Los
cambios profundos en la mentalidad
*
El desarrollo del capitalismo
*
El Humanismo *
Los cambios profundos en la mentalidad
El XVI es un siglo en el que ocurren profundos cambios en la mentalidad, y en la visión del mundo de la gente. Estos cambios no se producen por el cambio de sistema económico; aunque esta es la época en la que se afianza la burguesía como clase. El siglo XVI es de crecimiento económico en gran parte de Europa, principalmente en España, Francia, Italia, Inglaterra y los Países Bajos.
El cambio de mentalidad se produce gracias al descubrimiento de los clásicos, que se toman como modelo de cultura. La burguesía se afianza definitivamente en el poder urbano, y su poder económico comienza a superar al de la nobleza; llegando, incluso, a prestar dinero a los reyes europeos. Pero quien realmente se asienta en el poder es el rey, ya que se difunde el modelo de monarquía absoluta. La nobleza se somete a la autoridad del rey y se hace cortesana, abandonando sus costumbres guerreras, y sus señoríos feudales, de los que solamente obtendrán recursos económicos.
La burguesía es, ante todo, mercantil, que se enriquece gracias al comercio. El comercio europeo crece espectacularmente gracias a la abundancia de oro, plata y moneda, que llega de América.
En el siglo XVI se crean tres grandes países con monarquías absolutas: España, Francia e Inglaterra (con la llegada de los Tudor). La monarquía absoluta implica: que toda la corona se unifica bajo un Estado, para lo que se crea una Administración funcionarial; y que la nobleza se somete a la autoridad del rey, gracias a la alianza de la corona con la burguesía, que le permite conseguir dinero sin recurrir a las Cortes, y organizar un ejército sin recurrir a la nobleza.
En el siglo XVI también tienen lugar cambios en la concepción del mundo, impulsados por los pensadores humanistas. Los cambios más espectaculares se producen en el pensamiento religioso, y en la forma de concebir la Fe. Aparecen la reforma protestante y la contrarreforma católica.
El Humanismo será la ideología que triunfe definitivamente como manifestación cultural. El Humanismo se caracterizará por un antropocentrismo filosófico y religioso, un individualismo típicamente burgués, y el clasicismo como modelo de sabiduría. Los pensadores suelen ser polifacéticos, con un conocimiento universal de la ciencia de su tiempo.
El siglo XVI se caracteriza, también, por los descubrimientos geográficos, que cambian definitivamente la concepción popular del mundo. Cae la cosmovisión tolemaica a manos de Copérnico, Kepler y Galileo. El cosmopolitismo se impone como ideal, al tiempo que surgen los Estados nacionales, y se afianza, también, el sentimiento nacional.
La burguesía recibe el impulso definitivo para instalarse como clase urbana dominante. Los medios de producción dejan de estar manejados por los productores y pasan a ser manipulados por obreros contratados.
El crecimiento económico favorece el incremento de la población, con lo que aumenta la demanda de productos agrícolas e industriales. Además, existen grandes cantidades de dinero, lo que favorece el comercio, aunque aumentará la inflación.
Los grandes negocios de la burguesía son: el comercio y la banca. Financieros como los Fúgger, Medici, Spinola o Stozzi prestan dinero a los reyes para que financien sus guerras. Pero estos préstamos no son seguros, ya que es frecuente la bancarrota de las coronas. Sin embargo, los financieros no pierden su inversión, ya que consiguen ventajas en la recaudación de impuestos locales, en la concesión de señoríos jurisdiccionales o en las entradas de dinero americano. El comercio se extiende por todo el mundo, se ha descubierto América, con la que hay un intenso intercambio, y se abren las rutas marítimas a Oriente, con quien también hay buenas relaciones comerciales.
La aparición del protestantismo y el calvinismo favorece el ascenso de la burguesía, ya que son concepciones cristianas que defienden el enriquecimiento personal y el comercio, cosa que condenaba el catolicismo. La Reforma se convierte en la ideología religiosa de la nueva clase social, por su defensa del lucro honesto y del precio justo, al mismo tiempo que respeta el espíritu gremial.
En esta época aparecen las primeras sociedades anónimas. Estas son entidades comerciales y financieras abstractas, por lo que no es posible responsabilizar a nadie en caso de fraude. Por ser irresponsables, las sociedades anónimas tendieron a prohibirse por la autoridad en un primer momento; sin embargo, fueron las que impulsaron decididamente el comercio marítimo de ultramar, lo que significaba muchos ingresos para la corona. Las sociedades anónimas debían tener las cuentas claras, por lo que apareció la contabilidad de empresa; y el nacimiento de la Economía como ciencia.
El comercio internacional favorece la creación de un mercado nacional, si bien sólo de ciertos productos de lujo y semilujo, que viajan «libremente» dentro de los territorios de la corona. Sin embargo, no había la misma libertad con otros productos, para los que había mercados protegidos. Los Estados crean una Hacienda pública para llevar las cuentas de la corona y recaudar impuestos. Como la recaudación de impuestos es muy costosa, se suele acudir a la subasta de encabezamientos, y al préstamo bancario por medio de los contratos de asiento, con los banqueros más importantes de Europa.
La burguesía industrial tiene un desarrollo mucho menor, ya que no hay una tecnología nueva que impulse otros sistemas de producción.
En el siglo XVI los impuestos campesinos dejaron de cobrarse en especie y comenzaron a recaudarse en dinero. Este cambio implicó que todo el mundo tuviese que disponer de monedas para pagar los impuestos, y que las rentas recaudadas no tuviesen que ser consumidas en el lugar donde se generaban. Esta circunstancia favorece que la nobleza se asiente en la Corte, pero también permitió la acumulación de capitales entre los campesinos ya que debían vender su producción en el mercado, al mejor postor, lo que les permitió quedarse con los excedentes en dinero.
El Humanismo es la ideología filosófica que se impone en el siglo XVI. La figura emblemática es Erasmo de Rótterdam. Su concepto de la fe tendrá gran transcendencia. Impulsa la idea de devotio moderna que supone que la fe, y la creencia, es interior y depende de la libertad del individuo. Esta libertad llegará hasta el individualismo radical que permite a la burguesía afianzarse como clase. Sus obras más importantes, donde describe su pensamiento político, son: El libre albedrío, Coloquios, Adagios y Elogio a la locura. Está también en la base de la reforma luterana y calvinista.
Otro de los grandes humanistas es el inglés Tomás Moro, que se opuso a la separación y creación de la Iglesia anglicana. Es un gran jurista y político. También Maquiavelo es otro de los grandes pensadores de la época. Destaca por su concepción del Estado y la labor del príncipe.
Otro de los grandes humanistas es el español Francisco de Vitoria. En su obra Las relaciones teológicas, condensa todo su pensamiento político. Vitoria no concibe la humanidad sin organización social ni orden político, que tiene como finalidad el bien común. Es monárquico, ya que considera que la monarquía no se encuentra por encima de las leyes, pero condena a los hombres que se revelan contra sus reyes. Vitoria es uno de los creadores del Derecho internacional moderno.
No hay que olvidar a humanistas españoles tan importantes como Nebrija o Luis Vives.
La literatura del siglo XVI es particularmente esplendorosa en toda Europa. Tiende a imitar las formas clásicas romana y griegas. En esta época tiene un auge importante la épica y la lírica, con autores como Petrarca, la poesía de Garcilaso, Juan Boscán que fijan la métrica de la lírica, el portugués Camoens, y el inglés Spencer.
En literatura, como en el resto de las artes, se busca la serenidad y la calidad estética, según los cánones antiguos. Los temas preferidos son los bucólicos, pastoriles, caballerescos, la muerte serena y el amor (como los describen el arcipreste de Hita o Jorge Manrique).
El teatro abandona las iglesias como ámbito exclusivo de representación y se hace profano. Se representa en corrales de comedias. Es en Alemania donde primero se da este proceso, con el fecundo Hans Sachs, que toca todo tipo de temas, en Inglaterra trabajará el universal William Shakespeare, un gran autor de comedias y tragedias en las que se observa la transformación humana de sus personajes durante la obra. También Ben Johnson es un importante autor de teatro, mucho más moralista y reformador. En España destacaron Juan del Encima, Gil Vicente, Lope de Rueda, Calderón de la Barca, Tirso de Molina y Lope de Vega un prolífico autor que compone sus obras con tipos fijos y utiliza las voces populares.
En la narrativa triunfa la lengua vernácula sobre el latín como medio de expresión culta, el gran reformador de la narrativa es Miguel de Cervantes, que define la novela moderna.
El siglo XVI es del Renacimiento, en el que todas las artes: arquitectura, escultura y pintura tienen un desarrollo extraordinario. Sus tipos han sido, hasta hoy, los cánones más populares de belleza.
La ciencia también tiene un desarrollo importante, al abandonarse la Escolástica y definirse el método científico de investigación. Destacan los científicos como Copérnico, Kepler y Galileo, que definen un nuevo concepto de universo, Torricelli que descubre y mide la presión atmosférica, Miguel Servet y William Harvey que descubren la circulación de la sangre, etc., todos ellos tuvieron problemas con la Iglesia por defender sus teorías, y es que la nueva mentalidad se imponía poco a poco, y entre los hombres más cultos.
El absolutismo monárquico y los Estados nacionales
Al comienzo de la Edad Moderna se asientan en el poder los reyes absolutos, creando los Estados nacionales. El absolutismo monárquico se impone como ideología de Estado gracias a los juristas que salen de las universidades; principalmente las de Bolonia, Salamanca, París y Valladolid; pero también triunfa por que se extiende la doctrina del origen divino del poder de los reyes. Esto se traduce en que el rey es el único que puede crear leyes, a través de la pragmática.
Los reyes apoyan su poder en diversas instituciones, que afectan a todo el territorio, creando así los Estados nacionales. Son instituciones como el Consejo Real, formado, principalmente, por la nobleza y los letrados profesionales. Los reyes crean, también, ejércitos permanentes. Son ejércitos profesionales de mercenarios que guardan fidelidad al rey. Esto les libera de la dependencia militar de los señores feudales; pero son ejércitos muy caros, y están inmersos en continuas guerras. También se desarrolla la diplomacia, con los primeros embajadores permanentes en los reinos extranjeros. Los primeros embajadores los envía Venecia. Otra institución que se crea en esta época es la Administración de justicia, a la que se acude: primero a los alcaldes, y en última instancia a las Audiencias y a las Cancillerías. Esta Administración que sostiene el poder real se extiende por todos los reinos, y afecta a todo el territorio. Se crea una burocracia funcionarial, en la que los oficios son otorgados por el rey. En ocasiones estos oficios eran alquilados, o incluso vendidos por el titular; como la recaudación de impuestos, que solía ser alquilada porque costaba más recaudar los impuestos en distintas partes que lo que se iba a recaudar. El Estado nacional se caracteriza porque la legislación no está limitada por los fueros, las ciudades o a los señoríos, sino que se aplica en todo el territorio. Esto no quita para que cada estamento social, o cada asociación privilegiada, tenga sus leyes y sus jueces. La única institución cuya legislación es de aplicación en todos los reinos de una corona es la Inquisición, de la que se valen todos los reyes para unificar las leyes de su corona.
Nicolás Maquiavelo nace en Florencia en 1469 y muere en 1527. En 1513 escribe El príncipe y más tarde Discursos sobre los diez primeros libros de Tito Livio. Las dos obras fundamentales que definen el pensamiento político de Maquiavelo. Maquiavelo es uno de los pensadores políticos más influyentes del siglo.
Para Maquiavelo el poder es la capacidad de obligar a otros a la obediencia. En el ejercicio del poder rechaza cualquier norma ética o moral en favor de la razón de Estado y la eficacia. Todo es válido en la práctica del poder.
Maquiavelo es partidario del Estado republicano, aunque en situaciones difíciles es necesario acudir a un príncipe que mantenga el orden. La anarquía es el peor de los males, y un príncipe es preferible a la anarquía. Existe un ciclo inevitable en las formas que adopta el Estado: monarquía, tiranía, aristocracia, oligarquía, democracia y anarquía, esta última fase ha de ser evitada con el recurso a un príncipe fuerte, con lo que se vuelve a la monarquía.
El príncipe ha de conservar todo el poder en sus manos, estudiar lo que la gente quiere; ha de emplear la violencia con medida y ha de mantener al pueblo contento, para lo cual, si es necesario, ha de instrumentalizar la religión para conseguir sus fines políticos. También puede utilizar la censura para evitar que el pueblo se corrompa, y ha de proporcionarle: educación cívica y amor a la patria. El príncipe ha de tener el apoyo del pueblo. En un principio apoyó la rebelión contra un príncipe cruel, pero cuando conoció las primeras rebeliones las condenó.
Para Maquiavelo un país es afortunado cuando tiene unas leyes que le hacen continuar como país, le sostiene y a las que todos están sometidos. Es un Estado de Derecho. Es necesaria la ley y la moral del pueblo, pero el príncipe está por encima de ella, en virtud de la razón de Estado y la eficacia política.
Hugo Grocio (1583-1645), es el gran defensor del Estado absoluto. Inaugura una nueva corriente sobre el Derecho natural, el iusnaturalismo inmanentista. Para él el hombre es social por naturaleza, por lo que las normas de convivencia que hay en la sociedad son naturales, e inherentes al ser humano, y constituyen objeto de derecho positivo. Estas normas, por el hecho de ser naturales, ni se pueden cambiar, ni se pueden discutir.
El Derecho natural y las normas legales del Estado necesitan de un soberano fuerte que garantice la expansión comercial, el orden y la paz. Se le considera como uno de los fundadores del Derecho internacional, junto con Vitoria. Hugo Grocio escribe El estado natural.
En la monarquía absoluta el rey está sujeto a sus propias leyes; ya que es monarca por derecho divino sus leyes son justas, y todos, incluso él, deben obedecerlas. Pero también hay un Derecho natural que no se puede saltar. La autoridad del rey, en muchos casos, está limitada por las Cortes que tienen que votar los impuestos; con lo que el rey depende de ellas para conseguir recursos. Un caso particular es el de Inglaterra, que a pesar del absolutismo de los Tudor, y de ser el rey quien dicta las leyes, estas sólo entran en vigor cuando las vota el Parlamento.
En el siglo XVI política y religión están íntimamente ligadas, no sólo porque esté en disputa la soberanía del papa y la del rey o el emperador, sino porque el rey decide cuál es la religión de sus súbditos. Las distintas formas de concebir la religión implican diferentes concepciones del poder.
La Iglesia de comienzos de la Edad Moderna tiende a hacerse señorial, a acumular riquezas, y a la ostentación de ellas. El papa tiene ambiciones políticas: se venden bulas para conseguir dinero y ventajas políticas, y la Iglesia se instala en la corrupción para conseguir dinero, por más que se condene la simonía, o venta de sacramentos. Se crea una teocracia imperial, que disputa el poder temporal al emperador. Además, la recaudación del diezmo implica un ingreso de dinero desde todos los reinos cristianos.
En contra de esta tendencia de ostentación y lujo está el Humanismo, que aboga por una religión interior y personal, en oposición a la religión pública de los grandes actos. Esta idea hará que algunos miembros de la Iglesia adopten posturas en contra de la actitud de Roma, e intenten reformar la vida eclesiástica, para hacer de ella un modelo moral, más acorde con la predicación y el mensaje de la Biblia, ante la sociedad.
Martín Lutero (1483-1546) es el gran impulsor de la reforma de la Iglesia. Es un fraile agustino que considera que la ostentación y el lujo de la Iglesia y del papado está en contra del mensaje evangélico.
Su conflicto con el papado se concreta en la crisis de las indulgencias. En 1514 León X, quiere recaudar dinero para la construcción del Vaticano y la basílica de San Pedro. Para ello vende bulas e indulgencias. Ante esta actitud de la Iglesia, Lutero comienza a predicar en contra de la ostentación del lujo. Esto le vale muchos enfrentamientos con la jerarquía y el Vaticano, que culminan en 1517, año en que publica sus 95 tesis; que pone en la puerta de su parroquia en Wittenberg. En ellas condena el proceso de enriquecimiento de la Iglesia, formula un nuevo concepto del pecado y de la penitencia, y considera que el jefe de la Iglesia debe ser el príncipe y no el papa. Lutero considera que la Salvación sólo se consigue a través de la Fe. No importan los actos que se hagan, ya que todo en el mundo es pecado. Sólo la Fe salva al hombre.
La actitud intransigente de Lutero y del papa termina con la excomunión de Lutero en 1520. Pero Lutero encuentra el apoyo de los príncipes alemanes, ya que les da poder sobre la Iglesia, y continúa sus predicaciones ganado príncipes y consolidando nuevas iglesias nacionales. Sus tesis se difunden por Alemania, junto con otros escritos. Traduce la Biblia al Alemán, puesto que considera que todos los cristianos deben leer la Biblia, e interpretarla según su entender. Utiliza la lengua alemana (o la lengua vernácula) en sus ritos, puesto que piensa que el pueblo debe entenderlos. Exalta la nobleza cristiana de la nación alemana, e invita a los príncipes a convocar un concilio de iglesias nacionales. Publica De la cautividad babilónica de la Iglesia, que es un ataque directo al papado y donde afirma que la única verdad está en la Biblia, y De la libertad interior del cristiano donde defiende la Salvación por la Fe. Niega la doctrina de la Iglesia y sus sacramentos, defendiendo la fe en Cristo.
En un principio, se opone a la rebelión contra el príncipe, pero luego justifica la sedición contra la autoridad; tras la revuelta de los caballeros renanos, entre 1522 y 1523, la revuelta de los campesinos, entre 1524 y 1525, y la terrible represión que desencadenó por parte de los príncipes católicos y el emperador.
Juan Calvino (1509-1564) es otro de los reformadores de la Iglesia. Sus tesis están directamente influidas por las de Lutero, pero las ha adaptado a las necesidades de la burguesía urbana suiza.
Las diferencias más notables son: su creencia en la predestinación; el hombre no puede hacer nada por salvarse, debe tener fe en Dios y en ser uno de los elegidos, pero tiene que demostrar con sus actos que es digno de tal salvación. Lo que más dignifica al hombre es el trabajo. Es una reforma fundamentalmente para la burguesía, y justifica el enriquecimiento personal.
Calvino funda una iglesia con sus seguidores en la que los fieles eligen a sus ministros.
La Iglesia anglicana no es fruto de una reforma sino de un problema político: la cuestión del divorcio de Enrique VIII. En 1534 Enrique VIII promulga el acta de supremacía, según el cual el rey tiene poder para intervenir en los asuntos de la Iglesia, y no el papa. Las diferencias entre la Iglesia católica y la anglicana se producen con el tiempo, por las decisiones de distintos reyes.
También en el seno de la Iglesia católica se hace un intento por moralizar la vida eclesiástica y tener un espíritu más evangélico. Los jesuitas intentan una conciliación con los protestantes, para lo que elaboran el mito de la Iglesia primitiva, y defienden el estudio del Evangelio. Pero los jesuitas tienen un voto de obediencia al papa que será la esencia de la contrarreforma. Además, los jesuitas negarán la religiosidad íntima, en favor de la de los grandes ritos.
La Contrarreforma toma cuerpo en el Concilio de Trento (1545-1563), que se convoca a petición de todo el mundo, para resolver los litigios planteados. En un principio pretendía reconciliar a la Iglesia católica con los protestantes, pero triunfaron las tesis más intransigentes. El concilio lo convocó Pablo III y lo cerró Pío IV. Tras la discusión se decretaron una serie de normas para los ritos y la organización de la Iglesia, que serían de obligado cumplimiento para todos, y que durarían hasta el siglo XX. Es, ante todo, un concilio normativo en el que se organiza la doctrina y se determinan los dogmas de la Iglesia. Declara que sólo el clero tiene potestad para interpretar la Biblia, y que la fe en Dios es fundamental para la salvación así como las buenas obras. Se estipula el uso del latín en las ceremonias, y se reafirma el poder jerárquico dentro de la Iglesia.
La Inquisición se convierte en la guardiana de la doctrina de la Iglesia y la defensora del Concilio. La Inquisición se había creado para perseguir las herejías, no a los infieles. Era la única institución que tenía una legislación común para todos los reinos y todo el territorio, y por encima de la autoridad política, aunque la ejecución de la sentencia dependía del poder civil.
En el Concilio de Trento se crea el Índex, en 1559, con los libros que estaba prohibido leer a los cristianos. Este Índex no dejará de crecer a lo largo del tiempo.
La complicación de la liturgia hace necesario que la gente tenga una cierta cultura, y el Concilio se preocupa mucho por la educación del pueblo. Nacen, así, las órdenes educativas, como los dominicos o los jesuitas, para enseñar la Doctrina.
Los conflictos políticos y religiosos del siglo XVI
Muchos son los conflictos que tienen lugar durante el siglo XVI. La mayoría de ellos tienen de fondo la cuestión del Imperio o la religión.
A la muerte de Maximiliano I en 1519, Carlos V es el heredero de la corona imperial, por ser de la casa de Habsburgo. Pero no es el único pretendiente, también Francisco I tiene derecho a heredar la corona, y se la disputará. Y también el elector de Sajonia tiene ambiciones imperiales. Carlos V, con la ayuda del oro de los Fúgger consigue que los siete Electores le elijan emperador. Carlos V sueña con convertir el Imperio en una monarquía universal y cristiana.
Francisco I no se resigna a perder la corona e inicia una guerra por ella. España y Francia se enfrentarán entre 1521 y 1524 en el milanesado y en los Estados Pontificios. Francisco I es hecho prisionero en 1525, y trasladado a Madrid. Tras ceder Borgoña y el milanesado es liberado con la condición de que renuncie a sus pretensiones sobre la corona imperial. Pero Francisco I no cumple, y apoya las revueltas religiosas en Alemania, y al luteranismo, que se enfrenta con la concepción imperial. Francisco I crea la Liga de Coñac en 1526 para luchar contra el emperador, y en 1527 firma el Tratado de Westminster con Enrique VIII, con el que asalta Roma ese año. Tras el saqueo de Roma Carlos V y Clemente VII firman la paz de Barcelona, en 1529, con lo que el emperador se afianza en Italia.
Francisco I llega a aliarse con Solimán, en 1528, para luchar contra el emperador. En 1532 se crea la Liga de Smalkalda, de los luteranos contra el emperador, y estalla una nueva guerra que dura de 1530 a 1550, en la que el emperador pierde sus posesiones de Italia. La revuelta de los caballeros renanos, y la de los campesinos, genera una violenta represión que hará tambalear la unidad del Imperio, la cual no se restablecerá ni con la victoria imperial de Miuhlberg en 1547. En 1552 estalla una nueva guerra entre Enrique II, heredero de Francisco I, y Carlos V; en la que el ejército imperial pone sitio a Metz y sale derrotado. Se invade Alemania por el Rin, pero la guerra se desplaza a Italia. Esta guerra termina en 1555 con la paz de Ausburgo. El emperador tiene que aceptar la paz de Ausburgo, según la cual se reconocen las dos confesiones, católica y protestante.
Francisco I ha muerto en 1547 y Carlos V abdica en 1555, pero sus herederos, Enrique II y Felipe II continuarán la disputa.
Mientras tanto, el Imperio turco llega a su máxima expansión y conquista los Balcanes, con Solimán al frente. Solimán llega a atacar las tierras de los Habsburgo, y asedia Viena en 1529, pero como está muy lejos de sus bases territoriales acaba fracasando y asegurándose su conquista de los Balcanes.
Entre 1555 y 1559 hay en Italia una especial animadversión antiespañola, harta de guerras en los Estado Pontificios. Los soberanos que se disputaban la corona imperial han desaparecido y el papa Pablo IV consigue que se firme la paz de Cateau-Cambrésis, con la que se pone fin a la disputa imperial y se alcanza un cierto equilibrio europeo.
Entre tanto, el luteranismo se ha extendido por Alemania y el calvinismo por Suiza y Francia, con los hugonotes. Felipe II se enfrenta con los turcos por el dominio del Mediterráneo, para lo que creará la Liga Santa y obtendrá la victoria en la batalla de Lepanto en 1571.
Las guerras de religión en Francia
Los pogromos en Francia terminan por convertirse en guerras de religión, ante la debilidad del poder real. Se enfrentan católicos contra hugonotes, y nobles contra campesinos.
Estas guerras comienzan tras el Edicto de San Germán en 1556 que permite el culto reformado. Ese mismo año tienen lugar la matanza de Vassy. Enrique II muere en 1559, le sucede Francisco II que muere a los dieciocho meses de reinado. Carlos IX es el heredero y sólo tiene once años cuando accede al trono, en 1560. Pero Enrique III, rey de Navarra, protestante y pariente de Carlos IX, también tiene ambiciones políticas en Francia.
Se inicia una guerra civil por el trono entre partidarios de uno y otro: católicos y protestantes. La guerra alcanza su auge hacia 1572; año de la matanza de San Bartolomé. Durante la guerra mueren todos los herederos católicos al trono de Francia y debe convertirse en rey un protestante, Enrique III, que es asesinado en 1589. Sube al trono su hijo Enrique IV, también protestante, pero abjura del protestantismo en 1593, y se restablece la paz civil. En 1598 concede el Edicto de Nantes, por el que los hugonotes tienen libertad de conciencia y de culto, y acceso a todos los cargos públicos.
Las revueltas en los Países Bajos
Las guerras en los Países Bajos son continuas, debido a las presiones económicas y al intento de Felipe II de imponer la religión católica. Para ello introduce la Inquisición en 1565. Pero Felipe II encuentra la oposición de un príncipe rebelde, Guillermo de Orange, que en 1579 crea la Unión de Utrecht. En 1581 la Unión de Utrecht abjura de la soberanía de Felipe II y se declara independiente. Comienzan una serie de guerras que no terminarán hasta la paz de Vervins, en 1598. Felipe II cede los Países Bajos a su hermana Isabel.
Durante la guerra, los Países Bajos han recibido la ayuda de Inglaterra por medio de la piratería, particularmente activa contra los convoyes de las Indias, y en el canal de la Mancha. Drake asalta Santo Domingo y Cartagena, en América, e incluso Cádiz en 1587. En 1588 se crea la Armada Invencible para invadir Inglaterra, pero la empresa fracasa.
Tras la paz de Vervins, en 1598 con Enrique IV, se inicia un periodo de relativa calma que se extiende de 1598 a 1618.
Dietrich
Gerhard:
«La vieja Europa. Factores de continuidad en la historia europea
(1000-1800)». Alianza Universidad. Madrid 1991
H. G. Koenigsberger:
«Historia de Europa. El mundo moderno, 1500-1789». Crítica.
Barcelona 1991
Bartolomé
Bennassar: «La Europa del Renacimiento». Anaya. Madrid 1988
Jean Carpentier
y François Lebrun: «Breve historia de Europa». Alianza.
Madrid 1994
Miguel Artola:
«Enciclopedia de historia de España». Alianza. Madrid
1988
