Introducción
La cultura clásica está en el fondo de nuestra civilización actual. Griegos y romanos son los inventores del mundo europeo occidental. Su concepción del mundo ha determinado de manera ineludible lo que la sociedad, en la que vimos hoy, es.
Grecia es la cuna de la civilización. En ella se desarrollaron desde la literatura y el arte hasta las formas de gobierno que hoy conocemos.
Los pueblos primitivos que vivieron en el ámbito griego prefirieron hacerlo en islas, mucho más seguras que el continente, y con mayor variedad ecológica, en un espacio reducido. En ellas se desarrolló la agricultura y la ganadería, así como la pesca y el comercio entre las islas. Los primeros pobladores llegaron a las islas griegas hacia el año 5000 a.C.
La primera civilización dominante en las islas griegas fue la caria que señala el comienzo del Neolítico evolucionado en el norte, y la Edad del Bronce en el sur. Los carios serán los antecesores inmediatos de los griegos. Este pueblo fue, ante todo, comerciante, principalmente de metales. En esta época aparecen pequeñas potencias como Troya, Siro, Tirinto o Creta, pequeñas ciudades fortificadas que dominaban el comercio de la zona. Su organización social pasa del clan a la sociedad jerarquizada.
Hacia el tercer milenio comienzan a llegar nuevos pobladores, de origen indoeuropeo, que aceptan la lengua y la civilización caria. Los danubianos se instalan en Creta y hacen florecer una gran civilización: la cultura minoica.
Los pueblos que se asentaron en las islas griegas y en el Asia menor se dedicaron al comercio. Eran pueblos que dominaban el arte de la navegación y se extendieron por todo el Mediterráneo. Su organización social se basaba en la ciudadanía. La república tenía supremacía ante el clan.
En Creta se aceleran los cambios. La civilización se convierte en urbana y se construyen fortificaciones. Los danubianos ocuparon Creta de manera pacífica. Se abre una época de gran esplendor cultural. Se construyen palacios, como los de Cnosos, Festos o Malia; de gran riqueza y muy refinados. Su insularidad les hace ser confiados y construyen ciudades sin las habituales preocupaciones defensivas. La recuperación del poder de los faraones, hacia el año 2000 a.C., daba estabilidad política a la zona.
Aparece la escritura, aunque aún no está descifrada, vinculada a una compleja burocracia que dominaba el comercio. Creta crea una talasocracia comercial en el Mediterráneo que llega hasta España y difunde la Edad de los Metales por toda Europa. No obstante, hubo en la sociedad cretense grandes diferencias sociales. Los reyes vivían en palacios y el resto del pueblo en barrios apiñados, pobres y degradados, lo que pudo generar revueltas sociales.
Hacia el 1500 a.C. comienzan a navegar por el Mediterráneo las naves aqueas. Estos establecerán colonias por todo el Egeo y el Mediterráneo. Hacia el 1450 a.C. Los aqueos invaden Creta, y en 1400 a.C. la civilización minoica ha desaparecido.
Los aqueos crean la civilización micénica, mucho más belicosa. Su superioridad en la guerra se apoyaba en el uso de carros de combate y de nuevas armas. Pero su conquista estuvo acompañada de la asimilación de la cultura precedente. La civilización micénica se refina con el contacto, tras las conquistas. Los aqueos expanden la civilización por todo el Mediterráneo gracias al establecimiento de nuevas colonias, más o menos independientes. Pero, las ciudades construyen fortalezas y luchan entre sí. Beocia y Micenas controlan los accesos al Peloponeso. Pero, también, se enfrentarán a Rodas, Caria y Troya. La desunión de las ciudades aqueas fue la causa del deterioro de su dominio. Hacia el 1100 a.C. la civilización micénica había desaparecido.
La desaparición de la civilización micénica favoreció el surgimiento de nuevas naciones y civilizaciones en todo el Mediterráneo, que dominaron las relaciones comerciales. Fueron los pueblos del mar. Los pueblos del mar tienen un origen incierto, pero están relacionados con las migraciones masivas por las guerras entre ciudades. Hacia el año 1200 a.C., por el norte comienza la invasión de los dorios y los griegos; y los pueblos asentados, como los ilirios, filisteos, tracios, frigios, etc., terminan por huir por el mar y conquistar Palestina, Egipto, el sur de Italia y hasta el levante español.
De todos los pueblos invasores debemos destacar a los dorios, que están en los orígenes directos de la civilización griega. Los dorios son un grupo heterogéneo que se instala en la aún más heterogénea península helénica; gracias a las alianzas que establecen con los grupos autóctonos. En su mayor parte eran griegos indoeuropeos. Por la mezcla de razas es imposible de diferenciar entre dorios y autóctonos, lo que hace de ellos una raza mestiza de gran inquietud cultural y nada segregacionista. Toda la cuenca del Egeo se convirtió en dominio de las estirpes griegas, que llegaban con su mentalidad y sus formas de gobierno, y asumían, en parte, la lengua autóctona, las costumbres y las creencias.
De esta mezcla surge una cultura esplendorosa cuya máxima figura es Homero. El griego se convierte en la lengua de todo el Egeo. El idioma griego fue introducido por los invasores helénicos. Se trata de una lengua indogermánica en cuyo vocabulario entraron palabras de los pueblos autóctonos. En realidad las lenguas que trajeron los invasores eran una serie de dialectos.
Los griegos comenzaron a escribir hacia finales del siglo XI a.C., con un alfabeto de origen fenicio al cual se le añaden las vocales. Esta temprana introducción de la lengua escrita y la literatura, contribuyó a fijar el idioma y a unificarlo.
Algo más tarde nace en Grecia la poesía épica. La épica llegó a su máximo desarrollo en el siglo VIII a.C. con las figuras de Homero y Hesíodo. La épica es el vehículo fundamental de unificación de la lengua. Más tarde aparecieron otras formas literarias como la tragedia y la comedia. Según la leyenda, Homero fue un rapsoda ciego del siglo VIII a.C. como los que había habido antes. Se le atribuye la composición de dos poemas fundamentales, La Iliada y La Odisea, que serán textos fundacionales de la literatura griega. Hesíodo nació hacia el año 700 a.C. Fue otro importante rapsoda que compuso dos obras importantes: Teogonía, en la que se cuenta el parentesco de los dioses y Los trabajos y los días lleno de reflexiones y consejos de los campesinos pobres. En los poemas de Homero y Hesíodo aparece reflejada vida cotidiana de la época.
La contribución griega a la filosofía y a la ciencia es transcendental. Son los padres de la filosofía y de la ciencia. Son filósofos destacados: Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Parménides, Zenón, Heráclito, Empédocles, Anaxágoras, Protágoras, Gorgias, Sócrates, Demócrito, Platón o Aristóteles. Destacaron historiadores como Herodoto o Tucídides; matemáticos como Teodoro de Cirene o Hipócrates de Quíos, médicos como Hipócrates de Cos o Alcemeón. Todos ellos son filósofos y científicos, aunque se les conoce por la contribución que han hecho a la ciencia. En la época helenística destacaron médicos como Herófilo de Caledonia o Eristarco de Ceos; matemáticos como Euclides, Nicomedes o Apolonio; astrónomos como Aristarco de Samos (con su teoría heliocéntrica) o Hiparco de Nicea; geógrafos como Piteas, Dicearco o Eratóstenes, físicos como Arquímedes, etc. En literatura, además, de Homero y Hesíodo destacaron Alcedo, Píndaro, Esquilo, Sófocles, Eurípides o Aristófanes.
La invasión dórica tuvo importantes consecuencias en lo referente al régimen de la propiedad del suelo. Los conquistadores se adueñaron de todas las tierras de labor. El rey se reservó una parte de ellas; otra parte se la quedaron las personas próximas al rey; y la mayor parte fue dividida entre los conquistadores. Estos lotes eran iguales y regulares, y no se atendió a la calidad de ellos. Estas diferencias fueron el origen de números conflictos. La población conquistada no tenía tierras: eran esclavos, jornaleros o arrendatarios. También hubo tierras comunales, que comprendían pastos y bosques. La propiedad privada era enajenable.
La forma normal de explotación agrícola, en época de Homero, era el cortijo rural. En el cortijo vivían toda la familia, los labradores a sueldo y los esclavos. Cada propietario tendía a producir todo lo que necesitaba. Pero no renunciaron al comercio de los productos no ubicuos. Desde la segunda mitad del siglo VII a.C. los griegos comenzaron a utilizar la moneda en sus intercambios comerciales.
La evolución del mundo griego: siglos VIII al VI a.C.
La diversidad de los invasores dóricos y griegos, y su mezcla con la población autóctona, no permitió construir un Estado unitario, sino que se prefirió la creación de una serie de ciudades autónomas, con una cultura común, que dominaban el espacio circundante. La estructura topográfica de la región favorece esta dispersión del poder.
La polis es el modelo de convivencia griego y se extiende a la ciudad y su alfoz. En este alfoz la polis tiene todo lo necesario para convertirse en un estado autosuficiente, aunque una de sus principales fuentes de riqueza sigue siendo el comercio.
Estas ciudades están permanentemente en lucha entre sí, lo que no favorece una posible unión. Además, no hay una polis dominante que someta a las demás. Las alianzas con otras ciudades serán circunstanciales. Por otro lado, no hubo ninguna amenaza que hiciese despertar la solidaridad nacional.
Cada polis tendrá sus leyes, ordenamientos, tradiciones, costumbres, divinidades, etc. Las ciudades estado acuñarán moneda. La estructura política de cada polis es diferente, pero tienen en común la presencia de un rey que las gobierna. Existe un consejo regular de todos los reyes de las polis, que se consultan para tomar decisiones en asuntos que afectan a todos. También hay indicios de una asamblea popular. La polis es una comunidad y sus asuntos competen a todos.
Es este tipo de urbes las que consideran ideales Platón y Aristóteles, con un número de ciudadanos entre 5.000 y 100.000. Hipodamos diseña una ciudad para unos 10.000 habitantes. Sin embargo, sólo Siracusa, Acragas y Atenas tendrán más de 20.000 habitantes. Cuando una polis estaba superpoblada fundaba una colonia, que pronto se independizaba.
Desde sus comienzos, la vida económica y política de la polis estuvo dominada por los grandes clanes aristocráticos, que descendían de los jefes de la conquista. Las diferentes generaciones habían ido ramificando las familias. Los lazos tribales fueron muy fuertes. Sin embargo, inicialmente el poder de la polis no fue aristocrático, sino monárquico y militar. El rey ejercía la jefatura de la milicia, pero también era el responsable de la justicia y la religión. Aunque su poder no era absoluto, ya que estaba sometido a las decisiones del «consejo de ancianos», compuesto por los jefes del clan.
En Esparta hubo dos reyes simultáneamente. Los de la dinastía de los Agiades y los de la dinastía de los Euripóntides. Esparta fue un estado eminentemente guerrero, en el que la convivencia se hacía en común. Había muy poca vida privada. La sucesión se hacía sobre el primer hijo varón, que naciese después de subir al trono el rey. Los métodos de sucesión fueron muy estrictos y claros. En principio tenían la facultad de declarar la guerra, pero eso fue transfiriéndose a la asamblea popular. El consejo de ancianos en Esparta se llamó Gerusía. A través de la Gerusía el régimen espartano fue evolucionando de una monarquía a una aristocracia.
La disminución del peligro de guerra hizo desplazar la importancia del poder del rey y tomo trascendencia el «consejo de ancianos». El título de rey se hizo electivo. Fueron pasando a manos de la aristocracia la declaración de guerra, la promulgación de leyes y la administración de justicia.
La pertenencia a la aristocracia dependía de la posesión de la tierra, y al cabo del tiempo se fueron formando grandes patrimonios terratenientes. En Esparta, el poder ejecutivo de la aristocracia lo tuvieron los éforos (cinco) que controlaban a los reyes, a la Gerusía (consejo de ancianos), y la conducta de los ciudadanos: la educación y la vida privada de los adultos. En Atenas, la institución que veló por los intereses de la aristocracia fue el Areópago, dominada por los arcontes.
Pero, la tierra no es el único método de hacerse rico. Los comerciantes hacen temblar los cimientos de la oligarquía aristocrática, cuando esta se excede en sus abusos. El comercio permite escapar de los abusos recurriendo a la emigración. La moneda griega nace en el siglo VII a.C., en Lidia, y se extiende por todo el país, liberando los intercambios del trueque y permitiendo recaudar impuestos del comercio. Fue necesario proteger a los mercaderes de los piratas y los mercenarios jonios.
Los jonios tienen un nuevos sistema de lucha, asentado en la falange, una unidad militar compacta contra la que nada pueden las individualidades de los campeones aristocráticos. Para enfrentarse a ellos es necesaria la colaboración de toda la ciudad. Pero si todos colaboran en la defensa, todos tienen derecho a intervenir en el gobierno.
En principio, la oligarquía aristocrática continuó ejerciendo el poder y modificando la ley a su antojo; pero los nuevos ciudadanos obligaron a ponerla por escrito.
Esta labor fue obra de importantes juristas de los siglos VII y VI a.C. como Zaleuco en Locris, Caronda en Catania, y Dracón y Solón en Atenas. Desde ahora, quien recibiese una ofensa podía recurrir a la ley, y la persecución del transgresor no la realizaba el agraviado, sino la comunidad. Esta es una idea revolucionaria ya que consagra la superioridad de la ley sobre los ciudadanos. Dracón elaboró su código hacia el 621 a.C. en el que castigaba muy duramente las faltas. De mayor importancia fueron las leyes que codificó Solón, hacia el año 500 a.C. Creó una ley de deudas, un nuevo sistema de monedas, pesos y medidas, y organizó la sociedad en clases: según su riqueza, a las que le correspondían unas obligaciones y unos beneficios. La administración de justicia pasó a manos de tribunales, integrados por voluntarios. A Solón se le considerará: padre de la democracia.
En la práctica, la codificación de las leyes favorece a las oligarquías. Esto provocaba numerosa tensiones, zanjadas de manera violenta. Para resolver los conflictos se acudía a un tirano, que se ponía al frente de las reivindicaciones populares y ocupaba la acrópolis, el cual se aprovechará del florecimiento de la ciudad, si era capaz de solucionarlos. Para mantenerse en el poder favorecía las obras públicas, y asignaba tierras a los más pobres, en una política populista. En Atenas, Pisístrato se haría con el poder en el 561 a.C., pero fueron tiranos, también: Fedón en Argólida, Clístenes en Sicione, Periandro en Corinto, Polícrates en Samos, Gelón e Hierón en Siracusa, etc.
El éxito producido por el periodo de la tiranía favoreció el nacimiento de una nueva clase adinerada, que pronto quiso tomar el poder. Hacia el año 550 a.C. todas las tiranías habían desaparecido.
La nueva clase, mercantil y burguesa, hubo de luchar violentamente por el poder, bien contra el proletariado bien contra la aristocracia. De todas formas es cierto que no todas las polis evolucionaron hacia la democracia. Entre las que sí lo hicieron están Atenas y Esparta.
La democracia consistió en el ejercicio del poder por todos los hombres libres de la polis, ya que todos contribuían a su defensa. La asamblea se reunía en el ágora para discutir los asuntos de la política.
Como en el resto de Grecia, Esparta funda colonias. En el 706 a.C. crean Tarento y Tera. La aristocracia se vuelve cortesana y aparece la propiedad privada, y como consecuencia la diferencia entre ricos y pobres aumenta.
Se comienzan a revelar las ciudades conquistadas, como Argos en el periodo 680-650 a.C.: el poder de Esparta se tambalea. Pero los espartanos organizan un nuevo ejército basado en la falange hoplita y recuperan su poder. Sin embargo, en la falange lucha todo el damos, que se arma del mismo modo, y que va a reivindicar su derecho a tomar decisiones en los asuntos que afecten a la polis. Se proclama, así, la igualdad de todos los espartanos. Entre el siglo VI y el V a.C. nacen un nuevo Estado espartano: el Cosmos.
El poder del rey y de la Gerusía disminuyó, mientras que aumenta el poder de los éforos, representantes de la asamblea del damos. Los éforos controlan la vida privada de los ciudadanos: la educación, la convivencia, el matrimonio, etc.; es una civilización militarizada. Todos los miembros del damos han de ser guerreros. La actividad agrícola se lleva a cabo con los esclavos ilotas, y las demás actividades están en manos de los periceos; que poseen riquezas y no están sometidos a la disciplina espartana. A cambio, no participan del gobierno, pero tienen una situación de privilegio. Una sociedad así debe tener unos 9000 guerreros, por lo que se limita el número de nacimientos. Esto supone un progresivo aislamiento. Toda innovación que perturbase el Cosmos debía ser prohibida. Esparta renuncia a la expansión. Con el tiempo se anquilosa y se ve superada por las nuevas potencias.
La asamblea popular, damos, estaba compuesta por todos los varones mayores de 30 años. Se reunía una vez al año para resolver los conflictos planteados en la comunidad, y se elegía a los éforos.
Atenas creció en prestigio después de la codificación de legal de Solón, y su modelo fue imitado en toda la Hélade. En el año 683-682 a.C. desaparece la monarquía, que favorece a los arcontes y el consejo del Areópago. Con la reforma de Solón todos los oriundos de Ática tienen derecho a la ciudadanía y pertenecen a la ecclesia, una asamblea que decide sobre los asuntos de la polis y elige a los arcontes que formarán el Areópago. Pero el cargo genera unos gastos que sólo los ricos pueden afrontar.
Cuando Pisístrato se proclamó tirano, en el 527 a.C., no se atrevió a modificar las leyes de Solón, aunque las despojó de toda su eficacia. Tras la muerte de Pisístrato heredan el trono Hipias e Hiparco. Hiparco es asesinado en el 514 a.C., e Hipias instaura un gobierno despótico, contra el que interviene Esparta, conquistando Atenas en el 510 a.C. Se establecen entonces dos partidos: el aristócrata apoyado por los espartanos; y el demócrata, organizado por Clístenes. En el 508-509 a.C. Clístenes consiguió hacer aprobar una nueva constitución, que sancionaba la igualdad social.
La reforma concedía la ciudadanía a todos los hombres libres de Ática, y se dividía a la población por su lugar de residencia. El país se repartió en filés, y cada filé debía contribuir con 1000 hombres a la milicia. Además, las filés se subdividen en demos, que tienen funciones administrativas. De esta manera se evitan los votos solidarios del clan. Se crea el Consejo de los 500, que ejerce el poder y crea leyes, junto con la ecclesia. Los miembros del Consejo de los 500 eran elegidos por sorteo en las filés. El año se dividía en 10 periodos de 36 días. Cada periodo lo dirige una filé, la cual nombra un presidente cada día. Con este método son muchos los hombres que ejercen el poder directamente, y durante periodos de tiempo muy cortos. Para evitar que nadie se haga con una clientela y tenga tendencias autoritarias se crea el ostracismo. Este Estado fue denominado isonomía.
El conflicto con Persia y la unidad nacional
En vísperas del conflicto con Persia la unidad cultural griega es notable, tanto en la lengua, como en la literatura, la religión, los mitos, héroes y la filosofía. Pero Grecia es un país agrícola, poco industrializado y con escaso comercio. Los grandes capitales carecían de tierra de cultivo suficiente, por lo que había problemas de paro agrícola. De ahí la creación de colonias y la emigración.
Los griegos siempre temieron a un imperio tan fuerte como Persia. Pero, además, ahora temían a Ciro (579-529 a.C.), un gran rey conquistador. Las ciudades griegas de Asia pagaban parias a Ciro, y con eso mantenían su independencia. Tras la muerte de Ciro, asumió el poder otro rey conquistador: Darío (550-486 a.C.). Darío amenazaba el espacio griego, y conquistó las ciudades jónicas. Aristágoras, tirano de Mileto, se proclamó independiente y apeló a la solidaridad de las ciudades griegas contra los persas; pero sólo Eretria y Atenas le respondieron. Comenzaron, así, las guerras médicas.
Darío no hacía distinciones entre las polis griegas y pretendía conquistar toda la Hélade. Atenas construyó una gran flota para hacer frente a los persas, y será en la batalla de Maratón donde les venzan. A la muerte Darío, le sucede Jerjes (486-465 a.C.), también un rey conquistador. Ante los planes conquistadores de Jerjes se constituye la Liga panhelénica, en el 481 a.C., bajo la presidencia de Esparta. La segunda guerra médica también la ganó Grecia. Para consolidar la victoria era necesario hacer del Egeo un mar griego, y para ello Atenas consolidó su flota y dominó el mundo helénico.
Durante el siglo V a.C. Atenas dominó el mundo griego, y Pericles dominó Atenas con el cargo de estratega (elegido desde el 444 al 429 a.C.). Esta es la época de la plena democracia ateniense; y de su esplendor comercial, en el que se fundaron numerosas colonias, (Nassos, Andros, Histia, Brea, etc.) que conservaban la ciudadanía ateniense. La Liga contribuye al poder imperialista de Atenas, ya que sus aliados terminan pagando parias a Atenas.
En esta época florecen las artes y la filosofía, crece la población urbana, los artesanos, y se produce un éxodo rural. La aristocracia continúa teniendo el poder económico, y en buena medida el político. Se desarrolla el comercio marítimo con las nuevas colonias, y aumentan los ingresos del Estado; gracias a los impuestos, las aportaciones «voluntarias» y la explotación de minas. Incluso se desarrolló un sistema bancario.
La democracia se asentó. En el 462 a.C. se suprime el Areópago. Funcionan plenamente: el Consejo de los 500, la asamblea del pueblo y el jurado popular. Los cargos públicos que no requerían conocimientos profesionales se confiaban, por sorteo, entre los ciudadanos mayores de 30 años.
Pericles hizo una política de obras públicas. Los cargos políticos se elegían por sorteo, durante poco tiempo, y no se podía volver a presentar hasta transcurrido un plazo. Además, se pagaba por participar en la vida pública.
Si mala era la situación de las ciudades de la Liga, las polis que no pertenecían a ella eran perseguidas; sobre todo Corinto y Megara. Entre el 431 y el 404 a.C. hubo una serie de guerras en el Peloponeso por la hegemonía del mundo griego. La suerte de la guerra hizo que la hegemonía pasase de Atenas a Esparta y a Tebas, con la ayuda persa. La democracia se resintió, y las oligarquías recuperaron su poder. El mundo griego entró en crisis.
De esta crisis sale favorecida una pequeña potencia, Macedonia, que de la mano de Filipo II (359-336 a.C.) y Alejandro Magno (356-323 a.C.), conquista toda Grecia y la unifica en un solo reino. Filipo II construyó un ejército moderno y se lanzó a la conquista de Grecia. Alejandro Magno hereda un reino unificado y bien organizado, y con la suficiente fuerza para lanzarse a la invasión de Persia, en la que gobernaba un rey débil: Darío III. Alejandro conquistará Persia, Siria, Egipto, y crea un gran imperio, en el que él es el rey absoluto. La concepción griega del mundo se desvanece. Alejandro acuñará monedas con el patrón ateniense, que serán de curso legal en todo el mundo helénico, y fundará ciudades.
A la muerte de Alejandro el imperio se desintegra, por los intentos de independencia y de recuperar la democracia, pero no se recuperó el sistema político anterior. Antípatro recibió Macedonia, Lisímaco Tracia, Antígono parte de Asia Menor, Meleagro Fenicia, Laomedón Siria, Seleuco Babilonia y Tolomeo Lagos Egipto. Surgió, así, un nuevo sistema de monarquías helénicas: la época de los diácodos. Pero estos caerán ante una nueva potencia: Roma.
Durante la época helenística la cultura griega se hace universal. El arte sirve de modelo a las nuevas culturas, el griego será la lengua culta, la literatura y el teatro, la tragedia, vive un periodo de esplendor con Esquilo, Sófocles y Eurípides. En filosofía, tras los presocráticos, continúan las grandes escuelas de Sócrates, Platón y Aristóteles y aparecen los estoicos, los epicúreos, los cínicos, etc. La religión se unifica en los mitos. Se produce un sincretismo con otras religiones y aparece el monoteísmo. La magia sigue estando muy presente. Y no se perderá la labor urbanística de los clásicos. Esta es la gran época de los grandes científicos. La cultura griega ha dejado conquistas decisivas en el progreso de la civilización occidental.
Roma recoge la cultura griega, la enriquece y la reelabora, le da un nuevo sentido y la universaliza. A partir de ella, y con aportaciones propias, crea una nueva civilización que será el antecedente directo de la cultura europea occidental.
Los orígenes de los romanos son un tanto obscuros. Son herederos de los etruscos, pero el origen de estos es, aún, más incierto. Su lengua estaba escrita en caracteres grecofenicios, pero no está descifrada. Sin embargo, sí se reconocen los nombre de dioses y los mitos, de clara influencia griega. No obstante, será el culto a los muertos lo que defina la religión etrusca.
Sus poblaciones eran ciudades estado enclavadas en lugares defensivos del interior, dominadas por la aristocracia, y con un rey, también sacerdote. Comerciaban con la región del Elba, de donde importaban hierro. La posesión de hierro, y su organización, les llevó a una política expansionista, en competencia con Cartago y Grecia. Sin embargo, al no contar con un Estado unitario, la expansión debilitó su poder. En el 524 a.C. son derrotados por los griegos, en el 510-509 a.C. por Roma.
La fundación de Roma pertenece a la leyenda. Según la tradición, Rómulo y Remo fundaron Roma en el 753 a.C., en la época de Homero, y medio siglo después que Atenas y Cartago. La historia primitiva de Roma está envuelta en la leyenda, porque no hay textos escritos. En realidad, no hay textos históricos hasta la época de César y Augusto, aunque los romanos utilizarán la escritura desde finales del siglo VII a.C. Aunque con la invasión de Roma, en el 387 a.C., por los galos, y su incendio, se perdieron muchas fuentes. Los historiadores romanos fueron llenando el vacío con leyendas, lo que falsificó la historia. Ellos fecharán la fundación de Roma en el 21 de abril del 753 a.C. y le atribuirán un origen divino. El emplazamiento de Roma se hace en un lugar estratégico, y de fácil defensa, en las siete colinas de las orillas del Tíber (Aventino, Capitolio, Celio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal), y en un nodo comercial que enlazaba las rutas terrestres con las marítimas.
En Roma vivirían dos tribus: los latinos y los sabinos, después del legendario rapto de las sabinas, y sólo más tarde llegarían los etruscos. Estas dos tribus se irían alternando en el poder, y Roma tendrá por duplicado todas las instituciones. En un primer momento habría dos reyes: Rómulo y Tito Tacio. Pero muerto Tito Tacio, Rómulo comienza a construir la unidad de Roma. A este se le considerará el fundador de Roma. Creó un ordenamiento jurídico (norma de convivencia), repartió el pueblo en tres tribus, cada tribu en diez curias, y cada curia debía poner a disposición del ejército 100 infantes y 10 jinetes. Rómulo creó, para el gobierno de la ciudad, una asamblea de ancianos, el Senado, en el que se sentaban los jefes de los clanes. A su muerte, en el 716 a.C., fue divinizado con el nombre de Quirino.
Numa Pompilo (716-673 a.C.) sucedió a Rómulo y continuó su labor. Sistematizó los ritos, cultos y colegios sacerdotales, asimilando las corrientes religiosas que corrían por Italia. Una vez conseguida la unidad religiosa, Roma se lanza a la expansión territorial. Tulo Hostilio (673-641 a.C.) será quién inicie la expansión, que continuó Anco Marcio (641-616 a.C.). Anco Marcio comenzó a construir la gran ciudad de Roma con el primer puente sobre el Tíber y el primer acueducto.
Pero el ascenso de Roma queda detenido por el expansionismo etrusco y griego. Durante el reinado de Tarquino Prisco (616-578 a.C.), sin embargo, se dedica a consolidar la ciudad de Roma: haciendo numerosas obras públicas, como el foro, el circo, el templo de Júpiter en el Capitolio o las cloacas. Trató de debilitar a la aristocracia, a la manera de los tiranos griegos, promoviendo una mayor participación popular en la vida pública. El etrusco Servio Tulio (578-534 a.C.) le sucedió. Servio Tulio sustituyó la división en tribus por un reparto territorial, creando cuatro tribus urbanas y dieciséis rurales. Tenían, ante todo, un carácter administrativo y fiscal. Para la participación en la vida pública dividió a la gente en seis clases, según el censo, que debían armarse a la medida sus ingresos, lo que suponía formar parte de la asamblea del pueblo. Cada clase se dividía en centurias, con un voto cada una. El número de centurias de cada clase dependía de su riqueza y de su contribución al Estado. Así, las clases ricas dominan el poder. Servio Tulio fue, también, el constructor de la primera muralla. A Servio Tulio le sucede, después de asesinarlo, Tarquino el Soberbio (534-510 a.C.). Los abusos de poder de Tarquino y su familia provocaron una revolución. En el 510-509 a.C. es derrocado y se proclama la república.
La base económica de Roma, en la época de la monarquía, era la ganadería. Esta era de propiedad privada, mientras que la agricultura era de propiedad comunal. Aunque, con el tiempo, también sería privada. El régimen de tenencia era la pequeña propiedad, puesto que cada familia tenía lo que podía explotar directamente.
Pero dada la posición de la ciudad, en una importante ruta comercial, cada vez más los romanos se dedicaron al comercio; principalmente de productos agrícolas, ganaderos, sal, manufacturas etruscas e importaciones griegas y fenicias. Hasta mediados del siglo IV a.C. Roma no acuñó moneda, y se pagaba con el peso en bronce.
La escritura se introduce entre finales del siglo VII a.C. y principios del siglo VI a.C., con un alfabeto propio. La escritura se utiliza para fijar textos jurídicos, transmitidos por tradición oral, y los documentos privados.
La base de la estructura social fue la familia y la gens. La familia era el conjunto de persona que estaban sometidas a la patria potestad. Era la unidad básica de explotación agraria, que incluía a los esclavos, el ganado, las tierras y la vivienda. La patria potestad daba al cabeza de familia un poder total, pudiendo decidir, incluso, sobre la vida y la muerte. Además, era el único titular de los bienes patrimoniales. La sumisión a la patria potestad no dependía de la edad, y duraba hasta que el páter familia moría o transmitía su poder. La gens la constituían los descendientes de un páter familia, generalmente legendario. Probablemente, en un primer momento, la gens era la titular de los bienes patrimoniales.
Desde el comienzo, la sociedad romana se dividió en tribus y curias, que eran, más que nada, unidades de reclutamiento militar y de decisión política. Eran las curias las que se reunían en las asambleas populares o comicios. Con la reforma de Servio Tulio la división en tribus pasó a ser territorial, por lo que se liberó de la dependencia de la gens.
La sociedad estaba estructurada en clases. Los patricios constituían la clase dominante: la aristocracia. Los plebeyos eran la clase baja: pequeños propietarios pobres, artesanos urbanos y comerciantes. Inicialmente no pertenecían a la gens, y estaban excluidos de los cargos públicos. Además, existía la clientela: un grupo social jurídicamente libre pero sujetos a sus patronos por dependencias de tipo personal. El patrono le daba protección y a cambio cultivaba las tierras que recibían del patrono, algo similar a la dependencia feudal. En la misma situación estaban los esclavos, pero estos no tenían libertad jurídica.
El régimen político estaba dominado por el rey. El rey es un jefe militar, religioso y judicial. El poder unitario del rey, cuando asumía las facultades políticas, ejecutivas y legislativas, se denominó impérium. Junto al rey aparece el Senado, asamblea constituida por los jefes de las gens, como órgano consultivo. La asamblea de pueblo agrupaba a las curias, cada una con un voto. Inicialmente no tenía funciones legislativas y debía reconocer el impérium del rey. El ejército tenía carácter gentilicio, pero con la reforma serviana pasó a ser territorial, y cada soldado debía costearse su propio equipo, ayudado por su curia; que debía equipar a cien soldados: una centuria.
Para los romanos, la religión era, ante todo, el temor a lo sobrenatural. En Roma, la religión tenía dos vertientes: una pública, el culto estatal, y otra privada, el culto a los lares familiares. Como en Grecia, la religión no era un asunto de religiosidad personal; más bien tenía un carácter contractual. Se honraba a los dioses si estos les protegían. En principio, carecen de imágenes, templos y doctrinas, aunque se instituyen ritos para atraer el favor de los dioses. El panteón romano se creó influido por el griego y el etrusco. Los dioses son casi los mismos, aunque cambien de nombre. El culto a los muertos llevó a deificar a los reyes, y más tarde a los emperadores.
El año 510 a.C. es el de la caída de la monarquía y el triunfo de la república. El mando militar y político pasó a los magistrados electos y de duración limitada: los cónsules (367 a.C.). Estos magistrados tenían impérium, pero con limitaciones. La magistratura duraba un año, y al cesar se le podían pedir responsabilidades. Al ser elegidos los magistrados dependían de los electores. Y por último las magistraturas eran colegiadas, con lo que varias personas ejercían la misma función con idéntico poder. Sin embargo, la magistratura preponderante fue el praetor máximus, jefe del ejército. A mediados del siglo V a.C. aparece como magistratura suprema un colegio de diez miembros: el decemviri, para redactar el Código Penal. Inicialmente, los magistrados eran nombrados por sus predecesores, pero en el siglo V a.C. se comienzan a votar. Con la desaparición de la monarquía, el poder del Senado se robustece. El Senado está constituido por 300 senadores, representantes de las familias más ricas, y no tenía funciones específicas. Sus miembros eran nombrados por los magistrados, con carácter vitalicio (desde finales del siglo IV a.C. durante cinco años). La intervención popular en la vida política creció.
Sin embargo, fue la aristocracia la que dominó la vida pública, al monopolizar el consulado. El pueblo estaba al margen de la política, hasta que los plebeyos ricos consiguieron que se creará el cargo del tribuno de la plebe, que comenzaron siendo dos y llegaron a ser diez. El tribuno de la plebe tenía la capacidad de vetar cualquier decreto. Los tribunos eran elegidos en los comicios tributos, el pueblo reunido por tribus, en los plebis scita. Gracias a las presiones de los tribunos de la plebe la ley se plasma por escrito en el Código de las Doce Tablas (451-450 a.C.), con lo que cayeron las prerrogativas de la aristocracia. El derecho romano será una de las contribuciones más destacadas del legado de Roma a Occidente. No obstante, el Derecho que lega Roma no se basa en este Código, sino en las recopilaciones de Justiniano, en el siglo IV: el Digesto o la Pandectas o compilación de la jurisprudencia; el Código o recopilación de las leyes, o constituciones imperiales (en las que se incluyen las leyes que promulga Justiniano); las Instituciones, que recopilan los principios elementales del Derecho; y las Novelas, que recopilan las leyes promulgadas después de publicados las otras tres colecciones. Además, están las interpolaciones, que son pequeñas reformas o innovaciones.
En estas condiciones, Roma comienza la construcción de un imperio, conquistando la península itálica, y entrando en guerra con Cartago en Hispania y con Grecia en el Peloponeso.
Transformaciones de la vida social y económica
La expansión territorial transformó radicalmente la sociedad romana, su economía y sus relaciones comerciales. El número de esclavos aumentó. Se convirtió en un fenómeno masivo por los prisioneros de guerra que se hacían entre población civil de las regiones conquistadas. El aumento de la esclavitud posibilitó la explotación latifundista directa. Pero, la abundancia de esclavos favoreció su maltrato y las consiguientes rebeliones. Además, el uso de esclavos no favoreció el desarrollo tecnológico. El trato de los esclavos será muy diferente según donde se empleasen. Las peores condiciones las tenían los mineros y las mejores los domésticos, que según su preparación se les confiaba hasta la administración de la casa y la educación de los hijos. También fueron artesanos y labradores. Si la familia era rica, su status económico y social podía ser superior al de algunos hombres libres.
En las tierras conquistadas, los romanos se repartían las propiedades, lo que permitió crear grandes latifundios con propietarios absentistas, pero también pequeños propietarios libres entre los veterani. El impacto de las guerras púnicas permitió la creación de latifundios en Italia, a través de la subasta de tierras para obtener fondos, y la creación de un proletariado rural de jornaleros y colonos pobres.
La afluencia a Roma de ricos botines favoreció la actividad comercial. Era común que a las legiones les siguiesen comerciantes, que se instalaban en las cercanías de los campamentos. Además, la seguridad dentro del territorio dominado por Roma era notable. Por otro lado, Roma creó un sistema de comunicaciones terrestres, con las calzadas, puentes, etc., que fue muy útil a los comerciantes. El creciente dominio de Roma les llevó, también, a controlar los mares, y a comenzar el comercio marítimo, muy arriesgado pero muy rentable. El desarrollo económico favoreció la especialización y aparecieron los artesanos y los banqueros, en las ciudades. Todos ellos tendieron a asociarse en colegia para defender sus intereses y asistirse mutuamente.
La sociedad romana evolucionó con el desarrollo económico. Se estructuró en una serie de estratos marcadamente verticales, diferenciados por la posición que ocupaban en el proceso de producción, que tenían intereses antagónicos.
La nobleza senatorial era la clase más elevada, y la menos numerosa. La formaban las familias cuyos miembros pertenecían al Senado. Sus rentas patrimoniales son inmensas, gracias a su riqueza inmobiliaria, pero no podían ejercer el comercio. Eran los típicos terratenientes absentistas. Gastaban sus fortunas en las campañas electorales y tendieron a formar una oligarquía muy cerrada.
El segundo estrato lo formaba la orden ecuestre. Los caballeros desciende del primer ejército romano. Tenían grandes privilegios, como la formación de un grupo electoral propio. La manutención del caballo corría a cargo del Estado. Lo constituían familias con un patrimonio muy grande, ya que eran elegidos por el censor entre las familias ricas. Además, podían dedicarse al comercio. En general, vivían fuera de Roma. A pesar de su fortuna, no se les permitía acceder al Senado.
El pueblo está formado por los hombres libres de Roma. Es un grupo muy heterogéneo en el que hay grandes diferencias de patrimonio. Son comerciantes, artesanos, propietarios de tierras, labradores, colonos, asalariados y hasta la aristocracia de provincias. Estos grupos tienen intereses contrapuestos y enfrentados, por lo que será una clase con poca cohesión social. En el estrato más bajo están los esclavos, como hemos visto.
Además, en Roma hay otra contraposición: la diferencia entre campo y ciudad. Toda la vida se centra sobre la ciudad, que es la que tiene más peso en la política y en la economía. El campo está dominado por las oligarquías terratenientes.
Magistraturas e instituciones republicanas
El poder en la República era ejercido por los magistrados. El magistrado tenía impérium, es decir, poder público; aunque los magistrados menores tenían potestas. Las magistraturas se ejercían durante un año, al final del cual se les podía pedir cuentas. La más alta magistratura fue el consulado. Siempre hubo dos cónsules que daban nombre al año. Tuvieron el mando militar y político. En circunstancias excepcionales podían ser sustituidos por un dictador, con plenos poderes, durante seis meses.
Otra alta magistratura fue el pretor, para la administración de la justicia. Hubo dos pretores, uno para los ciudadanos romanos y otro para los peregrinos.
De vital importancia para la vida en Roma fue la magistratura del censor, que elaboraban el censo en el que se clasificaban a los ciudadanos en función de su clase, y en el que estaban censados los páter familia. Esta era la base del reclutamiento militar y del derecho al voto.
Un cargo muy importante, no una magistratura, fue la del tribuno de la plebe, de gran influencia política, sobre todo ante el Senado. Gozaba de inviolabilidad, y podía convocar la asamblea de plebeyos: los plebis scita.
El Senado fue el órgano de gobierno por excelencia. Lo constituían unos 300 senadores, aunque fue aumentando con las crisis de la república. Sus miembros pertenecían a la clase alta, y eran elegidos por los magistrados. Los altos magistrados también tenían derecho a pertenecer al Senado. Esto hizo del Senado una institución oligárquica. Fue fundamental en la creación de leyes, ya que controlaban su presentación ante la asamblea popular.
Por último está la asamblea popular o comitia. En la asamblea popular se reunían las curias (las centurias, desde la reforma de Servio Tulio). La clase ecuestre tenía su propia asamblea, así como la plebe. En los comitia se votaban leyes y magistrados, y a los jueces de los tribunales. Esto no quiere decir que la república fuese un régimen democrático, ni siquiera a la manera griega. La asamblea popular era la que realmente hacía las leyes.
Las mayores contribuciones que Roma ha hecho a la cultura han sido el derecho y el latín, origen de muchas lenguas modernas, y de muchas palabras en lenguas no románicas. Durante la república, y tras la conquista de Grecia, la cultura romana sufre una profunda transformación, caracterizada por la introducción de la civilización helenística, no la griega clásica, en la mentalidad romana. Entre las clases acomodadas la educación está en manos de los griegos.
Así, entran en Roma las últimas tendencias de la filosofía griega, como los estoicos de la mano de Panecio y Posidonio. Historiadores griegos como Polibio, Estrabón y Plinio. Los mayores filósofos romanos serían Cicerón, Horacio, Séneca, Epicteto y Marco Aurelio. En Alejandría destacan Plotino y Ammonio Saccas. Y ya en el siglo III Alejandro de Afrodisisa, Simplicio, Ammonio, Juan de Filópono, etc. Todos ellos comentaristas de los grandes filósofos griegos.
Destacaron matemáticos como, Papo, Teón de Hipatía en Alejandría, Nicómaco de Gerasa, Boecio y Diofanto en Roma; médicos como Herófilo y Erasistrato en Alejandría, Asclepíades, Aulo Cornelio y Galeno en Roma; y geógrafos como Pomponio Mela y Claudio Tolomeo, el más influyente de la antigüedad.
En la literatura tuvieron gran importancia las letras griegas. Se tradujo mucho del griego. Pero destacaron Andrónico, Nervio, César, Plauto, Terencio, Enio, Virgilio, Lucrecio, etc.
La expansión territorial hizo necesaria la creación de un Estado centralizado y fuerte para mantener las conquistas. La república estaba inmersa en una serie de guerras civiles que la debilitaban. Las tensiones sociales comprometían la estabilidad de las instituciones. Para resolver estos problemas se acudió al nombramiento de dictadores, a la manera de los tiranos griegos. En el 133 a.C. Tiberio Graco promovió, como tribuno de la plebe, una reforma agraria, continuada diez años más tarde por Gayo Graco. Sin embargo, acabarían asesinados en el curso de una revuelta social.
Con motivo de la guerra contra Yugurta, Gayo Mario reclutó un ejército pagado por el Estado: el Ejército se hacía profesional. Mario venció en la guerra a Yugurta, a los teutones, a los cimbrios, a Mitrídates y, también, en la guerra social. Al ascenso de Mario y su política demagógica se opuso Sila, favorecido por la aristocracia, con lo que estalló una guerra civil. Mario murió en el 86 a.C. y Sila llegó a Roma apoyado por Pompeyo y Craso. Sila se hizo nombrar dictador vitalicio aterrorizando al pueblo. El poder recayó en el Senado, al que dominaba totalmente. Pero, con el tiempo, Sila perdió el favor del Senado y se retiró, muriendo en el 79 a.C. Fueron Pompeyo y Craso quienes recogieron su legado, en contra de la ley. Catilina intentó dar un golpe de Estado, pero fue descubierto por Cicerón.
En este ambiente, medra en la política Julio César, de familia noble y con relaciones con Pompeyo. César fue elegido cónsul en el 59 a.C.
Pompeyo promovió un pacto secreto con Craso y César, formando un triunvirato, y en el 56 a.C. se repartieron el imperio. César conquista las Galias. Craso muere en el 53 a.C., lo que significaba que César y Pompeyo se enfrentarían por el poder. En el 52 a.C. Pompeyo fue nombrado cónsul único y se le ordenó a César regresar a Roma. César se negó y Pompeyo recibió el encargo de defender la República romana, en el 49 a.C. César atacó Roma con sus tropas, y en el 48 a.C. venció a Pompeyo.
En el 46 a.C. se hizo nombrar dictador y en el 45 a.C. se hizo transferir todos los poderes, fue dictador vitalicio, cónsul, imperator, praefectus mórum y pontífice máximo con lo que tenía derecho a transmitir su cargo por herencia, que confió a Octavio. La república había terminado.
César utilizó sus poderes para realizar una reestructuración total del Estado. Debilitó al Senado quitándole la potestad de declarar la paz y la guerra, y la custodia del tesoro público. Tomó medidas populistas para arrinconar a la aristocracia, como la paridad jurídica entre los ciudadanos. Se hacía llamar divus y pidió al Senado el título de rey fuera de Roma. Pero César fue asesinado en el 44 a.C., cuando se iba a votar la cuestión.
Tras la muerte de César, el Senado intenta recupera el poder. Estalló una guerra civil entre la República, con Bruto; y los seguidores de César, con Marco Antonio al frente. Octavio fue elegido por el Senado para hacer la guerra a Marco Antonio. Durante la guerra mueren los cónsules. Octavio presenta su candidatura, pero al ser rechazada toma Roma; y se proclama Cónsul. Pero sus escasos apoyos no le permiten gobernar solo y se alía con Marco Antonio y Lépido formando un segundo triunvirato. Esta vez no secreto sino legal, y con impérium, lo que les permitió dictar leyes y nombrar magistrados. Las tensiones entre los triunviros degeneran en guerras, de las que sale victorioso Octavio ante Marco Antonio, pero como defensor del régimen republicano.
Octavio no podía hacerse rey, pero el Senado estaba desacreditado. Octavio hizo que el Senado le concediese poderes suficientes para ser jefe del Estado: el princes. En el 27 a.C. abandonó sus poderes, pero tras las súplicas del Senado aceptó el gobierno de las provincias no pacificadas. Esto le confería impérium, y el Senado le concedió el título de augusto (el título de imperator se lo otorgaron sus tropas y sería el utilizado, preferentemente, por sus descendientes). Se consolidaron así dos tipos de provincias: las senatoriales y las imperiales. Las senatoriales gobernadas por el Senado y que pagaban al erario, y las imperiales gobernadas por el emperador y que pagaban al fisco. Las ciudades tenían un régimen jurídico diferente. En el 23 a.C. desmonta una conjura contra él y tras ello hace que su impérium es extienda a todas las provincias y a la misma Roma. Octavio fue dueño del Estado. Asumió el cuidado de los servicios esenciales: vías públicas, policía, aprovisionamiento, etc. Para ello creó una burocracia funcionarial especializada. Lépido, que había estado apartado, muere en el 12 a.C. y se le conceden a Octavio sus títulos.
Al asumir las magistraturas republicanas Octavio no daba la imagen de rey, pero tenía poderes absolutos. Todos los poderes se le concederán en virtud de su auctoritas, que le reconoce el Senado por su carisma, gracias a su habilidad política. Octavio pacificó el imperio y en el 29 a.C. cerró las puertas del templo de Jano proclamando la «paz romana». En el año 2 a.C. el Senado le nombra páter patriae, y tendrá el beneplácito divino. El título imperial se hizo hereditario.
Hubo varias, dinastías como la de los Julios-Claudios, los Flavios, los Antonios y los Severos. Periodos de anarquía como los años 235 al 284, en los que el ejército quitaba y ponía emperadores. Diocleciano, un emperador puesto por el ejército, recuperó la autoridad moral y estabilizó el Estado. Las continuas luchas por el poder imperial llevarán a Roma a un período de anarquía en el que se reconocerán hasta cuatro emperadores: la tetrarquía.
Con la llegada del cristianismo (313) el emperador se comienza a titular dóminus, por influencia germánica, con lo que se rompe la tradición romana. El cristianismo se implanta como ideología en toda la sociedad.
Octavio muere en el 14 y hereda el Imperio Tiberio. Se abre, así, el periodo más largo de la historia de Roma, en la que el emperador es la figura central del régimen. Tendrá los títulos de césar, imperator, princes, augusto y otros.
Tenía poder absoluto, y asumía alguna magistratura. Poseía amplios recursos económicos, procedentes de las provincias imperiales y su patrimonio personal. Y tenía derecho a nombrar a su sucesor, aunque debían estar apoyados por el ejército, que en épocas de anarquía quitaba y ponía emperadores. Los sucesores tendieron a divinizarse, incluso en vida, según el culto a los muertos.
El Senado continúa funcionando como en la república, pero su poder va decreciendo alarmantemente. Da al régimen una imagen de legalidad aunque no tiene ninguna autoridad.
Las continuas purgas de senadores hacen de él una institución sin oposición al emperador. Sus miembros pertenecen a una oligarquía que tiene el favor del emperador, ya que es él quien controlaba el acceso al Senado.
Las asambleas del pueblo perdieron toda relevancia. Teóricamente mantuvieron su función electoral pero no elaboraban las listas de candidatos.
Las magistraturas republicanas
Las magistraturas republicanas se mantuvieron, pero perdieron sus funciones y su importancia política, al estar sometidas al emperador, que era quien las nombraba.
Los funcionarios imperiales fueron los que administraron el régimen. Tuvieron a su cargo el gobierno. Eran nombrados por el emperador y sus facultades dependían de lo que este quisiera ordenarles, y por un tiempo indefinido; por esto cesan con la muerte del emperador. Reciben un salario.
Los más importantes tienen el nombre de prefectos. El prefecto pretoriano es el jefe de la guardia personal, el prefecto urbi fue el representante del emperador en la ciudad y el jefe de la policía, el prefecto vigílium se ocupaba del orden público, y el prefecto annonae se encargó del aprovisionamiento.
De rango inferior fueron los procuradores, encargados de las más variadas funciones.
El Consílium Príncipis, o Consejo Imperial, es uno de los órganos de gobierno más importantes. Estuvo integrado por personas de confianza del emperador.
Actuaba en toda clase de asuntos como la administración de justicia, cuestiones militares, política exterior e interior, finanzas, etc.
La Cancillería Imperial se ocupó de todos los asuntos privados que debía resolver el emperador. Atendió la correspondencia, el archivo, los sellos, la secretaría privada, la administración, etc. La cercanía al emperador les dio mucha influencia política.
Equipo
Redacción
PAL: «El mundo griego». Bolsillo mensajero. Bilbao 1986
Equipo Redacción
PAL: «El mundo romano». Bolsillo mensajero. Bilbao 1986
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Barcelona 1985
