Tema 35
El pensamiento político moderno: del Humanismo a la Ilustración

Última revisión junio del 2008. Ver un resumen.

Introducción *
El Renacimiento *
El absolutismo *
Maquiavelo *
La Reforma *
El Humanismo *
El siglo XVII *

El siglo XVIII * Los primeros pasos del liberalismo en el siglo XVIII *
Bibliografía *

Tema

Introducción

     El pensamiento político de la Edad Moderna está determinado por los conceptos que sobre el Estado tenían los filósofos griegos, como Sócrates, Platón o Aristóteles, y el pensamiento medieval de san Agustín y santo Tomás. Esta serán las fuentes en las que beberán los pensadores desde el Renacimiento hasta la Ilustración.

El Renacimiento

     El Renacimiento es una época en la que el sentido de renovación política se siente como una necesidad. Aparecen nuevas ideologías que rechazan el sentido del Estado y del poder medieval, como el Humanismo, y se impone una nueva clase social, la burguesía, que será quien impulse esa ideología. Esta burguesía es principalmente mercantil, y aunque es capitalista, continúa aceptando la posición social que ocupa.

     El Renacimiento se caracteriza, también, por las guerras de religión y la formación de los Estados nacionales, que son posibles gracias al absolutismo monárquico. Se amplía el comercio, tanto nacional como internacional, gracias a la mejora en la seguridad de las rutas que proporciona la existencia de un Estado nacional. Las guerras de religión tienen su origen en el conflicto entre la Iglesia y el Estado, y sobre quién ha de dominar el Imperio, el emperador o el papa.

     Los pensadores políticos de la Edad Moderna son muchos: Erasmo de Rótterdam, Tomás Moro, Lutero, Calvino, Maquiavelo, Hugo Grocio, Thomas Hobbes, John Locke, Montesquieu, Rousseau, David Hume, Burke, Thomas Paine, Jeremy Bentham, James Mill o Herbert Spencer.

El absolutismo

     El absolutismo es una doctrina política que afirma que el rey es el único con poder para crear leyes. El rey ejerce el poder sin restricciones, ya que le viene de Dios. Esta es la doctrina política que impera en la mayoría de los países europeos. En el siglo XVI se forman tres grandes países absolutistas, Inglaterra, Francia y España.

     Para autores como Tindale y Garner, la rebelión es siempre condenable, ya que la autoridad ha sido instituida por Dios, y la obediencia a los reyes es un deber natural. El rey representa la imagen de Dios en la tierra. Se condena no sólo la rebelión contra el rey sino también contra el orden social establecido.

     Los pensadores que sustentan esta ideología, que llega a ser popular, son, principalmente, los letrados que estudian en las universidades. La Iglesia se aparta un poco de esta idea, puesto que supone anteponer la autoridad del rey a la del papa, en realidad lo que defiende la Iglesia es el absolutismo del papa.

     Sin embargo, aunque el rey tiene todo el poder, no debe abusar de él, y debe aceptar las costumbres de los reinos que regenta. Según Seyssel el poder real está limitado por tres frenos: las obligaciones de conciencia del rey y el carácter cristiano de la monarquía, los parlamentos y las buenas leyes; ordenanzas y costumbres de los reinos.

     El más famoso defensor del absolutismo es Maquiavelo, que aboga por un ejercicio del poder exento de moral.

Maquiavelo

     Nicolás Maquiavelo (1496-1527) nace en Florencia en 1496. En 1513 escribe El Príncipe y más tarde Discursos sobre los diez primeros libros de Tito Livio: las dos obras fundamentales que definen el pensamiento político de Maquiavelo.

     En la época en que vive Maquiavelo se consolidan tres monarquías absolutas: Inglaterra, Francia y España. Es, también, el momento en que declina el Imperio, heredero del Imperio carolingio.

     Para Maquiavelo el poder es: la capacidad de obligar a otros a la obediencia. En el ejercicio del poder rechaza cualquier norma ética o moral en favor de la razón de Estado y la eficacia. Todo es válido en la práctica del poder.

     Maquiavelo es partidario del Estado republicano, aunque en situaciones difíciles es necesario acudir a un príncipe que mantenga el orden. La anarquía es el peor de los males, y un príncipe es preferible a la anarquía. Existe un ciclo inevitable en las formas que adopta el Estado: monarquía, tiranía, aristocracia, oligarquía, democracia y anarquía. Esta última fase ha de ser evitada con el recurso a un príncipe fuerte, con lo que se vuelve a la monarquía.

     El príncipe ha de conservar todo el poder en sus manos, estudiar lo que la gente quiere, ha de emplear la violencia con medida, y ha de mantener al pueblo contento, para lo cual, si es necesario, ha de instrumentalizar la religión, para conseguir sus fines políticos. También puede utilizar la censura para evitar que el pueblo se corrompa, y ha de proporcionarle educación cívica y amor a la patria. El príncipe ha de tener el apoyo del pueblo. En un principio apoyó la rebelión contra un príncipe cruel, pero cuando conoció las primeras rebeliones las condenó.

     Para Maquiavelo, un país es afortunado cuando tiene unas leyes que le hacen continuar como tal, le sostiene y a las que todos están sometidos. Es un Estado de Derecho. Es necesaria la ley y la moral del pueblo, pero el príncipe está por encima de ella, en virtud de la razón de Estado y la eficacia política.

La Reforma

     La Reforma es una nueva manera de entender la religión y el Estado en consonancia con la nueva clase social que está surgiendo en la época, la burguesía, y en relación con los nuevos valores que difunde el Humanismo.

     Martín Lutero (1483-1546) es la gran figura que impulsa la Reforma. Cree que existen dos reinos en la Tierra, el de la Palabra y el de la Espada, el de Dios y el de Satanás, que están entremezclados, y se confunden en lo religioso y en lo político. El príncipe ha de ser el jefe de la Iglesia y ha de marcar la doctrina que deben seguir sus súbditos.

     Los reyes tienen derecho divino para gobernar, con lo que revelarse contra el rey es revelarse contra Dios. Esta idea la cambió cuando sus comunidades fueron perseguidas por algunos reyes: entonces justificó la rebelión.

     Según Lutero el papa no podía oponerse al rey ya que el poder del rey viene de Dios. El poder temporal debe procurar que todos los hombres se comporten cristianamente, sino se caería en la anarquía, puesto que todos los hombres son pecadores.

     Juan Calvino (1509-1654) es el otro gran reformador de la Iglesia. Tiene una ideología política diferenciada, que plasma en su obra La institución cristiana; no en vano era jurista. En ella aparecen conceptos luteranos, como que el poder viene de Dios y lo ejercen los príncipes, o que la libertad cristiana no está en oposición a la obediencia a las autoridades. Pero la organización social depende de la razón humana, subordinada a la ley divina. La autoridad sólo existe para cumplir la misión espiritual que consiste en dirigir a los hombres a su salvación. Los pueblos nunca tiene derecho a revelarse, sino es bajo la dirección de un profeta providencial.

     Para los grandes reformadores de la Iglesia es fundamental la protección de los príncipes y su ideología política tiende a poner en su mano el poder que la Iglesia católica les niega.

El Humanismo

     En el siglo XVI el Humanismo es la doctrina más pujante, es la ideología que dará paso al Renacimiento. El gran ideólogo del Humanismo es Erasmo de Rótterdam (1467-1536). Sus ideas sobre el Estado y la sociedad ocupan poco en la obra de Erasmo, e inversamente a Maquiavelo, parte del principio de moral y de los imperativos religiosos para prescribir las reglas de la acción política. Sus obras más importantes, donde describe su pensamiento político son: El libre albedrío, Coloquios, Adagios y Elogio a la locura

     Erasmo crítica la crueldad de los gobernantes, rechaza la guerra, la brutalidad y la mentira, aunque justifica la guerra justa, según los principios cristianos de vida. Se opone a la idea de la soberanía sin límites. Defiende la elección del soberano frente a la herencia por nacimiento. Considera que la monarquía es preferible a la tiranía y a la anarquía, por lo que justifica la rebelión contra el tirano; ya que no se guía según los principios cristianos en su gobierno. Pero al mismo tiempo defiende la sumisión cristiana a la autoridad.

     Erasmo rechaza la idea medieval del Imperio universal y la República cristiana como una especie de federación de estados diferentes.

     Tomás Moro (1478-1535) es el principal jurista británico del siglo XVI, fue diputado de los comunes y se opuso a Enrique VIII en su enfrentamiento con el papa. Es otro de los grandes humanistas, junto con Erasmo. Tomás Moro está más comprometido en la acción política. Su obra más representativa es Utopía (1516).

     Para Tomás Moro el Estado es la expresión de los intereses de la clase dominante: la propiedad, el derecho individual y el dinero engendran injusticia. La utopía es un régimen comunista, donde el papel del Estado se reduce a la administración de las cosas y todos los magistrados son elegidos. Esta sociedad posee la verdad absoluta en su régimen y debe extenderla. Moro rechaza la autoridad por tradición, y su referencia ideal es el Evangelio y la razón natural.

     Uno de los grandes humanistas es Francisco de Vitoria (1486-1546), que es español. En su obra Las relaciones teológicas, condensa todo su pensamiento político. Vitoria no concibe la humanidad sin organización social ni orden político, que tiene como finalidad el bien común. Es monárquico, ya que considera que la monarquía no se encuentra por encima de las leyes, pero condena a los hombres que se revelan contra sus reyes. Vitoria es uno de los creadores del Derecho internacional.

     Otro de los grandes humanistas españoles, de talla internacional, es Andrés Laguna (1499-1560). Médico y filólogo tradujo las grandes obras del clasicismo directamente del latín y del griego, y no del árabe, como se venía haciendo. Su labor se centró en las obra de Galeno, Dioscórides, Cicerón, y en la disección de cadáveres para comprobar el saber anatómico. Como humanista se interesó por múltiples temas, como la política: defendió la unidad pacífica de Europa. Fue médico personal del emperador Carlos V y del papa Julio II.

El siglo XVII

     En el siglo XVII destacan dos figuras filosóficas de primer orden, Francis Bacon y René Descartes, que investigan sobre la filosofía de la ciencia y el positivismo, utilizando el método científico. Según estos filósofos si se aplica el método científico a la filosofía, se llegará a las mismas conclusiones, sobre cualquier asunto, independientemente de los supuestos de los que se parta. El positivismo es la ideología filosófica que va a marcar a todos los pensadores de la época.

Hugo Grocio

     Hugo Grocio (1583-1645), inaugura una nueva corriente sobre el Derecho natural, el iusnaturalismo inmanentista. Para él el hombre es social por naturaleza, por lo que las normas de convivencia que hay en la sociedad son naturales, e inherentes al ser humano, y constituyen objeto de derecho positivo. Estas normas, por el hecho de ser naturales, ni se pueden cambiar, ni se pueden discutir.

     El derecho natural y las normas legales del Estado necesitan de un soberano fuerte que garantice la expansión comercial, el orden y la paz. Se le considera como uno de los fundadores del Derecho internacional, junto con Vitoria. Hugo Grocio escribe El estado natural.

Thomas Hobbes

     Thomas Hobbes (1588-1679) escribe Leviatán en 1651, obra que condensa su ideología política. Hobbes defiende la causa del absolutismo monárquico, aunque no en nombre del derecho divino, sino en el del interés de los individuos, de la conservación y la paz. Seculariza el poder y muestra su utilidad.

     Hobbes utiliza en su análisis el materialismo radical positivo. Para él la aplicación del método científico implica que las conclusiones políticas que obtiene son indiscutibles.

     Hobbes formula la teoría del contrato social, que considera una ficción intelectual y sirve para justificar la existencia del Estado. Según Hobbes, todos los hombres tienen ansia de poder para satisfacer sus placeres y buscar la felicidad. El egoísmo es lo que mueve al hombre. Es necesario establecer un contrato social que asegure la paz, ceder el poder a un soberano: al Estado. El Estado debe tener el poder de definir cuáles son los derechos y libertades de los hombres, y debe ejercer un control total sobre la religión. Para Hobbes el estado natural es la guerra permanente.

John Locke

     John Locke es un puritano que vive entre 1623 y 1704. Escribe un Ensayo sobre el entendimiento humano y dos tratados sobre el gobierno. En su análisis utiliza, también, el positivismo y el método científico, pero llega a conclusiones opuestas a las de Hobbes.

     Formula, también, la teoría del contrato social, y aboga por la existencia de un gobierno limitado que garantice el orden y la paz. Para Locke las ideas del hombre proceden de la experiencia. Defiende el derecho natural y la tolerancia religiosa. Su concepto del gobierno limitado se debe a que para él en el contrato social, que hacen las personas con la sociedad, no se otorga todo el poder, sino aquella parte que permite la convivencia.

     Para Locke el estado natural del hombre es la paz y la libertad, gracias a un sentimiento de solidaridad y el instinto de conservación. Sin embargo, el temor a las arbitrariedades hace que los hombres se sientan más seguros viviendo en sociedad, para lo cual determinan un contrato social de forma limitada. Se establecen así leyes justas, que el ciudadano debe respetar. Estas leyes, también, deben ser acatadas por el gobierno, que, además, debe respetar los derechos de los ciudadanos. Si el gobierno viola sus compromisos puede ser destituido por la sociedad.

     Para Locke los derechos fundamentales son: El derecho a la propiedad, a la vida, a la libertad y a la posesión. Estos derechos deben ser protegidos por el gobierno. Según Locke, el dinero permite la acumulación ilimitada de propiedad; pero no la tierra, que es un bien limitado y debe ser compartida y estar al alcance de todos.

     Locke propone, como método más efectivo para controlar el gobierno, el sufragio periódico; y la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y federativo (que trata de las relaciones con otros países).

     Locke es un gran defensor del parlamentarismo inglés, y participa activamente en la Revolución inglesa de 1688.

El siglo XVIII

     El siglo XVIII es el de la Ilustración, el siglo de las luces, pero también el del absolutismo más radical. El absolutismo del siglo XVIII, en los grandes países como Francia o España, se caracteriza por el tener reyes ilustrados, en lo que se dio en llamar despotismo ilustrado.

Francia

     Francia es la cuna de la Ilustración, en el siglo XVIII. Franceses son también los principales racionalistas y positivistas; y francesa es la Enciclopedia que tanto influyó en las nuevas concepciones que del mundo se fueron imponiendo.

     Pero Francia es, también, uno de los principales países absolutistas, con un absolutismo autoritario que ostenta Luis XIV, como ejemplo del despotismo ilustrado. En el siglo XVIII se impone la fe en las posibilidades de la ciencia; con la física, que renovaría Newton, como paradigma. Se cree en la bondad del hombre, y en la maldad de la sociedad; ideales románticos que van tomando cuerpo; y se impone el culto a la razón, que triunfará en el siglo siguiente. La búsqueda del bien propio es, en definitiva, la búsqueda del bien común. Para ello es necesario que se impongan los principios de libertad y propiedad. Se confía en la educación para renovar las concepciones del pueblo: por eso Diderot y D’Alembert publican La Enciclopedia. Se imponen los sentimientos antirreligiosos de la mano de Voltaire, Diderot y D’Alembert, y se formula el concepto de libertad; pero no de democracia, ya que se apuesta por un soberano ilustrado.

     En economía triunfan los economistas fisiócratas, que afirman que la riqueza depende de los recurso, y por lo tanto esta es limitada.

Montesquieu

     Charles Louis Montesquieu (1689-1755) es uno de los principales pensadores del Romanticismo. Escribe Cartas persas y El espíritu de las leyes, entre otras muchas obras.

     Montesquieu pone especial énfasis en el valor de la libertad y la forma de asegurarla. Para él, el Estado es libre cuando el poder detiene al poder, por lo que propone la división de poderes, entre el: legislativo, ejecutivo y judicial.

     Sin embargo, para Montesquieu existen una amplia gama de poderes intermedios entre el individuo y el Estado, como son la nobleza, los municipios, la Iglesia, etc. Estos poderes son autónomos.

Rousseau

     Jean Jacques Rousseau (1712-1778) es otro de los grandes pensadores del siglo. Escribe Discurso sobre el origen de la desigualdad, Emilio, El contrato social y Confesiones, entre otras muchas obras.

     Según Rousseau, la sociedad es profundamente injusta y hace perverso al hombre. Es el mito del buen salvaje. Para Rousseau la sociedad ha perdido la libertad y hace que la pierda el hombre que vive en ella; debido a la existencia de la división del trabajo y de la propiedad privada, que provocan el dominio del hombre por el hombre.

     Rousseau propone el modelo de contrato social, como modo de defenderse de los desastres naturales. En él se determinan los valores morales, el lenguaje, el derecho, etc., que son adquiridos por el hombre en sociedad; es decir, son normas inventadas, y por lo tanto se pueden cambiar. Sin embargo, y a pesar de todos los males de la sociedad, no es deseable volver a la situación primitiva, aunque se hace necesario restaurar en la sociedad la libertad individual y eliminar las desigualdades. El contrato social supone la entrega de todos los derechos a la comunidad, no a un soberano, por lo que la voluntad general busca siempre el bien común. La soberanía reside en la comunidad, el gobierno, la monarquía, la aristocracia o la democracia, han de hacer siempre lo que la voluntad general demande. Las leyes deben aprobarse en referéndum. Rousseau concibe la voluntad general como absoluta e infalible, pero para ello es necesaria la educación, para tener una moral social común. Si es necesario, se deben censurar las opiniones y la religión, para evitar la corrupción ideológica.

     El Estado debe regular la actividad económica para evitar excesivas desigualdades, aunque las desigualdades sean inevitables.

     Este tipo de sociedad se puede conseguir con la dirección de un grupo de ciudadanos virtuosos. Para Rousseau la libertad sigue teniendo su concepto clásico de participación en la res pública, no como libre albedrío.

Gran Bretaña

     En Gran Bretaña se encuentran algunos de los filósofos positivistas más representativos, pero además tiene un sistema político diferenciado, el parlamentarismo, que limitará los poderes del rey desde 1688.

David Hume

     David Hume (1711-1776) es uno de los principales filósofos positivistas. Es materialista, lo que supone una peculiaridad. Es un empirista radical que pone de relieve las limitaciones de la razón para conocer la realidad. Niega la relación causa efecto y la posibilidad de conocimiento del mundo externo, y la pretensión de objetividad racional.

     Hume niega, también, el supuesto del contrato social, afirmando que lo que une a los hombres es la simpatía y la utilidad. Su obra más importante es Ensayo sobre el entendimiento humano.

Edmond Burke

     Edmond Burke (1729-1797) es famoso por sus reflexiones sobre la Revolución francesa, a la que condena por su brutalidad mucho antes de que se produjesen los acontecimientos más violentos. Apoya a Adam Smith en lo económico.

     Burke defiende la legitimidad de los derechos en su forma concreta, reconocidos por la sociedad. Aboga en favor de los derechos e instituciones tradicionales y está en contra de la innovación. Para Burke la racionalidad social y política es esencialmente histórica más que individual.

     Según Burke, el estado natural del hombre es la vida en sociedad. El derecho natural es, como concepto previo y absoluto a la vida en sociedad, una pura especulación. Los derechos son fruto de la vida social. Esto no quiere decir que niegue la existencia de unos derechos naturales del hombre sino, que estos no son absolutos, y están matizados por la vida en común. Son obvios los derechos a la vida y a la propiedad. Derechos tienen todos los hombres, pero no sobre las mismas cosas, ya que la igualdad es algo contra natura.

     Burke es partidario de las reformas en las instituciones que funcionen mal, pero no de la innovación ni de suprimirlas. Tampoco es partidario de la reforma de toda la estructura y sí de que los representantes del parlamento sean elegidos por toda la nación.

EE UU

     EE UU es uno de los países nuevos de más pujanza en el mundo. Su revolución, su constitución y su guerra de independencia fueron las primeras que se produjeron en el mundo. Sus filósofos y pensadores también han tenido su importancia en la historia del pensamiento occidental, particularmente en las cuestiones económicas y políticas.

Thomas Paine

     Thomas Paine (1773-1809) es uno de los primeros filósofos de EE UU aboga por el sentido común en las relaciones sociales, que deben estar especificados en los Derechos del hombre. Paine se apoya en Burke para elaborar sus teorías. Propuso el sufragio universal y la democracia parlamentaria. Colaboró en la Declaración de los Derechos del Hombre de la Constitución americana, que es la primera constitución escrita del mundo, en 1787.

     Thomas Paine aboga por la libertad individual, la defensa de la nación, la propiedad y el respeto a los demás, como elementos fundamentales para vivir en sociedad. Escribió obras como El sentido común, Los derechos del hombre y La edad de la razón.

Los primeros pasos del liberalismo en el siglo XVIII

     En el siglo XVIII comienza a perfilarse el liberalismo, que será la filosofía económica que se desarrollará en la primera mitad del siglo siguiente.

     Jeremy Bentham (1748-1832) es uno de los primeros pensadores del liberalismo. Escribió Introducción a los principios de moral y legislación. Sustituye los conceptos de derecho natural y contrato social por el de utilidad: la utilidad es el único principio moral válido. Es el primer formulador del utilitarismo.

     Para Bentham los principios que mueven al mundo son el placer y el dolor. Los hombres buscan la felicidad, y el objeto del gobierno es proporcionar a los hombres las condiciones en las que puedan buscar la felicidad, empleando las amenazas de dolor y la promesa de felicidad.

     Según Bentham el interés común es la suma de todos los intereses individuales ya que la sociedad no es más que la suma de individuos.

     Otros pensadores, tardíos, son: James Mill que escribió Historia de la India británica y Ensayo de gobierno. Su teoría política se basa en el utilitarismo, en la búsqueda del propio interés, y de la felicidad, cosas que debe procurar el gobierno. Se debe regular el ilimitado deseo de propiedad privada. Los intereses de los gobernantes han de coincidir con los de los gobernados, y aboga por un régimen de democracia directa, con elecciones frecuentes y sufragio universal masculino. Es uno de los representantes del individualismo utilitarista. Herbert Spencer con su teoría de la educación, la ley de la competencia y la selección natural, malinterpretando a Darwin, donde prevalece el más dotado. El Estado debe alinearse con los mejores. Mientras esté con los menos dotados estará en contra de la evolución y el progreso.

Bibliografía

H. G. Koenigsberger: «Historia de Europa. El mundo moderno, 1500-1789». Crítica. Barcelona 1991
José Ocaiz Braña: «Historia sencilla del pensamiento político». RIAP. Madrid 1987
David Thomson: «Las ideas políticas». Labor. Barcelona 1973
Raymond Gettell: «Nueva historia de las ideas políticas». Mondadori. Madrid 1992

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