que son las responsables de la mayor parte de las lluvias, por el efecto monzónico. En Europa estas masas de aire son del tipo polar marítimo. Las precipitaciones son copiosas, y las temperaturas frías y contrastadas. Puede tener veranos cálidos y lluviosos e inviernos fríos y relativamente secos. Esta tremenda variación térmica se debe a la advección de masas de aire tropical y ártico.

     Las zonas representativas de este clima son el este de Estados Unidos y sur de Canadá, el este de China, Corea y Japón y Europa central y oriental.

     La vegetación es el bosque mixto de frondosas y coníferas: haya, roble, pino, abedul, etc. El cortejo florístico es reducido. En él dominan las gramíneas, los helechos y los musgos.

     La fauna es variada, y no se diferencia gran cosa de la del bosque caducifolio: ciervo, jabalí, cabra, etc.; pequeños carnívoros como el lobo, el lince o el zorro; y una avifauna migratoria muy variada: patos, cigüeñas, águilas, etc. Y el oso pardo.

     Los suelos son pardos y negros muy evolucionados, ya que hay importantes aportes de materia orgánica.

Clima de los bosques boreales (Boreal)

     Este clima se encuentra entre los 50º y los 70º de latitud, sobre todo de latitud norte ya que en el hemisferio sur apenas lo encontramos en algunas islas. Ocupa las regiones manantiales de las masas de aire polar continental que alimentan el frente polar. Los inviernos son largos y rigurosos, y los veranos cortos y fríos. En invierno llegan masas de aire ártico y en verano polar marítimo. El verano es la estación más lluviosa. Pero en general las lluvias son pocas y casi siempre en forma de nieve.

     Las regiones más típicas de este clima son: Eurasia desde el norte de Europa hasta el Pacífico, por Siberia, y Norteamérica desde Alaska hasta Groenlandia.

     Este es el país de la taiga y del bosque boreal de coníferas con un cortejo florístico reducido a helechos y musgos.

     La fauna ha de adaptarse al medio hibernando o emigrando. Predominan los herbívoros como el reno, el ciervo, el alce, etc.; y carnívoros como el zorro, el lobo, el lince, la comadreja, etc. También encontramos roedores como el conejo o la liebre; y el oso pardo.

     El suelo es pobre a causa de la masiva presencia de perennifolias, y está, frecuentemente, helado, es de tipo podsol o permafrost, y en sitios húmedos de turba.

Clima de tundra

     Este clima se desarrolla entre los 60º y los 75º de latitud. Ocupa las franjas costeras ártica y antártica, y está dominado por las masas de aire polar continental y marítimo y ártico. Se dan frecuentes tormentas ciclónicas. Los inviernos son largos y rigurosos. No hay un verdadero verano, aunque sí una estación, muy corta, algo más suave. Las precipitaciones son siempre en forma de nieve.

     Los países representativos de este clima son: la vertiente ártica de Norteamérica y Siberia, la costa de Groenlandia y la costa antártica.

     La vegetación típica es la tundra, con especies herbáceas, fanerógamas de porte herbáceo, musgos, líquenes y algunos arbustos en las zonas más protegidas.

     La fauna es pobre y se reduce a animales peludos como el oso blanco o el buey almizclero, o con capas adiposas como la foca o el pingüino, que se alimentan fundamentalmente de especies marinas, además de una importante avifauna migratoria.

     El suelo está permanentemente helado (permafrost), lo que impide el desarrollo radical.

Clima del casquete polar (Polar)

     Este clima se desarrolla entre los 65º y los 90º de latitud. Son las regiones manantiales del aire ártico y antártico. Se sitúa en los inlandsis y tiene temperaturas muy bajas durante todo el año, siempre por debajo de 0 ºC lo que provoca un descenso del aire por causas térmicas y una fuerte inversión térmica. Se dan fuertes ventiscas superficiales. Las precipitaciones son escasas pero siempre en forma de nieve, que no se derrite.

     Las regiones típicas de este clima son los casquetes polares ártico y antártico y el inlandsis de Groenlandia.

     La biocenosis es virtualmente imposible, no hay ni suelo, ni vegetación, ni fauna, salvo bacteriológica.

Los climas de montaña

     Las montañas tienden a tener condiciones climáticas diferentes del clima zonal donde se encuentran, debido a un descenso de la temperatura con la altura. El gradiente térmico negativo de 0,5-1 ºC cada 100 m supone un aumento de la humedad relativa del aire y la presencia de lluvias orográficas abundantes en la vertiente de barlovento; y menores en la vertiente de sotavento. La orientación con respecto a los vientos dominantes y el sol es de transcendencia vital. También reciben una mayor insolación y un régimen de vientos específico, creando un topoclima diferenciado. Sin embargo las masas de aire y los frentes que le afectan son los mismos que en el clima zonal.

     El efecto que estas diferencias de temperatura y humedad tiene en la distribución altitudinal de la vegetación es trascendental. En la cliserie se suelen diferenciar cuatro pisos: basal, montano, subalpino y alpino, situados a diferentes alturas y con diferentes espesores según las distintas montañas y orientaciones.

     En una montaña mediterránea, por ejemplo, podemos encontrar en la cliserie: bosque mediterráneo, en el piso basal; robledal, en el piso montano; bosque de frondosas en el piso subalpino; y coníferas y pradera alpina en el piso alpino. Este hecho hizo creer a muchos geógrafos y naturalistas que el clima observable en altura, en una montaña cualquiera, era reflejo local de la variedad climática latitudinal. Sin embargo, esto no es cierto. Hay que tener en cuenta que los procesos morfogenéticos de unos pisos interfieren en los otros, sobre todo en los inferiores, pudiendo borrar las huellas de esta gradación. Lo que sí parece observarse es que el descenso de temperatura y el aumento de la humedad con la altura, provoca una cliserie en la que están representadas progresivamente las especies menos termófilas y con mayores exigencias de agua que permite la biocenosis zonal en la que se encuentra enclavada la montaña. Pero también las especies adaptadas a los peores suelos, ya que la pendiente genera fenómenos de migración de los coloides, empobreciendo los suelos en altura.

     Las montañas que se encuentran en climas de transición, o entre dos biocenosis, presentan en su cliserie especies de ambas biocenosis, y generalmente se reparten los suelos orientados a solana y umbría. Es el caso típico de la montaña mediterránea.

     También es cierto que las variaciones climáticas del pasado conllevaron una distribución de la biocenosis diferente, y han podido quedar, de manera residual, en los lugares montañosos más favorables, enclaves de una biocenosis en otra. Estos enclaves se mantienen de forma precaria alimentándose a sí mismos, y una ligera degradación del entorno puede hacerlos desaparecer sin posibilidad de recuperación.

El clima como condicionante de la actividad humana

     El clima es un elemento esencial que define las condiciones ecológicas de los países geográficos donde vive y desarrollan sus actividades las sociedades humanas, por lo que también condiciona las actividades de estas.

     De él depende, por un lado, la agricultura, puesto que según sean las condiciones ecológicas permite un determinado tipo de cultivos adaptados a las temperaturas, la humedad, las horas de sol, y las variaciones estacionales. Condiciona la industria, más en el pasado que en la actualidad, ya que necesitaban energías renovables. Pero también hoy en día, por el alto consumo de agua y el hecho obvio de que se transforman materias primas de origen natural. Cada vez se demanda más que las fábricas tengan en cuenta el umbral de contaminación del medio, que tiene que ver mucho con el clima, para desarrollar su actividad industrial.

     También condiciona la vivienda, sobre todo la tradicional, en la que aparecen elementos para protegerse del frío, el calor o la lluvia; para recoger agua de lluvia, según los casos; e incluso aparecen construcciones exentas donde guardar en un lugar fresco y seco los productos agrarios. Hoy en día las ciudades se abastecen de agua por medio de grandes pantanos que dependen de las precipitaciones del año.

     Por último, en la actualidad, lo que se demanda de la meteorología es la predicción del tiempo a corto plazo, para poder organizar el tiempo de ocio, sobre todo cuando se piensa ir al campo o de vacaciones. Incluso hay una distinción entre deportes de invierno y de verano.

     A pesar de todo, la humanidad ha hecho ingentes esfuerzos para liberarse de los condicionantes climáticos y construye hábitats artificiales donde cada vez importan menos. Las ciudades tienen un topoclima diferenciado con el entorno, más benigno, más cálido y más húmedo, en las que el clima puede aparecer como algo secundario. En condiciones de anticiclón térmico aparece sobre las ciudades una isla de calor.

     Incluso la agricultura tiende a liberarse del clima, regando cuando no llueve, construyendo invernaderos o con la agricultura sin tierra.

     A pesar de todos los esfuerzos, el clima es fundamental para la vida humana, ya que es un elemento clave del sistema ecológico, y por mucho que transformemos el medio no podemos librarnos de nuestra condición biológica.

Bibliografía

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